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jueves, 28 de noviembre de 2024

TONI HILL: ❝A LOS MALOS DE MIS NOVELAS INTENTO TRATARLOS CON EL MISMO RESPECTO QUE A SUS VÍCTIMAS❞

Soy fiel a pocos autores pero, sin duda, Toni Hill es uno de ellos. Si rememoro todo lo que lleva publicado hasta ahora, no recuerdo una novela suya que me haya decepcionado, que me haya gustado menos que otras. Para mí es un autor que mantiene una línea fija, que construye tramas sólidas, interesantes, intrigantes, con personajes contundentes, consiguiendo que me pegue a las páginas del libro en cuestión sin importarme nada más. Aunque no me lance inmediatamente a la lectura en cuanto una nueva publicación sale a la luz, siempre termino leyéndole, guardándome en la recámara esa nueva historia, anticipando la agradable sensación de disfrutar con lo que me tiene preparado, y esperando ese momento -tan reconfortante en esta época de sofá y manta- para entregarme a la lectura. Si nada lo impide, es lo que vaticino hacer en las próximas vacaciones navideñas, apagarlo todo, silenciar el móvil, sentarme en el sofá con una taza de café caliente y algún dulce, y lanzarme a la lectura de La hora del lobo

Como aperitivo, tuve el placer de volver a reencontrarme con el autor catalán que vino a Sevilla hace unas semanas, para promocionar esta nueva novela, segunda parte de la trilogía que inició con El último verdugo. Vuelven a aparecer Lena. Esta vez tendrá que investigar la muerte de Marta y la desaparición de su hijo Daniel, que huye del hogar en pleno Pirineos, tras presenciar el asesinato de su madre. Por supuesto, también el verdugo, ese personaje misterioso. Y, como siempre, supuso un placer conversar con el autor.

Os dejo con nuestra conversación. 

Marisa G.- Toni, un placer tenerte en Sevilla, con La hora del lobo, segunda parte de la trilogía. Quería preguntarte, después de tres novelas independientes, ¿qué hace que te decantes por escribir una trilogía? ¿Es un plan preconcebido o quizá es que crees que el personaje tiene potencial?

T.H.- La segunda opción. Hice una trilogía y si buscas en Internet, vas a encontrar unas declaraciones mías en la que decía que jamás, nunca más en mi vida, me iba a meter en otra trilogía. Luego escribí tres novelas independientes que al acabarlas pasé un duelo, porque cuesta despedirse de los personajes, pero, pasado ese duelo, no tenía ningún interés en rescatar a ninguno de ellos. Había contado lo que tenía que contar y punto. En cambio, con esta, me di cuenta al terminar el primer borrador que quedaban cosas que quería contar pero no cabían en una sola novela, porque al lector le puedes dar información hasta cierto punto. Necesitaba prolongar la historia y además con los dos personajes, con Lena y con el verdugo, que me daban pie. Los dos me pedían salir más.

M.G.- Y aquí los tenemos de nuevo. Sé que esta segunda parte se puede leer de manera independiente pero ¿es conveniente, aunque no necesario, leer la primera? 

T.H.- Exacto.

M.G.- Porque son casos diferentes.

T.H.- Son casos diferentes, sí, lo que pasa es que la historia de ellos dos, del psicópata y de la criminóloga, parten de la novela anterior. Ellos tienen una historia en común y aunque no leas la novela previa, vas a entenderla igual pero si lees la anterior, la vas a disfrutar más. Esa es la verdad.


Si prefieres escuchar nuestra conversación, clic vídeo


M.G.- Pues en esta novela la investigación se centra en el niño Daniel Folguera, que desaparece tras presenciar la muerte de su madre. Sus abuelos siempre han creído que el niño sigue vivo porque el cuerpo no se encontró y contratarán a Lena para que lleve a cabo la investigación. Esto no será lo único que ocurra porque esta novela es multitrama.

T.H.- Sí, pero ese es el origen, el asesinato de Marta Folguera y la desaparición de su hijo, un niño de ocho años. En este momento, han pasado siete años. 

En realidad, no es que los abuelos no crean que el niño haya muerto, lo que ocurre es que los abuelos no saben siquiera que ese niño existía. ¿Por qué? Porque Marta y sus padres estaban distanciados. Ellos quieren saber quién mató a Marta porque no se ha descubierto y siempre te queda la esperanza de que ese niño haya sobrevivido a la noche. Hablamos del Pirineo, de un niño de ocho años, perdido, del cual no se ha sabido más nada. Hay muchas  posibilidades de que se cayera en algún lado pero lo que el lector tendrá claro es que el niño escapó de la casa donde mataron a su madre. Eso lo sabe el lector porque lo lee en la novela, pero sus abuelos no lo saben.

M.G.- Esa será una de las tramas pero luego aparecerán otros adolescentes muertos.

T.H.- Claro, en el mismo lugar. Y casualidad, esos adolescentes tienen la misma edad que tendría Daniel si siguiera vivo ahora. Obviamente ambos casos están relacionados.

M.G.- Y esos jóvenes aparecen en una iglesia, con lo que hay como un componente de crimen ritual. Y luego, por otro lado, introduces un elemento paranormal que, si mal no recuerdo, ya percibimos en Los ángeles de hielo. Tenía ese toque, ¿no?

T.H.- Sí, sí, tenía un toquecito gótico. Es verdad que al final, tanto en una como en otra, pero especialmente en esta, no hay nada paranormal. Es decir, todo tiene una explicación racional. Lo que ocurre es que creo que hay lugares que se prestan a ello. En esta novela, por ejemplo, es un pueblecito, bueno, varios pueblecitos que conforman un municipio del Pirineo. Han pasado siete años desde que mataron a Marta y desapareció el niño, cosas que no suelen ocurrir en estos lugares, de tal modo que lo ocurrido se convierte casi en leyenda, en una incógnita que persigue a todo el mundo, especialmente a los niños de aquel momento. Es fácil que ahora, esos niños, que ya son adolescentes pero siguen siendo impresionables, se dejen llevar por esa mitología que gira alrededor de la casa donde mataron a Marta. Es un espacio siniestro al que no quieres acercarte porque allí se ha producido una muerte cruel.

M.G.- Lena Mayoral, la criminóloga a la que le encargan averiguar qué ocurrió con Daniel y quién mató a la madre, se va a alojar en esa casa. De ella se dice en la sinopsis que tenía un pasado turbulento. El lector que ya conocía a Lena de la novela anterior, ¿qué tipo de Lena se va a encontrar en esta, tanto en el plano personal como en el profesional?

T.H.- Lena vive en un momento muy contradictorio en su vida porque es su época de mayor éxito profesional. En la novela anterior consiguió mucha popularidad. Escribe libros de true crime que leían un número de personas, pero ahora es conocida por sí misma, por ser la persona que atrapó al verdugo y eso le da un plus. La editorial prepara un gran lanzamiento, la invitan a programas de televisión, etcétera, etcétera. Ese gran momento profesional es el que ella intenta aprovechar porque Lena, entre comillas, ha sido siempre una persona muy ambiciosa en el buen sentido. Le gusta el éxito y ha trabajado mucho para conseguirlo. Pero ese momento profesional contrasta con un momento personal terrible. Bueno, terrible, a medias porque ahora tiene pareja. Hay alguien a su lado que la apoya y le da calor, un calor del que ella había pasado durante muchos años. Sin embargo, al mismo tiempo, no está bien porque vivió una experiencia horrible a manos del verdugo. Es imposible que esté bien después de lo que vivió. Tendrías que ser de hierro. Y Lena no es de hierro, aunque vaya por el mundo como si lo fuera.

M.G.- ¿Quizá, esa actitud de mujer que se tiene que poner un escudo es la que hace que el lector, al principio, no empatice mucho con ella?

T.H.- Claro. Es que no es alguien con la que empatizar fácilmente, pero la creé así.

Lena es una niña que se crió sola con una abuela mayor. Se quedó sin padres muy pronto y no tiene hermanos. Ella vivió con esa abuela, una señora que ya estaba cansada y, de repente, le cae una nieta. Y la cuida, sí, pero le supone una carga y Lena aprende que es mejor no hacer nada para no molestar, que es mejor quedarse en un rinconcito. Su abuela era una mujer de otra época, muy exigente, y Lena hereda todo eso. Es muy exigente consigo misma, se acostumbró a estar sola, no era una niña popular en el colegio y no posee grandes habilidades sociales. No es una tía espectacular que se camele a la gente. Lena se ha dedicado a estudiar, a trabajar, a crearse una reputación, una carrera. Y ese ha sido su foco durante todo el tiempo.

En cuanto sus relaciones, ha tenido algunas y en la tercera novela conoceremos más sobre esas relaciones. Pero no ha fructificado ninguna porque ella no se implica. En realidad, ella está mejor sola que acompañada. Es un personaje al que hay que darle una oportunidad.

En cambio, el verdugo es un señor que, para ser un psicópata, tiene mucho más magnetismo, es mucho más atractivo y, en realidad, es posible que te caiga mejor. Es un tipo muy astuto y con una gran habilidad social, todo lo que Lena no tiene.

M.G.- Este verdugo, que en esta novela estará en la cárcel, parece que se comporta como un corderito aunque imagino que tiene que tener mucha sed de venganza.

T.H.- Pero es parte de su juego. Se comporta lo mejor posible y se muestra como un tipo encantador. 

M.G.- Es un encantador de serpiente.

T.H.- Totalmente.

M.G.- Y en la cárcel hay más personajes. Hay por ahí un tal Gusano, ¿qué conexión va a tener con los personajes de la trama?

T.H.- Son compañeros de centro penitenciario. En ese ecosistema de la cárcel hay guardias y presos. Quería contar cómo es ese día a día en la cárcel, y cómo el verdugo va ganando espacio y cómo se va conociendo más a sí mismo. A la espera de juicio, le quedan muchos años por delante en la cárcel pero ese tiempo le sirve como proceso de introspección y de contraste con el resto de presos.  ¿Quién soy yo en relación a toda esta fauna que hay aquí metida? ¿Soy mejor, soy peor, soy más triste? Él entra en la cárcel pensando que es especial, que es distinto a todo el mundo pero creo que, poco a poco, se va dando cuenta de quién es realmente y de cuál es su verdadera naturaleza.

M.G.- Toni, ¿cómo haces para construir a los malos de tus novelas?

T.H.- A veces, es más difícil construir a los buenos porque los malos son atractivos en sí mismos y los buenos son como sosos. Igual no me los tomo como malos porque ellos no creen que lo sean.

M.G.- Creo que esta pregunta te la hice la primera vez que hablamos, no lo recuerdo. El hecho de que hayas estudiado psicología, ¿te ayuda a configurarlos?

T.H.- Creo que me sirve para abordarlos desde otra perspectiva que, a lo mejor, otros autores no abordan. Por decirlo de alguna manera, intento tratarlos con el mismo respecto que a las víctimas o a los investigadores. Es decir, voy a intentar explicar lo mejor que pueda cómo es esa persona y luego tú, evidentemente, la vas a seguir odiando. No quiero justificarla de modo alguno pero sí quiero darle la oportunidad de que, como lector, la entiendas y luego la condenes, o la condenes a medias porque crees que la vida lo ha llevado por ese camino.

M.G.- Como si fuese una víctima.

T.H.-  A veces vemos que las víctimas y los verdugos se entremezclan.

M.G.- Pues me estoy acordando ahora de ese programa de true crime que hizo Carles Porta, en el que veíamos a algunos asesinos de los que dirías que nunca han hecho el mal. Son personas que, en ocasiones, no han tenido otra manera más que salir por ahí. Algunos episodios retrataban situaciones terribles.

T.H.- Y esos son de verdad porque los míos, me los invento. Es que hay vidas muy desafiadas pero eso tampoco sirve de justificación. Hay personas que son malas y que tienden al mal de manera natural. Lo que pasa es que si encima se dan una serie de circunstancias y se lo ponen en bandeja, pues ya no tienen ninguna duda. Pero yo pienso, al contrario que mucha gente, que el ser humano no es bueno o malo por naturaleza, sino que el ser humano es imperfecto por naturaleza, con lo cual, tendrá normalmente partes buenas y partes malas.

M.G.- Y puede ser malo con una persona y bueno con otra.

T.H.- Claro. Señores que maltratan a su mujer y a sus hijos pero cuidan muy bien de un gatito o cuidan muy bien a su madre anciana, o son súper amables en el trato con los vecinos y te ayudan en todo lo que pueden, pero luego, en casa, se convierten en unos monstruos.

M.G.- Bueno, la traición es el tema alrededor del cual gira la trama. Y hay una cita muy buena al inicio del libro que dice: "Todos somos Judas". Todos los somos. En algún momento de nuestra vida, lo somos.

T.H.- Sí.

M.G.- ¿Quién no ha traicionado a alguien alguna vez?

T.H.- Si Judas es el antagonista, sería difícil decir que todos somos Jesús de Nazaret. No, no podemos decir eso. En cambio, sí podemos decir que todos somos, hemos sido o seremos Judas. 

M.G.- Toni, siempre te he visto como un autor muy sólido. Desde la primera novela. A lo largo de todas las novelas que has ido publicando, siempre te he visto muy constante. Es mi percepción como lectora tuya. Y te lo digo como piropo. Pero esa es mi percepción, tú, como autor, ¿has visto que has evolucionado mucho?

T.H.- Sí. Y si ahora leyeras El verano de los juguetes muertos te darías cuenta. Lo que pasa es que yo empecé a publicar a los cuarenta o cuarenta y cinco años. No hay obras mías escritas en mi juventud. A los cuarenta y cinco, o sabes o no sabes. Te aseguro que si ahora leyeras El verano... no te parecería mala, pero sí notarías la diferencia.

M.G.- ¿Sí? ¿En cuanto a la técnica y a la construcción de los personajes?

T.H.- Queda mal decirlo, pero creo que la construcción de los personajes siempre se me ha dado bien. Pero sí, lo que es el entramado narrativo, la complejidad de la historia,... en eso notarías diferencia. Lo que pasa es que intento que parezcan historias sencillas, aunque hay mucho trabajo detrás. Hay mucho más trabajo detrás de La hora del lobo o de El último verdugo que detrás de la de El verano... En aquella novela había lo que yo era capaz de hacer en aquel momento.

M.G.- A mí es que todas me han gustado.

T.H.- La gente tiene sus preferidas. Te digo la verdad, yo intento que cada novela, no que sea mejor que la anterior porque lo de mejor o peor es un criterio extraño, pero sí aportar ese algo de mí que no estuviera antes. Es decir, nunca había trabajado con un psicópata de protagonista y ahora estoy escribiendo una trilogía sobre él. Es mucho más fácil trabajar con un inspector como Héctor Salgado, con el que la gente empatiza de manera natural que hacerlo con un psicópata como es el verdugo. 

Por otro lado, y como ejemplo, Tigres de cristal es la novela más compleja en todo. Cuando escribo una novela, la única responsabilidad es conmigo mismo y con el lector pero, en esa novela, tenía la responsabilidad de reflejar la vida en un barrio determinado, con unos personajes muy concretos, con gente que dejó sus casas de por aquí para irse a otro lado. Tenía algo que a mí me imponía y quería hacerlo bien. Tampoco quería dulcificar el asunto ni ponerlos a todos como seres maravillosos. Había que mantener muy bien el equilibrio para no hacer una oda.

M.G.- En cuanto a los escenarios, tus novelas siempre se ubican en algún punto de la geografía catalana. ¿Para qué salir de casa si en casa tengo todo lo que busco? ¿No te planteas salir de esa zona?

T.H.- Sí que me lo planteo. No con la tercera novela porque esa seguirá en ese universo pero de cara a nuevos futuros, sí me lo planteo. De todos modos, no me centro en Barcelona sino que amplío mucho el radio. Claro, para mí es más sencillo porque lo conozco todo mejor pero tampoco es imprescindible. Puedo escribir una novela ambientada en otro lugar. En ese caso, tardaré más en escribirla o me costará más viajes.

M.G.- Los que han leído la novela cuentan que la ambientación es fabulosa porque el valle en el que transcurre la acción resulta ser un lugar como con mucho misterio, entre montañas, con pequeños pueblos, donde la gente, más o menos, se conoce.

T.H.- Sí, sí, se conocen todos porque la densidad de población es mínima.

M.G.- Como dice el refrán: ¿pueblo pequeño, infierno grande?

T.H.- Pobres. Me sabe mal porque, en realidad, no es un infierno para nada (ríe). La gente es muy simpática y todo es mucho más idílico de lo que yo cuento en la novela. Por una vez, la realidad es mucho más bonita que el cuento. Es un sitio precioso, y no pasan estas cosas terribles que yo narro. Está llena de iglesias románicas, con sus campanas y ese silencio sobre el que se hace mucho énfasis en la novela... Son pueblos turísticos. La gente va allí en verano porque se está fresquito y también en la temporada de esquí. Pero llega un momento, en el que no hay nadie, en invierno, cuando todavía no ha nevado. Lo mismo, hay turismo los fines de semana, cuando la gente va a ver las iglesias románicas, pero tampoco es una masa de gente.  A las siete de la tarde, es silencio es importante.

M.G.- Y no habrá nadie por la calle. 

T.H.- Nadie, nadie. Cuando acaban el trabajo, y recogen a los niños del colegio, todos metidos en casa. Hace mucho frío, pero frío de verdad.

M.G.- ¡Y no lo de aquí!

Y Toni, ¿ya tienes fecha para la tercera?

T.H.- Pues, más o menos. A mediados del año que viene, para el verano. Por seguir con la tónica de estas dos.

M.G.- ¿Y no hay nada audiovisual a la vista?

T.H.- Pues mira, siempre parece que sí, y luego, nada. Ahora estamos donde parece que sí, pero no te puedo decir nada porque puede ser que no en cualquier momento. Ya sabes cómo funciona esto, ¿no?

M.G.- Sí, proyectos que salen o no salen.

T.H.- Exacto. Hay un interés muy concreto pero no sabemos qué pasará.

M.G.- A ver qué opinas tú. Imagino que a los autores os hace mucha ilusión que vuestras novelas se lleven al cine o a la televisión pero hay que hacer un guión y es muy difícil condensar lo que leemos en una novela en hora y media o en unos cuantos capítulos. No sé hasta qué punto los autores llegáis a pensar que han manipulado la historia, que lo que muestran no es lo que se ha escrito, que la historia no funciona igual...

T.H.- Sobre eso tengo una visión. A ver, nunca han hecho una serie o una película de mis novelas, cuando la hagan, lo mismo cambia esa visión. Mi visión es que yo he hecho lo que quería que hacer y está ahí. Si cedo una novela para otro formato, la estoy cediendo a otro creador al que doy mi beneplácito. A ver, si resulta que a mi verdugo lo transforman en una señora de setenta años, pues no... En el fondo, es un intercambio. Les estás cediendo un material y ellos se comprometen a adaptarlo de la mejor manera posible. No soy cineasta y en una novela hago lo que me da la gana, como si en la tercera novela los hechos ocurren muy lejos de aquí. Pero en el cine, a lo mejor no se pueden ir tan lejos. En el caso de un libro, el coste de producción es bajísimo, sólo las horas que dedica el autor a la escritura. Pero en el cine o en la televisión, los costes de producción son altísimos. Si encima les complicas las cosas.... Creo que hay que ser respetuoso y, si te gusta mucho el resultado, decirlo. Y si no te gusta, pues mejor callarte. 

M.G.- Y vender ese producto como lo que es, ¿no? A veces, un lector quiere ver una serie sobre una novela que ha leído y se encuentra algo distinto. 

T.H.- Yo me hago responsable de la novela y admito críticas y elogios. Sobre lo otro, eso ya no es responsabilidad mía. A no ser que ellos quieran implicarme en el guion y estaría dispuesto. Pero, normalmente, no es así. Sí te piden asesoramiento en algún momento. De todos modos, me gustaría por la experiencia y no porque sea mi novela. Me gustaría ver cómo funciona este mundo que conocemos desde fuera y no desde dentro.  Pero claro, me lo tendrían que pedir. Creo que es lo más sano que puedes hacer porque si te lo tomas como es que es mi obra y quiero ver todos los matices de mi obra transformados en audiovisual, te vas a llevar un disgusto.

M.G.- Pues sí. Bueno, Toni lo dejamos aquí. Espero poder verte con la tercera.

T.H.- Claro que sí.

Sinopsis: La noche en que Daniel desapareció fue como si la oscuridad se lo hubiera tragado. No se halló el menor rastro del niño; solo encontraron el cuerpo de su madre estrangulada en la casa donde vivían, en un pequeño pueblo de los Pirineos. Siete años después, la criminóloga Lena Mayoral es contratada por la familia de la víctima para recabar nuevas pistas de ese caso que sigue envuelto en una densa bruma de misterio.

Huyendo de sus propias pesadillas —aún está recuperándose del ataque del asesino en serie conocido como «el Verdugo»—, Lena acepta instalarse en la misma casa donde desapareció el niño. Sin embargo, sus investigaciones darán un giro cuando en una de las iglesias del valle aparezca el cadáver de un adolescente de quince años, la misma edad que ahora tendría Daniel.

Mientras tanto, encerrado en la cárcel a la espera de juicio, el Verdugo no olvida a la mujer que lo desenmascaró y cuenta los días para volver a enfrentarse con ella. Rodeada de amenazas que parecen multiplicarse y aislada en un lugar donde los fantasmas a veces parecen reales, Lena se verá arrastrada en una cuenta atrás vertiginosa para evitar que las muertes sigan asolando el valle.



viernes, 25 de junio de 2021

EL OSCURO ADIÓS DE TERESA LANZA de Toni Hill

Editorial: Grijalbo
Fecha publicación: febrero, 2021
Precio: 18,91 €
Género: novela negra
Nº Páginas: 464
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788425359910
[Disponible en eBook;
puedes leer aquí]


Autor

Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en Psicología, aunque desde hace años se dedica a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. En 2011 publicó su primera novela, El verano de los juguetes muertos (DeBolsillo), un éxito instantáneo de crítica y ventas que se ha publicado en una veintena de países. Le siguieron Los buenos suicidas (Debolsillo, 2012) y Los amantes de Hiroshima (Debolsillo, 2014), que completaron la apasionante trilogía de novela negra protagonizada por el inspector Héctor Salgado.

En 2016 se adentró con Los ángeles de hielo (Grijalbo) en una ambiciosa intriga con elementos góticos y, dos años más tarde, se llevó el aplauso unísono de la crítica especializada por Tigres de cristal (Grijalbo, 2018), una impactante historia de suspense psicológico ambientada en la Barcelona de la periferia, que fue merecedora del Premio Novelpol 2019 (ex aequo), el Premio Tormo Negro-Masfarné 2019, el galardón a la Mejor Novela Negra del 2018 por la revista digital Llegir en cas d'incendi y, además, fue escogida como una de las cinco mejores novelas negras del año 2018 por los críticos de La Vanguardia

Avalado unánimemente por la crítica y los lectores, Toni Hill se ha consagrado como uno de los maestros del género de nuestro país.

Sinopsis

Parece un viernes de invierno cualquiera; uno de tantos. Lourdes Ros, la carismática editora de una prestigiosa editorial, se prepara para recibir a sus mejores amigas, a las que ha invitado a cenar: cuatro mujeres triunfadoras que intentan conjugar su reconocida vida profesional con las preocupaciones derivadas de la edad, la pareja, los hijos o la pérdida del estatus social.

Pero el encuentro no será tan divertido como esperaban ya que sobre ellas empieza a planear el recuerdo de una joven a quien todas conocían, una inmigrante que estuvo trabajando en sus casas y que se suicidó, inesperadamente, un año atrás. Poco a poco, las cinco van intuyendo que la trágica muerte de Teresa podría convertirse en una amenaza que destape sus secretos más ocultos, sus prejuicios y sus flaquezas.

Y, cuando un nuevo crimen sacude sus vidas, ya no podrán negar que detrás de las vallas de sus hermosas propiedades se esconde alguien que es capaz de matar para que la verdad nunca salga a la luz. Para que la muerte de Teresa Lanza continúe siendo un misterio insondable.

La muerte no es siempre el final de una historia; a veces no es más que un nuevo e inquietante principio.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Enganchadísima siempre a las novelas de Toni Hill. Me gustan las atmósferas de sus historias, los temas que aborda, sus personajes,... Muchos andábamos esperando la publicación de su nueva novela. Abres El oscuro adiós de Teresa Lanza y te encuentras con un narrador en primera persona, la propia Teresa del título, que en la página trece dice:

                «...si de algo estoy convencida es de que estoy muerta»

Ya no hay marcha atrás. ¿Quién es esta Teresa? Si está muerta, ¿cómo puede estar hablándonos? Todo a su debido tiempo.

El oscuro adiós de Teresa Lanza es una novela coral que sitúa los hechos en la localidad de Castellverd, un lugar idílico cerca de Barcelona, donde viven las familias más acomodadas, con holgura económica, sin estrecheces, rodeadas de lujo y confort. Es un lugar en el que la vida parece de otro color distinto al que se percibe fuera de tal escenario. «Vivir aquí es como estar siempre de fin de semana», dice Iñigo, uno de los personajes. En este privilegiado lugar viven editores, actrices, forenses, abogados, psiquiatras, ejecutivos,... Todo lo mejor de la sociedad. Sin embargo, Castellverd es una moneda con dos caras porque por sus calles también caminan (y trabajan) los otros: las Deisy, los Jimmy, y las Teresas. Inmigrantes que han venido a este país para labrarse un futuro mejor que el que le ofrecía su tierra natal. Lo que ocurre es que algunas promesas doradas terminan por hacerse añicos y teñirse de sangre.

Teresa ha muerto y todo apunta que ha cometido suicidio. ¿Pero qué llevaría a una joven hondureña, dulce, buena y agradable, a cometer semejante acto? Eso es lo que se preguntan todos los residentes de Castellverd y eso es lo que atormenta a Simón, el novio de la joven, hijo de Lourdes y Max. Teresa estaba muy enamorada de Saimon, como ella lo llamaba. Decía que si él la abandonaba algún día, se quitaría la vida. ¿Es lo que ocurrió? No parece porque Simón había incluso renunciado a una beca por quedarse a su lado. Pero claro, era una relación de desigualdad. Él, hijo de buena familia. Ella, una pobre inmigrante que no tenía donde caerse muerta. Bueno, eso sí. Cayó por una ventana y su cuerpo se estrelló contra el acerado. La relación entre ambos generó muchas críticas y envidias. 

Lo más interesante de esta novela es que Toni Hill plantea un juego en el que el lector es un participante más. Nadie en Castellverd sabe qué sucedió la noche en la que Teresa Lanza perdió la vida. Nadie sabe qué circunstancias propiciaron tan horrible desenlace. Nadie alcanza a comprender qué motivos tenía una joven, con toda la vida por delante, para quitarse la vida cuando vivía una hermosa historia de amor. Pero, por no saber, ni siquiera la propia Teresa sabe qué le ocurrió. Para ella, su muerte supone el mismo enigma que para los demás. 

«Caí en la cuenta de que, si bien sabía a ciencia cierta que había muerto, no tenía la menor idea del cómo. Ni del dónde. Ni del porqué». [pág. 17]

Teresa es un fantasma. Tal cual. Ha fallecido pero, de algún modo, sigue en esta vida, como en un limbo. Y desde esa posición etérea, pero privilegiada, contempla lo que ocurre en este mundo. Acudirá a su propio funeral, podrá ver y escuchar lo que piensan aquellos que la conocieron, y será testigo invisible de conversaciones que se deben mantener alejadas de otros oídos. Y como ser de otra dimensión, dará pie a lo sobrenatural. Ocurrirán algunos sucesos totalmente inexplicables para los mortales, tras los cuales, el lector intuye la mano de Teresa. Pero El oscuro final... no es una novela de terror. Ni siquiera los pasajes más siniestros generarán miedo porque esta novela es un thriller, una historia con mucho suspense y cabos sueltos que, poco a poco, se irán atando uno al otro.

En cuanto a los personajes, os hago un brevísimo retrato de los más importantes:

 Mireia e Ínigo. Ella es la hermana de Lourdes. Es la otra hija, la que sus padres no tienen en tanta consideración. Sin embargo, es una mujer con mucha seguridad en sí misma, con una carrera profesional exitosa en el mundo de la sanidad.

Él tiene un secreto, algo que no quiere que salga a la luz, pero hay una persona que lo sabe, y aprovechará esa ventaja para hacerle chantaje.

〰Eneko. Hijo natural de la pareja.

〰Ander. Hijo adoptivo del matrimonio. Mireia no quiso pasar por otro embarazo y acordaron adoptar al pequeño colombiano de 5 años de edad. La adaptación del niño a su nuevo hogar no está siendo fácil. Es un niño complicado, que a veces reacciona de forma violenta, con episodios de ira. Tiene un don extraordinario y le gusta estar con Jimmy, el jardinero, al que ve como un igual a él. 
 
✔ Lourdes y Max. Ella es editora desde hace más de veinte años. Ahora dirige la editorial de su padre, ya fallecido. Su personaje permite adentrarnos en el mundo editorial, ver sus rincones más oscuros. Anda preocupaba por su hijo Simón.

Él es un psiquiatra que colabora con un cura de Rubí para ayudar a jóvenes a encontrar su camino. A través de sesiones quincenales, intenta trasmitir e inculcar valores en esos chicos que andan algo desorientados.

〰Simón. El hijo de Lourdes y Max. Un joven de 24 años. Novio de Teresa,  dejó Castellverd y se marchó de viaje tras la muerte de la joven. Ni siquiera tuvo valor para acudir al entierro de su novia. Tras el funeral, los padres encontraron un nota en la que el muchacho les comunicaba que se marchaba. Ahora regresará a casa, para enfrentarse a sus fantasmas y poner algunas cosas en su sitio.

✔ Coral y Álvaro. Ella se verá envuelta en una situación delicada, sometida al chantaje y a la extorsión, amenazada. De tenerlo todo se verá sin nada, de un día para otro. Cuando busca apoyo en su entorno, no lo encontrará. Es un personaje que apela a la sensibilidad del lector. 

Él está en la cárcel por el cobro de ciertas comisiones ilegales, cohechos y posesión de cuentas en paraísos fiscales. Su personaje nos permite movernos por los mundos del hampa y las mafias. 

✔ Xenia. Madre soltera de 50 años. Actriz de televisión, que ha sufrido algún que otro revés de la audiencia. Se acuesta esporádicamente con su ex, Román, un director de teatro acusado de abuso sexual, «porque para ella el sexo siempre ha sido una necesidad».

〰Greta y Dante. Mellizos y adolescentes. Ella es una joven de carácter que conoce perfectamente las debilidades de su madre. Él es homosexual y no tiene buenas amistades. A Xenia le cuesta lidiar con sus hijos.

✔ Olga. Patóloga forense, de 39 años y con cuenta bancaria más que saneada. No se le conoce relación sentimental, sufre insomnio agudo y a veces piensa en el suicidio. No es feliz aunque tampoco tiene motivos para no serlo. Es un personaje algo atormentado y muy hermético. La única persona a la que Teresa acudió antes de su muerte, pero ella no pudo atenderla cuando la joven la reclamó. ¿Podía Olga haber evitado tal fatal desenlace? La muerte de Teresa no se le va de la mente, por eso ella decide indagar por su cuenta. Preguntar al círculo más cercano de la joven para intentar dilucidar qué le ocurrió y por qué Teresa tuvo la necesidad de contactar con ella antes de su muerte. 

Y luego están los otros:

 Deisy. Una inmigrante, amiga de Teresa y Jimmy. Cajera de supermercado, muy resuelta e inteligente. 
 Jimmy. El jardinero de algunas familias de Castellverd. Buena salud, cuerpo recio, ojos azules, tez morena, cabello negrísimo y una sonrisa extrañamente perfecta para lo poco que ha cuidado su dentadura. Es el objeto de deseo de Deisy aunque él estaba enamorado de Teresa. En su cabeza se maquina un plan. 
 Padre Rodrigo. Cura de Las Torres, en el barrio de Rubí, coordina un proyecto de apoyo a los jóvenes inmigrantes. Él y su parroquia supone un refugio para todos los inmigrantes. Cuida de su rebaño.

Los personajes están minuciosamente dibujados, profundizando muchísimo en el perfil psicológico de todos ellos. Por ejemplo, la joven Deisy está magistralmente perfilada. Es un personaje fresco, desenvuelto e inteligente, que sabe reconocer una buena oportunidad cuando se le presenta. Entre todos estos personajes se forja un entramado de relaciones con conexiones mucho más intrincadas de las que a priori podríamos sospechar. Las relaciones personales entre estos personajes son como una gran maraña de lana que se irá deshaciendo paulatinamente. El lector irá descubriendo quién conocía a quién y qué tipo de vínculo unía a unos con otros.

Pero, en la relación de los personajes, los que constituyen pareja, he colocado a la mujer en primer lugar. Es intencionado. Las mujeres de esta novela son el centro de la trama. Me decía Toni Hill en nuestro último encuentro (puedes leer la reseña aquí), que las mujeres nos contamos muchas más cosas íntimas entre nosotras. Es cierto, pero, y esta es una opinión muy personal, no constituimos un núcleo tan sólido como a veces se pueda pensar. Tiene razón Hill al plantear en esta novela una amistad estructurada en subgrupos. No todas son tan amigas de todas. Lourdes y Xenia tienen una conexión muy fuerte. Como también la tienen Mireia y Olga. La que queda un tanto descolgada es Coral. La mujer ha caído en desgracia, está marcada, es la oveja negra del grupo, cuya presencia incomoda a su círculo de amistades. Coral queda condenada al ostracismo.

En cuanto a los temas, Toni Hill aprovecha una trama de suspense para introducir ciertas cuestiones. La inmigración está muy presente en la obra a través de esos personajes que trabajan para las familias ricas de Castelleverd. Por Deisy, Jimmy y, sobre todo, Teresa, sabremos cómo era la vida al otro lado del charco, qué les impulsó a venirse a este país y lo que esperaban encontrar en él. El autor cuida mucho la personalidad de estas tres figuras, lastrados por una infancia complicada y un proyecto de futuro que, en ocasiones, se les escurre de las manos. 

La hipocresía y la amistad caminan en paralelo. Hill describe con mucha verosimilitud la falsedad en la amistad. Ese ambiente distendido, de camaradería y apoyo que suele darse entre los amigos que se ven solo en tiempo de ocio y festejo, cambia radicalmente cuando las cosas se tuercen. En las circunstancias complicadas es donde realmente se percibe quién es amigo y quién no. De todo eso, hay mucho en esta novela, de esa sensación angustiosa que ahoga a una persona cuando necesita el auxilio de otra, cuando sabemos que nuestro entuerto se arreglará o, al menos, se suavizará si alguien que tiene tal posibilidad en sus manos, decide involucrarse en nuestros problemas. Pero la falsa amistad y la hipocresía no solo anida en los niveles más altos de la sociedad. También surge entre los que no tienen nada. 

Por otra parte, también se tocan asuntos como las relaciones desiguales, los amores extramatrimoniales, las relaciones amorosas prohibidas, la venganza, el recelo entre hermanos, las adopciones que salen y las relaciones entre padres e hijos.

«...se descubrió en más de una ocasión pensando en las decepciones que nos regalan los hijos en su edad adulta solo por no ser quienes nosotros querríamos que fueran. Solo por devenir seres autónomos, independientes, felices o desgraciados, sin tener en cuenta nuestra voluntad  los años dedicados a la crianza y educación; sin tener en cuenta nuestros planes de futuro, que pasan necesariamente por su éxito personal y profesional». [pág. 289]

Y hablar de Castellverd es hablar de los escenarios. En este caso, totalmente ficticio. Sin embargo, Toni afirma haberse inspirado en un lugar concreto que, muchos lectores de la zona, reconocerán enseguida. En muchos pasajes de la novela pasearemos por este lugar, «este pueblo que no es exactamente un pueblo sino una serie de calles con casas bonitas, todas con su jardín y su garaje, distintas y a la vez iguales, como si fueran primas más o menos lejanas unidas por la sangre», y conoceremos toda su historia.

El escenario juega un papel importante. Castellverd es uno de esos espacios en los que la vida transcurre feliz. Sus residentes respiran un ambiente de serenidad y paz, se sienten protegidos y a resguardo de los peligros del mundo, entre una sierra majestuosa y un parque natural. Pero todo ese clima de tranquilidad se rompe con la muerte de Teresa, con la posibilidad de que no haya sido un suicidio sino un asesinato. En cualquier caso, ellos cierran filas y se agarran a un pacto no escrito.

«El pueblo, fiel a su filosofía vital, mantuvo en líneas generales un acuerdo tácito de discreción, lo cual irritó sobremanera a los profesionales de la prensa, que se veían obligados a rellenar las conexiones diarias con detalles nimios en lugar de cotilleos sabrosos». [pág. 29-30]

Sin embargo, la desgracia azota de nuevo. Castellverd se convierte en el centro de la noticia y el pueblo se quiebra porque, la muerte de Teresa no será el único hecho luctuoso que sacuda a la localidad. Cuando se cumple un año de la muerte de la joven, unos carteles aparecerán repartidos por las calles con la siguiente pregunta: ¿Quién mató a Teresa? También tendrá lugar una desaparición. Se oirá un disparo. Encontrarán otro cadáver. ¿Suicidio o asesinato? De nuevo, ese remanso de paz ve como sus tranquilas aguas se convierten en un río turbulento.

Y hablo de un año tras la muerte de la joven hondureña porque buena parte de los hechos transcurrirán en ese espacio temporal. El recuerdo de Teresa, el misterio que rodeó su muerte ha seguido estando muy presente en la vida de los habitantes de Castellverd. Algunos hechos volverán a traer aquel misterio a primera línea. La aparición de una medalla, perteneciente a la joven, y que ahora pasa de una mano a otra, removerá el dolor que generó aquella pérdida. También será crucial el hallazgo de una carta que alguien escribió justo después de la muerte de la chica.

Toni Hill opta en esta novela por un estilo que concede más protagonismo a la narración que al diálogo. En este sentido, El oscuro adiós de Teresa Lanza me ha parecido una novela algo más densa que sus libros anteriores, en los que la lectura fluía con mayor rapidez. Bajo ningún concepto este apunte supone un signo negativo. Simplemente, el autor decide contar la historia valiéndose de varios narradores que irán reconstruyendo el puzle. Como señalé antes, la propia Teresa, desde donde quiera que esté, se encargará de contar parte de su vida y de su muerte. Luego, tenemos a un narrador omnisciente que nos irá mostrando el grueso de los sucesos, y por último hay ciertos capítulos que pertenecen a un libro titulado Los vivos y los muertos que hacen una recreación periodística de los hechos. Es decir, El oscuro adiós... cuenta con una estructura compleja que arranca con un capítulo introductorio brutal. No obstante, ayuda mucho en el avance de la lectura el hecho de que, en un mismo capítulo, el lector haga un recorrido dinámico. Es decir, iremos de una casa a otra, de una familia a otra, de un personaje a otro, de tal modo que se evita el supuesto tedio que resultaría si, un único capitulo se centrará solamente en un solo objetivo. De todos modos, tengo que deciros que el diálogo se apoderará de la novela en un punto determinado, hacia el final, cuando la investigación de los sucesos narrados obligue a interrogatorios. 

Toni Hill se supera a sí mismo. Continua escribiendo historias con cierto toque gótico, oscuro y siniestro, que tanto me gustan, pero además arriesga en la complejidad de la estructura y en el desarrollo de una trama con tantas aristas que terminarás por engancharte. Teresa, ¿se suicidó o la asesinaron? ¿Quién desaparece un año después? ¿De quién es ese otro cadáver que aparece en el parque natural, junto a Castellverd? ¿Qué relaciones tenían unos personajes con otros? Sin duda, El oscuro adiós de Teresa Lanza está lleno de incógnitas, que se irán resolviendo a lo largo de la historia. Estamos ante una novela que se perfila como una magnífica lectura de verano (y de otoño, y de invierno,... hasta la próxima publicación del autor).

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



martes, 27 de abril de 2021

TONI HILL: ❝Esta es una novela inquietante, pero no juega al terror❞

Toni Hill es uno de esos autores a los que leo siempre. Sus novelas -y ya van seis-, siempre me proporcionan lo que busco cuando me siento a leer. Le soy fiel, desde aquel verano en el que los juguetes estaban rotos. Lo he acompañado a lo largo de una trilogía, junto a él he conocido a ángeles de hielo y me he internado en un barrio, en el que los tigres son de cristal. Sí, me gustan sus libros. Y me gusta conversar con él. Cada vez que ha publicado nueva novela ha visitado Sevilla, y eso se lo tengo que agradecer enormemente.

Desde que hace unos meses anunció por redes que se avecinaba nueva novela, sé que muchos lectores hemos ido tachando días. Teresa Lanza nació hace apenas unas semanas y ya he visto cómo muchos se han lanzado a la lectura. El oscuro adiós de Teresa Lanza nos lleva de nuevo a Cataluña, aunque la acción podría ocurrir en cualquier otro lugar. En  Castellverd, un barrio residencial viven familias acomodadas para las que los inmigrantes trabajan como jardineros, cocineros, personal de servicio,... Teresa Lanza limpia casas. Hondureña de nacimiento, llegó a este país en busca de algo mejor. Sin embargo, solo encontró la muerte. Se habla de suicidio, pero no todo está tan claro. Nadie sabe exactamente qué le ocurrió a Teresa. Ni siquiera la propia Teresa lo sabe que, incluso después de muerta, sigue pululando por Castellverd. 

Hablamos con Toni Hill.

Marisa G.- Toni, vaya inicio de novela que te has marcado.

Toni H.- Es muy bestia. El punto de partida de la novela es también el punto de partida en mi cabeza. La novela nace así. Me imaginé a Teresa muerta, que sé que es algo muy morboso, pero fue así como empecé a fabular. Todo lo demás, las familias, las casas, los amigos, se genera a partir de la muerte de Teresa Lanza, de esta chica hondureña, que se suicida o que supuestamente se suicida. Lo dejamos ahí. 

La voz de Teresa me parecía tan potente que no la quería acallar. En vida, ya estuvo mucho tiempo callada. Todas las Teresas del mundo siempre están calladas. Así que quise darles voz, incluso después de muerta. También me interesaba conseguir que la gente se preocupara por Teresa aunque ya no esté, aunque esté muerta. 

M.G.- Y cómo influye la muerte de Teresa en cada uno de los personajes. Eso también es interesante.

T.H.- Claro, claro. En realidad, la novela plantea una dicotomía en todo momento. Por un lado, los vivos y los muertos. Por otro, los privilegiados y los no privilegiados. Ese es el juego que se plantea en la novela. Para mí, darle voz a Teresa era darle voz a toda esa gente que no aguanta más, que no se siente entendida, que ven cómo este mundo, en el que habían depositado sus esperanzas y sus aspiraciones,  no es lo que pretendían. 

M.G.- La novela se equilibra sobre dos hilos narrativos. La muerte de Teresa y una trama de corrupción en la que, de algún modo, la joven está implicada.

T.H.- Sí, pero hay mucho más. Todo el mundo de Castellverd tiene su trama. En el fondo, todos los que viven allí, queriendo o sin querer, porque aunque sean ricos no implica que sean malas personas, le piden a Teresa algo más, un escalón más de lo que es razonable pedirle a la chica. 

M.G.- Con respecto a la relación que se genera entre los ricos y los pobres, siendo estos últimos inmigrantes, el padre Rodrigo dice a uno de los personajes algo así como, esa gente, refiriéndose a los ricos, nos necesita para no sentirse culpables.

T.H.- Es que es verdad. Pero eso nos pasa a todos. No es necesario que seamos muy ricos para sentir eso. Todos tenemos un familiar mayor al que no podemos dedicar todo el tiempo que esa persona necesita. La vida actual no está pensada ni siquiera para ocuparnos de nosotros mismos. Por lo tanto, te ves obligado a buscar una residencia para ese familiar mayor o buscas algún tipo de ayuda externa. Cuando tienes a alguien cuidando de una persona mayor a la que tú quieres, montas una especie de juego perverso. A esa persona que cuida a nuestro familiar se le dice que se la quiere como si fuera de nuestra sangre, porque en el fondo le estás pidiendo que quiera a tu madre, a tu padre, a tu hermana,... como si fueras tú misma. Sin querer, la estás metiendo en un círculo interno. Y cuando ese familiar mayor se muere, esa chica se queda sin casa. Así que, tan de la familia no será. 

M.G.- Claro. Mientras me sirves, eres de la familia. 

T.H.- Pero no digo que sea mentira ese sentimiento de acogerla como si fuera de la familia. Es difícil de explicar. Cuando dejas a alguien querido en manos de una desconocida, esperas que le dé la pastilla a su hora, que le dé de comer a su hora pero además, esperas también que la quiera porque tú no tienes el tiempo para quererla. Con lo cual, esperas que la otra persona le coja cariño. 

M.G.- Que se involucre.

T.H.- Eso es. Por eso no hablamos de la criada, sino de la chica que cuida a mamá, o la chica que nos ayuda con los niños, o el chico que nos ayuda con el jardín. Es verdad que en la novela lo llevo todo al extremo, pero no hace falta ser muy rico para tener este pensamiento. 

M.G.- Yo lo hago y no soy rica. He tenido a personas que han cuidado de mis padres y también he pretendido que los quieran como los quiero yo. 

T.H.- ¿Verdad? No solo que le den de comer, sino también que se preocupen por ellos, que sean cariñosos. Eso es lo que tú quieres. Otra cosa es que lo consigas. Pero si lo piensas bien, es algo perverso porque no deja de ser una persona contratada. En tu trabajo, no te piden que quieras a alguien, sino que hagas tu trabajo y punto.

M.G.- Visto así, tienes toda la razón. Y hablando de los escenarios, toda la acción ocurre en una zona residencial, en Castellverd, una zona cercana a Barcelona...

T.H.- E inventada.

M.G.- Inventada, sí. Pero luego está el barrio de Las Torres, en Rubí, que sí existe.

T.H.- Eso es. Bueno lo de Castellverd es inventado pero hay gente que vive como se vive ahí. Iñigo, uno de los personajes, dice que vivir en Castellverd es como vivir en un sitio donde siempre es fin de semana. No quise poner un pueblo concreto y real por no ofender a nadie pero, en realidad, está inspirado en uno que existe de verdad, aunque sin castillo. La gente de Cataluña lo va a ubicar rápidamente. Por las indicaciones que doy, no tiene pérdida. En cualquier caso, los hechos de esta novela podían ocurrir en cualquier otra ciudad. 

M.G.- Pues es muy curioso lo que comentas porque a mí me cuesta imaginarme la historia en Barcelona, o en España. Te parecerá una paranoia mía pero me he imaginado el escenario como si estuviera dentro de una bola de cristal. 

T.H.- Pero existen sitios así, ¿eh? Son antiguas zonas de veraneo. De esas que hace muchísimos años, uno cogía el coche y se iba a veranear a quince kilómetros de su casa. Pero luego, con los años, y con las mejoras en las comunicaciones por carretera, esa misma gente vende el piso de Barcelona, por el que le dan una pasta, y se mudan definitivamente a la casita de veraneo. Y si tienen que ir a la ciudad, por trabajo u otros motivos, pues cogen el coche o el tren y en un momento están en el centro. Hay un montón de gente que ha hecho eso y se sienten unos privilegiados porque claro, en Barcelona, con tanto turista, tanto ruido,... Ellos viven muy tranquilos en esos pueblos.

M.G.- En esa burbuja, porque es eso.

T.H.- Sí, sí, o dentro de esa bola de cristal como tú decías. Para ellos, su casa es su castillo. Están tranquilos, no hay ruidos, no hay vecinos casi, porque están lejísimos unos de otros.

M.G.- Bueno, la novela es muy coral, Toni. Por centrarnos en algunos personajes, te diré que Teresa me encanta. No quiero desvelar mucho, aunque en la sinopsis se deja caer algo sobre la situación del personaje al inicio de la novela.

T.H.- Puedes contarlo sin problemas. Teresa es un fantasma. Sin embargo, más que una novela de fantasmas, este libro juega con el realismo mágico. Aunque hay que decir que, Teresa irá haciendo sus cositas. Hay unos gatitos por ahí, que los pobres,... (risas). De todos modos, esta es una novela inquietante, pero no juega al terror. Hay mucho de la tradición latinoamericana en esta historia, con muertos que no están muertos, como pasa en Pedro Páramo. Y por otro lado, hay algo de novela norteamericana, con casitas en cuyo interior viven familias felices, pero que luego esconden un montón de cosas. 

M.G.- Este elemento sobrenatural lo vimos en Los ángeles de hielo, ¿no?

T.H.- Sí, lo que pasa es que en aquella novela era algo distinto y se podía pensar que todo aquello pertenecía más a la locura de Águeda. En esta novela no hay posibilidad de error. Teresa es un fantasma, al que no ve nadie. Tan solo hay una persona que puede verla.


M.G.- Lourdes es un personaje que me gusta mucho. Es editora y habla del mundo editorial. Dice algunas cosas sobre este mundillo que es llamativo. Comenta que algunos autores son muy arrogantes, cabrones,...

T.H.- Todo eso lo dijo su padre, que fue quien fundó la editorial. Era un editor de la vieja escuela, que pretendía ser ingenioso y soltar la frase ocurrente. De todos modos, algo de eso sí que hay. Tú, casi seguro que conoces a más autores que yo. Ninguno de ellos te habrá dicho: mira es que esta novela no me ha salido bien. (Risas)

M.G.- Hasta la fecha, ninguno. (Risas)

T.H.- Claro, eso no se dice. En su lugar, se podrá decir que la editorial no confía en uno, o que el público no me entiende. Y luego están aquellos a los que le va bien. Bueno, esto es algo muy exagerado porque también hay gente que escribe de una manera mucho más altruista. Pero cuando te profesionalizas, eludir el ego es muy difícil. Si te pasas horas y horas escribiendo es porque intuyes que alguien lo va a leer. Para que lo lea mi pareja, ya se lo cuento. No lo escribo. Pero hablamos de ego bien entendido. Y algo de ego siempre necesitas.

M.G.- En cualquier profesión.

T.H.- Sí, pero especialmente en aquellas creativas, que dependen de que la gente entienda tu mensaje. Necesitas saber que todas esas horas que estás invirtiendo en escribir, cuando podrías estar haciendo otra cosa, les va a interesar a alguien.

M.G.- ¿Y de Olga qué me dices? Es un personaje que me desconcierta, porque me cuesta mucho llegar a él.

T.H.- Es la más desconcertante. Olga no tiene ningún motivo para no ser feliz y, en cambio, no lo es. Ella no está contenta y tampoco sabe por qué. 

M.G.- ¿En Rubí existe un padre Rodrigo, como el que vemos en la novela, que ayuda a los inmigrantes?

T.H.- Creo que existió por lo que me contaron el otro día, que acudí a un club de lectura allí. Yo no soy creyente. Pienso que hay una parte de la Iglesia que es muy criticable, o fácilmente criticable. Hay jerarquías, tejemanejes,... Ahora bien, hay otra parte que es elogiable. Insisto, no soy creyente, pero hacen una labor que sí, que la hacen algunas Ong's, pero la Iglesia, también. 

Con respecto a los inmigrantes, estos convierten a la Iglesia en su centro de culto pero también en su centro de reunión. Se encuentran con gente como ellos, que tienen sus mismos problemas, se apoyan y se ayudan. Es una forma de hacerse compañía. De otro modo, se sentirían muy solos. 

M.G.- Creo que has dado en el clavo. Hay que reconocer lo que hay que reconocer.

La inmigración es uno de los temas fuertes de la novela. Sin embargo, para mí, es clave todo lo relativo a la falsa amistad, y la hipocresía que se respira en el grupo de las amigas con dinero. 

T.H.- Sí, aunque bueno, entre los pobres también hay algo de eso. La hipocresía es muy evidente en Castellverd, pero existe en todos lados. La amistad es un tema apasionante y sobre todo, la femenina. Me parece mucho más interesante que la masculina. Vosotras os contáis muchas más cosas, más íntimas,... Aunque ahora va cambiando, los tíos solemos jugar a un juego distinto. Contamos fracasos y éxitos pero no emociones. Dentro de un grupo de cinco amigas, hay muchos subgrupos. Hay dos hermanas. Dos que son muy amigas. Otra que no es tan amiga como el resto. Con las mujeres, todo es mucho más sutil y dais mucho más juego. 

M.G.- En esta novela hay un supuesto suicidio. Todos sabemos que es un tema del que no se habla en los medios. No consigo entender muy bien por qué. No veo tan claro que, no hablar del tema, impida que se produzcan más.

T.H.- Mira, no se habla de eso porque está relacionado con otro tema del que tampoco se habla, la salud mental. No lo digo con desprecio, pero un psicólogo de la Seguridad Social es una antítesis. No por el profesional, sino por el tiempo que puede dedicar al paciente. Al final, se limitan a dar pastillas. Poner en cuestión el suicidio es poner en cuestión nuestro sistema de salud mental y, por tanto, nuestro sistema de Seguridad Social. 

M.G.- Por ahí sí lo puedo entender. 

T.H.- Claro, de los personajes de la novela, ¿quiénes pueden ir a un psicólogo pagando? Ninguno de los inmigrantes. Ni siquiera, el padre Rodrigo, aunque él no lo necesita.

M.G.- Pero yo sí necesito que me hables de la estructura de la novela. Hay unos capítulos que forman como parte de un libro. ¿Qué es eso?

T.H.- Un libro que se llama Los vivos y los muertos, sí. En realidad, tenía dos narradores, uno Teresa y el otro es ese narrador cercano que va contando la historia desde Lourdes, Xenia,... Pero me di cuenta de que necesitaba a alguien más para contar la historia del pueblo. Me inventé esos capítulos en los cuales hay como un narrador que ha escrito un libro. Al final se sabe quién es. Y empecé a jugar con él porque puede anticipar cosas, puede contar hasta un cierto punto parte de la historia, porque ya lo sabe todo. Él sabe todo lo que ha ocurrido con Teresa y con el resto de los personajes. Es un narrador mega-omnisciente y parece que está escribiendo un True Crime. Esto provoca la impresión de que esa gente realmente existe. 

M.G.- Estamos ante una trama pre-pandémica.

T.H.- Total. Acaba el 1 de febrero de 2020, pero eso fue casualidad. Las fechas ya estaban puestas. No quise aprovechar y manipular la historia para hacer referencia a lo que se nos venía encima. 

M.G.- Oye Toni, ¿no te han planteado hacer películas de tus libros?

T.H.- Sí, lo que pasa es que nunca hemos llegado a cerrar nada. Ahora hay intereses varios pero claro, es un proceso muy largo y complicado. Todo es tan a largo plazo que mejor ni me lo planteo. Yo no hago caso porque además, cuando vendes, pierdes. A ver, ganas dinero pero a partir de ahí, ellos pueden hacer con tu historia lo que quieran. Siempre digo que lo que yo hago son novelas y si luego se hace una serie, pues encantado de la vida, pero no me atrevo a asegurar nada. 

M.G.- Seguiremos leyendo tus novelas entonces. Y disfrutando de ellas. Gracias de nuevo por venir, Toni.

T.H.- Gracias a ti. 

Sinopsis: Parece un viernes de invierno cualquiera; uno de tantos. Lourdes Ros, la carismática editora de una prestigiosa editorial, se prepara para recibir a sus mejores amigas, a las que ha invitado a cenar: cuatro mujeres triunfadoras que intentan conjugar su reconocida vida profesional con las preocupaciones derivadas de la edad, la pareja, los hijos o la pérdida del estatus social.

Pero el encuentro no será tan divertido como esperaban ya que sobre ellas empieza a planear el recuerdo de una joven a quien todas conocían, una inmigrante que estuvo trabajando en sus casas y que se suicidó, inesperadamente, un año atrás. Poco a poco, las cinco van intuyendo que la trágica muerte de Teresa podría convertirse en una amenaza que destape sus secretos más ocultos, sus prejuicios y sus flaquezas.

Y, cuando un nuevo crimen sacude sus vidas, ya no podrán negar que detrás de las vallas de sus hermosas propiedades se esconde alguien que es capaz de matar para que la verdad nunca salga a la luz. Para que la muerte de Teresa Lanza continúe siendo un misterio insondable.

La muerte no es siempre el final de una historia; a veces no es más que un nuevo e inquietante principio.

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