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miércoles, 15 de julio de 2020

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE (DRAMA - 2003)

Año: 2003

Nacionalidad: España

Director: Manuel Martín Cuenca

Reparto: Luis Tosar, María Valverde, Mar Regueras, Nathalie Poza, Manolo Solo, Jordi Dauder, Yolanda Serrano, Enriqueta Carballeira, Ángela Herrera, Rubén Ochandiano, Roberto Gago, Daniel Grao, José Antonio Izaguirre.

Género: Drama

Sinopsis: Madrid, otoño del 2002. Pablo López es un tipo normal. Tiene treinta y tantos años, trabaja en un banco de inversiones y está harto de todo. Un lunes, a las 9 de la mañana, en un atasco en pleno centro de la capital, su coche se empotra contra el descapotable Sonsoles, la chica más excéntrica de Madrid, que lo mete en un lío monumental con la policía y el seguro. Así que Pablo, para hacer más llevadero un otoño tan tedioso, decide dedicarse a putearla. Pero el día que conoce a María, la hermana de Sonsoles, su vida da un giro espectacular. Él, que nunca pensó que su existencia pudiera volver a tener sentido, ahora siente que no debe enamorarse de una chica de quince años. 

[Fuente: Filmaffinity]



En estos momentos ando leyendo El mal de Corcira de Lorenzo Silva, una nueva aventura de Bevilacqua y Chamorro, que el autor madrileño presentará hoy en Sevilla. Un poco antes, tendré la oportunidad de conversar con él y, mientras andaba preparando la entrevista estos días, recordé todas las adaptaciones que se han hecho de sus novelas. Sin duda, mi preferida es La flaqueza del bolchevique, basada en la novela homónima, publicada en 1997, y con la que Silva quedó finalista del Premio Nadal. 

La flaqueza del bolchevique narra la historia de Pablo López, un ejecutivo madrileño que soporta cada día los atascos de Madrid para llegar a su empresa, donde se le exprime como si fuera una naranja. Una mañana, despistado mientras manipula la radio de su coche para poner música,  tiene un accidente y embiste el vehículo de Sonsoles, una mujer de mediana edad, a la que se le adivina un nivel económico alto. Mientras rellenan el parte amistoso, ella se dedica a increparlo, a desafiarlo, a provocarlo, a la vez que Pablo se va poniendo cada vez más malhumorado. Alterado por el accidente y la actitud déspota de la mujer, Pablo localiza el teléfono de Sonsoles, a la que empezará a llamar a altas horas de la noche. Lo que se inicia como una broma pesada para bajarle los humos a la ejecutiva, se transforma en venganza cuando Pablo recibe una llamada de su compañía de seguros, diciendo que Sonsoles ha reclamado daños por lesiones. Es entonces cuando la obsesión por la mujer se acentúa y comienza a seguirla, descubriendo que tiene una hermana menor, María, cuya visión hipnotiza a Pablo. Será en ese momento cuando su interés se desvíe hacia la joven adolescente pero, ¿con qué intención?

La flaqueza del bolchevique es un título que resume perfectamente la esencia de esta película. Bolchevique es el apodo que María le pone a Pablo, cuando él le hable de sus creencias, de su forma de pensar. Por su parte, la palabra flaqueza hace referencia a la relación que mantiene Pablo con la joven, así que os podéis imaginar por dónde van los tiros. Aunque en algún momento esta película os puede recordar a Lolita, lo cierto es que la percepción que el hombre tiene de la joven es totalmente distinta. En aquella, Humbert se derrite por saborear a la joven, mientras que en esta, Pablo cae en una fascinación casi poética. Para él, María se convierte en la razón de su existencia. Sabe que sus emociones, aunque nobles, quedan fuera de lo políticamente correcto, alcanzando lo delictivo si traspasa levemente la línea. Así que, veremos al personaje luchar hasta un final que me ha parecido algo precipitado y desdibujado.   

Entre los personajes principales veremos a Pablo como un hombre hastiado, cansado de la rutina, sin ningún tipo de aliciente y exprimido al máximo en su empresa. De origen humilde, alcanzó buena altura, pero su vida es gris como el asfalto sobre el que circula su coche cada día. No le conocemos más vida que el trabajo y su afición por la música rock, con la que combate ese río de pensamientos mustios que siempre le rondan por la cabeza. Sin embargo, la vida a veces concede algún premio, una nueva ilusión que nos carga de energía y nos hace ver que el mundo no es tan anodino. El regalo de Pablo será María, la joven de un buen barrio madrileño, con personalidad propia, que no parece tenerle miedo a nadie, ni siquiera a esos desconocidos que en ocasiones se acercan a las niñas con intenciones deshonestas. María es luz, es inocencia, es fulgor. Sabe cómo manejar a ese adulto que se la mira como cordero degollado.

Del resto de personajes, destaca Eva, una auditora que recala en la empresa llegada de Londres. Ella verá en Pablo a otro lobo solitario, como ella, que va de ciudad en ciudad sin llegar a establecerse en ningún sitio, sin tener amistades afianzadas, sin más casa que las cuatro paredes de su habitación de hotel. Eva verá en Pablo a un igual, y a él se arrima, buscando un calor que se le vuelve esquivo, sin saber que a él le quita el sueño una adolescente, veinticinco años más joven. 

María y Eva muestran los dos lados de Pablo. Con una, él se sincera, le abre su corazón, le cuenta las miserias más tristes de su vida, y se entrega sumiso (nunca mejor dicho a la vista del desenlace). Con la otra, Pablo será el borde que siempre ha sido, el amargado que no quiere saber nada de la humanidad. 

Las interpretaciones no pueden ser más brillantes. Como no podía ser de otro modo, Luis Tosar en el papel de Pablo luce como solo él sabe hacerlo. Su trabajo es impecable, convincente, cargado de realismo. En esta ocasión, tiene a su lado a una jovencísima actriz que despuntaba y que ya hoy está más que consagrada. Aquel trabajo le valió a María Valverde, el Goya a la Mejor Actriz Revelación. El casting hizo un buen trabajo eligiendo a esta actriz de piel de porcelana, y labios gruesos y rosados. 

Completan el reparto Manuel Solo y Nathalie Poza, ambos no muy aprovechados, para lo buenos actores que son. 

La música juega un papel muy importante, y trasmite mucho más de lo que a priori podríamos pensar. El contraste entre el rock que escucha Pablo en los inicios, cuando vive la vida desde la amargura, se transforma en algo mucho más melódico y dulce, cuando camina al lado de María. Es el mismo contraste que experimentará el personaje.

La flaqueza del bolchevique tiene un toque nostálgico, pues la historia se cuenta con retrospectiva, desde un lugar que mejor no desvelo.  Narrada de manera pausada, que no lenta, se va cociendo a fuego lento, sin que el espectador pierda de vista el devenir entre Pablo y María. 

Me gusta esta película. Siempre me ha gustado. Cierto es que, como dije, el desenlace hubiera merecido algo más de atención, pero me resulta un largometraje interesante, por el retrato que se hace de una relación entre un adulto y una joven, por los papeles de los dos protagonistas principales y, por supuesto, por la magnífica interpretación de ambos. 







Tráiler:  


Puedes adquirirla aquí:

                                    


lunes, 15 de julio de 2013

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE de Lorenzo Silva.




Autor

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas, La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces y la Trilogía de Getafe, compuesta por Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París. Es autor del libro de relatos El déspota adolescente y del libro de viaje Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos. En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje sobre la intervención de las tropas españolas en Irak, en 2008 un ensayo sobre El Derecho en la obra de Kafka y en 2010 Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Además, es autor de la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, iniciada con El lejano país de los estantes (Premio Ojo Crítico 1998) y a la que siguieron El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La niebla y la doncella, Nadie vale más que otro, La reina sin espejo y La estrategia del agua. 

Sinopsis

El protagonista y narrador de esta historia se empotra contra el descapotable de una irritante ejecutiva en lunes a las ocho de la mañana. Ciertamente, él se distrajo un poco, pero ella no tenía por qué frenar en seco ni, desde luego, escupirle todos los insultos del diccionario. Por ello, y para hacer soportables las tardes de aquel bochornoso verano, decide dedicarse "al acecho y aniquilación de la moral de Sonsoles". La flaqueza del bolchevique sería una novela absolutamente cómica si no fuera por el carácter inquietante que adquiere a medida que se complican las argucias del protagonista. Una historia a caballo entre la comedia, la intriga y el melodrama.


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La edición que presento hoy (Destino) se inicia con una nota preliminar redactada por el propio autor en la que se nos informa de la fecha en la que este libro fue escrito (primavera-verano de 1995), publicado (febrero de 1997). A su vez, el mismo autor se muestra sorprendido por el hecho de que su libro se siga reeditando en 2010 gracias al apoyo de su editorial y por supuesto al de los lectores, máxime tratándose, según sus propias palabras, de una historia que bien podría resultar escandalosa para algunas mentes.

El personaje principal es un ejecutivo treintañero, duro como lo es su forma de hablar, que se muestra asqueado de la vida y del sistema. No soporta a los que él considera miembros del rebaño, ovejas resignadas que a pesar de tener un buen trabajo o un buen sueldo no dejan de tener «vida de gusano» y como si fuera una broma del destino, una mañana tiene un accidente leve de coche con una de esas ovejas, Sónsoles, una mujer de clase alta, esmirriada y de piel tostada por la lámpara. Lo que le faltaba para echar más leña a su ya de por sí caldeada rabia contra el mundo.

Para saciar su insatisfacción emprende una «estrategia de acecho y aniquilación contra Sonsoles» en una mezcla entre la venganza y o simplemente las ganas de joder. Llamadas nocturnas, investigaciones en su entorno personal, periodos de vigilancia, espionaje,... son algunas de las actividades que el protagonista compagina con su trabajo en un banco, otorgándole un aire más bien cabroncete (pongámonos a la altura de las circunstancias).


Psyche de William Sergeant Kendall, 1909

Sin embargo, la aparición en su vida de la nínfula Rosana provoca un giro en su devenir. La adolescente se convierte en el centro de todas sus miradas dejando abandonada, para su suerte, a Sonsoles. En ese punto la novela recuerda un poco a la Lolita de Nabokov, pues contamos casi con las mismas premisas. Un adulto embelesado por una adolescente, sólo que con Humbert la historia transcurre por otros derroteros. 


Entre Rosana y el protagonista comienza así una historia que no raya en actos imputables. Todo se reduce a las miradas, a los pensamientos, a lo que se dice entre líneas y a lo que se deja ver entre visillos. El aire que se respira entre ellos se intuye, se percibe, pero no se ve. Él, totalmente prendido de la candidez de una adolescente que ya tiene sus tablas. Ella, jugando con el adulto al juego de la inocencia fingida. 


Pero llega un momento en que para el protagonista ya es demasiado tarde. Cuando quiere enmendarse, la vida le zancadillea. ¿Qué ocurre? No quiero desvelar nada más pero el final te engarrota en la silla. Si el protagonista consideraba su vida anodina y frustrante, con el punto final adquiere dimensiones vertiginosas.

La novela está dividida en bloques correspondientes a los días de la semana (la acción comienza un lunes), con capítulos cortos y no numerados. Está escrita en primera persona, en la voz del protagonista, y está construida con una fuerte carga de divagaciones y reflexiones sobre la vida, el amor, la juventud, las mujeres,... Mucha filosofía pero no de la barata.

El lenguaje  es rudo con sobredosis de términos de lo más callejero: cojones, gillipollas, puto, zorra, cabrón, coño, cerda, capullo, puerca, furcia, soplapollas,... ¿Sigo u os hacéis una idea? Es una novela que se bebe, con ritmo, corta (no llega a 200 páginas) y amena. 


Si te preguntas por qué la elección de tal título, sólo te diré que la respuesta está en la historia. No voy a entrar en más detalles. Te invito a descubrirla por ti mismo y que hagas pausa de manera especial en el último capítulo. Un broche que te hace pensar.


En definitiva, La flaqueza del bolchevique es una novela que se deja leer. Llegué a ella de la mano del actor Luis Tosar que interpretaba el papel principal en la película homónima dirigida por Manuel Martín Cuenca. La película, aunque desarrolla algunos detalles con más profundidad y modifica ligeramente algunos otros, me gustó mucho, por lo que tanto el libro como la cinta son recomendables bajo mi punto de vista.



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