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viernes, 5 de febrero de 2021

LOS CUCLILLOS DE MIDWICH de John Wyndham

Editorial: Edición Gaviota
Fecha publicación:1986
Precio: --
Género:Ciencia ficción
Nº Páginas: 303
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 8476930402

Autor

--

Sinopsis

Durante veinticuatro horas, el apacible pueblecito de Midwich, perdido en la campiña inglesa, se ve inmerso en un hecho insólito: una invisible cúpula de fuerza lo aísla del resto del mundo, y todos sus habitantes pierden la noción de lo ocurrido en aquel lapso de tiempo. Pero esto será sólo el principio. Pasado el fenómeno, otro hecho no menos insólito viene a turbar de nuevo de nuevo la paz: todas las mujeres del pueblo descubren repentinamente que están en cinta… y nueve meses más tarde dan a luz unos extraños niños de ojos dorados. ¿Quiénes son, cómo han llegado a nacer, cuál es su origen, qué peligro pueden representar? Muy pronto empiezan a descubrirse sus extraños poderes, que culminarán, nueve años más tarde, en uno de los más terribles enfrentamientos, y darán origen a un problema moral de difícil, casi imposible solución.

Porque, al igual que cuclillos anidando en nido ajeno, los Niños, esos sorprendentes muchachos de mente comunitaria, queridos y temidos a la vez, representan el mayor peligro con el que ha tenido que enfrentarse nunca la raza humana.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Juraría que esta historia la he contado alguna vez pero ahora no soy capaz de encontrar en qué momento. La cosa es que, hace muchísimos años -rondaba los veinte y pocos años-, nos reunimos unos cuantos amigos en casa de uno de ellos para cenar. Era verano, los padres estaban en la playa, y nuestro anfitrión preparó un ágape a base de pizzas y patatas fritas. Lowcost total. Con la cena y la conversación entramos en la madrugada. Cuando nos disponíamos a regresar a nuestras respectivas casas, mi amigo encendió la tele un instante. La primera imagen que vimos fue esta.

 



¿Quiénes eran esos niños rubios de ojos tan extraños? Nos quedamos boquiabiertos. Los planes de regresar a casa quedaron relegados y, en su lugar, volvimos a sentarnos frente al televisor. A medida que avanzaba la película, recordé que aquella historia me sonaba. De estos niños ya había leído algo pero, ¿dónde? Después de estrujarme mucho la cabeza, recordé un libro pequeñito que tengo en casa. Era una de esas lecturas abreviadas que nos mandaban en clase de inglés, en cuya cubierta aparecía el dibujo de unos niños rubios de ojos amarillos. Su título, The Midwich Cuckoos de John Wyndham, editado por Editorial Longman.

¿No os ocurre que hay historias que caminan junto a vosotros a lo largo de los años? A mí estos niños no me han abandonado nunca. Los recuerdos de aquella noche en casa de mi amigo regresan a mi mente con frecuencia, y aunque la historia de estos «angelitos» rubios forma parte de la ciencia-ficción, género que no me suele gustar, lo cierto es que no puedo evitar volver a sus vidas, una y otra vez. No sé cuántas veces he visto las dos adaptaciones cinematográficas, ambas tituladas El pueblo de los malditos, una dirigida por Wolf Rilla, en 1960, y la otra por John Carpenter, en 1995. 

Es ahora cuando me he atrevido con la versión en papel, aprovechando que un ejemplar del libro de John Wyndham, en su versión original y en castellano, ha aparecido en mi casa, después de rescatarlo de una purga en el domicilio de un familiar. Está en un estado algo lamentable pero, al igual que hay gente que adopta animales, yo adopto libros. Y para los que no conozcáis esta obra, os cuento un poco.

Richard Gayford y su mujer Janet, habitantes de Midwich, deciden pasar la noche en Londres, para celebrar el cumpleaños de él. Cuando regresan al día siguiente, se encuentran con que la carretera de acceso al pueblo ha sido cortada. Cientos de militares pululan por allí. «Maniobras. No se puede acceder», le dirán a la pareja. Pero ellos tienen que llegar a su casa y optan por dejar el vehículo a la entrada del pueblo para cruzar campo a través. En cuanto emprenden camino se dan cuenta de algo extraño ocurre en el pueblo. Lo primero que ven son cuatro o cinco vacas tendidas en el suelo, como si estuvieran muertas. Pero lo más sorprendente es que, cuando Janet se adelanta para comprobar qué ocurre, sufre un desvanecimiento. Acto seguido es Richard el que cae al suelo. Al poco tiempo, volverán en sí. Parece que los militares los han rescatado de un área infectada. La pareja recobra la conciencia. Pero, ¿qué está pasando en Midwich? ¿Se trata de un escape de gas? ¿Algún tipo de contaminación aérea? Al parecer, la noche previa todo el pueblo cayó en un hechizo. Un profundo sueño ha invadido a todos los tranquilos habitantes del pueblo, y así permanecerán horas y horas hasta el amanecer, cuando poco a poco, todos irán despertando de un extraño letargo.



Alarmados por los insólitos hechos, el ejército decide intervenir. Después de ciertas indagaciones no consiguen averiguar qué ha ocurrido. A lo máximo que llegan es a acotar el radio de acción de lo que sea que ha producido este extraño fenómeno. Sea lo que sea, ha afectado a mamíferos, pájaros, reptiles e insectos. Una fotografía aérea desvela una forma «parecida al dorso de una cuchara», que se encuentra en el centro geométrico de la zona y que cubre el pueblo. ¿Qué es todo aquello?

Bueno, a pesar de que lo que se denominó como el Día Negro dejó atrás una serie de accidentes e incendios, que acarreó la muerte de algunos habitantes del pueblo, la mayoría van despertando, algo aturdidos, pero sanos y salvos, y esa forma cónica que cubría el pueblo, termina por desaparecer. Midwich regresa a su estilo de vida de siempre. «Midwich estaba de nuevo tan despierto como le era posible estar». Pero, lo que sea que fuera aquello, ¿llegó, no hizo nada y desapareció, sin más? Va a ser que no. A los nueve meses, todas las mujeres de Midwich dan a luz a un bebé perfecto y precioso, si no fuera por unos enigmáticos ojos dorados. Lo mismo da la edad de las madres, no importa sin son demasiado jóvenes o ancianas, si están solteras, casadas o viudas, si son vírgenes o no. Absolutamente todas las mujeres de Midwich quedaron embarazadas tras el extraño accidente. Todas menos Janet Gayford que, recordemos, había pasado aquella noche fuera del pueblo, junto a su marido Richard. Los extraños embarazos desatan una oleada de infortunios. Parejas de novios romperán su compromiso, matrimonios sólidos se tambalearán, padres repudiarán a sus jovencitas hijas, y algunas mujeres se sentirán tan señaladas y oprimidas que desearán morir. De sesenta y cinco a setenta inexplicables embarazos.  

Los cuclillos de Midwich como texto encuadrado en el género de ciencia-ficción sustenta su trama en diversas teorías científicas. Sin profundizar demasiado se hablará de epidemias o de implantación, término que entenderéis si os animáis a leer la obra. Pero, en esta historia también tendrá cabida la religión. Las feligresas más fervorosas de Midwich verán en estos hechos la mano de Dios, como si de un castigo divino se tratara. Procedan de donde procedan, lo que nadie consigue averiguar es el origen de estos niños. ¿Por qué tienen esos ojos tan extraños?  ¿Son iguales al resto de bebés? Bueno, los niños crecen y las madres terminan aceptando a sus retoños. Pero, con el paso de los años, los habitantes de Midwich advertirán que las peculiares de los niños van mucho más allá que una característica física. Y esto es todo lo que os puedo contar del argumento. 

Más allá de un trama que sigue la típica línea marcada por la ciencia-ficción, la obra de Wyndham explora la relación materno-filial que se establece entre progenitora y retoño. ¿Qué sienten esas madres por sus hijos? ¿El alumbramiento de sus bebés les genera las mismas emociones que si hubieran sido madres por, digamos, los cauces normales? Bueno, a lo largo de la novela iremos viendo cómo reaccionan unas y otras, mujeres a la que también sacude un dilema moral por sentirse, en cierto modo, ultrajadas. Y lo que es más importante, ¿qué sienten esos niños por sus madres? 

En cuanto a los personajes, solo voy a destacar uno y porque me cae realmente mal. Zellaby Holder es el erudito del lugar, experto en desarrollar teorías intrincadas en las que me pierdo. Es un personaje construido así, irritante y redicho. Y tanto es así que hasta el propio narrador opina que su verborrea es a veces excesiva. Las veces que intervenía en la trama me terminaba por irritar.

Sobre el escenario, la acción transcurre prácticamente en la localidad de Midwich, el típico pueblecito de la campiña británica en el que no pasa nunca nada. Si el matrimonio Gayford decidió mudarse allí fue precisamente por ser un entorno tranquilo y sosegado, donde la vida transcurre con calma. No es más que una población pequeña con un parque rodeado de cinco olmos y un coqueto estanque en medio; una pequeña iglesia de estilo normando, construida en el siglo XV; una oficina de correos; albergue, herrería, almacén, y dos edificios públicos Kyle Manor y la Granja. Este último lo compró el ministerio e instaló allí unos laboratorios de investigación, que tendrán mucho protagonismo. Pero, en realidad, Midwich no es más que «una simple aldea» a la que ni siquiera llega el ferrocarril. No obstante, también tiene un pasado.

Narrado en primera persona, y de forma lineal -aunque al respecto Richard Gayfor, como narrador, nos hará alguna aclaración-, Los cuclillos de Midwich está estructurado en dos partes, con un salto hacia delante en el tiempo. La obra cuenta con bastante diálogo. Por regla general, la lectura es ágil y dinámica, pero admito que en su parte central se me hizo más ardua.

Poco más os puedo contar. Los cuclillos de Midwich es una novela interesante, con aroma a aquellos clásicos en blanco y negro que nos hablaban de fenómenos extraordinarios, que perturbaban la paz de un idílico pueblecito. Y si, en vez de leer el libro, te animas con las adaptaciones al cine, te recomiendo la versión más antigua, mucho más fiel al texto original que la de John Carpenter.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



miércoles, 3 de abril de 2019

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (TERROR - 1956)

Resultado de imagen de la invasión de los ladrones de cuerpos 1956
Año: 1956

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Don Siegel.

Reparto: Kevin McCarthy, Dana Wynter, Larry Gates, Carolyn Jones, King Donovan, Virginia Christine, Tom Fadden, Guy Way, Sam Peckinpah.

Género: Terror

Sinopsis: En una pequeña ciudad de California empiezan a suceder cosas muy extrañas: el comportamiento de algunas personas cambia de tal manera que causa estupor e incluso miedo entre sus parientes y amigos.

[Fuente: Filmaffinity]


Ya sabéis que en este espacio uno puede encontrar de todo, especialmente si hablamos de cine. Películas de ayer y hoy asoman a este rincón con la intención de comentar las que están de actualidad pero también de rescatar todas esas que, de mejor o peor calidad, algún día tuvieron su sitio en el mundo del celuloide. Y no sé muy bien qué me ha llevado a visionar nuevamente la película de la que quiero hablaros hoy pero lo que sí tengo claro es que me encanta dejarme llevar por las miles de cosas que surgen en mi camino y en mi mente a diario, así que hoy vengo a hablaros de La invasión de los ladrones de cuerpos.

Tengo un grato recuerdo de esta película, de haberla visto en familia siendo muy pequeña y quedarme con la boca abierta pensando que, algún día, podría encontrarme con otro 'yo' por el pasillo de mi casa porque de esto trata este largometraje, de cuerpos duplicados supuestamente por una invasión extraterrestre, aunque en ningún momento veremos criaturas verdes con antenas venidas de otras galaxias. En esta película, ese hipotético terror procede de lo no mostrado, de lo imaginado por el espectador, aunque tendréis que entender que, siendo un filme del año 56, con unos recursos técnicos muy limitados, todo es muy naïve.

La invasión de los ladrones de cuerpo arranca con una banda sonora muy efectista en los créditos, que imprime mucho dramatismo para dar paso al protagonista principal, el doctor Miles Bennell (Kevin McCarthy), retenido en un hospital debido a su estado de nerviosismo y alteración. Con los ojos desorbitados y empapado en sudor, hablará de sucesos extraños ocurridos en la localidad de Santa Mira. Por supuesto nadie le cree y, temiendo que se haya vuelto loco, llaman a un psiquiatra. Sin embargo, Miles consigue convencer a los médicos para que escuchen su historia completa. Retrocederemos así en el tiempo y pasearemos por la pequeña localidad californiana donde todo comienza. Santa Mira es un pequeño pueblo en el que la vida transcurre de manera apacible y sin ningún sobresalto. Tiendas, granjas, colegios, afables vecinos y por supuesto la consulta del médico. El doctor Bennell acaba de regresar de un congreso. En su ausencia, parece que ha comenzado a ocurrir cosas raras en la localidad. Una inusual y excesiva afluencia de pacientes a su consulta sin que sepan decir qué les ocurre, niños asustados que huyen de sus madres y no quieren acudir al colegio, vecinos que piensan que sus familiares no son quienes deberían ser,... En definitiva, la gente parece haber cambiado, sin que haya mutado su aspecto físico ni tampoco su personalidadAlgo extraño se ha apoderado del pueblo, una extraña psicosis, una neurosis colectiva pero ¿por qué? En cuanto el doctor Bennell empieza a indagar, se produce otro giro. Las dudas sobre la identidad de algunos lugareños desaparecen y todo regresa a la normalidad pero para entonces Miles ya está sumido en la sospecha, un presentimiento que se materializa cuando en casa de un vecino aparece un cuerpo aparentemente sin vida. ¿Quién es esa persona? ¿De dónde procede? ¿Cómo ha llegado a esa casa? Todo esto quedará resuelto en los 80 minutos de metraje aunque su desenlace quedará un tanto suspendido en el aire pues, si bien seremos conocedores del problema, la película finalizará antes de que se nos cuenta cómo resuelven esta invasión. 

Rodada en blanco y negro, aunque creo que hay una versión remasterizada en color, esta película es la adaptación de una novela por entregas de Jack Finney y publicada en la revista americana Collier, una historia de la que se han hecho varios remakes. En 1978 se rodó La invasión de los ultracuerpos dirigida por Philip Kaufmann y protagonizada por Donald Sutherland. El argumento de esta versión varía ligeramente de la fuente original pero aborda la misma temática, la suplantación de seres humanos. Posteriormente, y en la misma línea, Abel Ferrara dirige en 1993 la película Secuestradores de cuerpos, algo menos interesante que el primer remake y por supuesto más mediocre que la película original. Pero no fue hasta 2007 cuando veremos un largometraje que parte de la misma premisa pero que introduce elementos más acordes con el año de rodaje. Hablo de Invasión, dirigida por Oliver Hirschbiegel y protagoniza por Nicole Kidman y Daniel Craig, quienes se tendrán que enfrentar a una epidemia procedente del espacio tras el impacto de un transbordador espacial contra la tierra. Obviamente, esta cinta cuenta con una factura técnica que ni por asomo tiene la película original, en la que se recurre al caucho y a la espuma jabonosa para darle cierto realismo a la aparición de esos suplantadores de cuerpos, que nacen como de unas vainas gigantes de guisantes.

En cualquier caso, y aunque está catalogada como una película de terror, ya os he comentado que todo es muy sutil. La ciencia-ficción, etiqueta que también se le ha colocado a este largometraje, dista mucho de lo que hoy consideramos como tal pero este tipo de películas,  y esto es algo que ya he mencionado otras veces, hay que verlas con los ojos del pasado para no quedar excesivamente defraudados. Lo que no puede faltar es el toque de romanticismo que coloca al protagonista en el papel de héroe empeñado en correr todo tipo de riesgos con tal de salvar a la dama en apuros, a la pequeña Becky, una hermosa mujer de la que Miles siempre ha estado enamorado y que ahora, tras un periodo de ausencia, vuelven a reencontrarse. El papel de Becky está protagonizado por la bella Dana Wynter, encorsetada en vestidos que realzan su busto y reducen su cintura a la mínima expresión. Siempre me maravillo del canon de belleza de la época. La interpretación de la actriz es correcta aunque tener que correr con tacones tiene su mérito. En cuanto a Kevin McCarthy, actor con una larguísima trayectoria posterior, me parece que está estupendo interpretando a ese médico de pueblo, agradable y siempre dispuesto a atender a sus pacientes que pasa a una desesperación indescriptible. Estupenda la escena en la que pide ayuda en un autopista llena de vehículos, sin que nadie lo socorra, tomándolo todo el mundo por loco, y cuando se asoma a la carga de un camión, ¡zas! ¡El horror!

Debo reconocer que La invasión de los ladrones de cuerpos es una película que me ha gustado bastante, que me sigue gustando, vaya aunque, considerada un clásico imprescindible y la mejor obra de Don Siegel (Harry, el sucio - 1971), le encuentro algunos puntos flacos en el guion, algunas reacciones de los protagonistas algo precipitadas, algún altibajo en el ritmo narrativo y por supuesto, como dije antes, un cierre algo incompleto. En cualquier caso, y como curiosidad, siempre recomiendo verla pero si la vas a ver por primera vez, tienes que saber a qué te vas a enfrentar. A mí me parece que parte de una idea original, no ya por abordar la temática de una invasión alienígena, algo que ya se había hecho antes y por supuesto, después, sino por el modus operandi de esos extraterrestres que querían dominar nuestro mundo y eliminar a la raza humana. Ojo que, según dicen, el argumento de la película tiene otra lectura, una relacionada con el contexto político de la época, que nos habla de una crítica contra McCarthy (el presidente por entonces, no el actor) y una visión anticomunista. A mí esta hipótesis me sobra por completo. Creo que es una película hecha para el entretenimiento, sin más aspiración 'conspiranoide', y como tal, como curiosidad, así os la recomiendo.





Tráiler [en inglés]:

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lunes, 25 de junio de 2018

LA SEGUNDA VARIEDAD de Philip K. Dick



Editorial: Martínez Roca. 
Fecha publicación: 1991 
Precio: 18.70 € (en Iberlibro)

Género: Ciencia Ficción 

Nº Páginas: 477 
Encuadernación: Rústica con solapas. 

ISBN: 97884270114886


Autor


Chicago, (1928-1981). Philip K. Dick comenzó su producción literaria escribiendo pequeñas historias en revistas de ciencia ficción, en las que ya dejó entrever sus obsesiones personales y esbozó la profunda dimensión humana y filosófica que caracterizaría posteriormente al resto de su obra. Sus novelas mostraron siempre una alternancia entre una corriente trascendental y otra puramente humana y terrenal, donde instrumentos del bien y el mal operan bajo la influencia de una deidad superior. Con una prosa escasamente pulida y una fértil imaginación, Philip K. Dick ha escrito algunas de las páginas más importantes y aplaudidas del género de ciencia ficción.


Sinopsis


Reunidos por orden cronológico de escritura, 27 nuevos grandes relatos de uno de los escritores de mayor talla en toda la historia de la ciencia ficción. Segunda entrega de una antología monumental y definitiva, sin precedentes en el mercado editorial, con la que se rinde el más alto homenaje posible al maestro desaparecido.


[Información tomada directamente del ejemplar]
 

Cuando mis gustos literarios comenzaron a perfilarse siendo adolescente, recuerdo que los libros de Isaac Asimov me resultaban atractivos. Todo aquello de otros mundos, especies extraterrestres y un futuro inimaginable despertaba cierto interés en mí, mientras contemplaba los cielos estrellados en las noches de verano. Confieso que nunca he leído nada de su autoría y con los años, mis inclinaciones literarias se han ido decantado por otros derroteros sin que la ciencia ficción se haya convertido en género predilecto, de hecho, me acerco a él de manera más bien colateral y muy esporádicamente. Sin embargo, hoy he querido zambullirme de lleno, hoy quiero hablaros de ciencia ficción y más concretamente de Philip K. Dick, un nombre que ha surgido con inusitada frecuencia en mis conversaciones a lo largo de estos años y recientemente el azar puso en mi camino una de sus novelas cortas, La segunda variedad. Pero antes de hablaros del libro, unas pinceladas sobre el autor.

A los aficionados al género os sonará muchísimo el nombre de Philip K. Dick. Dicen de él que fue uno de los grandes padres de la ciencia ficción, junto con el propio Asimov, Robert A. Heinlein o Arthur C. Clarke, sin embargo el éxito se le resistió. El reconocimiento no le llegó hasta su fallecimiento tras sufrir un derrame cerebral a los 53 años de edad. Fue entonces, dejando atrás más de treinta novelas y más de una centena de cuentos cortos, cuando sus textos comenzaron a llevarse a la gran pantalla.

De la vida de Philip K. Dick sorprende su carácter visionario, así como la desconexión (o conexión, según nuestro nivel de creencia en otros planos y mundos) con la realidad. Parece ser que desde bien joven comenzó a tener sueños recurrentes y visiones extrañas en las que él creía con fe ciega, pero siempre con la inquietud de estar volviéndose loco. Una vez llegó a confesar que tenía dos vidas: la suya propia como escritor y la de un pobre cristiano que estaba perseguido por los romanos en el siglo I d.C. Si aquello era fruto del consumo de drogas o de un problema mental serio nunca llegó a determinarse pues el 2 de marzo de 1982, tras haber sufrido dos derrames cerebrales, fue desconectado de las máquinas que lo mantenían con vida.

Aficionados o no al género, lo cierto es que la sombra 'dickinsiana' ha llegado también a nuestros días en formato de largometraje. Muchas de sus obras se han adaptado al cine, como la aclamada Blade Runner (1982) dirigida por Ridley Scott y basada en su novela ¿Sueñas los androides con ovejas eléctricas?, Minority Report (2002) dirigida por Steven Spielberg y basada en su relato El informe de la minoría o Screamers (Asesinos cibernéticos, 1995) dirigida por Christian Duguay y basada en la historia de la que os hablo hoy. Pero ahora centrémonos en la versión literaria.


En La segunda variedad, la acción se inicia en un futuro del que desconocemos la fecha exacta. Estamos en un mundo apocalíptico, devastado tras una guerra nuclear que prácticamente ha arrasado con la población terrestre, así como con su flora y su fauna. De los países que un día constituyeron la Tierra solo quedan en pie dos potencias: Rusia y Estados Unidos. (No podía ser de otro modo).

En algún punto de lo que antiguamente fue Europa, las tropas norteamericanas vigilan las líneas enemigas desde un búnker bajo tierra. A través de la pantalla de visión, observan como un soldado ruso se acerca temeroso a su objetivo, cuando de repente unas esferas metálicas con girantes cuchillas salen de debajo de las cenizas y se dirigen vertiginosamente hacia el soldado. En cuestión de segundos consiguen escalar por su cuerpo y reducirlo a carne picada. Son las garras, pequeños robots inventados por los americanos que destrozan todo tipo de vida a través de unos garfios incorporados que hacen picadillo todo lo que se pone en su camino. La única manera de librarse de ellas es mediante las tabs, unas bandas metálicas que los americanos llevan en la cintura.

Del soldado ruso solo queda un cilindro metálico que portaba en una mano y en cuyo interior encuentran 'un pedacito de papel de seda cuidadosamente doblado'. Al parecer los rusos quieren negociar la paz con los americanos y citan a un alto mando a una reunión conjunta. El encargado de llevar a cabo la misión será el mayor Hendricks. Tomada la decisión saldrá del búnker en dirección al lugar de encuentro pero en el camino se encontrará con diversos robots, de tamaño y variedades diferentes, creados en las fábricas subterráneas por otros robots. No será el único hallazgo, pues de entre las ruinas de un edificio ve salir a un joven que porta un oso de felpa. Será David y a partir ahí lo que ocurra lo dejo en suspense. Solo te diré que Hendricks no podrá fiarse de nada y mucho menos, de nadie. Mirará a su alrededor y todo le resultará sospecho.


La segunda variedad cuenta con un argumento en el que se producen varios giros menores y uno algo más potente que se intuye levemente.
Esto no le resta interés a la lectura de la que, no solo destaca una trama futurista e ideada en 1953, cuando los avances tecnológicos no eran los de hoy, sino el modo de contar la historia. Contenido y forma son los puntos fuertes de una historia breve que se lee en un par de horas y que cuenta, además, con unos personajes poco perfilados salvo uno de ellos, Tasso, una mujer que, hacia el final adquiere un protagonismo muy relevante.


Lo interesante de este relato es que te hace reflexionar sobre la tecnología y la inteligencia artificial. Si Philip K. Dick resucitara en este siglo sería un hombre feliz y no daría crédito a lo que vieran sus ojos. El hombre ha avanzado mucho en materia de biotecnología, biomecánica, o en cualquier otro tipo de ciencia que ha mejorado nuestra calidad de vida. No hay más que leer las noticias sobre los avances tecnológicos y los inventos que se muestran en las ferias internacionales donde es fácil encontrarse una maleta que camina sola y no se separa de sus dueño, robots que conectan emocionalmente con los humanos o mascotas que se comportan de igual modo que una de carne y hueso pero, ¿cuántas veces se ha explotado en literatura y cine la idea de una rebelión por parte de las máquinas en su deseo de liberarse del yugo humano? En esta misma línea va este cuento que juega con la idea de 'una raza que sucederá al hombre' y el nacimiento de una nueva sociedad.

Hasta aquí, todo lo relativo al contenido. Habría ahora que adentrarse en la forma. Las primeras páginas del libro consiguieron despertar mi curiosidad gracias a la aparición de las garras. La descripción de estos pequeños robots es minuciosa pero a la vez sencilla de tal manera que resulta tremendamente fácil imaginarse cómo son. Cuando nos enfrentamos a una historia de ciencia ficción conviene tener la misma imaginación que el autor pues de otro modo nos resulta más difícil imaginarnos la existencia de mundos distintos al nuestro o formas de vida diferentes. En este caso, unas descripciones eficaces y precisas nos permiten idear en nuestra mente el paisaje en el que trascurre toda la historia. 




Lo mismo ocurre al describir el desarrollo de la guerra nuclear que ha convertido nuestro planeta en ese vertedero de escombros y polvo. El enfrentamiento entre los americanos y los rusos (obviamente estos últimos son los malos de esta película) y que ha durado seis años, requirió la fabricación de una serie de armas como las garras. 'Con un arma como aquella, la guerra no podía prolongarse mucho'. La radioactividad ha acabado con la mayor parte de la población mundial y los pocos que han conseguido sobrevivir muestran un aspecto terrible. De todo ello se hace una descripción justa, sin elaboradas e intricadas explicaciones que solo pueden generar caos en la mente del lector. Es precisamente esa sencillez la que más me ha gustado. No hay que hacer grandes esfuerzos mentales ni tener una imaginación portentosa para saber en qué mundo se mueven los personajes de este cuento. 

Con un inicio inmediato y abundancia en diálogos, La segunda variedad (título que cobra sentido a medida que avancemos en la lectura), es una historia que me ha agradado bastante. Forma parte del segundo volumen de cuentos de Philiph K. Dick publicó con Martínez Roca en España y que además.

Es ciencia ficción pero es una historia bien contada y quizá por eso la he disfrutado mucho más de lo que pensaba. No pretendo ahora embarcarme en lecturas de género pero creo que en la variedad está el gusto y a mí, como sabéis, me gusta cambiar de tercio con frecuencia. Por lo tanto, si eres amante de la ciencia ficción, las obras de este autor parecen ser una opción de calidad y si eres neófito pero te apetece probar, La segunda variedad es una buena alternativa. Quién sabe si algún día no nos arrepentiremos de inventar tanta máquina.







 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



viernes, 18 de diciembre de 2015

LA CASA EN LOS CONFINES DE LA TIERRA de William Hope Hodgson.


Editorial: Hermida Editores.
Fecha publicación: 2015.
Nº Páginas: 220
Precio: 19,90 €
Género: Novela ilustrada.
Edición: Tapa blanda con sobrecubiertas.
ISBN: 9788494360688


Autor

William Hope Hodgson nació en 1877, en el condado de Essex, Gran Bretaña. Hijo de un clérigo, a los trece años se enroló en la marina mercante, por lo que tuvo la oportunidad de viajar por todo el mundo. Tras ocho años regresó a Inglaterra, donde trabajó como fotógrafo y profesor de gimnasia en una escuela de Blackburn. También se inició en la escritura publicando en 1905 su primer cuento Un horror tropical. Dos años más tarde vio publicada su primera novela Los botes del "Glen Carrig", donde relata la experiencia de unos náufragos en el Mar de los Sargazos.

Pero su primera obra importante fue La casa en el confín de la Tierra (1908), a la que siguieron Los piratas fantasmas (1909) y El Reino de la Noche (1912), su novela más extensa. Considerado uno de los precursores de la literatura moderna de terror y de ciencia ficción, Hodgson inspiró a grandes autores del género como H. P. Lovecraft.

En la Primera Guerra Mundial se alistó en el ejército británico y combatió en Francia hasta el día de su muerte a los cuarenta años, el 17 de abril de 1918, a causa de las heridas producidas por una granada alemana.

Sinopsis

Esta nueva edición ilustrada con una nueva traducción pone al día la capacidad de W.H. Hodgson para crear atmósferas que oprimen y aterrorizan a quien se asoma a este gran clásico de la literatura de terror.


«La casa en el confín de la tierra (1908) -quizá la mejor de todas las obras de Hodgson- trata de un caserón solitario y temido de Irlanda, que constituye el centro de espantosas fuerzas del trasmundo y soporta el asedio de híbridas y blasfemas anormalidades que surgen de secretos abismos inferiores. Los vagabundeos del espíritu del narrador durante ilimitados años-luz del espacio cósmico y su asistencia a la destrucción final del sistema solar, son algo casi único en la literatura fantástica. Por lo demás, a lo largo de la historia se pone de manifiesto la capacidad del autor para sugerir horrores vagos y emboscados en un escenario natural»

Lovecraft.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


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Me acerqué a La casa en los confines de la Tierra tentada, como siempre, por las historias de terror. Las referencias a H.P. Lovecraft y a Edgar Allan Poe eran suficientes como para plantearme esta lectura con la que he descubierto a un autor, «considerado uno de los precursores de la literatura moderna de terror y de ciencia ficción», como se menciona en la biografía y del que no había leído nada. 

La casa en los confines de la Tierra recoge la historia del hallazgo de un manuscrito anónimo titulado tal y como esta novela que contiene una narración reveladora de unos hechos que nadie jamás podría llegar a pensar. 

Tonnison y Bereggnog son dos amigos que deciden pasar unos cuantos días de pesca y en comunión con la naturaleza en Kraighten, una pequeña localidad al oeste de Irlanda. Uno de los días deciden emprender una excursión por los alrededores y tras cruzar un bosque sombrío y lúgubre hallarán unas ruinas junto a una catarata. Entre los restos de lo que parece haber sido un grandioso caserío encuentran un libro mohoso, muy deteriorado y con una caligrafía que se intuye muy antigua. El contenido del mismo recoge la historia de un hombre contada en primera persona del que no sabremos jamás su nombre, que reside en una vieja mansión en compañía de su hermana y su perro Pepper, sin otro trato con la humanidad más que el estrictamente necesario. Hasta ahora han llevado una vida solitaria y tranquila pero un día comienzan a suceder una serie de extraños sucesos que el narrador recogerá en un diario. La casa, abandonada durante muchos años y adquirida por el narrador por un precio irrisorio, parece transformarse y adquirir vida propia. Refulgentes luces inundarán las estancias  y tanto el narrador como su hermana se sentirán acechados por monstruosas criaturas. Unos hechos darán paso a otros de mayor calibre, a paseos cósmicos y visitas a universos paralelos. 

Bajo mi punto de vista el argumento de esta novela se podría dividir en dos bloques. Por un lado, una primera parte, quizá más vinculada al terror, en la que el narrador tendrá que enfrentarse a unos seres fantásticos. Por otro, una segunda en la que el terror da paso a la ciencia ficción. Confieso que he disfrutado mucho más de la primera parte que de la segunda, probablemente porque yo no soy muy aficionada a la ciencia ficción, aunque hay que reconocer que el derroche de imaginación en esta parte es portentoso.


Creo que uno de los grandes logros de esta novela es la ambientación. Tonnison y Bereggnog se adentran en terrenos que alertan sus sentidos, los árboles impiden que la luz del sol penetre en la frondosidad del bosque, el aire es denso y de vez en cuando se oye un lamento. La sensación de agobio y pavor que los dos personajes sienten se transmiten al lector gracias a unas descripciones minuciosas y detallistas. Esta será la tónica a lo largo de todo el libro y la misma calidad descriptiva se apreciará en todo el relato. 


Más que un libro de terror propiamente, yo diría que La casa en los confines de la Tierra es un libro lo que más abunda es la fantasía y la ciencia ficción. Este libro no solo me ha recordado a H.P. Lovecraft sino también a Julio Verne, tan conocido por construir mundos fantásticos dentro de nuestro mundo real. Hay pasajes realmente buenos, que recuerdan a aquellas películas clásicas de terror, con capítulos cargados de una profunda tensión e intriga llegando incluso al vértigo. No obstante, también hay capítulos en los que el narrador se recrea excesivamente en descripciones muy profundas que ralentizan la acción para llegar a un desenlace que me parece poco concluyente, en el sentido de que no llegaremos a descubrir si todo lo que se narra es real o no.

Tonnison y Bereggnog, tras leer el manuscrito, llegan a la misma conclusión que el lector. ¿Está loco el narrador del diario? ¿Es real todo lo que narra o simplemente son visiones fruto de una imaginación enfermiza? Sin duda, esa incertidumbre que padece el lector a lo largo de toda la lectura es una baza más de la novela. Yo he llegado que pensar que ese narrador sufría simplemente de alucinaciones a juzgar por las reacciones que su hermana experimenta. Pero cada lector podrá sacar sus propias conclusiones.


En cualquier caso, mientras leía la novela, tanto el argumento con las descripciones me hacían pensar que el libro bien podría ser objeto de un cómic y no andaba yo muy descaminada. Indagando un poco sobre esta publicación me encuentro que efectivamente existe un cómic titulado La casa en el confín de la Tierra, publicado por ECCCómics. Y es que la historia se idónea para ese formato. 

En cuanto a la estructura, el cuerpo principal del libro lo componen una introducción y veintisiete capítulos numerados y titulados, que serán precedidos por una aclaración y dos poemas. La introducción viene firmada por el propio autor y datada en 1907. En ella se nos describe el tipo de historia que vamos a encontrar en las páginas siguientes y al margen de la misma, casi podríamos decir que el capítulo inicial es igualmente introductorio pues sirve como presentación al hallazgo del manuscrito.

Hay que destacar también las estupendas ilustraciones de Sebastian Cabrol, tan útiles a la hora de permitir al lector imaginar los mundos de fantasía que se describen en la novela. Para lectores como yo, con una imaginación tan pobre, resulta necesario contar con imágenes de este tipo para poder hacernos una idea mucho más clara. Además, los colores utilizados acrecientan la atmósfera lúgubre y desconcertante que inspira la narración.




Escrito totalmente en primera persona, lo que permite que las emociones y las sensaciones del narrador las vivamos con mayor intensidad, La casa en los confines de la Tierra ha supuesto una lectura interesante que, como he comentado antes, se me asemeja más a la fantasía y a la ciencia ficción que al terror en sí. Supone un sugestivo acercamiento al terror de otra época, tan distinto al que se hace hoy pero con una calidad literaria notable.

Así pues, si te gusta el género y además te apasionan los libros ilustrados, te aconsejo darle una oportunidad a este libro en el que su autor despliega un mundo fascinante.



Agradezco a la editorial el envío del ejemplar.


[Ilustraciones e imágenes tomadas de Google]

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