AutoraNerea Riesco es escritora y periodista. Nacida en Bilbao, creció en Valladolid y con dieciocho años se instaló en Sevilla, ciudad en la que se licenció en periodismo, actividad que compagina con su trabajo en diferentes medios de comunicación. En la actualidad continúa colaborando en prensa y radio, e imparte talleres de creación literaria.
En 2002 publicó su primer libro de relatos, Ladrona de almas y, dos años más tarde, ganó el IX Premio Ateneo Joven de Novela de Sevilla con El país de las mariposas. Su siguiente novela, Ars magica (Grijalbo, 2007), finalista del prestigioso Premio Espartaco 2008, y luego El elefante de marfil (Grijalbo, 2010) se han traducido al alemán, italiano, finlandés, ruso, portugués, polaco, checo, danés, serbio, eslovaco, rumano y holandés, y la han convertido en una de las voces más personales de la narración histórica tanto para el público como para la crítica especializada.
Su última novela, Las puertas del paraíso, supone la consagración definitiva de la autora en el terreno de la novela histórica.
www.nereariesco.com
SinopsisLa fascinante historia de un hombre y una mujer que se amaron por encima de credos y fronteras en una época marcada por la intolerancia y el afán de conquista.
Finales del siglo XV. El cristianismo avanza implacable contra los llamados infieles, dispuesto a reconquistar Granada. Yago, el joven músico ciego que acompaña a la Corte de los Reyes Católicos, aprende a percibir la realidad con los ojos del corazón y descubre que el camino hacia el paraíso sólo puede partir del verdadero amor.
Con la sensibilidad de los grandes autores, Nerea Riesco nos introduce en los remotos escenarios de la Historia y nos lleva de la austeridad recia de los palacios castellanos a la sensualidad poética del harén granadino. Su escritura ágil y hermosa da color al pasado, y convierte a sus personajes, históricos y ficticios, en fascinantes protagonistas de carne y hueso.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]
Nunca había leído nada de Nerea Riesco pero descubrirla en este libro ha sido un hallazgo espectacular. No sé si será por la historia en sí. A juzgar por los comentarios de personas cercanas que sí la han leído anteriormente, mucho me temo que la historia es lo de menos y que esta bilbaína afincada en Sevilla tiene un sello muy particular, que gusta, que agrada a esta lectora. En cualquier caso, la historia tendrá también algo que ver porque en Las puertas del paraíso, Riesco me traslada a mi propia ciudad, pero muchos siglos atrás, para presentarme al joven Yago con el que haremos un viaje de diez años.
No voy a esperarme a la publicación de la reseña. Desde este mismo momento os invito a leer esta novela con un argumento que cautiva tras cruzar el umbral de la cubierta. Con su autora tuve la oportunidad de sentarme a charlar hace un par de semanas. No os perdáis detalle de esta entrevista. Os aseguro que una vez lleguéis al final, os entrarán unas terribles ganas de conocer a Yago. Esto es lo que Nerea Riesco nos contó.
Marisa G.- Nerea, no te imaginas lo mucho que me está gustando tu libro. Llevo muy poquito pero la historia me está pareciendo tan bonita, es preciosa la verdad, y encima eres tan elegante escribiendo.
Nerea R.- ¡Ay, muchas gracias! ¡Qué bonito lo que me dices!
M.G.- Yo no quisiera que esto sonara a exceso de adulación pero tengo que decirlo. Me parece que tienes un estilo muy refinado o, como decimos aquí, eres muy fina escribiendo.
N.R.- No te imaginas lo que gusta oírte decir eso. Muchas gracias, de verdad.
M.G.- Mira, aunque yo no he leído nada tuyo hasta ahora, sí que es verdad que he seguido tu trayectoria como en la sombra. Siempre me has parecido una autora que, poco a poco, a tu aire, sin levantar tanto revuelo como otros autores, has ido dado grandes pasos. No sé si tú estás satisfecha con tu carrera como escritora y si, echando la vista atrás, hubieras cambiado algo.
N.R.- Yo he sido una persona muy afortunada dentro del mundo de la literatura. Estudié periodismo pensando que esa iba a ser mi profesión y que la literatura iba a ser un hobby. Pero me presenté a un premio, lo gané y a partir de ahí todo cambió. Ahora me dedico profesionalmente a escribir y el periodismo es un hobby. Hago un programa de radio pero como hobby, escribo artículos como hobby. Así que hoy pienso que presentarme a aquel premio fue una idea maravillosa y luego, sí que es verdad que mi carrera es como dices, con cada novela crezco un poco más, aprendo un poco más, mi mundo se amplía y además me voy reafirmando en esas historias y en esos personajes que se van quedando en mí y que me enriquecen. A mí realmente sí me gusta cómo se va desarrollando mi carrera y no creo que cambiara nada.
M.G.- Entonces, ¿más escritora que periodista?
N.R.- Sí, sí... Bueno, yo siempre digo que soy comunicadora. A mí me gusta ver la novela como un mensaje. Cuando escucho a otros autores decir que ellos escribirían aunque nadie los leyera, yo siempre digo que no. Eso no lo entiendo. Es como decir que pintaría un cuadro para colgarlo del revés. Con mis novelas, yo lanzo un mensaje para que alguien lo lea y de hecho, la parte más emocionante de escribir, es cuando te encuentras con los lectores, cuando alguien lo ha leído y te dice cómo lo ha leído. A mí me encanta ese feedback, creo que heredado del periodismo.
M.G.- Me has comentado que haces un programa de radio, en Radio Guadalquivir creo, algo que he descubierto hace poquito y el otro día en una entrevista que diste en Canal Sur, comentaste que impartías un máster sobre la creación del best-seller. Y yo me pregunto, ¿existen pautas para que una novela se convierta en un best-seller? ¿No es algo que reduce a la ventolera que nos da a los lectores?
N.R.- Mi tesis doctoral va sobre ese tema y realmente puede haber unas pautas o mejor dicho, una predisposición del autor para gustar. Hay una frase muy buena de Félix J. Palma que dice «Hay escritores que hacen pensar y otros escritores que hacen soñar». Yo creo que el escritor de best-seller es el escritor que hace soñar. Con Las puertas del paraíso quiero creer que hace pensar pero también te hace soñar y mucho. Creo que tengo un compromiso con el lector y si una persona se va a pasar siete u ocho horas de su vida conmigo, abrazada a mi libro, quiero que se lo pase bien. No soy de los autores que escribe una novela sobre cómo envejece un queso.
M.G.- (Risas)
Vamos a centrarnos en la novela. Las puertas del paraíso es una novela de amor que tu enclavas en 1482, una época con mucho movimiento. Dado que yo llevo muy poquito leído, me gustaría que me contaras con qué me voy a encontrar.
N.R.- Pues te vas a encontrar con diez años en los que cambia no ya la historia de España sino la historia del mundo, se pasa de la Edad Media a la Edad Moderna, con una mujer impresionante a la cabeza, la reina, que junto con su marido cambiaron las formas de guerrear que habían existido hasta el momento, introduciendo esas intrigas palaciegas para que sus propios enemigos se peleen entre ellos para beneficio propio. Y luego también tenemos a Cristóbal Colón, atravesando el Atlántico para llegar a ese nuevo mundo, y la expulsión de judíos, la expulsión de los musulmanes,... Y en medio de todo esto, tenemos al protagonista, a Yago, que es un músico ciego, algo que me gusta muchísimo porque me permite jugar con el resto de los sentidos, con los sabores, los olores, el tacto,... Yago es un personaje muy atractivo para mí. Cuando se inicia la novela tiene trece años y nos contará desde el futuro cómo fueron esos diez años, del 1482 al 1492, donde todo cambia y esos cambios los plasmará en los romances que él toca con su laúd.
Creo que el lector de Las puertas del paraíso se va a encontrar con un personaje que tiene muchos sueños por cumplir y que está dispuesto a crecer. Él nace para no ser nadie, no va a pasar a los libros de historia, y de pronto consigue que eso cambie y va luchando por sus sueños sin destruir los sueños de los demás, algo que se suele hacer.
M.G.- Él se enamora de una musulmana, Nur. Esta relación de amor se me antoja un tanto atípica. No sé si tú, que has indagado en la Historia, has encontrado en la realidad amores de este tipo o esto es una ficción que en la realidad sería una idea descabellada.
N.R.- No, no... De hecho había una especie de normativa para estos casos que yo también recojo en la novela. La normativa era distinta si se trataba de un musulmán que se enamoraba de cristiana o musulmana que se enamoraba de cristiano. La cosa cambiaba según el caso. Yago y Nur lo tendrán complicado, y no solo porque ella es musulmana y él cristiano, si no porque él no es nadie y ella es la hermana de Boabdil.
M.G.- ¡Qué interesante!
¿Ves? Es que el libro es bonito, y lo es incluso desde la dedicatoria, preciosa también, con referencia a Las mil y una noches, porque tu novela tiene un poco de la magia de ese otro libro, ¿verdad?
N.R.- Pues sí,...
M.G.- Le dedicas el libro a Charito, tu abuela.
N.R.- Mi abuela tiene 102 años que cumple este año y ella cuando ha visto la dedicatoria, me ha dicho que se lo va a leer. Le dije que se leyera solo la dedicatoria pero me respondió que no, que se la leería entera que para eso se la había dedicado. (Risas)
M.G.- (Risas). ¡Pues qué mérito!
N.R.- Sí, sí,... es tremenda. Ya te enseñaré alguna foto.
N.R.- No, no... De hecho había una especie de normativa para estos casos que yo también recojo en la novela. La normativa era distinta si se trataba de un musulmán que se enamoraba de cristiana o musulmana que se enamoraba de cristiano. La cosa cambiaba según el caso. Yago y Nur lo tendrán complicado, y no solo porque ella es musulmana y él cristiano, si no porque él no es nadie y ella es la hermana de Boabdil.
M.G.- ¡Qué interesante!
¿Ves? Es que el libro es bonito, y lo es incluso desde la dedicatoria, preciosa también, con referencia a Las mil y una noches, porque tu novela tiene un poco de la magia de ese otro libro, ¿verdad?
N.R.- Pues sí,...
M.G.- Le dedicas el libro a Charito, tu abuela.
N.R.- Mi abuela tiene 102 años que cumple este año y ella cuando ha visto la dedicatoria, me ha dicho que se lo va a leer. Le dije que se leyera solo la dedicatoria pero me respondió que no, que se la leería entera que para eso se la había dedicado. (Risas)
M.G.- (Risas). ¡Pues qué mérito!
N.R.- Sí, sí,... es tremenda. Ya te enseñaré alguna foto.

