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lunes, 27 de junio de 2022

LA FORJA DE UNA REBELDE de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo

Editorial: Destino
Colección: Áncora & Delfín | Serie Manuela
Fecha publicación: enero, 2022
Precio: 19,50 €
Género: Novela policíaca
Nº Páginas: 336
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788423360420
[Disponible en Audiolibro y eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autores

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es el creador de la popular serie policíaca de los investigadores Bevilacqua y Chamorro, que le ha valido premios como el Nadal y el Planeta y de la que la última entrega es El mal de Corcira. También es autor de de numerosas novelas (como La flaqueza del bolchevique, Carta blanca, Recordarán tu nombre o Castellano, entre muchas otras), relatos, ensayos y libros de reportajes y viajes.

Noemí Trujillo (Barcelona, 1976) ha publicado catorce poemarios, varios libros de literatura infantil y juvenil y las novelas Suzanne y El amor tan temido.

Silva y Trujillo han escrito a cuatro manos las novelas juveniles Suad y El palacio de Petko y, tras adentrarse juntos en el género policíaco con Nada sucio, en 2019 iniciaron la serie protagonizada por la inspectora Manuela Mauri con Si esto es una mujer.

Sinopsis

Desde el inicio de la alerta sanitaria, Manuela Mauri no ha tenido un respiro y por primera vez en su vida se siente desbordada por los acontecimientos. En medio del caos, un doble crimen ocurrido en Alcalá de Henares le quitará el sueño: Carlota, una joven de diecinueve años, avisa a la policía al encontrar a su padre y a su madrastra muertos a tiros en su casa. Una fiesta ilegal y el testimonio de diez jóvenes en guerra con la sociedad serán claves en la resolución del caso.

Una novela policial que va mucho más allá de la investigación de un homicidio. En un Madrid sitiado por un virus, las diferencias generacionales de nuestra sociedad explotarán en este caso para recordarnos, a cada uno de nosotros, el peso de nuestra conciencia.

Una reflexión literaria sobre las experiencias y los deseos que forjan nuestro carácter y que combina los argumentos y recursos del género policial clásico con la mirada sobre asuntos candentes a los que no podemos dar la espalda.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



Vuelve Manuela Mauri, a la que conocimos en 2019, cuando Lorenzo Silva y Noemí Trujillo publicaron Si esto es una mujer. De aquella novela, cuya reseña puedes leer aquí, señalé lo mismo que voy a destacar en esta, los temas que toca y la construcción del personaje protagonista. Y, como suele ser habitual en este género, y tratándose de saga, no es necesario haber leído la primera entrega para acercarse a esta última. Sin embargo, sí considero que es recomendable. Los protagonistas evolucionan de un relato a otro y siempre es más interesante acompañarlos en esa evolución. 

Mauri tendrá que enfrentarse a un nuevo caso. En esta ocasión, toca investigar un crimen doble, el asesinato de un matrimonio, que ha aparecido muerto en su domicilio.


«Chalet adosado en Alcalá de Henares, junto al parque de La Rinconada. Varón de cincuenta y ocho años, Diego Vargas. Mujer de treinta y seis, Valentina Soares. Eran pareja. Abatidos, los dos, con algo parecido a una escopeta de caza». [pág.20]


Aparentemente todo apunta a un robo, pero en la casa entraron sin forzar la puerta, así que la línea de investigación debe ir por otros derroteros. Para tratar de dilucidar lo que ha ocurrido y encontrar al culpable, Mauri contará de nuevo con su equipo, aunque algunos de ellos estarán ausentes en esta novela por motivos que explicaré más adelante. Lo primero es hablar con Carlota Vargas, la hija de Diego e hijastra de Valentina. Diecinueve años, seductora y de una atractivo insultante. «A su belleza natural y su larga cabellera pelirroja (y despeinada) había que sumarle la fuerza de su juventud, que le otorgaba un encanto ambiguo, rebelde y delicado a la vez». La joven asegura no tener nada que ver con la muerte de su padre y su madrastra. Además, se da la circunstancia de que, a la hora del crimen, ella estaba en una fiesta con unos amigos.  ¿Quién es el asesino? ¿Cuáles fueron sus motivaciones?

La investigación sacará a la luz que Diego tenía un tren de vida muy superior a lo que le correspondía. Manejaba mucho dinero y nadie sabía muy bien de dónde procedía tal poder adquisitivo. Se sabía que tenía negocios pero, ¿eran legales? 

Por otra parte, la fiesta a la que acude Carlota la noche en la que asesinan al matrimonio, se convocó de una manera peculiar. Alrededor del evento hay mucho misterio. Los jóvenes que asisten a la fiesta se relacionaban con Carlota de maneras muy distintas. Cada uno de ellos tiene un lado oscuro y Mauri tendrá que ir tirando del hilo para averiguar cómo es realmente Carlota.

Qué me ha gustado de esta novela

Sigo siendo muy fan de Manuela Mauri. Más allá de los casos que investiga, de la inspiración que los autores encuentran en la vida real, esta saga tiene un punto fuerte y ese no es otro que su principal protagonista. Manuela Mauri es un personaje que traspasa las páginas del libro, con sus días luminosos y sus días grises. Es una mujer trabajadora, en un sector que genera mucho estrés, en el que no hay horarios, pero sí superiores y objetivos que cumplir. Mauri ejerce una profesión que puede salvar o poner en peligro la vida de una persona. Además es madre, -David y Manuel-, el primero entrando en esa etapa tan complicada como es la adolescencia, donde los jóvenes se sienten desubicados y los padres perdidos. También tiene pareja, a la que no siempre puede atender como debiera ser, porque ella es esclava de su trabajo y en su vida no cabe un cronograma, ni tiempo libre, ni planificación. 

En esta novela, Manuela tiene que batallar no solo con los criminales, sino también con aquellos que conforman su vida personal hasta un punto de intimidad que no vimos en la entrega previa. Las decisiones que toma serán cuestionadas por su pareja, por sus hijos, provocando que las relaciones se tensen hasta la crispación. Por todo ello, Manuela es un personaje de carne y hueso, con sus momentos de debilidad. Vulnerable y asustada en los momentos más difíciles, no es una súper heroína y, como nos ocurre a todos, a veces flaquea. Eso es lo que la convierte en un personaje tan creíble, tan cercano al lector, con el que es fácil empatizar.

La pandemia

Por otro lado, y dado que los hechos que se desarrollan en la novela ocurren en pleno confinamiento, concretamente en abril de 2020, hay que sumarle la dificultad que entraña trasladar lo que vivimos en aquellos primeros compases de la pandemia a una historia de ficción. En aquellos meses, en que la mayoría de los ciudadanos estaban recluidos en sus casas, el crimen se replegó ligeramente pero no desapareció. De hecho, tal y como nos cuentan los autores en la entrevista que tuve oportunidad de hacerles (puedes leerla aquí), aparecieron otras formas de delinquir. 


«En las primeras semanas de la pandemia los delitos contra la propiedad habían descendido de manera drástica, porque era más difícil pasar inadvertido en las calles desiertas y porque la mayoría de las tiendas y los establecimientos susceptibles de ser atracados estaban cerrados a cal y canto. Solo en las últimas semanas habían empezado a tener robo en farmacias, por su naturaleza de servicio esencial y porque eran de lo poco que estaba abierto las veinticuatro horas»


Por otra parte, tuvimos que adquirir ciertos hábitos (uso de mascarilla y gel hidroalcóholico, distancia social, cero contacto físico) que Silva y Trujillo han tenido que tener muy en cuenta. Admito que puse los cinco sentidos en la lectura de esta novela. Quería comprobar hasta qué punto los novelistas conseguían adaptar los tiempos de pandemia a la trama. Estuve pendiente de los movimientos de Manuela, del comportamiento de su equipo y del resto de personajes, para ver si la ficción encajaba con la realidad del momento. Y sí, también en esta novela hay gente que se salta el confinamiento y salen a la calle sin seguir las recomendaciones sanitarias. Otro punto a favor del libro. 

Y no queda ahí la cosa porque fueron tiempos en los que convivimos con las cuarentenas. Por eso antes decía que el equipo de Manuela tendrá algunas ausencias y no estará al completo. Ingeniosamente, Silva y Trujilllo deciden que algún miembro del equipo de Mauri se vea afectado por el coronavirus y, por lo tanto, tenga quede fuera de combate durante un par de semanas. Hasta ese nivel llegan. Chapó.

Los temas

Es habitual en las novelas de Silva, y en aquellas que firma junto a Trujillo, encontrar temas de hondo calado entre sus páginas. En La forja de una rebelde se hablará sobre violencia de género. Durante el confinamiento, ¿quién se acordaba de esas mujeres que vivían junto a sus verdugos durante unos cuantos meses, sin poder salir a la calle, conviviendo veinticuatro horas bajo el mismo techo? No quisiera vivir una situación así, pero párate a pensarlo un momento. Seguro que te parece tan espeluznante como a mí. 

También tendrá importante presencia las relaciones entre padres e hijos. ¿Cómo es la vida de aquellos que son fruto de un matrimonio roto? ¿Hasta qué punto el mal rollo de los cónyuges afecta a los hijos? ¿Cuáles son las tensiones que se viven en un hogar desmadejado? En esta novela veremos a madres que no quieren saber nada de sus hijos y a hijos que pueden ser sospechosos de asesinar a sus padres. Cuestiones que me han hecho pensar en esos sucesos que alguna vez hemos leído en prensa, en esos padres que matan a su hijos; en esos hijos que matan a sus padres. Y es que la complicada relación paterno/materno-filial está muy presente en la trama de esta novela. La propia Mauri llegará a plantearse si es buena madre para su prole. Incluso llega mucho más lejos preguntándose si ha sido una buena hija para sus padres. ¿Te lo has planteado alguna vez? Porque, yo creo que, durante la pandemia, con aquellas cifras tan elevadas de fallecidos, la mayoría ancianos, fuimos muchos los que alguna vez nos cuestionamos si somos buenos hijos, si siempre hemos hecho todo lo que pudimos por nuestros padres, si no nos olvidamos alguna vez de ellos cuando más nos necesitaban, si no nos centramos únicamente en nuestras vidas sin pensar que, si hoy estamos aquí, es gracias a ellos.

Pandemia. Ancianos. Covid. En La forja de una rebelde también visitaremos una residencia de ancianos. Os confieso que, cuando la historia me condujo a aquel lugar tragué saliva. Temía encontrarme con algo que me costara digerir, máxime porque yo tenía a mi padre en una residencia y no podía ni ir a verlo. Pero esa parte de la historia, aunque dura, eso solo colateral y meramente anecdótica. En cualquier caso, está muy bien traída pues refleja a qué otras situaciones tenían que enfrentarse la policía durante la época más intensa y complicada del confinamiento y la pandemia.

Estructura y estilo

Fluida. Lees y avanzas sin darte cuenta, a lo largo de veinticinco capítulos, de corta extensión, donde abunda el diálogo. Todo ello coronado por un epílogo que vuelve a dejar una pregunta en los labios del lector. Silva y Trujillo le toman el pulso a la realidad, y nos adentran en una trama policíaca no exenta de interés y llena de actualidad. Todo ello combinado con las reflexiones sobre esos temas que os he comentado con anterioridad.

Cierra el libro los Agradecimientos, donde los autores nos dan detalles sobre la documentación para la novela y comparten con nosotros otros asuntos más personales y delicados que merecen todo el respeto.


Con muchas referencias literarias (no hay más que ver el título) y alguna que otra cinematográfica, poco más os puedo comentar de este libro. Seguiré pendiente de las próximas aventuras de Manuela Mauri que, a mi juicio, es una personaje que dará mucho juego. Creo que va a ser una dura competidora frente a los grandes Bevilacqua y Chamorro. Al tiempo. 

Pongo punto y final con una de esas reflexiones que nos arroja Manuela a la cara y que, sin duda, nunca debemos olvidar.


«Supongo que es el frío de vivir, la conciencia de vivir, el miedo de estar vivo hoy que, de pronto, pase algo y te marches de aquí, dejando desamparados a los tuyos, y sin poder arreglar ya las cosas que mantienes descompuestas con los que más quieres» [pág. 322-323]


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 25 de marzo de 2022

LORENZO SILVA Y NOEMÍ TRUJILLO: ❝España tiene claramente un problema de brecha generacional❞

A pesar de la escasez de tiempo y de las horas que me roban los estudios, no quiero dejar de ir sacando a la luz las entrevistas que siguen mudas en mi grabadora. No podía dejar atrás el encuentro y la conversación que mantuve con Lorenzo Silva y Noemí Trujillo a finales de enero. Los autores pasaron por Sevilla para promocionar su última novela, la última aventura de Manuela Mauri, esa inspectora de policía a la que conocimos hace unos años en Si esto es una mujer (puedes leer mi opinión aquí).

Admito que adoro a Manuela. Me parece un personaje de piel, con una vida que perfectamente podría encajar en la de cualquier mujer trabajadora con hijos y pareja. Se añade además que ella tiene que hacer frente al crimen y moverse por unos rincones oscuros. En esta nueva novela, La forja de una rebelde, Manuela tiene que investigar un doble homicidio en unas circunstancias que, lamentablemente, conocemos bien. Mientras algunos jóvenes se enfrentan a sus mayores, Mauri tendrá que encontrar al asesino de unos padres, en un Madrid sitiado por el coronavirus. Os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Un placer volver a teneros en Sevilla. Recuerdo que la última vez, con la primera novela de Manuela Mauri, os pregunté si se iba a convertir en saga. No lo teníais muy claro. Decíais que teníais que comprobar cómo respiraba la novela. Imagino que habrá respirado perfectamente.

Lorenzo S.- La verdad es que sí. Funcionó muy bien, según salió. En estos dos años, el libro ha seguido teniendo mucho movimiento y mucha vida. Ha salido en bolsillo y luego se ha hecho una edición especial, que también ha funcionado muy bien. Y sobre todo, hemos tenido muy buena respuesta de los lectores, respecto del personaje. Nosotros mismos también nos sentimos muy cómodos con ella y la mirada que podemos proyectar a través de Manuela.

Noemí T.- Le queremos agradecer a los lectores la confianza y sobre todo que supieran vencer el prejuicio de las cuatro manos en ese primer libro, que no dejó de ser un experimento. Para nosotros, eso ha sido un gran estímulo a la hora de escribir la segunda juntos. En este tiempo, hemos reflexionado sobre lo que podíamos aportar en este ejercicio de escritura colaborativa. Estamos muy contentos de la continuidad del proyecto porque, al escribir juntos, creemos que podemos llegar a otros lugares, a los que no llegaríamos en la escritura individual.

M.G.- Si con la anterior novela ya os inspirasteis en un caso real, en esta segunda repetís fórmula, y os inspiráis en otro caso real que ocurrió, si no me equivoco, en Villarejo.

L.S.- Sí, pero al igual que en aquella ocasión, lo hemos tomado como punto de partida. Nos gusta que este tipo de novelas tenga un fondo de verdad. Es decir, no trivializar el crimen, ni buscar el espectáculo o el morbo. Nos gustan las historias reales que acaban en un desenlace criminal. Pero luego, somos muy respetuosos con las historias reales. Sobre todo con aquellas que están pendientes de resolver todavía por la justicia. Hemos construido una ficción, partiendo de ese crimen, pero, a partir de ahí, cambiamos muchísimas cosas.

M.G.- De todos modos, Noemí, os hacéis eco de la realidad. No solo utilizáis un caso real como punto de partida sino que, en la narración, también vais haciendo referencias a otros tantos.

N.T.- Efectivamente. La realidad nos sirve siempre como un anclaje. Es verdad que se han producido casos de prostitutas que han sido asesinadas a manos de sus clientes y eso nos sirve para empezar a contar esa historia. Y es verdad que también se han producido dobles homicidios durante el confinamiento y el estado de alarma. No podemos olvidarnos que la ficción es un espejo deformante de la realidad. Nos sirve como inspiración, pero luego vamos incorporando otros elementos.

M.G.- La acción transcurre durante la época más dura de la pandemia, durante el confinamiento. Las calles se quedaron prácticamente vacías pero el crimen no descansó. 

L.S.- En el confinamiento más duro bajó mucho la criminalidad pero un amigo policía nos contó que, en el momento en el que se rebajaron las medidas, volvió a subir porque el delincuente necesita confundirse entre la multitud. Y luego hay una serie de conflictos que no dependen tanto de la interacción social, ni buscan el amparo de la multitud. Esos casos siguieron existiendo e incluso llegaron a agravarse. Además, la ciberdelincuencia siguió estando ahí y con todo el mundo encerrado y pasando tantas horas en internet, hizo su agosto durante los primeros dos meses. Es decir, al final, lamentablemente la historia de las malas ideas es muy antigua y siempre hay gente que se aprovecha de las circunstancias más adversas.

N.T.- La pandemia estaba casi virgen en la novela negra, cosa que no había pasado en otros géneros. Todos los temas que abarcaron la situación pandémica llegaron muy rápido a la poesía, por su carácter dinámico, y la facilidad de compartirla en redes. Sin embargo, en la novela negra todavía estaba muy virgen. Nosotros nos planteamos el desafío de intentar contar una investigación durante la pandemia. Ahora podemos hacer muchas reflexiones. Podemos preguntarnos quién se beneficia de la quiebra de las sociedades y el que se beneficia es el crimen organizado. Como comenta Lorenzo, la ciberdelincuencia ha aumentado muchísimo pero también lo ha hecho otro tipo de delitos en Internet.

La pandemia va a empezar a estar muy presente en la novela negra. Nosotros hemos elegido esta historia pero hay más de cien historias que contar. Se han seguido cometiendo homicidios que se han tenido que investigar, pero también ha sucedido otras muchas cosas. Ha aumentado los fraudes, el tráfico de personas, la venta de drogas, porque han aumentado las adicciones. El aislamiento ha tenido muchas consecuencias, así que van a llegar más novelas negras con motivo de la pandemia, segurísimo.

M.G.- Hay muchas reflexiones interesantes en la novela. Centrándonos en la violencia de género, hay un pasaje en el que Mauri habla con una jueza y  esta última le comenta que, con la desescalada se iba a producir un repunte de la violencia de género. 

L.S.- Y se produjo, y tiene su explicación. Durante el confinamiento, las personas que tienen ese afán de dominación y de apoderarse de la vida de otra persona estaban bien porque tenían a sus parejas a su merced. Pero es en el momento en el que se rompe el confinamiento y esa situación de prisión, donde muchos conflictos estallan.

Obviamente, durante el confinamiento hubo mucha violencia de género pero de otro tipo, no tanto de la que acaba en el resultado de muerte. Esta violencia se produce cuando el maltratador siente que su víctima escapa de su control. Mientras está bajo su control, no tiene ese impulso tan perentorio de llegar al homicidio.

M.G.- Creo que empezasteis a escribir la novela un 14 de marzo de 2020, una fecha muy complicada para ti, Noemí.

N.T.- Bueno, el 14 de marzo es una fecha emocional. No quiere decir que me pusiera a escribir ese día.

El 14 de marzo de 2020 es el día que me anuncian que mi madre ha fallecido, es el día que se anuncia el estado de alarma y es el día que comienza un proceso de duelo muy difícil para mí, como para tantos hijos que han perdido a sus padres durante la pandemia.  El proceso de duelo me llevó un tiempo, por las circunstancias tan difíciles que teníamos que vivir. Me costó mucho procesarlo. Empecé a escribir después, pero quise mantener esa fecha por ser la fecha de la muerte de mi madre.

[Si prefieres oír nuestra conversación dale al play]

M.G.- Entiendo que escribir una novela, en estas circunstancias, en las que nosotros nos hemos tenido que habituar a nuevas costumbres, también os habrá obligado a ser especialmente cuidadosos a la hora de que los personajes interactúen. Ellos también han tenido que adquirir nuevos hábitos.

L.S.- Sí. Tener la posibilidad de hablar con gente que se dedica a esto y que ha tenido que seguir haciéndolo durante la pandemia te aporta muchos detalles, que son interesantes, no solo para contextulizar la historia sino también para darle un sentido especial. Por ejemplo, parte del equipo de Mauri está contagiado. Los interrogatorios suelen hacerse en salas pequeñas, pues ahora hay que hacerlos en otros sitios, con las ventanas abiertas, con distancia de punta a punta de la mesa, o hacer las entrevistas de los testigos en la calle. Por otro lado, en un interrogatorio es muy importante la expresión facial, pero con la mascarilla todo se complica. Se han añadido nuevas complicaciones. Por ejemplo, nos contaron que un juez, como ser humano que era, no iba tan libremente a todos los lugares. Casa en la que te metías, casa en la que te podías contagiar. Estamos hablando de un momento en el que la enfermedad estaba totalmente descontrolada, muy mortal. Algún policía, en tono humorístico, me comentó que había forenses que estaban certificando la muerte desde un portal, en vez de subir al cuarto piso donde estaba el cadáver. Todo esto, tan enrarecido, nos parecía interesante que estuviera en el texto, para que se vea en qué medida estas circunstancias condicionan la investigación y la relación entre los personajes. Lo condiciona todo.

N.T.- La pandemia ha cambiado radicalmente nuestros hábitos. A día de hoy, todavía no sé cómo debo saludar. Todo esto queríamos que estuviera presente en la novela.

M.G.- Manuela Mauri venía, en la novela anterior, de una situación complicada. Sigue siendo un personaje muy humano. Me gusta porque tiene sus debilidades, sus problemas personales pero, ¿ha cambiado algo psicológicamente desde la última novela? ¿Creéis que ha evolucionado?

N.T.- Sí, sí. He hecho el ejercicio de releer el primer libro. Me he dado cuenta que, en la primera novela, y por las circunstancias que vive, -de baja, cuestionada, asimilando el suicido de una persona muy cercana-, ella tiene una coraza. En los dos años que pasan entre el primer libro y el segundo, a ella le pasan muchas cosas. Cambia de domicilio, asienta su relación con Alberto, los problemas de relación, apuntados ya en la novela previa, se hacen mayores por el efecto pandémico, y por esa convivencia forzosa.  Iremos viendo que todo lo que le ha pasado, sumado a la investigación criminal, le permitirá ir rompiendo esa coraza que tenía. Vemos que ella misma plantea que algunas cosas que antes, o no hubiera dicho o no hubiera hecho. Sin embargo, ahora van aflorando. Es decir, iremos viendo a una Manuela más humana. 

M.G.- ¿Y se ha vuelto más sensible con las relaciones familiares? Quizá le haya afectado esos hijos que han perdido a sus padres en la pandemia, o que haya familias que vivan separados sin poderse ver... No sé. Me ha dado la sensación de que valora más a la familia.

L.S.- Sí. Ella ha tenido una relación problemática con sus padres, a los que ya había perdido en la primera novela. Quizá toda la situación pandémica le ha hecho reflexionar en sus conflictos anteriores con sus padres, con los que ya no puede arreglar nada. La situación que todos hemos vivido supone un desgaste y una erosión, pero también nos ha permitido tomar distancia, observarnos, ver nuestros propios fallos, y eso te invita a comprender los de los demás. A lo mejor la vida no consiste en culpar tanto a los demás sino en comprendernos, y en comprender que no siempre estamos a la altura.

N.S.- En la escena en la que ella se va a someter a una operación se ve muy bien esa transformación. Se mira, se contempla y se hace muchas preguntas.

M.G.- Habláis mucho de las relaciones padres-hijos. En un momento dado, hay un personaje que se pregunta cómo es posible que haya hijos que tengan relaciones tan complicadas con los padres, hasta llegar a extremos violentos. ¿Es un tema que os preocupa especialmente?

L.S.- Sí. Desde antes de la pandemia, España tiene claramente un problema de brecha generacional. Generaciones jóvenes se quejan de que no tienen el lugar que tuvieron sus mayores o que, fundada o infundadamente, no tienen el lugar que deberían tener. Ese es el discurso de muchos jóvenes. Y esto genera una tensión que va en las dos direcciones. Por un lado, los jóvenes culpan a sus mayores y por otro lado, los mayores se han dirigido a los jóvenes para culparlos de ciertas conductas y de ciertos comportamientos.

En la novela hay varios personajes que tienen estas relaciones problemáticas, centradas, además, en la figura de la madre. Hay un caldo de cultivo que viene desde antes de la pandemia, pero la pandemia probablemente ha contribuido a que se agrave o, por lo menos, a que se desequilibre todo mucho más. Nos parece que esta es una cuestión interesante, en términos individuales y en términos comunitarios. Si no acertamos a coser esa grieta que se está abriendo, generamos un espacio de conflicto y disfunción muy grave en la sociedad. 

N.T.- El conflicto generacional está muy presente en la literatura desde siempre. Sin embargo, de alguna manera, terminó por explotar en el siglo XX, con el expresionismo alemán, con la literatura de Kafka, al que hacemos un guiño en el capítulo doce. Esto ha sido un tema recurrente en la literatura, desde el mito de Prometeo. Si a este choque que se produce en el expresionismo alemán, al principio del siglo XX, le  añadimos el contexto de la pandemia, esos conflictos dan pie a otras situaciones nuevas que también tenemos que aprender a gestionar. 

M.G.- Literatura hay mucha en esta novela. Os tengo que preguntar por el título. La anterior, Si esto es una mujer. Ahora, La forja de una rebelde.  ¿Será la seña de identidad de esta saga?

L.S.- Esa es la idea. Queremos que las novelas de Manuela no solo dialoguen con la realidad, sino también con la literatura. Manuela es una policía que lee. Esto, a lo mejor, hace treinta años podía sorprender más pero ahora ya no. Hay una jugosa nómina de policías escritores, como Víctor del Árbol,  Rafa Melero, Pere Cervantes,.. Y podría añadir quince nombres más. Si hay policías que escriben es porque hay policías que leen. Eso no debe resultar ya tan extraño. Y si nosotros hemos llegado a la novela negra, es también a través de la literatura. Entendemos que la novela negra es una expresión literaria, que tiene que reivindicar su dimensión de literatura y su vocación de trascender lo que es la anécdota criminal o la anécdota policial, para conectar con todas esas condiciones de la naturaleza humana que explora la literatura. Y ahí, poder hacer este tipo de homenajes, como a Primo Levi en el libro anterior, o a Arturo Barea con esta. Además es un autor muy sugerente, que tiene muchos ecos en la novela. Esta es la historia de muchos personajes que sienten un impulso de rebeldía, que les lleva a chocar con el mundo en el que viven. En cierto modo, les lleva a hacerse daño a sí mismos. Algo de esto hay en la novela de Barea, la historia de alguien que, desde muy pequeño, siente un impulso de rebeldía y tiene que buscar la manera de encauzarlo para evitar hacerse más daño. 

N.T.- Queremos que la intertextualidad sea una constante de la serie. El momento que más me gusta es cuando tenemos que elegir a qué escritor o escritora del siglo XX vamos a hacer un homenaje. Ese homenaje es muy importante, y no solo en la paráfrasis del título, no solo en la cita inicial, sino también porque introducimos muchos ecos de esta novela que tomamos como referencia y de la que proponemos una relectura.

Cuando estuvimos promocionando el primer libro, no había nada que me hiciera más feliz que algunos lectores nos dijeran que, después de leer nuestra novela, habían vuelto a leer a Levi. O que lo habían leído por primera vez. Me gustaría que esta novela también sirviera para hacer relecturas del testimonio de Barea, el testimonio sobre una generación entera que tuvo que partir al exilio tras la guerra civil.

Insisto en que, uno de los momentos que más me gustan es la elección de ese homenaje. Había muchos motivos para elegir a Barea. Es representante de toda esa generación que tuvo que partir al exilio, que lo perdió todo. En un momento como la pandemia, en el que se ha perdido tanto, nos pareció que era adecuado recordar a Barea. Además es un escritor muy poco reivindicado, pero cuyo testimonio es muy importante.

M.G.- Hay muchas más referencias literarias. Por ejemplo, la novela Diez negritos de Agatha Christie juega un papel muy importante. También se mencionan a otros tantos autores, algunos de nombre impronunciable, que también escriben de manera conjunta. En un pasaje se explica en la novela cómo dos autores concretos escriben sus novelas a cuatro manos. Me gustaría saber si vosotros habéis cambiado en algo vuestra mecánica o habéis mantenido el mismo procedimiento.

L.S.- Partimos de la misma premisa pero cada vez encontramos más alicientes y encontramos más posibilidades a la escritura compartida. Lo consensuamos todo porque de otro modo sería un lío. Y luego vamos trabajando partes del texto que nos vamos intercambiando o reescribiendo. Así la huella de los dos está repartida por todo el texto. Pero creo que quizás hemos aprendido a dejar también que el uno y el otro hagan sus apuestas, para sorprendernos. Si a uno le sorprende la propuesta del otro, también puede sorprender e interesar al lector.

N.T.- En la novela hay muchos guiños literarios pero también los hay a la escritura como colaboración. Es verdad que, entre la primera y la segunda, el método no ha cambiado pero yo sí he reflexionado mucho sobre el tema.

Los escritores suecos que mencionamos en la novela, Sjöwall y Wahlöö, son un referente importantísimo porque fueron una pareja vital y literaria durante diez años, en los cuales compartieron su creación y el proceso literario. Y también hay referencias a los franceses Boileau y Narcejac, que juntos rompieron muchas convenciones de género. 

En nuestro caso, el método es el mismo pero quizá tengo más conciencia de lo que estoy haciendo, de cómo lo estoy haciendo y de por qué quiero hacerlo. Hay mucho prejuicio contra las cuatro manos, pero para mí ha sido absolutamente enriquecedor, porque cuando escribo con Lorenzo, llego a lugares a los que yo no llegaría sola. Y creo que el Lorenzo que vemos en la serie de Mauri también es un Lorenzo diferente al de la serie de Bevilacqua. Él podría contarte qué le supone escribir una novela u otra.

L.S.- Bueno, cambian muchas cosas deliberadamente. Para hacer lo que ya estaba haciendo no tendría mucho sentido este viaje. El personaje de Mauri lo creé originariamente yo, en un relato que escribí hace cinco años. Cuando surgió la idea de hacer una novela sobre Manuel Mauri, le pedí a Noemí colaborar porque no quería hacer un clon femenino de Bevilacqua. Quería que fuera una mujer que tuviera mucha verdad. Es decir, que no fuera una investigadora policial que compite con los detectives masculinos. El tiempo me ha demostrado que fue una apuesta correcta porque lo que Noemí va poniendo encima de la mesa me acerca al deseo de lo que yo quería que fuera Manuela, una mujer que yo me pueda creer. Por ejemplo, una idea brillante que ella tuvo para esta novela y que hemos trabajado los dos es que, en medio de una investigación, y en medio de una pandemia, Manuela tenga un problema ginecólogo. Este plomo que ella lleva en las alas durante toda la investigación, no solo le da mucha verdad, sino también mucho más interés.

M.G.- Como última pregunta. No puedo dejar atrás a Tucídides, ese historiador que tú, Lorenzo, acostumbras a mencionar en tus novelas.

L.S.- Lo reivindico cada vez más.

M.G.- Pues, en un momento de la novela te haces eco de sus palabras. Y dices: «...en cuanto se perdiera el miedo todo el mundo regresaría, con más brío, a los vicios de antes, sin mejora moral perceptible». Una frase que viene muy al hilo de lo que estamos viviendo porque pensábamos que de esto íbamos a salir siendo mejores personas.

L.S.- No. Cada uno verá lo que hace con su experiencia. Para algunas personas, esta experiencia les ayudará a mejorar y otras empeorarán. El sufrimiento, la angustia y el caos no producen una mejora del conjunto de la condición humana. Los procesos de mejora nos individuales, y requieren esfuerzo y actitud.

M.G.- No os robo más tiempo porque os están esperando. Me alegra volver a veros, y volver a leeros. Espero también volver a ver a Manuela en la tercera entrega.

L.S.- Creo que sí, salvo que pase algo inesperado. 

M.G.- Gracias.

N.T.- Gracias a ti.

Sinopsis: Desde el inicio de la alerta sanitaria, Manuela Mauri no ha tenido un respiro y por primera vez en su vida se siente desbordada por los acontecimientos. En medio del caos, un doble crimen ocurrido en Alcalá de Henares le quitará el sueño: Carlota, una joven de diecinueve años, avisa a la policía al encontrar a su padre y a su madrastra muertos a tiros en su casa. Una fiesta ilegal y el testimonio de diez jóvenes en guerra con la sociedad serán claves en la resolución del caso.

Una novela policial que va mucho más allá de la investigación de un homicidio. En un Madrid sitiado por un virus, las diferencias generacionales de nuestra sociedad explotarán en este caso para recordarnos, a cada uno de nosotros, el peso de nuestra conciencia.

Una reflexión literaria sobre las experiencias y los deseos que forjan nuestro carácter y que combina los argumentos y recursos del género policial clásico con la mirada sobre asuntos candentes a los que no podemos dar la espalda. 

viernes, 26 de julio de 2019

SI ESTO ES UNA MUJER de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo.

Editorial: Destino.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 19,00 € 
Género: Novela negra. 
Nº Páginas: 320 
Encuadernación: Rústica con solapas. 
ISBN: 9788426403995 
[Disponible en eBook y audiolibro; 
puedes empezar a leer aquí


Autores

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) es el creador de la popular serie policíaca de los investigadores Bevilacqua y Chamorro, que le ha valido premios como el Nadal y el Planeta y del que la última entrega es Lejos del corazón. También es autor de numerosas novelas (como La flaqueza del bolchevique,  Carta blanca o Recordarán tu nombre, entre muchas otras),  relatos, ensayos y libros de reportajes y viajes.

Noemí Trujillo (Barcelona, 1976) ha publicado once poemarios y varios libros de literatura infantil y juvenil. Es editora del sello Playa de Ákaba y autora de las novelas Suzanne y El amor tan temido.

Silvia y Trujillo han escrito a cuatro manos las novelas juveniles Suad y El palacio de Petko y, tras adentrarse juntos en el género policíaco con Nada sucio, empiezan esta andadura con una nueva investigadora, la inspectora de policia Manuela Mauri. 

Sinopsis

La inspectora de homicidios Manuela Mauri lleva siete meses de baja cuando recibe la visita de la oficial Guadalupe Larbi para pedirle que se reincorpore al trabajo: sólo ella, le dice, tiene la autoridad y el empuje necesarios para sacar adelante una complicada investigación en la que la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid no consigue avanzar.

Tres meses atrás aparecieron restos humanos en los vertederos de Pinto y Valdemingómez. Pese a haber dedicado ingentes recursos, no se ha encontrado el cadáver completo y no hay una sola pista de la autoría del crimen. Y lo que es peor: tres meses después sigue sin identificarse a la víctima. Manuela se enfrentará de esta manera al mayor desafío de su carrera como inspectora de homicidios: la Operación Vertedero. 

La búsqueda de la verdad pondrá de nuevo a Manuela en el punto de mira de sus compañeros y superiores, que han perdido la confianza en ella por los hechos acaecidos en torno al suicidio del inspector jefe Alonso, por los que Manuela quedó injustamente salpicada.

Una novela que señala los puntos oscuros de nuestra sociedad, cuestionando nuestra ceguera ante el sistema en el que vivimos. Ante todo lo que la ciudad desecha que, nos guste o no, la define.

[Información tomada directamente del ejemplar]

Así empieza Si esto es una mujer:

[Lectura de las páginas 13 a 15;
música: 'Tragic Story' de Myuu - Biblioteca Audio Youtube]

Bevilacqua y Chamorro son dos nombres que ya están vinculados con la literatura negra para siempre. Como también lo están Carvalho, Montalbano, Falcó,... y otros tantos que ha parido y sigue pariendo el género. Los lectores estamos acostumbrados a nuevos alumbramientos, al nacimiento de nuevos detectives que vienen con la intención de hacerse un hueco entre nuestras lecturas, con el propósito de adentrarse en investigaciones complejas que nos brinden unas cuantas tardes de entretenimiento y disfrute. En estas circunstancias nace Manuela Mauri, una inspectora de policía que ya lució palmito literario en un relato previo  (Carabanchel Blues) que Lorenzo Silva escribió con anterioridad para formar parte de una antología (Madrid Negro, Siruela) en 2016, pero que bien merecía una novela y aquí la tenemos. Si será la única que esta mujer protagonice, eso dependerá de los lectores. En mi caso, me gustaría aventurarme y auguro que volveremos a ver a Mauri dentro de unos años. 

Si esto es una mujer, clara alusión a la desgarradora novela de Primo Levi, es una novela negra escrita a cuatro manos, aunque a Noemí Trujillo le gusta decir que está 'escrita con dos sensibilidades' y es que en este caso, y como ya ha ocurrido otras veces, Silva comparte autoría con Trujillo, poetisa y escritora de juvenil, encargada de aportar sensibilidad y emoción a la trama. 

Con una inspectora de policía como protagonista solo podemos estar ante una novela negra que, en este caso, arranca con una violación y un asesinato. El pistoletazo de salida lo da un capítulo introductorio que inicialmente queda suspendido en el aire hasta que, cercanos al desenlace, cobra todo su significado. Manuela Mauri será la encargada de resolver el caso aunque no está en su mejor momento. Un desgraciado incidente en el pasado, del que iremos teniendo  noticias paulatinamente, la condenó a una baja larga y la despojó de la confianza de sus superiores y compañeros. Divorciada de un policía, mantiene una relación sentimental con Alberto, médico de profesión, y es madre de dos hijos. Cree tener mal carácter y ser constantemente malinterpretada por todo el mundo, pero tiene la habilidad de advertir aquello que otros no ven aunque lo tengan delante de sus narices. Recluida en su casa durante siete meses, es reclamada por su compañera Guadalupe, la oficial que se tomará la libertad de acudir a su casa para casi rogarle que vuelva al servicio activo. ¿Por qué? Pues porque hace tres meses se encontró restos de un cadáver en dos vertederos madrileños distintos sin que se haya averiguado su identidad ni se haya esclarecido el caso, aunque sí se sabe que es una prostituta negra. Están en un callejón sin salida y solo Manuela, con su perspicacia y su profesionalidad puede sacar la investigación del atolladero. Así que el caso se centra en averiguar quién es la chica y quién la mató. Para ello, Manuela Mauri cuenta con un equipo que coordina con recelos.

Si esto es una mujer no es simplemente un caso policíaco más. La investigación pone sobre la mesa cuestiones de índole social que permiten al lector reflexionar. Nos hablará de la trata de blanca, de la invisibilidad de la mujer en muchos ámbitos y más cuando se trata de una prostituta de color, cuya muerte no parece importarle a nadie, ni a la prensa, ni al gobierno ni a la opinión pública. Así que si el caso se archiva porque no se encuentra al culpable, se etiquetará como el asesinato de una puta más y punto. ¿A quién le importa? Si seguramente no tiene familia aquí y llegó a nuestro país de manera ilegal. Además ejerce la prostitución porque quiere y ella solita se lo ha buscado. Pero Manuela Mauri no está dispuesta a dejar las cosas como están, máxime cuando es una adicta al trabajo'El veneno de la investigación podía ser tan potente como el propio crimen'. Pero también sale a relucir la maldad del ser humano. ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿En qué tipo de monstruos nos podemos llegar a convertir? ¿Conocemos realmente a nuestras parejas, a nuestros hijos, a nuestros vecinos?

Si tenemos que hablar del personaje, sobre Mauri habría que decir que es muy humana. En los últimos tiempos, viene siendo habitual en el género, encontrarnos con investigadores de los que no solamente vamos a conocer su faceta profesional sino también su lado más personal, su esfera doméstica, con los avatares, responsabilidades y preocupaciones del día a día, que se unen a los quebraderos de cabeza profesionales. Mauri mantiene una relación sentimental con Alberto, algo que su hijo David no acepta. Por otro lado, tiene problemas con su hermana Candela, con la que mantiene un tira y afloja por cuestiones de herencia. Y en esa tormenta laboral y personal,  la inspectora contará con el apoyo de su pareja, un hombre comprensivo que conoce la presión a la que ella está sometida. No obstante, la aparición de un poema dará lugar a posibles fisuras.

Y no solamente me gusta esa humanidad que destila el personaje, si no también la cantidad de preguntas que se formula y que, nuevamente hacen reflexionar al lector. Desde cuestionarse el sistema judicial hasta asuntos más banales, Mauri repasa nuestra sociedad poniendo en evidencia la naturaleza humana.  





Entre los personajes que acompañan a Manuela, tenemos a Guadalupe, una joven de treinta y un años, sagaz, curiosa, intuitiva, que lleva ejerciendo dieciséis años en el Grupo de Homicidios. Estarán también el resto de sus compañeros de equipo, a los que iremos conociendo en su justa profundidad y poco a poco. Y en el ámbito externo, Martina es una buena amiga de Manuela, una inspectora de la Policía Nacional retirada a los cuarenta y cinco años por problemas de ansiedad, derivados de una conciliación familiar que solo existe en la teoría y no en la práctica. Y luego, no podría faltar el periodista mordaz, en busca de la noticia estrella. Roberto Martín es un freelance que investiga por su cuenta y que intercambiará información con Mauri. 

En otro orden, y dado que Mauri es inspectora de la Policía Nacional, la novela nos permite asomarnos a otro Cuerpo de Seguridad distinto a la Guardia Civil, al que tan acostumbrado nos tiene Silva. Si esto es una mujer nos tiene guardada una sorpresa, un guiño curioso y simpático que va a gustar muchísimo a los lectores de la saga más famosa de Silva. Y en cuestión de guiños, los habrá también de carácter literario -no hay más que leer el título,-. 

En cuanto a la construcción de la novela, los primeros capítulos -de corta longitud, por regla general- contienen mucha información, la necesaria como para ir asentando las bases y que el lector conozca los pormenores de los personajes que van a participar en la trama. La narración es totalmente lineal. En el mismo punto en el que acaba un capítulo comienza el siguiente, si obviamos el capítulo introductorio del que os hablaba antes. Si esto es una mujer, me ha parecido una novela con una estructura sencilla, sin revueltas, ni recovecos. Me gusta el objeto de la trama, la investigación de la muerte de una prostituta de la Colonia Marconi (Madrid) que me llevó a investigar sobre ese núcleo de prostitución. Abordar la trama de blanca, la invisibilidad de la mujer en todos los espacios, y especialmente en un mundo tan sórdido como la prostitución me parece de justicia social y en ese sentido, la literatura hace una gran labor. He de decir, antes de que se me pase, que la novela se sustenta en un caso real, en el asesinato de Edith Napoleón, y de algún modo, sirve de homenaje aquella joven que vio su vida truncada solamente porque buscaba futuro.

Si bien es cierto que no es la primera vez en los últimos años que leo una novela protagonizada por una mujer -policía, investigadora, detective,...- que tiene algún problema y vive recluida y apartada de su profesión, el personaje de Manuela Mauri me ha parecido interesante y con el que es fácil conectar. Así que, y concluyendo, Si esto es una mujer es una novela amena y de ágil lectura, que cumple su función de entretenimiento. Por lo tanto, recomendable.

Seguro que vemos a Manuela en el futuro. 








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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lunes, 24 de junio de 2019

LORENZO SILVA y NOEMÍ TRUJILLO: 'Manuela Mauri no ha nacido para competir con Bevilacqua'

Sigo publicando todas las entrevistas que se dieron lugar durante la celebración de la Feria del Libro de Sevilla. Hubo tantos encuentros que todavía no puedo regresar a la dinámica habitual del blog.

En esta ocasión os traigo la entrevista con Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Acaban de publicar Si esto es una mujer (Ediciones Destino) y con esta nueva publicación nace una nueva investigadora policial, Manuela Mauri. Aún se desconoce si este nuevo personaje se convertirá en saga pero, en cualquier caso, Mauri se enfrenta al asesinato de una prostituta, un caso que está inspirado en un hecho real ocurrido en Madrid hace quince años, la muerte de Edith Napoleón.

Marisa G.- Lorenzo, Noemí, pregunta típica. ¿Cómo os habéis organizado para escribir esta novela?

Noemí.- Todo el mundo nos pregunta esto pero está muy bien porque así nos permite hablar del proceso creativo. Antes de ponernos a escribir hubo una parte de conversación, es decir, hubo un acuerdo y un consenso. Esto es fundamental antes de empezar nada. Una vez que tuvimos claras las cosas, repartimos el trabajo. Nos conocemos hace muchos años y Lorenzo sabe lo que puedo aportar y cuáles son mis debilidades. Luego, después de la escritura, viene la parte de revisión mutua, la supervisión del léxico y del estilo para que parezca un libro homogéneo. En realidad, a mí me gusta hablar de un libro escrito con dos sensibilidades, en vez de decir que es un libro escrito a cuatro manos. 

Lorenzo S.- El truco es hablar mucho antes y mucho después. Antes de ponernos a escribir estuvimos un año hablando de este personaje. Manuela Mauri ya era personaje de un cuento que escribí hace años, pero solo era un esquema, el dibujo básico porque para quince folios no necesitaba mucho más. En una novela de trescientas páginas ya necesitas un personaje en todas sus dimensiones. A partir de ese embrión, estuvimos mucho tiempo hablando de la historia que queríamos contar. Una vez que tenemos todo eso claro, entonces nos repartimos el trabajo pero van surgiendo cosas sobre la marcha y de manera simultánea. De todos modos, al final hay que producir un solo texto y para ello hay que volver a hablar.

M.G.- Es cierto que, a la hora de leer el libro, no se advierten dos estilos. Pero quiero entender que el estilo conjunto diferirá mucho del estilo individual.

L.S.- Sí. Tenemos una novela en primera persona y una voz. Esa voz no es la de Lorenzo ni la de Noemí, es la suma de las dos.  

M.G.- Lo primero que salta a la vista cuando tenemos el libro en las manos es la referencia a Primo Levi. ¿Por qué establecer esa conexión?

N.T.- 'Si esto es un hombre' de Primo Levi es una lectura difícilmente olvidable, es un testimonio muy desgarrador en el que no se juzga nada ni a nadie. Levi fue capturado a los 24 años, toda su vida quedó marcada por ese hecho y él lo cuenta sin más. Al leer ese libro se puede sentir el dolor, el miedo, el frío,... Es una historia recorrida por una pregunta constante, ¿cómo somos capaces de ser lo mejor y lo peor?, ¿cómo una persona puede deshumanizarse tanto? Son preguntas que están vigentes en nuestra sociedad actual. Tenemos lacras sociales muy importantes que no hemos conseguido erradicar. Seguimos mirando al otro con crueldad. Esas preguntas de Levi las hemos querido retomar para contar la historia de la trata de mujeres, de la prostitución, de la deshumanización con las que sus verdugos las manipulan.

M.G.- Manuela Mauri es una inspectora de policía que lleva siete meses de baja por un problema previo a la novela. Me parece un personaje lleno de matices. ¿Cómo la definiríais? 

L.S.- Hemos intentado que sea lo más parecida posible a una mujer y a una policía de carne y hueso. La idea de construir al personaje en un momento de crisis surgió de Noemí. Manuela ha perdido la confianza de los suyos, de sus jefes, de sus compañeros, e incluso ha perdido la confianza en sí misma. Es un personaje que este momento se tiene que reconstruir. Y al mismo tiempo que tiene flaquezas y ha cometido errores, es una mujer como todas las mujeres, y una policía como todas las policías, que tiene también sus fortalezas, sus habilidades y su carisma. No nos hemos preguntado si es una heroína o una anti-heroína, no es algo que nos preocupe. Lo que queríamos era hacerla real.

M.G.- La veo muy humana, con sus luces y sus sombras. Creo que últimamente hay un patrón muy claro en la novela negra, una tendencia a presentar a investigadores a los que también vamos a conocer en su ámbito doméstico, quizá en un intento de hacerla más cercana, ¿no?

N.T.- Sí, es verdad que últimamente en novela negra es así. A mí es algo que me parece muy bien. Cuando Lorenzo me hizo la propuesta de colaborar en el libro, yo no conocía nada de la Policía Nacional, ni había conocido a ninguna mujer que investigara ni tuviera el perfil de Manuela. Así que, al principio sentí un poco de pánico pero luego pensé que el no saber nada estaba muy bien porque no tienes prejuicios. De todos modos, necesitaba informarme, conocer a alguien que fuera mujer y tuviera el cargo que tenía Manuela. Estuve hablando con una inspectora y esa mujer me contó muchas cosas de su trabajo pero también me habló mucho de su hijo. Mientras conversábamos, ella estaba muy preocupada porque su hijo se iba de colonias y tenía que organizar la intendencia en casa. Pensé que todo aquello era parte de su vida y había que contarlo. Lógicamente ella no se aislaba de su familia ni de su contexto. Todo tienen que hacerlo compatible con su trabajo y los problemas de su casa le afectan en lo laboral y al revés. Era una pena ceñirnos solo al trabajo y renunciar a todo este contexto personal. Manuela es consciente de los errores que comete tanto en su casa como en su trabajo y hace lo que puede por repararlos, como todo el mundo en la vida real.

M.G.- Es un personaje que reflexiona mucho. Desde la manía que tenemos de estar pendientes todo el día del móvil y hacernos 'selfies 'constantemente hasta tocar temas más serios como el sistema judicial o la cuestión principal de la novela, la prostitución y la trata. ¿Por qué elegir este tema en concreto?

L.S.- Elegimos este tema porque es el trasfondo de un crimen real que hubo en Madrid hace quince años. Lo que contamos en la novela, muchas de ellas atroces, no es fruto de nuestra imaginación calenturienta. Lamentablemente algo así ocurrió en Madrid no hace tanto tiempo y el autor de aquel crimen no era un loco, ni un marginal, ni un inmigrante, sino un español, de buena familia, de buena posición económica y bien educado. 

Cuando en su día conocí aquella historia como reportero me impactó mucho y se ha quedado dando vueltas en mi cabeza todos estos años. Aunque teníamos otras alternativas, nos pareció que este era un buen desafío para Manuela tanto a nivel moral como profesional e intelectual. Es una novela que intenta explicar cómo, detrás de la naturaleza humana, existe esta capacidad de indiferencia brutal hacia al otro, la misma indiferencia que tan bien retrata Primo Levi.

M.G.- Me gusta mucho el planteamiento que hacéis del tema. Manuela piensa que la prostitución es un tema social y sin embargo, las instituciones miran hacia otro lado. Las prostitutas reciben más ayuda por parte de las monjas que por parte de los servicios sociales. Algo inaudito.

L.S.- Eso es tal cual. Ahí no nos hemos inventado nada. Si hablas con los policías te cuentan que, si consiguen sacar a una mujer de la prostitución, la única esperanza es ponerlas en manos de una ONG y las mejores son las propias monjas. Ellas se encargan de estas chicas que están destruidas literalmente y se echan a la espalda la tarea de levantarlas por pura voluntad. Ni los servicios sociales, ni los ayuntamientos ni el Estado tienen capacidad para recuperar a estas chicas. La sociedad, después de importarlas como mercancía, después de explotarlas durante mucho tiempo y colocarlas en situación de desecho, lo único que se le ocurre es inhibirse. Si no existieran algunas ONG y las monjas, estas chicas no tendrían ninguna esperanza.

M.G.- Ubicáis la trama de la novela en una zona de Madrid, en la Colonia Marconi. He estado buscando información sobre ese espacio e inicialmente me hice a la idea de que era una zona un tanto abandonada pero no, aquello es un barrio con sus viviendas, sus comercios, sus empresas,... Con lo cual me choca todavía más que las instituciones no hagan nada. 

L.S.- En la Colonia Marconi vivieron los trabajadores de la fábrica que Marconi tuvo en su tiempo. Allí se adosó un polígono industrial que se ha desarrollado en parte. Todavía hay parcelas sin edificar aunque cuenta con sus viales y es ahí donde la prostitución se coloca. Esa zona es parte de la ciudad pero los gestores se han olvidado de ella, dejándola en manos de la mafia que tiene perfectamente parcelado el polígono. En una parte se colocan los rumanos, en otra los nigerianos, en otra los chinos. Esa parte de la ciudad se ha abandonado por completo. 

N.T.- La novela está ambientada en la Colonia Marconi pero el problema es global. En todas las ciudades hay una Colonia Marconi. Este es un debate que debería avanzar en España y parece que cuando hablamos de trata sólo tienen responsabilidad los tratantes o los proxenetas pero hay más eslabones en la cadena y una de las piezas es el cliente. 

L.S.- Hay que echarle mucha voluntad para pensar que las chicas están ahí en pleno invierno, a las dos de la madrugada y medio desnudas porque quieren.


M.G.- La verdad es que el tema es bastante doloroso y es cierto que es un problema de todas las ciudades. Pero volviendo al personaje, ¿habéis pensado en convertir a Manuela en un personaje de saga?

L.S.- Es una posibilidad que está ahí e ideas tenemos porque cuando planteamos esta novela manejamos un abanico de casos que investigar. De todas maneras, no sabemos todavía. Yo tengo una saga en marcha, he tenido otras y las he cerrado en otros géneros. Este libro acaba de salir. Hay que dejarlo respirar y la vida de este libro nos dirá si la intuición que tenemos es correcta o no. Creo que sí, pero hay que esperar la respuesta de los lectores.

M.G.- Noemí, ¿tú estarías dispuesta?

N.T.- Ha sido una experiencia importante para mí. Esa parte de conversación creativa que he tenido con él durante mucho tiempo me ha enseñado mucho de su proceso creativo, de su forma de ser, de cómo se llevan a la práctica las ideas que tienes en tu cabeza. No me importaría nada repetir la experiencia dentro de un tiempo porque ha sido positiva.

M.G.- Pero Lorenzo, tú que llevas muchos años haciendo saga, no sé si lo verás como yo. Percibo que últimamente, cuando nace un autor nuevo y escribe una novela policíaca, enseguida se sube al carro de las sagas. Entiendo que un personaje de saga es muy agradecido porque claro, ya tienes el personaje protagonista para las siguientes novelas pero... 

L.S.- Sí, es muy agradecido pero también muy exigente. La saga, una vez que la lanzas, tiene una parte bonita con el primer y segundo volumen pero si sigues llegará el quinto, el sexto, el séptimo libro,... y tienes que empezar a preguntarte si vas a repetir lo que ya has hecho, si vas a contar de nuevo lo que ya has contado. A medida que la saga va avanzando, la cosa se va complicando y tienes que ir encontrando argumentos para convencerte y para convencer al lector de que eso puede continuar. Si los encuentras, pues efectivamente la saga es muy agradecida porque ya tienes un trabajo hecho, porque los lectores te esperan, porque unas novelas se apoyan en otras,... En cualquier caso, hay que dejar que suceda sin forzar nada. Y algo muy importante, si tienes una saga en marcha no la sobre explotes. A mí ya me ha pasado en más de una ocasión con escritores a los que admiro, que se han embarcado en sagas a las que han intentado exprimirles demasiado el jugo e inevitablemente la saga pierde fuelle y originalidad. Es muy fácil caer en historias que se repitan y lo que es peor, hay veces en que las sagas pueden terminan cayendo en la auto-parodia, es decir, uno termina por empezar a citarse a sí mismo. Esto es algo que a mí me horroriza y por eso intento ser muy cuidadoso. Lo fundamental es dejar que suceda y dejar que sean los lectores los que realmente decidan.

N.T.- No estamos preocupados por si Manuela será saga o no. Lorenzo tiene su proyecto de escritura y yo tengo el mío, más otras muchas cosas y encima tenemos que hacerlo todo compatible. Manuela Mauri no ha nacido para competir con Bevilacqua. Son amigos, se llevan bien, se entienden, se conocen,... Cada uno tenemos nuestro proyecto personal y si repetimos será cada dos años, si todo encaja y vemos que tiene sentido. Pensamos que Manuela nos puede dar juego pero no tenemos prisa. Ya veremos dónde nos lleva. 

M.G.- Ahora que mencionáis a Vila, me encantó el guiño que se le hace en esta novela.

L.S.- Fue idea de Noemí. De entrada no lo veía claro pero luego, pensándolo, me pareció bien. Por supuesto, no es un personaje principal sino un secundario. Me pareció bonito que un personaje que ha protagonizado unas tres mil quinientas páginas sea secundario en esta novela. Y que además que sea Manuela quien lo describa.

N.T.- Es bonito porque vamos a ver a Vila fuera de una investigación criminal, está más relajado, con una amiga y el lector lo va a ver desde otros ojos, desde los ojos de Manuela. Por supuesto, Bevilacqua y Manuela no van a competir, son amigos, se llevan bien y se ayudan. 

M.G.- Son amigos pero pertenecen a dos cuerpos distintos. Él forma parte de la Guardia Civil y ella de la Policía Nacional. En la novela vemos que hay cierta rivalidad entre los dos cuerpos.

L.S.- Y efectivamente la hay pero también hay colaboración. La fiereza en la competición y el compromiso en la colaboración dependen más de las personas que de las instituciones. 

M.G.- ¿Y los procedimientos son muy diferentes?

L.S.- No, no,... Tienen una organización distinta pero las técnicas policiales están marcadas por dos cosas, por los avances de la tecnología forense y criminológica que es la misma para un cuerpo y otro, y por la legislación vigente.

M.G.- Lorenzo, a la hora de escribir una novela, ¿tú eres partidario de ajustarse al procedimiento tal y como es en realidad?

L.S.- Me ajusto al máximo pero sin fundamentalismos. No me gusta tomar atajos gratuitos pero sí soy partidario de recurrir a algo que sí aparece en esta novela, la elipsis, para saltarnos lo que sea más fatigoso. Hay muchas tareas de la investigación policial que son tediosas y repetitivas. Eso es una cosa y otra distinta son las transgresiones y hacer que un policía en la novela haga cosas que realmente no hace o forzar la espectacularidad, o tener las pruebas de ADN tres horas después de haber localizado un pelo en la escena de un crimen. Eso es imposible

M.G.- Y Noemí, dado que habéis escrito también novelas juveniles conjuntamente, ¿son estas más fáciles o más difíciles que las novelas para adultos?

N.T.- De las novelas que hemos escrito juntos, para mí la más difícil ha sido esta. La voz y el tono de las juveniles me resultaron más fácil. Soy poeta y mi campo natural son las emociones. En una novela juvenil lo puedo trabajar mejor. Con este proyecto he tenido que aprender mucho.

M.G.-  Pues no os robo más tiempo. Ha sido un placer conversar con vosotros y espero que volvamos a ver a Manuela Mauri en el futuro.

L.S.- Eso lo veremos con el tiempo. Gracias.

N.T.- Muchas gracias.

Si esto es una mujer es una novela que gustará a todos los lectores de novela negra. Su personaje, Manuela Mauri, es muy cercano, con sus alegrías y sus penas, como las de cualquier persona, independientemente de que sea mujer o policía. En ese sentido la novela está muy lograda pero ya os daré detalles más concretos en los días venideros.






Ficha novela

Editorial: Destino.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 302
Publicación: Mayo, 2019
Precio: 19,00 €
ISBN: 9788491291732
Disponible en e-Book y Audiolibro
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.






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