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viernes, 27 de octubre de 2017

PARECE MENTIRA de Juan del Val.


Editorial: Espasa.
Fecha publicación: octubre, 2016
 Precio:  19,90 €
Género: Narrativa.
Nª Páginas: 272
Edición: Tapa blanda con solapa
ISBN: 978-84-670-5018-9
[Disponible en eBook]


Autor

Juan del Val (Madrid, 1970) ha trabajado en muchos sitios: en obras (de construcción, no de teatro), en periódicos, en revistas, en radio, en televisión... Ha sido copresentador de Lo mejor que te puede pasar, el despertador de Melodía FM. Junto a su mujer, Nuria Roca, ha firmado las novelas Para Ana, de tu muerto y Lo inevitable del amor. 

Sinopsis

Esta es la historia de un chico de barrio que, desde la distancia de sus 46 años, sale al encuentro del adolescente problemático, el joven perdido y el hombre en busca de destino que fue. A partir de capítulos muy cortos e intensos, que demuestran una capacidad de autoanálisis y de observación muy poco comunes y un sentido del humor sobresaliente, Juan del Val nos va contando cómo ha sido «madurar», nos relata sin tapujos las veces que se ha perdido, y compartimos su alegría y su asombro cada vez que siente que ha aprendido una lección.

Desinhibido y audaz, su relato va desde cómo fue crecer en un barrio humilde madrileño, buscarse la vida en el periodismo de principios de los noventa sin estudios, ir triunfando en su profesión y, sobre todo, nos cuenta lo que ha aprendido de las mujeres, su auténtica vocación. 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente de la web de la editorial]

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Nunca suelo hacer casos a sinopsis que hacen grandes alardes ni a frases lapidarias en las fajas que acompañan a los libros. Generalmente son estrategias de marketing que todos conocemos. Por eso, cuando leí la frase publicitaria que figura en la faja de este libro, no le presté excesiva atención. No voy a negar que me picó la curiosidad pero mis reticencias se pusieron a unos niveles estratosféricos. Sin embargo, una vez leído el libro tengo que hacer justicia y admitir que la frase en cuestión está cargada de significado y me parece muy lógica y correcta. En realidad, considero que es de valientes contar lo que se esconde tras estas cubiertas de color naranja.

Parece mentira narra parte de la vida de Claudio Valcárcel. En unas páginas iniciales el protagonista se presentará como un hombre de 46 años, escritor y periodista de profesión, casado con Julia y padre de tres hijos. Es un hombre normal, con una vida normal, dedicado a su trabajo y a su familia, y aunque pueda parecer que, desde el punto de vista novelístico,  su vida no resulta nada atractiva, lo cierto es que no nos va a dejar indiferente.

La historia se cuenta con la perspectiva del tiempo. Claudio hace un repaso de sus vivencias y se remonta a su adolescencia, cuando contaba con 14 años edad. Sin un patrón fijo, sin seguir una línea cronológica estable ni recta, el protagonista irá desvelando parte de su pasado con evidentes saltos temporales. Y te puedes preguntar, ¿qué tiene de particular la vida de Claudio como para merecer que lea este libro? Pues yo te lo cuento. La vida de Claudio está llena de episodios cotidianos. Podría ser nuestro hermano, nuestro vecino o incluso nuestra pareja pero el relato de su existencia te va a enganchar desde primer momento. Para empezar su adolescencia no fue fácil. A la rebeldía propia de esos años se unieron otras cuestiones mucho más complejas que sin duda tuvieron que marcarle. Repasará sus inicios en el amor, en la sexualidad, sus primeros pasos en el terreno laboral, la llegada de los hijos,... y a todo esto, habrá que sumarle sus deseos, sus anhelos, sus sueños pero también sus miedos y sus inseguridades. Si algo crece entre las páginas de este libro es la propia vida, una vida que ha conducido a su protagonista por diversos derroteros, siguiendo los dictámenes de su corazón, sin aparente arrepentimiento, evolucionando con cada paso, arriesgándose, tomando decisiones comprometidas y asumiendo las consecuencias de sus actos.

En Parece mentira la reflexión está a flor de piel. Son diversos los temas que se tocan, algunos de mayor calado, otros más frívolos, pero todos ellos conseguirán que te pares en seco y cuestiones la forma de pensar de Claudio o la tuya propia. Podrá ocurrir que coincidas con él en algunos pareceres o también que le hagas algún reproche porque entre Claudio y el lector se establece un diálogo mudo. A, me han gustado especialmente sus pensamientos sobre la vida y la muerte, sobre la locura y la cordura, sobre el amor familiar y el de pareja. Claudio se vacía, se da la vuelta para enseñar sus vísceras y se entrega de manera voluntaria a un coso exigente. 

martes, 17 de octubre de 2017

ENTREVISTA a JUAN DEL VAL (Parece mentira).

Autor


Juan del Val (Madrid, 1970) ha trabajado en muchos sitios: en obras (de construcción, no de teatro), en periódicos, en revistas, en radio, en televisión... Ha sido copresentador de Lo mejor que te puede pasar, el despertador de Melodía FM. Junto a su mujer, Nuria Roca, ha firmado las novelas Para Ana, de tu muerto y Lo inevitable del amor.



Sinopsis

Esta es la historia de un chico de barrio que, desde la distancia de sus 46 años, sale al encuentro del adolescente problemático, el joven perdido y el hombre en busca de destino que fue. A partir de capítulos muy cortos e intensos, que demuestran una capacidad de autoanálisis y de observación muy poco comunes y un sentido del humor sobresaliente, Juan del Val nos va contando cómo ha sido «madurar», nos relata sin tapujos las veces que se ha perdido, y compartimos su alegría y su asombro cada vez que siente que ha aprendido una lección.

Desinhibido y audaz, su relato va desde cómo fue crecer en un barrio humilde madrileño, buscarse la vida en el periodismo de principios de los noventa sin estudios, ir triunfando en su profesión y, sobre todo, nos cuenta lo que ha aprendido de las mujeres, su auténtica vocación. 


[Biografía y sinopsis tomadas directamente de la web de la editorial]

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No podemos prejuzgar a la ligera. Ni siquiera dejarnos llevar por opiniones ajenas. La vida, en toda su extensión, me ha demostrado que hay que catar las cosas por uno mismo para saber si te gustan o no, aunque yo siga cayendo en la misma trampa. Por eso, cuando me llegó la nueva novela de Juan del Val, escrita esta vez en solitario sin la colaboración de su mujer Nuria Roca, pensé sinceramente que estaba ante una historia de paso, con una trama ligera. Ojo, esto no lo digo en tono despectivo. Me encantan esas novelas que me hacen pasar un rato de entretenimiento sin más pretensiones pero confieso que Parece mentira me ha ofrecido mucho más de lo que yo esperaba, me ha regalado vida, reflexiones y experiencias, las de un personaje -Claudio, escritor de profesión-, que se parece muchísimo a su creador -Juan del Val-. 

Parece mentira la devoré en cuatro horas y no porque fuera una novela de corta extensión o que el argumento fuera tan insustancial que no me aportara nada. No fue por eso. Bastó con entender qué era lo que tenía entre manos para dejarme atrapar por su protagonista y compartir con él parte de un recorrido vital en el que le han ocurrido muchas cosas interesantes. 

Con Juan del Val estuvimos la semana pasada, charlando sobre su novela, sobre Claudio, su personaje, sobre sí mismo. Un rato ameno, lleno de sinceridad y sonrisas. Esto es lo que Juan del Val nos contó.


Marisa G.- Juan, te voy a ser sincera. No esperaba mucho de esta novela pero me ha sorprendido una barbaridad.

Juan del V.- Pero, ¿para bien?

M.G.- Sí, para muy bien. Si no, no me la leo en cuatro horas.

J.d.V.- Ya. Bueno me da un poco de rubor pero es lo que la gente me está diciendo, que les ha sorprendido para bien. 

M.G.- Me enganché a la historia de Claudio y ya no pude parar leer. Es más, es que llegué al final y me enfadé porque cortaste muy pronto.

J.d.V.- No la podía hacer más larga. Sinceramente, en esto de los libros o de la comunicación, hay gente que se pasa de metraje. Me parece que este tipo de novelas, con todo lo que cuenta Claudio y toda la verdad que arrastra, sale tan de las tripas que no se puede sostener por mucho tiempo esa intensidad. Si la hubiera alargado no hubiera causado el mismo efecto. Además, si la alargo más, me hubiera muerto escribiéndola.

M.G.-  Juan estamos ante una novela con importantes tintes autobiográficos, porque tú sueltas aquí buena parte de tu vida pero, ¿por qué la necesidad de contar todo esto ahora?

J.d.V.- Mira no lo sé. De cara a la promoción, me podía haber preparado cinco o seis frases para dejar satisfecho a mi interlocutor pero solo te puedo decir que no tengo ni la más mínima idea. No sé qué necesidad me ha movido a escribir este libro. Supongo que habrá muchos motivos y entre todos juntos me han empujado a contar una historia que simplemente es verdad.

M.G.- Aunque parezca mentira, de ahí el título.

J.d.V.- Exactamente.

M.G.- Bueno, y hablando de verdad y de mentira. Esto te lo habrán preguntado constantemente pero, ¿qué es verdad y qué es mentira en este libro? Imagino que algo de ficción habrá, ¿no? Dímelo tú.




J.d.V.- Sí, claro porque entonces sería una autobiografía o unas memorias. En esta novela hay personajes cambiados, hay situaciones cambiadas, pero qué más da lo que sea realidad o lo que sea ficción siendo verdad la novela. De todos modos, sí te diré que prácticamente casi todo está calcado de la realidad, ocurrieron tal y como lo cuento. En ese sentido a mí me gusta bromear y decir que es una novela de vago porque no he tenido que documentarme, ni preguntarle a nadie,...

M.G.- (Risas) Tú te lo guisas, tú te lo comes.

J.d.V.- Sí, algo así. Lo tenía todo tan a mano que para qué buscar otra historia. En cualquier caso, no dejo de reivindicar que esto es una novela. Cuando escribo pienso mucho en el lector y siempre me he preguntado que por qué le iba a interesar a alguien mi vida. Así que, sí, es una novela en la que estoy yo.

M.G.- Vale, es una novela y estás tú en ella, pero has optado por camuflarte tras un personaje ficticio y no sé si es una idea que tuviste desde primer momento o no.

J.d.V.- Sí, al igual que los demás personajes. Prácticamente todos están cambiados. Creo que de haber llamado al personaje Juan, de haberme identificado como el protagonista, me hubiera aburrido. Por otra parte, también era importante jugar y Claudio tenía que llamarse Claudio aunque tenga mucho de Juan.

M.G.- Tiene mucho de Juan, efectivamente. A poco que indagues un poco sobre tu vida te das cuenta que sois muy parecidos. De todos modos, Claudio me ha parecido un personaje muy humano y muy valiente porque ha tomado decisiones arriesgadas, a la vez que es un personaje entrañable y algo cabroncete, ¿no? ¿Cómo lo ves tú?

J.d.V.- Pues muy parecido. Claudio no es un personaje simple, ni lineal, no se le puede definir con un solo adjetivo. No me interesaba eso. Creo que Claudio es una buena persona, muy sensible que no cursi y con respecto a lo de cabroncete, no sé yo. No creo que lo sea aunque sí que es verdad que a lo largo de su vida ha causado dolor a otras personas. Eso es algo que él asume y le duele también pero ¿quién no ha hecho daño alguna vez? Esto es algo que nos ha pasado a todos. Además creo que estamos más preparados para recibir dolor que para causarlo aunque parezca lo contrario. Cuando eres consciente de que has causado dolor también sufres muchísimo, salvo que seas un psicópata. Claudio es consciente de que ha hecho daño, no es un personaje ejemplar.

M.G.- Claro y además te digo que es humano porque le asaltan las dudas como a cualquier mortal. De entre las muchas que le surgen tiene un par de ellas que son muy divertidas como por ejemplo cuando se pregunta si tendrá Síndrome de Down.

J.d.V.- Bueno es que toda esa anécdota que cuento en el libro es tal que así. Mi madre estaba muy obsesionada con el tema. Yo era el más pequeño de mis hermanos y cuando nací mi madre no hacía más que preguntarle al médico si yo estaba bien... He querido jugar con esa anécdota porque además me parecía bonita. Desde pequeño yo siempre he tenido cierta tendencia a acercarme a los niños que no estaban bien, era algo que me llamaba mucho la atención y en algún momento hasta lo reflexioné. ¿Será que yo tampoco estoy bien y por eso me encanta acercarme a ellos? ¿Será que nadie me lo ha contado? Sí que es verdad que ese capítulo tiene su gracia, por supuesto con todo el respeto y espero no haber ofendido a nadie.

M.G.- No Juan, no te preocupes. Mi hermana pequeña tiene Síndrome de Down y en ningún momento me he sentido ofendida. Al revés.

J.d.V.- Ah, bien... Me alegro. Yo creo que la novela en general es bastante respetuosa con todo el mundo.

M.G.- Pero es un libro arriesgado, ¿no te parece? Publicar una novela así... Al fin y al cabo, la gente de tu entorno se va a reconocer y, como tú dices al final, seguro que habrá gente que te conoce y cambian la opinión que tienen de ti tras leer el libro.

J.d.V.- Pero eso les pasará a los que no me conozcan bien. Cuando yo decidí escribir la novela, con la única persona con la que consulté fue con Nuria, pero no en plan de pedirle permiso sino consejo. Ella me animó mucho. 

En todos los personajes que salen, con alguna excepción más bien anecdótica, hay mucho amor. Yo los quiero mucho a todos  y creo que eso, en el libro, transciende. Además también te voy a decir que soy una persona muy querida, algo de lo que me he dado cuenta a medida que escribía el libro. Eso es lo realmente importante. Por supuesto, no niego que pueda haber cosa que a algunas personas no les haya sentado bien pero no puedes ponerte a escribir pensando eso porque si no, no escribirías nada.

M.G.- De todos modos, tú asumes los posibles «riesgos».

J.d.V.- Evidentemente. No soy ningún inconsciente. Sé que esta novela es un ejercicio arriesgado, una novela en la que puedo caer peor por los pensamientos del personaje pero eso también me da igual y no lo digo desde la prepotencia.

Me gustaría recalcar que esta novela está llena de amor aunque en las entrevistas, si no se han leído la novela, solo se centran en el sexo y en las infidelidades. Vale, yo entiendo que todo el mundo está muy ocupado y que el trabajo en los medios es difícil, pero quiero recalcar esto, es una novela en la que hay mucho amor, como también hay mucho sufrimiento y mucha búsqueda.

M.G.- Sí, hay sexo e infidelidades pero a mí me interesan otras cuestiones. Por ejemplo, de todos los episodios vitales que narras hay uno en concreto que me ha parecido sumamente interesante y es la estancia de Claudio en un manicomio cuando era joven.

J.d.V.- Sobre ese tema, te diré que hay una cosa en la novela que no sé si me ha salido bien. Dentro de que no es una novela pretenciosa que nace con el objetivo de lanzar mensajes, sí que hay algunos que me interesaba mandar. 

Yo he tenido problemas, digamos muy serios, y he estado seis años en tratamiento psiquiátrico. Me apetecía desposeer a la locura del supuesto atractivo que pueda tener. La locura es muy literaria y se le dota muchas veces de aspectos positivos, que si este es un genio, que si aquel tiene una mente brillante,... No. Siempre que escucho manifestaciones así experimento algo de rechazo porque la gente que dice algo así no tiene ni puta idea de lo que es la locura. La locura es sufrimiento, siempre y en todos los casos, sufrimiento sin razón, que padece el que está mal, aunque el sujeto a veces no se da ni cuenta, y sobre todo el entorno. No hay nada de poético en la locura. Esto es algo que me apetecía decir. No hay ningún mérito, ni es bonito, ni aporta nada positivo estar loco ni haber estado interno en un centro.

M.G.-  Desde luego es un tema serio y me parece muy honesto y humilde hablar de estas cuestiones, pro retomemos la sinceridad de Claudio. Fíjate que el personaje, siendo escritor, se arriesga a confesar que no lee.

J.d.V.- Otro tema del que me apetecía  hablar. Mira, en literatura, entre libros y escritores, hay tanta pose y tanto engaño que era un reto crear un personaje, escritor de profesión, y que no leyera casi nada. 

M.G.- Un libro al año, dice.

J.d.V.- No llega ni a eso. Creo que la lectura está muy bien pero no deja de ser un entretenimiento más. Sin embargo, hay personas que valoran la inteligencia o la cultura del prójimo por el número de libros que lee al año y eso me parece un error garrafal. Hay muchísimas maneras de cultivarse y hay libros que deforman el pensamiento. Pero en el mundo literario, hay un montón de escritores y de lectores que tienen muchos complejos y prejuicios. Mi personaje no, y por eso lo he caracterizado así.

En mi caso, te diré que yo leo un poquito más que Claudio. (Risas).

M.G.- (Risas) Ahí quería yo llegar.

J.d.V.- Sí, sí, leo un poquito más que Claudio pero no soy un gran lector. Mi manera de informarme o de crecer es a través de otros caminos. Por ejemplo, veo muchísimo cine, muchas series, y por ahí me llega mucha cultura, mucho talento,...  Quería luchar contra esa idea preconcebida. La gente interesante no tiene nada que ver con la cantidad de libros que se lee.

M.G.- De lo que deduzco que la opinión que tiene Claudio sobre el mundo editorial, el ego del escritor, esos libros escritos supuestamente por artistas,... ¿Todo esto es tu opinión Juan?

J.d.V.- Opino muy parecido a Claudio. Creo que, entre los escritores, hay personas interesantes como las puede haber entre los camareros. Esa especie de élite de pensamiento que mucha gente cree que tiene porque es capaz de escribir una novela aun siendo mala, a mí me saca bastante de quicio. Y que un lector piense que es más interesante porque lee más libros, libros que seguramente ni entiende, me parece una tontería. Yo conozco, y esto también lo dice Claudio, a personas en absoluto interesantes y que leen muchísimo y personas que no leen nunca y son la leche. Y por supuesto también conozco gente que lee mucho y que son muy interesantes pero no es una regla que siempre se cumpla. De todos modos, y como no soy un inconsciente, sé que todas estas declaraciones provocarán mucha urticaria. Pero insisto, me da igual.

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