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viernes, 14 de marzo de 2025

OPERACIÓN LENA DE Macarena Zambrana

 

Editorial: Algaida Editores
Fecha publicación:enero, 2024
Precio: 21,95 €
Género: novela histórica
Nº Páginas:480
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 978-84-9189-881-8
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Macarena Zambrana nació en Sevilla en 1983. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla, abogada en ejercicio, y apasionada de la lectura y de la escritura. Comenzó su incursión en las letras tras llevar a cabo una terapia narrativa. Operación Lena es su primera novela; una ficción histórica de dos mujeres cuyo nexo de unión es el hallazgo del abrigo que arropó a la mujer que cambió el rumbo de la Segunda Guerra Mundial.

Sinopsis

Sola y completamente rota tras la muerte de su madre, Ángela aterriza en Londres dispuesta a buscar ese punto de inflexión que cambie su visión pesimista de la vida. Blitz es el punto de partida de una historia que comienza con una chica derrotada. Un abrigo vintage y una nota remontará a Ángela a la Segunda Guerra Mundial, para conocer a una mujer fascinante... La mujer que dio nombre a una operación que cambió el rumbo de la historia.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]


Vengo a rendir homenaje. Seguro que muchos ya sabéis que la rama de ficción de Algaida Editores ha desaparecido. En lo que a mí respecta, tengo mucho que agradecer a esta editorial. Fue la primera que me tendió la mano cuando me adentraba en este mundillo y, a lo largo de los años, he entablado amistad con algunos editores, jefes de prensa y comerciales. Por eso, y porque una de las últimas novelas que leí de esta editorial me gustó mucho (y todavía se puede conseguir en librerías) no quería dejar pasar la oportunidad de hablaros de Operación Lena.

Antes de entrar en materia, me gustaría daros algunos apuntes sobre la autora, Macarena Zambrana. Abogada de profesión, llegó al mundo de la literatura por necesidad, buscando una terapia. Ella misma lo cuenta en la entrevista que pude hacerle (y que puedes leer aquí). Macarena perdió a una hija hace unos cuantos años. Buscando salir de aquella situación tan dolorosa encontró en la escritura un refugio donde liberaba sus emociones. Fue así como empezó a unir letras, aunque su pasión por la escritura y la lectura ya venía de antes. A veces la vida te pone en una terrible tesitura, una experiencia amarga, de la que también se puede extraer algo positivo.

Ahora sí, hablemos de la novela. Operación Lena se vertebra en dos líneas temporales. Por un lado, lo que sería el presente de la novela (año 2015), vamos a conocer a Ángela, una mujer a la que no le gusta llamar la atención. Por otro lado, la autora nos hará viajar hasta el año 1944. Estamos en plena Segunda Guerra Mundial. Estamos en Auschwitz. Esta parte de la historia está protagonizada por Lena. Pero vayamos por parte.

Ángela

La acción de la novela se inicia con este personaje, de treinta y cinco años de edad, a bordo de un avión. Nerviosa, arrastrando miedos y complejos, Ángela huye del dolor. Está rota por dentro y se siente totalmente desubicada«No sabes lo jodidamente difícil que es vivir sintiendo que vas sin rumbo. No es que no tenga valor para tomar decisiones, es que simplemente no sé qué tengo que hacer con mi vida», le dirá a Beatriz Santandreu, psicóloga de profesión, pero también antigua compañera de pupitre. El avión que ha tomado Ángela tiene como destino la ciudad de Londres. Viaja sola, aunque no del todo. Le acompaña un libro, No digas que fue un sueño de Terence Moix, y entre las páginas de la novela, una fotografía.

«Se trataba de una mujer embarazada, vestía un jersey rojo de cuello vuelto y estaba de pie, delante de una ventana dando la mano a una niña de unos seis años». [pág. 11]

Ángela porta sobre su espalda un enorme peso. Su madre acaba de fallecer y ella, que invirtió tanto tiempo de su vida en sus cuidados, se siente ahora totalmente perdida. Y es que, cuando una se ha dedicado tanto tiempo a hacer lo mismo y, de repente, su foco de atención desaparece, todo se le hace un mundo y no atina a imaginar cómo será su vida a partir de ahora.

La relación entre madre e hija nunca fue fácil. A la sombra de un padre ausente y del que no se podía ni hablar, se unió la personalidad de una progenitora dominante y exigente. Fría y distante, «mi madre nunca nos hizo felices porque ella no lo era», llegará a confesar. A Ángela no le quedó más remedio que quedarse a su lado, cuando la madre enfermó. Máxime cuando su hermana decidió marcharse y huir de una familia donde la palabra amor no se materializaba jamás. Pero han sido años tratando a su madre, cuidándola y ahora que no está, Ángela siente que no tiene un objetivo en la vida. Animada por su amiga Beatriz, emprenderá un viaje a Londres con una misión, encontrarse a sí misma, aprender a escucharse y despertar de nuevo la ilusión.  

«Quiero que compres un billete de ida sin fecha de regreso. Vete con poca ropa. Una vez allí, déjate llevar por los días, la gente, el viento y la vida. Deja que las energías te empujen, disfruta de ti y del inmenso placer de conocerte». [pág. 16]

En la ciudad del Támesis, se alojará en el barrio de Candem Town, el más alternativo de Londres. Allí conocerá a varias personas, como Irune, con la que entablará una relación muy intensa porque ambas se complementarán

«Irune y Ángela eran muy diferentes, sin embargo, juntas hacían un binomio perfecto. La mañana se llenó de risas y momentos divertidos entre las dos. En algunos de los rincones más emblemáticos del barrio sacaron fotos juntas para el recuerdo. A Ángela le costaba entender que esa desconocida le hubiese aportado tanto en apenas unos días». [pág. 138]

También conocerá a Chay, el camarero de un Starbucks, con una vida tranquila y serena.

Ángela, Irune y Chay serán tres personajes que, a poco que los conozcamos, descubriremos que tienen muchos puntos en común. 

En ese viaje a Londres, Ángela descubrirá muchas cosas. No sólo encontrará su lugar en el mundo, sino que la imagen que tenía de su madre cambiará radicalmente, a raíz de un descubrimiento. 


Lena

Viajemos ahora a uno de los campos de concentración más conocidos del nazismo. Hasta allí llega la otra protagonista de esta novela.

«Magdalena Wiesel tenía diecisiete años y viajaba en el tren que llegó a Auschwitz el 23 de febrero de 1944». [pág. 22]

La mayoría de nosotros ya sabemos lo que encontró Magdalena (Lena) cuando llegó al campo de concentración: miseria, hambre, un número tatuado y la muerte, en la mayoría de las ocasiones. Pero Lena es una mujer «testaruda, inteligente, romántica, impulsiva y risueña» y está dispuesta a sobrevivir. Contará con la ayuda de Jonás Golik, «un chico inquieto, divertido, apuesto, generoso», con inmensas ganas de vivir. Jonás y Lena se conocieron en la infancia y, por avatares del destino, coincidirán ahora y se reencontrarán en el campo. Él será asignado al Kommando Kanada, donde se clasificaban y se seleccionaban las pertenencias de los prisioneros llegados a Auschwitz. Ella acabará hacinada con otras mujeres en el barracón 23, donde recibirá consejos de otras prisioneras.

«-No permitas que esta gente te haga creer que no puedes hacer algo. Eso es lo único que nos queda y lo único que nos permite tener esperanza. Aférrate a tus recuerdos, y busca en ellos lo que necesitas para sobrevivir aquí dentro». [pág. 39] 

¿Qué le va a suceder a Lena en Auschwitz? ¿Morirá en la cámara de gas? ¿Logrará huir o sobrevivir? Obviamente, no puedo contarte nada de esto. Sí os diré que le va a tocar convivir con todo el horror que habitaba el campo, con los experimentos, con los abusos o la humillación. Y hasta ahí os puedo contar.

Candem Town y Auschwitz

Polos opuestos. Los escenarios son protagonistas en esta novela y Macarena Zambrana nos va a permitir sumergirnos en dos mundos distintos. Por un lado, el barrio de Candem Town, con sus vecinos peculiares, sus tiendas vintage, sus mercados de comida callejera y ese aire alternativo que impregna sus calles. Ángela pasará las primeras noches en Londres alojada en el hotel Little Family, regentado por Mery, «una mujer regordeta, de unos sesenta y pocos años, con aspecto bonachón, bajita y con unas gafas de pasta roja». Mery es una mujer que inspira confianza, que se convierte en un lugar reconfortante al que acudir, dentro de las paredes de ese coqueto hotel.

En la cara opuesta, el campo de concentración, con el pabellón médico, donde se llevan a cabo terribles experimentos y donde la trata de blanca era uno de los atractivos para los oficiales nazis. La novela nos va a permitir conocer la distribución del campo, las diversas estancias y las tareas a las que cada prisionero era asignado.

Pero no serán los únicos escenarios. Operación Lena nos va a permitir viajar a través de los personajes por ciudades como Varsovia, Madrid o Lisboa. 

Qué me ha gustado de esta novela

Bueno, debéis de saber, porque no lo he dicho hasta ahora pero seguro que os lo vais a imaginar, que ambas historias tendrán un nexo en común. Zambrana articula una trama en la que, de algún modo, el pasado se convierte en presente. De esta manera, la propia vida de Lena terminará por conectar con la de Ángela de la forma más inesperada. Pero el lector podría disfrutar igualmente si cada una de estas tramas fueran independientes una de la otra. Lena y su paso por Auschwitz nos abrirá las puertas al episodio más negro de la historia de la humanidad. Siempre digo que nunca sabremos lo suficiente sobre lo que ocurrió durante la persecución de los judíos y el Holocausto. Operación Lena -y de este nombre os hablaré un poco más adelante- me ha descubierto datos que desconocía. Por ejemplo, nunca había leído que hubiera una facción del nazismo que estuviera en contra de los planes de Hitler. Hasta este momento, para mí, pensar en los nazis era pensar en la ignominia, en la barbarie, en el sinsentido. Sin embargo, no todos los alemanes, no todos los nazis, veían con buenos ojos el horror, la muerte y la destrucción que se sentaba sembrando en el mundo. Operación Lena indaga sobre esta cuestión a través de un par de personajes, algún miembro de la SS del que descubriremos que, al contrario de lo que podríamos pensar, posee cierta dosis de humanidad, un toque de moral y una pizca de conciencia. Pero, ¿por qué Alemania odiaba tanto a los judíos? Si os digo la verdad jamás me había planteado esta pregunta. Pues en esta novela se profundiza sobre este tema y esas páginas (más las venideras) me han resultado muy interesante.

En cuanto a Ángela, ¿quién no se ha sentido perdido alguna vez? Este personaje que, por cercanía temporal, vamos a entender como más parecido a nosotros, no deja de ser una mujer que trata de buscar su lugar en el mundo después de una pérdida. El duelo de Ángela, la necesidad de recuperar el control de su vida y sentirse viva de nuevo no nos va a resultar indiferente. A través de este personaje entenderemos que la vida es una noria, que hoy estamos abajo pero mañana nos puede sorprender y elevarnos a las alturas. Asomarse al resurgir de Ángela, cuál ave fénix, ha sido muy emotivo y entrañable.

Los personajes son humanos. Cada uno de ellos arrastra sus penas y miserias, como lo hacemos cada uno de nosotros. Y, a pesar de ello, también tendrán tiempo para amar y reír. 

Pero lo más interesante de esta novela es que, cuando crees que simplemente se trata de dos historias alejadas en el tiempo con un nexo en común, la trama se complica. Junto a los personajes, el lector tendrá que desenredar una madeja que, por motivos que no voy a explicar, permanece enmarañada, pero también vivirá una aventura que, ahora sí, llevará por nombre Operación Lena. No es ficción. Durante la Segunda Guerra Mundial se llevó a cabo una operación a la que se le puso este nombre. ¿Qué se sabe de esta operación? Podéis encontrar muchos datos en la novela pero, a grandes rasgos, os puedo decir que fue un plan que se trazó para debilitar la posición del Führer en Europa. Y lo que creías una novela sobre casualidades de la vida, se convierte en una historia de espías, contraespionaje, o servicios de inteligencia, incluso con la presencia de personajes reales que te van a sorprender.

Estructura y estilo

Con un total de ochenta y tres capítulos, numerados, titulados y de corta extensión, la primera toma de contacto con esta historia será en primera persona. Lo que siente Ángela en ese primer capítulo, a bordo de un avión, dará pie a una narración en la que se irán mezclando las voces narrativas. Concretamente, cada inicio de capítulo viene narrado en primera persona, como un vehículo directo que trata de aproximarnos aún más a un personaje.

A través de diversos flashbacks la autora nos hace viajar al pasado de algunos personajes, especialmente en el caso de la trama más lejana en el tiempo, para ver cómo era la vida de esos hombres y mujeres que terminaron con sus huesos en Auschwitz. De igual modo, Zambrano acostumbra a saltar de un personaje a otro de forma rápida, casi como si se tratara de diversas secuencias cinematográficas, que nos van a permitir conocer y de manera simultánea la situación que viven todos ellos en un determinado momento.


Con algún toque de intriga y suspense que se enfatiza con el avance de la lectura, una trama mucho más compleja que lo que cabría esperar, en Operación Lena se habla de dolor, de la traición y de la pérdida, pero también de la amistad, el amor y el reencuentro con el pasado. Cierto es que algún diálogo me pareció algo flojo pero debo admitir que Macarena Zambrana articula bien la historia, con un desenlace que resuelve todas las incógnitas.

A mí me gustó y, por tanto, la recomiendo.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí en tapa blanda y aquí en Kindle



jueves, 11 de julio de 2024

GALA PREMIOS DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2024

A finales de junio tuvo lugar la gala de entrega del Premio de Novela Ateneo de Sevilla y el Premio Ateneo Joven de Sevilla. Como suele ser habitual, el acto tuvo lugar en el Patio de la Montería de los Reales Alcázares de Sevilla, y, de nuevo, tuvo como maestro de ceremonias al periodista sevillano Cristóbal Cervantes.





Admito que la entrega de estos premios es uno de los momentos literarios que más disfruto del año.  Volver a ver a esos escritores, editores, periodistas y gente del mundillo del libro resulta siempre ameno y gratificante. Y compartir con ellos una noche en uno de los lugares más mágicos de la ciudad no tiene parangón.

Como cada año, la entrega de los premios tuvo lugar durante el transcurso de una cena, un acto que es posible gracias al patrocinio de la Fundación Unicaja y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, así como a la labor del Ateneo de Sevilla y de la editorial Algaida.  

En esta edición se han presentado un total de de 250 originales entre ambas modalidades, la senior y la junior. De ese total de obras, y tras diversas deliberaciones por parte del jurado, quedaron los siguientes finalistas:

LVI PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA


* 025. Bando de guerra. Anmi Nubel (psudón.)

Los hijos de la familia de un guarda de una fábrica de paños de Sevilla vivirán los acontecimientos del alzamiento militar en diferentes posiciones políticas, sufriendo las consecuencias del golpe de estado.

* 056. Sonata del Diablo. Sixto Sánchez Lorenzo.

Lorenzo Ancelli, un humilde molinero de Cremona atraído por la música sacra, se forma como violinista y luthier en el taller de Stradivarius donde conocerá a la noble Bianca Stagna. Ella le propondrá un plan inusitado que los llevará en una huida dramática por varias cortes europeas.

* 057. Los ojos de Lucía. Fernando Gómez Recio.

El marido de Lucía, Daniel, ha desaparecido. Ella piensa que algo le ha tenido que suceder y le exaspera que la policía no tome en serio sus temores. El inspector Aguirre tiene un sospechoso, ella tiene otro y nadie sospecha de un tercero. Cuando Daniel, Lucía, Aguirre y los posibles secuestradores se encuentren, el culpable será desvelado a un terrible precio.

* 128. Una investigación peligrosa. Elena Márquez Núñez.

La muerte del profesor Benoit en el transcurso de la Exposición Universal de París de 1889 suscita una investigación por parte de sus colaboradores literarios, Phillip y Gerard, y sobre todo el inspector Javert, de resonancias literarias.

* 129. Muerte en el Guadalquivir. Pedro Soler. (pseudón.)

Julio Denis acude a Sanlúcar de Barrameda para cumplir su promesa de arrojar las cenizas de su mujer al Guadalquivir. De repente observa en la orilla opuesta de la playa del coto de Doñana a un hombre que está ahorcando a una mujer. Con la denuncia, se abrirá la investigación de un crimen que parece no haber sucedido.

* 140. CIV. Claudia Via. (pseudón.)

Tras la derrota de Alemania, en la Segunda Guerra Mundial, multitud de criminales de guerra nazis huyeron con la ayuda del Vaticano a zonas seguras. Esta novela se centra en el papel del Vaticano en la huida nazi, y la colaboración de altos funcionarios de la Santa Sede y sacerdotes de diferentes órdenes, especialmente franciscanos.

* 160. Sinalefa. Balzac. (pseudón.)

El club de los primogénitos es una agrupación similar a Alcohólicos Anónimos para víctimas de secuestros, a la que recurre Beatriz Bernal cuando su madre, una suerte de curandera del siglo XXI, secuestra a su propia nieta, la hija de Beatriz. La búsqueda de la niña destapará terribles secretos.

XXIX PREMIO DE NOVELA ATENEO JOVEN

* 039. Guion rojo. Rayito. (pseudón.)

Un periodista narra en su medio escrito el intento de asesinato que sufre el popular actor de TV Diego Castro lo que le llevará a investigar una trama de tráfico de drogas donde están involucrados unos culturistas.

* 120. Alma y Candela. Marta Navarro Ros.

Alma relata en primera persona su juventud e inicios de la vida adulta, sus éxitos literarios en Madrid, su retirada a una población de Almería, y su vida amorosa, sin olvidar su constante predilección por los caballos. En esta vuelta a su Juventud, inevitablemente recordará un suceso extraordinario ocurrido en aquellos años.

* 156. Mareas de aceite. Angélica Yuste Mascarós.

Vera reflota el velero de la familia para arrojar al Mediterráneo las cenizas de su padre. La travesía se complica y acaba en un pesquero argelino, viéndose obligada a participar en una trama de migrantes ilegales para reencontrarse con su familia, viviendo en primera persona el drama de la inmigración ilegal en el Mediterráneo.

* 158. Cuando por el monte oscuro. Anónimo.

Provincia de Cuenca, 1946. El fallecimiento de su padre obliga a Francisco, un joven de diecisiete años, a trabajar las tierras de los propietarios del molino. El inicio de una relación con la hija de los molineros revelará un entramado de secretos del pasado, denigrantes unos y heroicos otros, que los arrastrarán a todos a un inesperado final.

Según nos informó Cristóbal Cervantes, los miembros del jurado, en las reuniones que mantuvieron el día previo, fueron descartando obras de manera progresiva, quedando entre los finalistas las siguientes:

CIV de Claudia Via (pseudón.) y Sonata del Diablo de Sixto Sánchez Lorenzo, en el caso de la categoría senior.

Mareas de aceite de Angélica Yuste Mascarós y Cuando por el monte oscuro. Anónimo, en el caso de la categoría junior.

Para conocer a los ganadores, el presentador solicitó que los miembros del jurado subieran al escenario. Hicieron acto de presencia Dña. Mercedes de Pablos, Dña. Espido Freire, D. Miguel Ángel Matellanes de Editorial Algaida, D. Francisco Cañadas, responsable de Literatura de la Fundación Unicaja, D. Gervasio Posadas, director de Ámbito Cultural el Corte Inglés, D. Francisco Prior y D. José Vallecillo vocales de Publicaciones y de Literatura respectivamente.

Acto seguido se procedió a abrir la plica que contenía el nombre del ganador del Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla, recayendo en la obra MAREAS DE ACEITE de Angélica Yuste.

Autor

Angélica Yuste Mascarós es una joven valenciana de 30 años que tiene su corazón puesto en la escritura.

Se graduó en Derecho por la Universidad de Valencia (2012-2016)  mientras desarrollaba su faceta más artística sobre los escenarios como actriz de  teatro musical (Compañía T-Teatre), y cursó el Máster de Abogacía (2019) superando con éxito el examen estatal para dedicarme al ejercicio en el bufete familiar.

Ha concluido el Máster de Guion de Ficción para Cine y Televisión en la Universidad Pontificia de Salamanca (2020), con especial mención a su visión para proyectos de largometraje (En sus manos, Mare Nostrum) y cortometraje (Luces), de corte social.

Actualmente reside en Valencia y compagina el mundo jurídico y opositor con la escritura, figurando como guionista titular en la compañía teatral que la vio crecer. Los guiones coescritos en ella (Al este del oeste, El espacio entre nosotros) despiertan el aplauso caluroso de un gran público.

Sinopsis
 
Vera reflota el velero de la familia para arrojar al Mediterráneo las cenizas de su padre. La travesía se complica y acaba en un pesquero argelino, viéndose obligada a participar en una trama de migrantes ilegales para reencontrarse con su familia, viviendo en primera persona el drama de la inmigración ilegal en el Mediterráneo. 

Tocaba el turno de saber el nombre del ganador del Premio Ateneo de Sevilla, en su modalidad senior, recayendo en la obra SONATA DEL DIABLO de Sixto Sánchez Lorenzo.

Autor

Sixto Sánchez Lorenzo (Oviedo, 1962), es Catedrático de Derecho Internacional privado de la Universidad de Granada desde 1995. Ha sido profesor visitante en varias universidades europeas y americanas y doctor honoris causa por las universidades de Córdoba (Argentina) y Blas Pascal (Argentina).
 
Autor de una extensa obra científica, en 2012 publicó su primera novela, El amante de la reina (Roca Editorial), que narra la vida del noble sueco Axel von Fersen y su historia amorosa con la reina María Antonieta. En 2016 obtuvo el V Premio de Novela Histórica Ciudad de Úbeda por su segunda novela, La segunda vida del mariscal, un relato de tintes policíacos sobre la misteriosa desaparición del mariscal de Napoleón, Michel Ney.

Sonata del Diablo es su tercera novela. 

Sinopsis

Lorenzo Ancelli, un humilde molinero de Cremona atraído por la música sacra, se forma como violinista y luthier en el taller de Stradivarius donde conocerá a la noble Bianca Stagna. Ella le propondrá un plan inusitado que los llevará en una huida dramática por varias cortes europeas.






Recogida del premio y rueda de prensa

A la recogida de la estatuilla, ambos autores confesaron sentirse inmensamente feliz. Angélica admitió entre risas que, al recibir la llamada del presidente del Ateneo, no daba crédito a la noticia. Quiso compartir con los presentes algunos apuntes sobre la novela, que aborda la temática de la inmigración ilegal.

Por su parte, Sixto Sánchez reconoció que la llamada del presidente del Ateneo le arregló el mal día que estaba teniendo. Sobre la novela, comentó que se puede leer pero también escuchar y, con la estatuilla en la mano, terminó por hablarnos sobre Lorenzo, el protagonista de la novela.

Posteriormente, en rueda de prensa, ambos explicaron cuál es el germen de la historia. Angélica nos contó que su interés por la inmigración ilegal surge de haber conocido a un joven de nombre Samba, que se ganaba la vida en los meses de verano, mientras ella y sus amigos disfrutaban del sol y de la playa. Por su parte, Sixto nos habló de la figura del músico Stradivarius, un tanto misteriosa, y de la complicada labor de documentación que ha tenido que llevar a cabo  para escribir esta novela. 

En el siguiente vídeo tienes mucha más información, y podrás ver también el momento de la entrega del premio.






El Premio de Novela Ateneo de Sevilla está dotado con 20.000 euros, mientras que el Ateneo Joven tiene una dotación de 5.000 euros.  Ambas novelas verán la luz el próximo otoño de la mano de Algaida Editores. Será entonces cuando volvamos a ver a los ganadores con las novelas físicas, en rueda de prensa.


viernes, 22 de marzo de 2024

LO QUE LA LUZ NO SABE de Francisco Núñez Roldán

 

Editorial: Algaida
Fecha publicación: enero, 2024
Precio: 19,95 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 264
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 978-84-9189-879-5
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Francisco Núñez Roldán es un madrileño que vive en Andalucía desde los once años. Catedrático de inglés, jubilado. Aficionado a la historia, al arte, a la música clásica, a la ornitología y a la arqueología. Muy viajero, en especial por espacios naturales, y ama el tren. Devoto lector de los clásicos españoles, franceses, portugueses y angloamericanos. Aprecia mucho la amistad, y da dinero por una buena conversación.

Autor de traducciones, guías de viaje y artículos de historia. Como ensayista tiene Historia de la prostitución en España (Temas de Hoy, 1995) y La guerra del gabacho (Ediciones B, 2008).

Como novelista ha publicado La sota de sombras (1995); El año cinco (1997); Guatarral almirante y pirata (2001); El enigma de los guerreros de bronce (2004); Ofelia Queiroz y otros relatos (2004); Cazar al cazador (2007); El legado del hereje (2008); Ven despacio, paraíso (2011); El corazón del cóndor (2014); Un general para Hitler (2016); Pura raza (2017), del mismo año es Andalucía, notas de andar y ver (en colaboración con Juan Eslava Galán); Chantal y la sombra (2021) y el libro infantil Nurk (2023). Fue Premio Ateneo de Valladolid con De Algeciras a Estambul y ganó el XVII de Novela Ciudad de Badajoz con Jaque al peón; ambas publicada por Algaida Editores. También fue merecedor del IX premio de novela histórica Hispania, con Palabra de guerrillero

Sinopsis

La sombra de una mano con un rotulador puede simular una pistola empuñada y llegar a costar la vida de Eugenio, profesor en paro y detective por afición. La muerte ajena o propia asoma además donde menos se espera y de la manera más extraña. Soledad, especie de novia de Eugenio, su vecindario y sus amigos amueblan la vida de un hombre bienintencionado a quien las circunstancias aprietan hasta quizá el final.

[Información tomada directamente del ejemplar]

Tenía pensado hablaros hoy de una novela que narra un terrible drama, una historia que, en algún momento, me hizo derramar alguna lágrima durante su lectura, pero es viernes, y estamos a las puertas de la Semana Santa, así que he optado por cambiar el rumbo y proponeros una novela divertida.

Estos días atrás he estado sumergida en la lectura de Lo que la luz no sabe de Francisco Núñez Roldán. Del autor madrileño, afincado en Sevilla, he leído un par de novela (Pura Raza y Jaque al peón) y ambas me gustaron. Pero nunca había leído nada suyo en clave de humor. Siempre hay una primera vez para todo. Os cuento.

Eugenio Frutos es un profesor de Historia que, a los 62 años, ha sido despedido de la academia donde daba clases. Es un hombre viudo, cuyo mundo se reduce a cuatro o cinco personas, entre las que figura su hermana Leocadia, que reside en Palma de Mallorca, y dos amigos.


«Eugenio comparte vino y ratos con Daniel, licenciado en Derecho que no ejerce, dueño de una tienda de tejidos cercana donde trabaja toda la familia, y con José María, profesor de instituto jubilado y traductor de griego, viudo desde hace unos años, y con dos hijos ya independizados». [pág. 19]


Eugenio vive de alquiler en un piso pequeño, rodeado de «libros, fotos, morralla arqueológica varia y demás chismes inofensivos». El piso es propiedad de Soledad, la primera mujer más importante de su vida, con la que mantuvo una relación hace diez años. A pesar de que ya no están juntos, siguen manteniendo la amistad y el contacto, y, como se suele decir, donde hubo fuego quedan rescoldos.

A su edad, Eugenio se enfrenta a un problema. No tiene edad aún para jubilarse, es demasiado mayor para que lo contraten en otro lugar, y tiene que seguir pagando facturas y el alquiler. Así que se le ocurre meterse a detective privado. Aprovechando que ha leído muchas novelas negras a lo largo de su vida, cree conocer bien el oficio, así que contacta con la agencia de detectives Watson. La propuesta que le hace al dueño de la agencia, Andrés Mariñas, es irresistible. Eugenio se ofrece como un detective atípico, un colaborador. No tienen que darle de alta en la Seguridad Social, ni ponerlo en nómina. Él sólo cobrará si resuelve los casos asignados de manera satisfactoria. Así que Mariñas ve el cielo abierto. Una mano extra nunca viene mal. Por lo tanto, junto a Dieste, otro detective de la agencia, le encarga el caso del empresario Francisco Morales, dueño de una empresa de transportes, que anda algo escamado con el comportamiento de algunos de sus trabajadores. Este encargo lo llevará a ejercer labores de espionaje y vigilancia, y le obligará a trasladarse momentáneamente hasta Cádiz.

Pero este no será el único embolado en el que Eugenio se meta. Por amor y amistad, ayudará también a Sole. La mujer se enfrenta a un «problemilla» (entiéndase la ironía), que puede acarrearle graves consecuencias. Por ello, la relación entre ambos se volverá más estrecha. Ya no sólo se verán cuando tengan que comentar algunas cuestiones de índole doméstica entre arrendatario y arrendador, sino que la gravedad del problema de Sole obligará a esta peculiar pareja a pasar muchas horas juntos y a realizar actos de carácter delicado. Ahí lo dejo. 

Así pues, Eugenio pasará de una vida anodina y triste, a jornadas llenas de aventuras, hasta llegar a un desenlace en el que, sin comerlo ni beberlo, se convertirá en pieza clave de una resolución policial, con sorpresa inesperada. 

Qué me ha parecido la novela

La lectura de Lo que la luz no sabe me duró un suspiro en las manos. Estamos ante una novela en clave de humor, con unos personajes de lo más peculiar, que se ven envueltos en peripecias de lo más rocambolescas. En este sentido, Lo que la luz no sabe me recordó a novelas de Eduardo Mendoza, a esas historias de detectives en las que rebosa el humor, como la que acaba de publicar recientemente Tres enigmas para la Organización, que él mismo califica como «una tontería» (puedes leer el artículo aquí). No podría decir si la escritura y la trama de Núñez Roldán está a la altura del autor catalán, pues he leído muy pocas novelas de Mendoza como para forjarme una opinión. Lo que sí te puedo decir es que en la novela de Roldán vas a encontrar lo que te comentaba antes, personajes singulares, buscavidas, gente que está en un apuro y trata de solventar sus problemas, aunque sus decisiones, a veces, no tengan fundamento, metiéndose en jardines de los que salen con ideas peregrinas y disparatadas. En este sentido, Lo que la luz no sabe te hará pasar un rato entretenido. No te va a arrancar carcajadas constantes, al menos a mí no me las arrancó, pero en algún momento sí conseguirá colocarte alguna sonrisa, especialmente con los hechos que ocurren en Cádiz. Hay una conversación con un taxista que no tiene desperdicio. Así que creo que esta novela cumple, principalmente, con el objetivo del puro entretenimiento, conectando con unos personajes de los que os paso a hablar ahora.

Personajes

De todos los personajes que figuran en la novela me voy a centrar en los que a mí más me han gustado.

* Eugenio es un tipo disparatado. Lo percibo como un personaje culto que, a pesar de sus ideas, cree pisar siempre tierra firme. Sus argumentos dejan atónitos a todo aquel que se preste a oírlo y eso provoca que el lector lo perciba como un individuo del que te puedes esperar cualquier cosa. Amigo de sus amigos, amado hermano, Eugenio es un buscavidas. Y mejor no te cuento más nada para que lo descubras tú mismo.

* Sole es una mujer madura. Su madre murió y ahora se siente sola, pero es una mujer a la que todavía le corre la sangre por las venas. Mantiene con Eugenio una relación de tira y afloja, al menos, al inicio de la trama. Él y ella saben lo que hubo entre ambos en el pasado y aún quedan heridas abiertas. Volará algún reproche socarrón cuando la oportunidad lo permita. Pero se aprecian y creo que, en el fondo, ella sigue un poco enamorada de él. De todos modos, aquella relación quedó atrás. Ahora su corazón y su cuerpo están acariciado por otras manos. ¿Las de quién? Bueno, eso será un secreto que Sole tratará de mantener a buen recaudo. Sin embargo, algo ocurrirá y todo se irá al traste.

* Leocadia es la hermana menor de Eugenio y la segunda mujer más importante de su vida. Vive en Palma de Mallorca con su marido Abilio. Para el protagonista de la novela, Leocadia es la voz de la conciencia, la mujer que le pone los pies en la tierra, la que escucha las locuras de su hermano y lo recrimina, pero siempre desde el cariño y el amor fraternal. Leocadia y Eugenio hace tres años que no se ven, pero mantienen vivo el contacto. 

* Ignacia, la portera honoraria del inmueble, resulta ser la tercera mujer más importante en la vida de Eugenio. Es una mujer jubilada que ocupa el espacio de la portería por pura afición. La comunidad no le paga nada y de eso se valen. Ignacia rompe con el estereotipo de portera. A Ignacia no la vamos a ver jamás haciendo las tareas propias del puesto, sino que siempre tendrá la cabeza metida entre libros. Se saca las carreras universitarias como si nada y acostumbra a aprovechar la paz que le brinda la portería para leer todo tratado de Historia que caiga en sus manos, lo que le permite viajar en el tiempo para ver, por ejemplo, la caída de Constantinopla. Ignacia es pura sabiduría y sapiencia. Tiene criterio propio. Lee y analiza lo que otros hicieron al marcar el rumbo del mundo y mantendrá sesudas e intelectuales conversaciones con Eugenio, el único vecino del edificio que está a su altura.

* José María, es uno de los amigos de Eugenio. Es un hombre viudo que se siente solo. Muy solo. Sus hijos son ya mayores y como cada uno tiene su vida, él quiere rehacer la suya, pero ya no está dispuesto a perder el tiempo. Quiere encontrar a la candidata idónea y para ello se le ocurre una idea un tanto loca (otra más en esta novela). ¿Cómo se tomarán sus futuras pretendientas las ocurrencias de José María? Lo sabrás con la lectura. 

Estructura y estilo

Escrita en tercera persona, en Lo que la luz no sabe abunda el diálogo, por encima de la narración. El autor cede la palabra a los propios personajes para que ellos mismos nos cuenten sus cuitas, de tal modo que el lector se siente muy próximo a ellos. Los iremos conociendo cada vez más con el avance de la lectura. Los capítulos de longitud media en los que no falta la acción y la abundancia de diálogos, consiguen que la lectura fluya a muy buen ritmo. En cuestión de dos tardes te ventilas esta novela. 


Como os he comentado, es una lectura entretenida. Probablemente no será una novela inolvidable pero la trama es simpática y los personajes te ponen una sonrisa en los labios. Bajo mi punto de vista, Lo que la luz no sabe tiene toques de comedia de enredo y, en este sentido, funciona muy bien para descongestionar la mente, frente a una día complicado, o cuando has estado inmerso en novelas más sesudas.

Nos vemos después de Semana Santa. Pasadlo bien. 

 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí (tapa blanda) y aquí (Kindle):


jueves, 21 de marzo de 2024

FRANCISCO GALLARDO: ❝La medicina que no es humanista, no es medicina❞

Arthur Conan Doyle, Antón P. Chéjov, Luis Martín-Santos o Pío Baroja son algunos de los nombres que se recogen en Letras de médicos, el nuevo libro de Francisco Gallardo, que firma conjuntamente con Ismael Yebra. Letras de médicos es un volumen que ahonda en la trayectoria de diversos médicos que fueron escritores o escritores que también estudiaron medicina. Y es que habría que lanzar una pregunta al aire: ¿por qué escriben los médicos? Gallardo, traumatólogo, y Yebra, dermatólogo, se hicieron esa misma pregunta en una de esas mañanas de sábado, en las que coincidían en una librería de Sevilla. Ambos saben del arte de la sanación, pero también del arte de la escritura, no en balde, ambos han publicado libros. Así que, de aquella pregunta nace Letras de médicos, un libro especialmente emotivo para Francisco Gallardo, que perdió a su compañero de oficio en 2021. Ismael Yebra ya no está con nosotros, pero no está en cuerpo porque sigue aquí, en el recuerdo y a través de sus obras. Os dejo con la entrevista.


Autoría: Luis Delgado

Marisa G.- Paco, un placer conversar contigo, otra vez. 

Paco G.- Igualmente.

M.G.- Vamos a hablar de Letras de médicos, aunque hace muy poco publicaste otro libro, sobre baloncesto, que firmabas junto a Juan Antonio Corbalán. Ambos libros son, digamos, divulgativos. Ha pasado mucho tiempo desde aquella novela tan bonita, Áspera seda de la muerte, ¿has abandonado la narrativa?

P.G.- No, no. Precisamente Letras de médicos salió en el hueco que había para otra novela que quiero publicar. Lo que pasa es que este es un libro muy especial para mí, por el fallecimiento de mi amigo Ismael Yebra, y también autor de este libro. Decidí entonces dar prioridad a la publicación de Letras de médicos, en vez de a la novela. Este es un libro que planificamos los dos y que desgraciadamente, al fallecer Ismael, lo he acabado yo solo.

M.G.- Ismael era médico, como tú. Como dices, él ya no está con nosotros pero ¿cómo surge el proyecto de este libro? En el prólogo se cuenta una historia curiosa sobre cómo surgió.

P.G.- Sí. Fue en la Plaza de la Alfalfa [se refiere a una plaza en Sevilla]. Ismael y yo no nos conocíamos personalmente pero fue el quiosquero de la plaza, al que yo llamo el editor del libro entre comillas (ríe), el que nos presenta. A partir de ese momento, empezamos a vernos y a conocernos. Ismael era, bueno es, porque me gusta hablar en presente, un enamorado de la literatura, un apasionado de los libros. Nos veíamos mucho en Librería Beta de la calle Cerrajería, los sábados por la mañana. Hablando de medicina y literatura, nos preguntábamos a veces por qué escriben los médicos. Para nosotros, era una pregunta muy interesante. Llegamos a la conclusión de que hay dos tipos de médicos escritores. Por un lado, los que escriben pero son médicos hasta el final de sus días, como Chéjov. Y por otro lado, los que son médicos pero abandonan el ejercicio de la medicina para convertirse en escritores. Es lo que le pasó a Pio Baroja. Él estudió medicina, ejerció unos meses en Cestona y luego lo dejó para dedicarse a escribir. Así surgió la idea del libro, y empezamos a escribirlo. Él se lo tomó a rajatabla, pero yo me demoraba un poquito más. Iba más lento. Los capítulos se los llevábamos a Ricardo, el quiosquero, y él me reñía porque no iba al mismo ritmo que Ismael. 

M.G.- ¿Pero os conocíais desde hace mucho o fue una amistad reciente?

P.G.- Nos conocemos desde el año 2008. Sabía que él había escrito y, de hecho, me había leído Viaje a Sanabria, un libro fantástico, un libro de viaje, muy al estilo de Viaje a la Alcarria de Cela. Pero no lo conocía personalmente. Cuando nos presentaron, surgió entre nosotros una complicidad muy grande. Él decía que no, pero Ismael ha sido un maestro para mí. Era un hombre muy sabio, trascendente, pero sencillo, a la vez. Sí, fue mi maestro, aunque él se negaba a que lo llamara así. Ismael fue un maestro de medicina, un maestro de escritura y un maestro de vida.

M.G.- ¿Y cómo os organizasteis el trabajo? ¿Cada uno eligió a un grupo de médicos?

P.G.- Cada uno eligió a sus preferidos. No queríamos firmar el libro, sino que fuera un todo. Pero ya hay muchos amigos que lo han leído y saben lo que ha escrito cada uno. Por el estilo y por los médicos que cada uno eligió.

M.G.- Ismael fallece en 2021. Este libro ve la luz en 2023. Cuando él fallece, ¿en qué punto del proceso estaba el libro?

P.G.- Cuando él fallece, su parte estaba ya completa. En teoría, a mí me quedaban tres autores. Pero también me quedaba un reto difícil, buscar a mujeres médicos escritoras. Porque existir han existido pero el problema está en que no han salido a la luz. En el libro aparecen Rita Levi-Montalcini y Nawal El Saadawi, dos mujeres fascinantes. Me llevó mi tiempo porque me puse a leer la obra de las dos. Y como tercer escritor me quedaba Arthur Schnitzler, otro personaje fascinante y autor de Juventud en Viena.

M.G.- Precisamente te quería preguntar eso. El libro tiene catorce capítulos, con catorce escritores y médicos, y solamente dos mujeres. Me llegué a preguntar por qué no había más mujeres.

P.G.- Ojalá hubiera habido más. Hoy las hay, pero el libro se centra en autores y autoras fallecidos. Seguro que en la actualidad, hay muchas mujeres médicos escritoras y también tuvo que haberlas en la residencia de estudiantes de Madrid. Bueno, quizá sea un trabajo para el futuro. Si algunas vez abordamos un segundo libro. De todos modos, y como símbolo de la esperanza, en el epílogo nombro a otra mujer médico que escribe.

M.G.- A Nuria Mendoza, sí.

P.G.- Exacto. ¿Las conoces?

M.G.- No, pero sí he leído lo que mencionas de ella y estuve también investigando.

P.G.- Yo no la conocía. La conocí estas navidades, cuando vino a Sevilla. Es un médico humanista. Tiene 50 años, joven, y es una mujer que refleja la esperanza del humanismo y de la mujer humanista médico. Como símbolo de futuro, quise incluirla en el epílogo porque creo que a Ismael le hubiera encantado.

M.G.- Al hilo de lo comentas, tú destacas la gran humanidad de esta mujer. Muchas veces pienso que, antes de ser buen médico, hay que ser muy humano. Solemos encontrar que las dos cualidades no siempre van de la mano.

P.G.- Exactamente. Nuria estudió en la Facultad de Medicina de Sevilla. Se hizo pediatra y estuvo trabajando aquí, con una plaza del SAS [se refiere al Servicio Andaluz de Salud]. Pero en 2012 hizo un curso de escritura creativa en Nueva York. Supongo que, por circunstancias personales, se queda allí y empieza a trabajar en un doble ámbito muy interesante. Por un lado, como traductora de la población hispana en los hospitales de Nueva York. En su libro, Un pájaro debajo de la cama, cuenta cómo atiende a una pareja de habla hispana. Tenían que operar del corazón a su hijo recién nacido. Los padres del  niño no saben inglés y Nuria se presta como traductora.  A partir de ahí empieza a dar clases de humanismo médico en una universidad de Nueva York. El libro me fascinó. Lo vi claro. Tenía que hablar de ella en el epílogo porque quería que el libro acabara con esperanza.

M.G.- Entre los médicos que encontramos en el libro figuran Arthur Conan Doyle o Pío Baroja. Te confieso que algunos otros nombres no me sonaban de nada. En la elección de tus médicos, ¿qué criterios seguiste? ¿Por qué elegiste esos médicos especialmente?

P.G.- Ismael y yo compartimos dos criterios. Por un lado, tenían que tener calidad literaria. Son escritores que han pasado a la historia de la Literatura. Por otro lado, en la obra de todos ellos hay importantes rasgos médicos. Por ejemplo, Arthur Schnitzler, que ejerció poco, estudió medicina de forma obligada porque su padre le aconsejó que para escribir tenía que ser médico. Somerset Maughan, que vino mucho por Sevilla y conoció muy bien la ciudad, quería que todo el mundo estudiara medicina y después se pusiera a escribir. Él no ejerció porque su primera novela ya tuvo mucho éxito. Y Pio Baroja, si no hubiera estudiado medicina, hubiera sido otro tipo de escritor. O Luis Martín Santos, igual.

M.G.- En el libro se cuenta que si Arthur Conan Doyle no hubiera sido médico, no hubiera existido Sherlock Holmes. ¿Por qué?

P.G.- Porque el criterio que seguía Sherlock Holmes para resolver un caso se parece a la anamnesis que se hace para diagnosticar una enfermedad. No es algo que transcienda cuando se lee su obra, sino que el mismo Conan Doyle lo decía así. 

M.G.- Rogelio Buendía también se menciona en el libro. Yo no lo conocía. ¿Quién era?

P.G.- Este hombre fue un excelente escritor y muy desconocido, por eso mismo quisimos incluirlo en el libro. Es uno de esos casos de escritores excelentes que, por las circunstancias que sean, no transcienden como deberían. Rogelio Buendía es otro hombre que, si no hubiera sido médico, tampoco hubiera escrito. Te animo a que leas alguna de sus obras.

Lo bueno de este libro, y quizá por eso ha tardado un poquito más, porque en él no hay ni trampa ni cartón, es que, cuando se habla de un médico escritor, o hacemos habiendo leído antes su obra. Quizá no toda pero sí muchos de sus libros. ¿Y para qué? Pues para que tenga verosimilitud. No hablamos de oídas.

M.G.- Pero las obras que has leído sobre estos médicos escritores, ¿las leíste especialmente para el libro o ya las habías leído con anterioridad?

P.G.- No, no, para este libro. Y descubrí muchas cosas. Por ejemplo, Rogelio Buendía me pareció un autor con una reminiscencia de García Márquez que nos llamó mucho la atención. Pero hay muchos otros médicos escritores que se nos han quedado fuera, como Ramón y Cajal. Autores de primerísimo nivel, pero era imposible meterlos a todos en el libro.

M.G.- En el caso de Ramón y Cajal, sí, pero creo que no somos conscientes de la cantidad de escritores que eran médicos. Por ejemplo, yo no sabía que Conan Doyle lo fuera. Y sobre él te quiero preguntar de nuevo porque, en el capítulo que  se le dedica a él, se habla de la relación entre la literatura y la medicina. Y ya en el epílogo, tú mencionas que la medicina es como un drama literario, en el que intervienen tres protagonistas: el paciente, el médico y la enfermedad. Me pareció una comparación muy curiosa.

P.G.- Es que desde Aristóteles, ya se consideraba así. Por eso nos fascinó escribir este libro. Lo que ocurre es que, al final, me quedé solo para terminarlo. Es un libro muy hermoso pero muy doloroso también. Desde muy antiguo, el médico ha necesitado expresarse de forma artística. Del mismo modo que siempre ha habido médicos escritores, hay médicos pintores también. El médico siempre ha estado en contacto con el drama humano. Siempre ha habido una necesidad de ese tipo de humanismo médico. Es lo que nos atraía, sacar un poquito a la luz toda esa literatura médica que, en muchos casos, se convierte en una auténtica filosofía.

M.G.- Y Thomas Syndeman aconsejaba a sus discípulos leer el Quijote para aprender medicina.

P.G.- Así es. Thomas Syndeman fue un grandísimo médico y a sus discípulos les decía que leyera el Quijote. Y Miguel Delibes también aconsejaba que, para escribir bien, había que leer el Código Civil y el Código Penal, por aquello de la precisión. Las penas hay que redactarlas con mucha precisión y minuciosidad, y eso es lo que buscaba Delibes en sus novelas. Pues con la medicina ocurre igual. Toda historia clínica es un relato, el relato que la propia persona cuenta a su médico. Así que, para llegar a un buen diagnóstico, tienes que tener en cuenta todos los detalles.

Ismael y yo compartíamos la idea de que la medicina que no es humanista, no es medicina. Eso lo repetíamos mucho, y ahí radica el objeto de este libro, que puede llegar a un anestesista o a un cirujano cardio-vascular. 

M.G.- La verdad es que estaría muy bien que los médicos tuvieran esa parte humanista. Es algo que el paciente detecta fácilmente. Uno llega a consulta con un problema y, a veces, se encuentra mucha frialdad.

P.G.- Exactamente. No te miran a la cara. Solo miran al ordenador. A mí no me importa criticar esto de la medicina actual. Hay un nivel enorme, sí, pero necesitamos más humanismo. Hay que mirar a la cara del paciente y, si hace falta, acariciar su mano. Eso es fundamental para que la terapia funcione. Ismael Yebra era ese gran médico humanista, un gran ejemplo.

M.G.- ¿Qué especialidad tenía?

P.G.- Dermatología. La piel es el órgano más profundo del cuerpo humano. La piel refleja los vaivenes del alma, y manifiesta en enfermedad cosas que ocurren muy profundamente en el espíritu, en el alma y en el cerebro.

Ismael fue un hombre sabio y sencillo, que tuvo una vida muy difícil. Sobre todo, su infancia. Se quedó huérfano de madre con cinco meses, y de padre cuando tenía trece o catorce años. Sufrió mucho y todo ese sufrimiento lo reconvirtió en un servicio a los demás. Por cierto, su biografía saldrá con el tiempo. 

M.G.- ¿La has escrito tú?

P.G.- Sí, pero quiero completarla. Quiero irme al monasterio donde él iba para acabarla allí, a San Pedro de Cardeña, para estar un poco con su espíritu. Tardará un poco en salir porque como además se acaba de publicar otro libro de artículos suyos, vamos a esperar. A través de su biografía he aprendido el valor que tenía Ismael. Nació absolutamente con la desgracia encima pero se convirtió en un hombre muy divertido y alegre. ¿Cómo lo hacía? Pues a través de sus dos grandes pasiones: la literatura y la medicina.

M.G.- Paco, habláis de médicos escritores y de escritores médicos. Tú serías del primer grupo, ¿no? Sería como decía Chéjov, que la medicina era su esposa y la literatura su amante.

P.G.- Sí, totalmente. Yo necesito la consulta para escribir pero también necesito ser médico. Me puedo jubilar ya, pero no me voy a jubilar todavía. Estoy cómodo en mi consulta, con mi equipo, con mi gente. Somos diez personas y formamos un equipo muy integrado. Necesito sentirme médico. 

M.G.- Pero algún día te tendrás que jubilar, aunque el que es médico, lo es toda la vida.

P.G.- Sí, toda la vida, hasta el final. Ismael fue médico hasta el final, incluso estando bastante mal. Hacía telediagnóstico en dermatología hasta poco tiempo antes de morir. Una de sus penas era no poder volver a la consulta, y lo entiendo perfectamente.

M.G.- Por el trato con los pacientes.

P.G.- Sí, y por el servicio que daba.

M.G.- Ya. Y Paco, ya como última pregunta, ¿escribir este libro qué te ha aportado personalmente y profesionalmente?

P.G.- A nivel personal, es el libro más hermoso que he escrito. Victoria, la mujer de Ismael me dijo que, si yo no hubiera cogido este testigo, el libro se hubiera quedado en un montón de folios metidos en un cajón. Este libro me ha hecho muy feliz.

Profesionalmente, como médico, me ha afianzado en lo que yo ya sabía. A mí siempre me ha interesado la historia y el pensamiento médico. Siempre pensé que podía ser muy útil en ese ámbito, para orientar hacia el humanismo. Pero bueno, luego me dediqué a la medicina deportiva y no me quejo. Si me hubiera dedicado a la historia de la medicina, hubieran aparecido muchos más libros de este tipo.

M.G.- De momento, tenemos este y es para disfrutarlo.

P.G.- Sí.

M.G.- Paco, gracias por atenderme. Y nos vemos con la próxima novela que publiques.

P.G.- Eso es. Gracias a ti.

Sinopsis: Escritores médicos y médicos escritores: dos términos que a menudo se han utilizado, respectivamente, para definir a quienes abandonaban el ejercicio de la Medicina para convertirse en escritores o desarrollaban su obra sin apartarse de la práctica médica. Un prototipo del escritor médico sería Pío Baroja, como lo era Antón Chéjov del médico escritor. Pero sin duda esta clasificación peca de simplismo. Los doctores Francisco Gallardo e Ismael Yebra intentan profundizar en el dilema a través de la vida y obra de reconocidos escritores y médicos: Gottfried Benn, Arthur Conan Doyle, Gregorio Marañón, Arthur Schnitzler, W. Somerset Maugham, Miguel Torga y otros muchos, sin olvidar a ilustres doctoras como Rita Levi-Montalcini o Nawal El Saadawi. «La literatura ha interesado siempre mucho a los médicos -concluyen los autores-, hasta el punto de escribirla, probablemente porque su práctica diaria está llena de narraciones. Toda historia clínica de paciente es un relato».


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