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viernes, 22 de febrero de 2019

EL AÑO DE LOS DELFINES de Sarah Lark

Resultado de imagen de el año de los delfines

Editorial: Ediciones B.
Fecha publicación: febrero, 2019.
Precio: 21,90 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 416 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 9788466664707
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Sarah Lark nació en 1958 en Bochum, Alemania, y trabajó como guía turística, gracias a lo cual recorrió el mundo entero y descubrió su amor por Nueva Zelanda. Desde hace años vive en una granja en el sur de España, donde puede ocuparse de su otra gran pasión además de la literatura: los animales, especialmente los caballos.

Es una autora superventas en más de veinte países gracias a sus conmovedoras  apasionantes sagas familiares ambientadas en países exóticos, todas ellas publicadas por Ediciones B. Su anterior novela, Bajo cielos lejanos, se ha ganado una vez más el favor del público y de la crítica.

Sinopsis

El año de los delfines, la nueva novela de la superventas Sarah Lark, que en esta ocasión nos relata la gran aventura vital de Laura, una madre de familia todavía joven que quiere cumplir su sueño de convertirse en bióloga marina. Para ello no duda en emprender un apasionante viaje, desde Alemania hasta el país de la nube blanca, como guía de una empresa turística especializada en cruceros para atisbar ballenas y delfines. En Nueva Zelanda, Laura no solo descubrirá la inmensidad de la naturaleza marina y la cara oculta del turismo, sino que, sobre todo, se encontrará a sí misma.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Me maravilla la capacidad productiva de Sarah Lark. Según nos contó en una entrevista anterior, escribe muy rápida y el ejercicio de la escritura le resulta muy fácil. De hecho, es habitual que, cuando publica una novela, ya tenga dos o incluso tres a la espera de ver la luz. Y generalmente, todas las que firma como Sarah Lark -recordad que es un seudónimo y publica también bajo otros nombres- siguen un mismo patrón, sagas familiares en las que se mezclan el pasado y el presente y que se desarrollan en Nueva Zelanda, un escenario a través del cual nos acerca a la cultura maorí.

Sin embargo, en esta ocasión, la autora ha optado por introducir ciertos cambios. El año de los delfines, si bien sigue desarrollándose en Nueva Zelanda, deja de lado el componente histórico para adentrarse en una novela de corte mucho más romántico. Además, toda la acción transcurre en el presente, con lo que no hay alternancia de capítulos ni tampoco los típicos flashbacks que nos llevan a épocas remotas. Pero hablemos un poco sobre el argumento.

Laura es una joven alemana de 31 años. Está casada con Tobías, con quien contrajo matrimonio siendo muy joven tras quedarse embarazada de su primera hija Kathi. Más tarde llegaría Jonas. Los niños ya son adolescentes y Laura siente que ha llegado el momento de retomar aquellos sueños que dejó aparcados al convertirse en madre. Como amante de los animales, siempre deseó ser bióloga marina, ha cursado estudios nocturnos que le permitirán acceder a la  universidad y ahora parece que se le presenta una oportunidad única que no podrá rechazar. La empresa Eco-Adventures busca guías turísticos en Nueva Zelanda. El trabajo consistiría en atender a los turistas que deseen realizar excursiones en barco para avistar ballenas y delfines. La idea, que entusiasma a Kathi y Jonas, no parece agradar a su marido y a sus padres. Siendo estos últimos muy conservadores, no ven con buenos ojos que una mujer deje sola al marido con sus dos hijos, que él se tenga que ocupar de todo. A la madre le asusta especialmente que Tobías encuentre la ocasión perfecta para adentrarse en el mundo de la infidelidad. Sin embargo, Laura se mostrará firme, hará las maletas y se marchará a Nueva Zelanda, donde emprenderá una aventura que cambiará radicalmente no solo su vida, sino la de toda la familia. Junto a otros muchos personajes como Kiki, Ben, Steve, Karen, Ralph,... la protagonista conocerá la libertad pues El año de los delfines, además de contar con un toque de suspense, también será una novela de auto-búsqueda. 

Pero como decía al inicio de la reseña, esta nueva novela rompe ligeramente con el patrón de las anteriores publicaciones de Lark. El año de los delfines no me parece una novela que se pueda encuadrar tanto en el subgénero de landscape, aunque Nueva Zelanda sigue teniendo mucho protagonismo. A mí me ha resultado una novela eminentemente romántica y también aventurera, pero creo que el amor, presente siempre en las novelas de la autora alemana, ocupa en este título un espacio mucho mayor que en el resto de sus libros. Y es que, aunque Laura es la protagonista principal, son muchos los personajes que entran y salen del argumento. Hay mucha interactuación entre ellos, la mayoría son jóvenes, están en un lugar paradisíaco y ya se sabe que el roce hace el cariño. El lector será testigo de varias relaciones románticas, algunos simples escarceos y otras con un poso mucho más profundo.

Con respecto al escenario, el país de la nube blanca será de nuevo el lugar en el que la autora enclave su historia. Al margen de ciudades como Auckland o Glenorchy, la acción transcurrirá principalmente en Paihia y la Bahía de las Islas, lugares exóticos sobre los que he buscado información en Internet y cuyas imágenes me han dejado totalmente impresionada. Serán enclaves que podremos fácilmente ubicar en los mapas que figuran en las gualdas del libro, un recurso habitual en las novelas de Lark. No obstante, y respecto a tales ilustraciones, tengo que decir que no todos los lugares que se mencionan en el texto figuran en el mapa. Quizá os parezca una solemne tontería pero soy de esas lectoras que aprovecha todos los recursos que un libro pone a mi alcance, desde los índices, pasando por las ilustraciones, los anexos o los dramatis personae. Por eso, cuando en la novela se hablaba de algún lugar en concreto, me dirigía inmediatamente a la gualda para buscar el punto exacto en el mapa y no todos figuran situados en el mismo. Sé que esto es una nimiedad pero quiero entender que, si incluyes un mapa para que el lector se ubique, deberían figurar todos los lugares que se mencionan en la trama. 

En cualquier caso, en Paihia y en la Bahía de las Islas, Laura vivirá y desarrollará su trabajo de guía turista en los avistamientos de ballenas y delfines, y precisamente por esto, el lector podrá aprender muchísimo sobre estos mamíferos marinos, cómo se comportan las ballenas y los delfines, a qué problemática se pueden enfrentar y qué supone el turismo para su hábitat. Esta temática se impone, esta vez, a todo lo relacionado con la cultura maorí que vimos en sus trabajos anteriores. Si bien es cierto que hay personajes muy importantes que pertenecen a esta cultura, la autora no se adentra en esta ocasión con tanta profundidad en sus tradiciones y ritos pues, según nos explicó en la entrevista que pudimos hacerle (puedes leerla aquí), hay zonas de Nueva Zelanda donde la cultura maorí queda relegada más a un segundo plano. 

Pero El año de los delfines también sacará a la luz otras cuestiones que afectan a Nueva Zelanda y que son un auténtico problema. Por un lado, la superpoblación del ganado en un territorio de poca extensión. El hecho de que exista mucha ganadería repercute en el medio ambiente y se impone el uso de pesticidas que contaminan las cristalinas aguas de los ríos y los lagos. Son cuestiones en las que la autora no ha ficcionado. Ha querido reflejar una problemática que afecta a este entorno, exótico y paradisíaco. No obstante, y aunque en la novela vamos a ver un movimiento ecologista en contra de los avistamientos de ballenas y delfines, la autora nos explicó que la fauna marina no se está viendo afectada por estas actividades turísticas como sí está ocurriendo en algunos puntos de nuestro país, como Tenerife, por lo que esa parte es fruto de la imaginación de la autora. 

'...quizá no deberíamos olvidar que el avistamiento de ballenas es una de las ramas más lucrativas de la industria turística mundial, con unas tasas de crecimiento hasta el doscientos cuenta por ciento en determinados países'. [Pág. 114]

En relación a los personajes, he comentado que Laura será la protagonista principal aunque otros tantos personajes también tendrán su pequeña o gran parte de protagonismo. Laura representa a esas mujeres que tuvieron que renunciar a sus sueños en favor de la familia. Mientras sus hijos han sido pequeños, se ha mantenido ocupada y útil, sin embargo, ahora que son más mayores y serán cada vez más independientes, se siente algo frustrada, lo que repercute en la relación con su marido. Laura es una mujer que busca alcanzar lo que desea, siente que es su derecho, que ha dado todo de sí misma y ahora que tiene un proyecto en mente, no piensa tirar la toalla, a pesar de que no encuentra comprensión en su entorno cercano. Más bien todo el mundo se compadece de su marido por tener una esposa tan díscola. Para ella, su aventura en Nueva Zelanda es una segunda oportunidad que le da la vida para sentirse realizada. Allí llegará a conocerse a sí misma pues el destino la colocó en un puesto de mucha responsabilidad cuando, siendo aún muy joven, se quedó embarazada a los 18 años y tuvo que renunciar a su juventud, poniéndola al frente de una familia, junto a un marido que no se ajustaba precisamente a su ideal de compañero. 

Por su parte, Tobías es muy diferente a su esposa. Panadero de profesión desde muy joven, es un hombre que se conforma con una vida sencilla y no tiene grandes aspiraciones. Para él es suficiente con tener un trabajo que les permita vivir y mantener a su familia cerca, por eso no entiende la actitud de Laura, que quiera viajar tan lejos, estar apartada de él y de sus hijos durante un año, para desempeñar un puesto de trabajo más idóneo para gente joven y sin responsabilidades, donde tendrá que trabajar muchas horas y por una miseria de sueldo. Sin embargo, y a la larga, a Tobías no le vendrá mal la escapada de Laura. Probablemente él también siente que no ha vivido grandes aventuras de juventud por su pronta paternidad y la ausencia de su esposa le deje ver que él también sentía carencias que no había detectado.

Otros muchos personajes pasearán por las algo más de cuatrocientas páginas que tiene la novela. A colación habría que señalar que El año de los delfines es una novela menos voluminosa que las anteriores aunque, todo hay que decirlo, tratándose de las historias de Sarah Lark, nunca me ha afectado el número de páginas. La lectura de sus novelas siempre han fluido a una velocidad muy agradable y con buen ritmo, quizá porque son relatos muy entretenidos, con suspense y misterio, amor, historia y alguna reflexión no excesivamente sesuda. Pero de esos personajes más secundarios -algunos se convertirán también en principales- mejor no os desvelo nada para que podáis disfrutar de la lectura sin conocer muchos detalles.

Estructurada en siete partes tituladas, a lo largo de las cuales se distribuyen capítulos de media extensión, la novela culmina con un epílogo en el que la autora nos desvela en primera persona algunos detalles pues ciertos acontecimientos que transcurren en la trama tienen un trasfondo real. La novela cuenta además con una prosa directa y sencilla, y unas ilustraciones realizadas a carboncillo, no muy abundantes, pero que resultan bonitas y nos permiten poner cara a algunos de los personajes. 

Sin ser la novela que más me gusta de Sarah Lark, -reconozco que Bajo cielos lejanos me impactó más y me pareció más instructiva- la propuesta que la autora nos hace en El año de los delfines me ha parecido entretenida. No soy especialmente proclive al romanticismo en literatura y, para ser sincera, sí he echado en falta ese componente histórico al que la autora nos tenía acostumbrados en sus anteriores libros. Una novela entretenida siempre viene bien pero yo prefiero que tenga algo más, que me enseñe cosas que no sepa y aunque he aprendido sobre ballenas y delfines, me faltó esa parte de cultura maorí que tanto me gustaba descubrir en sus libros. En cualquier caso, y como he comentado, El año de los delfines aúna amor, una pizca de suspense, un lugar bellísimo y aventuras, así que si te gustan estos componentes, te animo a zambullirte en la nueva novela de Sarah Lark.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

martes, 12 de febrero de 2019

SARAH LARK: 'Siempre busco hechos reales para mezclar con mi ficción, así las historias resultan más auténticas'

Sarah Lark nos visitó la semana pasada para promocionar su última novela, El año de los delfines. Prácticamente es la embajadora de Nueva Zelanda, pues la mayoría de las novelas que firma como Sarah Lark (recordad que es solo un seudónimo y emplea otros tantos para publicar otros géneros) ocurren en esas islas del océano Pacífico. Cuando hablas con ella te transmite fácilmente su entusiasmo por ese lugar de bellos paisajes y por la cultura maorí, que ha puesto a nuestro alcance gracias a sus novelas. No obstante, El año de los delfines es una novela algo diferente a lo que nos tenía acostumbrados y de todo ello hablamos durante nuestro encuentro.

Marisa G.- Sarah, sigues escribiendo historias que transcurren en Nueva Zelanda pero 'El año de los delfines' es un poquito diferente a los anteriores, ¿no es así? 

Sarah L.- Sí, es la primera novela que transcurre únicamente en el presente. En las novelas anteriores había partes que transcurrían en el pasado y otras partes en el presente.

M.G.- ¿Y por qué decides eliminar el componente histórico?

S.L.- Simplemente por cambiar un poco. Si solo haces novelas históricas puedes terminar por aburrir. 

Las dos últimas novelas que tengo terminadas son históricas y luego tengo otras dos novelas para jóvenes que también ocurren en el presente. Creo que es más divertido ir cambiando.

M.G.- De todas maneras, y aunque hay algunos personajes que son maoríes, no profundizas mucho en su cultura como sí ocurrió en anteriores publicaciones. 

S.L.- No. La cultura maorí no tiene la misma importancia en todo el territorio de Nueva Zelanda. Hay zonas en las que sí se hacen espectáculos y se muestra más cómo es esa cultura, y otras zonas, como el lugar donde transcurre la historia de esta novela, en la que es más importante el turismo y los avistamientos de ballenas.

M.G.- Entiendo. Pero otra novedad que encontramos en esta novela son las ilustraciones. Es verdad que en todos tus libros aparece un mapa de Nueva Zelanda en las gualdas pero en 'El año de los delfines' también encontramos ilustraciones en el interior.

S.L.- Sí, fue una idea de la editorial. Me pareció muy interesante ver cómo la ilustradora percibía mis personajes.

M.G.- Pero Sarah, de tus libros siempre se han dicho que pertenecen al subgénero 'landscape', sin embargo, esta novela es eminentemente romántica, ¿no?

S.L.- Sí, claro. En realidad todas mis novelas son románticas. Escribo para mujeres, normalmente sagas familiares, y siempre es necesario meter algo de romanticismo.

M.G.- Hay mucho amor en esta novela porque la protagonista, que se llama Laura, conoce a varios chicos y vive varias historias románticas.

S.L.- Para ella es todo una novedad porque hasta ahora solo vivía con su marido, se casó muy joven y no había tenido muchos romances. Cuando decide viajar a Nueva Zelanda, se encuentra que hay tres hombres que se interesan por ella y todo le resulta sorprendente.

M.G.- ¿Y quizá has querido reivindicar el papel de la mujer? Laura es verdad que se casa muy joven porque se queda embarazada, tuvo a sus hijos, se entregó a la familia y tuvo que renunciar a sus sueños. Ahora que sus hijos son mayores, quiere retomar el deseo de convertirse en bióloga marina.

S.L.- Sí. Laura siempre quiso realizar su sueño. Ahora que sus hijos son mayores, decide acudir a clases nocturnas para obtener el título que le permita acudir a la universidad. Se le presenta la oportunidad y tiene que aprovecharlo.

M.G.- Laura es alemana, siempre soñó con dedicarse al mundo marino y encuentra un trabajo en Nueva Zelanda como guía de avistamiento de ballenas y delfines. ¿Cómo se te ocurre la idea para construir esta historia, con esta mujer y su sueño?

S.L.- Es un sueño que me gusta a mí también. Ver ballenas y delfines en su entorno es mi hobby. Mi amiga y yo buscamos sitios en todo el mundo donde poder ver ballenas. Siempre he pensado que trabajar como guía en estos avistamientos de ballena tiene que ser una profesión genial, salir cada día al mar y ver a estos animales en libertad. Así se me ocurrió la idea de escribir sobre una alemana que se traslada a Nueva Zelanda para trabajar como guía turística.

M.G.- Dibujas Nueva Zelanda como un destino turístico de aventura, donde la gente va a practicar deportes de riesgo. En algún momento, he detectado en la novela alguna denuncia social cuando mencionas todas esas personas que practican estos deportes sin estar preparados.

S.L.- Sí, sí, sí, se dice que Queenstown es la ciudad de las aventuras. Puedes hacer 'bungy jumping', 'rafting' y todas estas aventuras,..., y siempre hay gente que no está preparada. También lo veo en la equitación. Cuando estamos de vacaciones, mi amiga y yo intentamos montar a caballo porque nos gusta más ir a caballo que andar, sobre todo si hacemos excursiones de varios días. Muchas veces vemos en el mismo grupo a personas que quieren montar y no saben nada de caballos. Son incapaces de aguantar varias horas montados en un caballo. Eso requiere una preparación.

M.G.- El turismo a veces es contraproducente. Mucha afluencia de personas puede destrozar los ecosistemas y afectar a la naturaleza.

S.L.- Depende del turismo. Si los turistas caminan o montan a caballo, al terreno no le ocurre anda. Sin embargo, si usas un todoterreno o un quad sabes que estás afectando a la naturaleza. Lo mismo ocurre cuando construyes instalaciones para practicar deportes de riesgo. O en el mar, muchos barcos alejan a los delfines. En Nueva Zelanda, de momento, no hay problemas con las ballenas y los delfines. 

M.G.- En Nueva Zelanda no existe ese problema y tampoco se llevan a cabo campañas de protestas como sí ocurre en la novela. Sin embargo, al final del libro, sí explicas que en Tenerife ya se han presentado problemas. 

S.L.- Sí, en Tenerife se ha reducido la población de ballenas. Ocurre lo mismo en Tarifa. En la mayor parte del mundo se va teniendo más conciencia sobre el medio ambiente, pero en Nueva Zelanda el problema más grave no es el turismo sino la agricultura. 

M.G.- ¿Con el uso de los pesticidas, por ejemplo?

S.L.- Sí, con los pesticidas pero también con la superpoblación de ovejas y vacas. Hay fincas con más de diez mil vacas para tan poco terreno y pasto. Necesitan más y más pesticidas, lo que afecta a los lagos, a los ríos... Es muy frecuente encontrar carteles que prohíben beber agua de los ríos, aunque se vean limpios y con el agua cristalina, porque pueden contener veneno. 


M.G.- Sarah, en esta novela el lector puede encontrar mucha información sobre las ballenas y los delfines, los tipos que existen, cómo se comportan, cómo viven. Todo esto te habrá supuesto leer mucho sobre la fauna marina.

S.L.- Sí, sí. Me gustan mucho las ballenas. En otoño estuvimos en el sur de África y pudimos ver muchas ballenas con sus cachalotes. 

M.G.- ¿Has leído entonces muchos libros al respecto?

S.L.- Sí,...  Me encantan las ballenas.

M.G.- Algo que me ha llamado mucho la atención es todo lo relativo al delfín solitario. Desconocía que algunos delfines, por problemas psicológicos, se apartaran del grupo y se volvieran agresivos. Encontramos uno así en la novela con el que habrá algún problema.

S.L.- Puede ocurrir así, sí. Normalmente los delfines viven en familia o en grupos grandes y a veces algún delfín se aparta y vive solo. No se sabe a qué se debe, qué ocurrió, pero suelen vivir aislados de los demás en una bahía o en un puerto. Generalmente son animales muy sociales y buscan la compañía de personas o de otros animales, siguen a los barcos, se bañan con turistas. En alguna ocasión se pueden comportar de manera agresiva pero no se sabe bien por qué. Es algo muy triste.

M.G.- Hablamos que en tu novela hay mucho amor pero también hay mucho suspense y misterio porque hay un personaje, Ben, cuyo pasado es toda una incógnita.

S.L.- Es parte de la historia, sí. Hay un personaje que tiene un secreto pero no quiero contar demasiado. 

M.G.- Mejor no contar mucho, no. De todos modos, algunos acontecimientos de la novela están basados en hechos reales, ¿verdad?

S.L.- Sí. Siempre busco hechos reales para mezclar con mi ficción, así las historias resultan más auténticas. 

M.G.- ¿Cuántas veces has viajado a Nueva Zelanda, Sarah?

S.L.- Uff,.. muchas veces.

M.G.- ¿Pero siempre por buscar documentación?

S.L.- No, normalmente no. Para documentarte no hay necesidad de viajar a Nueva Zelanda. Ellos tienen una historia muy corta pero muy conocida y documentada. Cada pueblo tiene su archivo en Internet y puedes encontrar todo lo que necesites, incluso hay programas de teatro del siglo XIX. Encontrar información de Nueva Zelanda es fácil si sabes dónde buscar. De todos modos, sí es necesario viajar allí para conocer la atmósfera o para aprender sobre los problemas con el medio ambiente, algo sobre lo que no escriben en Internet.

M.G.- La última vez que nos vimos me comentaste que otro de los países sobre los que te gustaría escribir es Chile. ¿Sigues con la misma idea? 

S.L.- Sí, pero actualmente estoy escribiendo sobre España. Mi editorial alemana dice que es mejor cambiar el rumbo, que la moda nueva abarca novelas para adultos sobre caballos y claro esto es lo mío. Sé mucho sobre caballos. Hemos empezado primero con una novela histórica que ocurre en la Edad Media española, con una esclava como protagonista y por supuesto aparecerán caballos. Se llamará 'Canción de los caballos' y se publicará en España el año que viene. Luego tengo dos novelas juveniles que transcurren en Nueva Zelanda y aparecen caballos salvajes. Y hay otra novela más que transcurrirá en Alemania y España con caballos alemanes y españoles.

M.G.- Qué bien, ¡cuántos proyectos! Pues Sarah no te robo más tiempo. He disfrutado mucho con la lectura de 'El año de los delfines' y esperaremos todas esas novelas que saldrán publicadas en el futuro.

S.L.- Sí, gracias.

Siempre es un placer hablar con Sarah Lark. A pesar de que lleva años viviendo en España, su castellano se reciente un poco, y sin embargo ella hace todo lo posible por explicarse en nuestro idioma, algo que hay que agradecerle siempre. Su última novela, El año de los delfines, nos traslada de nuevo a Nueva Zelanda para vivir aventuras y pasear por un entorno paradisíaco junto a su protagonista, Laura. De ello os hablaré la próxima semana. 





Ficha novela

Editorial: Ediciones B
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
Nº Páginas: 416
Publicación: Febrero, 2019
Precio: 21,90€
ISBN: 9788466664707
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.








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