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lunes, 13 de junio de 2022

LA COMPAÑERA de Agustina Guerrero




Editorial: Lumen
Fecha publicación: marzo, 2022
Precio: 20,90 €
Género: novela gráfica
Nº Páginas:232
Encuadernación: Tapa dura 
ISBN: 9788426411013
[Disponible en eBook]



Autora

Mi nombre es Agustina Guerrero. Nací en la pequeña ciudad argentina de Chacabuco y resido en Barcelona desde 2003. Tras trabajar una temporada como ilustradora gráfica, decidí dedicarme a la ilustración. En 2011 creé mi blog autobiográfico "Diario de una volátil", que alcanzó miles de seguidores en pocos meses y obtuvo un éxito inmediato en las redes sociales. Soy autora en solitario de siete libros, traducidos a varias lenguas y que han cosechado gran éxito entre mis lectores: "Nina, diario de una adolescente" (Montena, 2011), "Diario de una volátil" (Lumen, 2014), "Mamma mia!" (Lumen, 2015), "Érase una vez la Volátil" (Lumen, 2016), "A calzón quitado" (Lumen, 2017), "El viaje" (Lumen, 2020) y, ahora, "La compañera". Cuando alguien me pregunta de qué vivo, a veces lo cuento haciendo dibujitos.

Sinopsis

«Esta eres tú, y aún no me conoces, pero ya estoy ahí, contigo». Así comienza este emocionante viaje en el que «la compañera» guiará a La Volátil a través de desiertos, océanos y cuevas para asomarse a distintos episodios de su vida que dejaron una huella importante a la hora de convertirse en quien es. Un recorrido por la memoria y los recuerdos sembrado de amor, humor y ternura, pero también de dolor, culpa y miedo, cuya última parada bien podría ser la felicidad.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Creedme si os digo que ya no recuerdo cómo hacía las reseñas. He tenido que mirar qué formato usaba, el tipo de letra, el tamaño, el color,... Todo se olvida. Y aunque me está costando arrancar definitivamente, aquí vengo con la primera reseña después del parón. He elegido una novela gráfica porque sabéis que me encanta el género. He elegido a la Volátil porque es un personaje con el que conecto fácilmente. He elegido a Agustina Guerrero porque es una autora que me encanta. 

Podrá parecer que reseñar una novela gráfica es sencillo, pero no lo es. Pasa como con los volúmenes de relatos, de los que una no sabe qué contar para que el lector se haga una idea general. No, no es fácil reseñar una novela gráfica, como tampoco lo será escribirla. Al menos, no creo que haya sido fácil para Agustina Guerrero escribir e ilustrar La compañera. Su anterior obra, El viaje, (puedes leer mi reseña aquí) ya me pareció todo un ejercicio de autoconocimiento, y este último trabajo va por esa misma línea. A mi juicio, va quedando atrás aquel personaje de la Volátil, con el que nos reíamos la mayor parte del tiempo. Ahora siento que la propia Agustina está emergiendo de las profundidades.  Por supuesto, lo hace a través de la Volátil, pero el personaje le está sirviendo como un medio para explorar su interior, para enfrentarse a sus miedos, para salir de un cascarón en el que siempre ha estado encerrada. Os cuento.

Junto con El viaje, La compañera son los dos volúmenes más extensos de la autora argentina, y los más profundos y serios. Si en el anterior, Guerrero nos hablaba de sus ataques de pánico y ansiedad, a raíz de un viaje que emprende con su amiga Loly, en La compañera, rememora parte de su vida a través de los recuerdos, de aquellos que mantiene frescos en la memoria y de esos otros que su mente, por dolorosos y duros, ha tratado de borrar. Para ello, la Volátil se vale de un alter ego, de una sombra que la acompañará en el viaje desde el día de su nacimiento hasta casi la actualidad.

La obra, que está dedicada a Amalia, la abuela materna de Agustina, con la que la autora tendrá una conexión muy especial, se inicia con un breve resumen que nos explica el origen de sus antepasados

«Eres un cóctel genético: tu tatarabuela materna era alemana, tus bisabuelos maternos valencianos y tu abuelo paterno andaluz».

En estas primeras páginas, Guerrero nos contará que nació un 20 de marzo de 1982 en la ciudad de Tandil. Pero antes de eso, también hará un repaso a su gestación, al sentimiento de culpabilidad de sus padres por no poder dedicar mucho tiempo a sus hijos, al traslado de la familia desde la ciudad de Buenos Aires hasta la ciudad de Chacabuco, en busca de una vida más tranquila y, por supuesto, su venida al mundo. 

A partir de ahí, y contado desde la actualidad, surgirá ese otro personaje, esa sombra, esa voz interior, que la acompañará y se encargará de ayudarla a recordar. Iremos saltando en el tiempo para descubrir diversos momentos en la vida de Agustina: las vacaciones en familia, los años de escuela, la adolescencia, las primeras oportunidades laborales, su traslado a Barcelona, el nacimiento de la Volátil, -aquí ya enlaza con lo que ha contado en otros volúmenes-, la publicación de sus primeros libros, el éxito, su relación de pareja o el nacimiento de su hijo.

Y a lo largo de todo este relato, la omnipresencia de su abuela Amalia, una de las personas más importantes de su vida. La narración del fallecimiento de Amalia, cuando ella era solo una niña, es uno de los momentos más dolorosos para Agustina. Fue su primer contacto con la muerte, y la dejó muy marcada.  Vendrán otros momentos complicados a los que hacer frente, otras pérdidas, y otros temores. En La compañera, la autora aprovecha para contar pasajes dramáticos de su vida porque el tono de esta obra es más serio que aquellos primeros ejemplares en los que conocíamos, por primera vez, a la Volátil.  Algunos momentos de la vida de Agustina son tremendamente difíciles. En las páginas en las que se narra la agresión sexual que sufrió durante un viaje te pone un nudo en la garganta. No obstante, también vamos a encontrar pellizquitos de humor, incluso para contar escenas complicadas, como cuando nos cuenta que su padre casi pierde la vida al electrocutarse.


[Fuente: web editorial]



Pero al margen de conocer un poco más a Agustina Guerrero, lo que para mí es más sobresaliente de esta obra es ese ejercicio al que la autora se enfrenta, buscando los orígenes de sus miedos, de sus fantasmas, de su ansiedad. No deja de ser paradójico que una persona, a la que aparentemente la vida le puede ir bien, con éxito, y una familia bonita, se sienta tan vulnerable. Pero es así, con los años vamos acumulando experiencias no siempre agradables que nos van marcando y forjando nuestro carácter. Nadie está libre de sentirse presa de sí mismo o de tener que vestir una máscara para poder continuar con las obligaciones de su vida. Pero guardar en lo más profundo de nuestro interior todos esos sinsabores que hemos ido padeciendo termina por explotar un buen día. A Agustina Guerrero (no a la Volátil) la he visto frágil, dolida por el desengaño que sufrió al confiar en ciertas personas, dañada por el ostracismo al que estuvo condenada durante los años de escuela, herida por la falta de autoestima, que ha generado en un escaso amor por sí misma. Todos nos podemos sentir así en algún momento, aunque tengamos una vida de oropel. Y, sin embargo, a Agustina Guerrero habría que recordarle que no tema acudir a las firmas de libros, que no sufra por las rutas de promoción, porque sus lectores la estiman, valoran su trabajo y disfrutan de sus libros. No soy la única que pasa estupendos momentos de lectura con sus historias. Cada vez que anuncia nuevo título, allá que voy a hacerme con él.

A mí me parece muy valiente lo que ha hecho en este libro, dejar un poco de lado a la Volátil para asomarse a su vida, para darse espacio a sí misma, para dar ese primer paso que le permita conocerse mejor. A través de La compañera se ha mostrado tal y como es, con sus inseguridades y sus traumas. Creo que escribir este libro le ha servido para entender y valorar esos instantes de felicidad que ha vivido, entremezclados con otros momentos no tan agradables. Así es la vida y es lo que tenemos. Espero que este libro le haya ayudado también a valorarse algo más, a tener la certeza de que su trabajo y sus ilustraciones nos ayudan a mejorar nuestros días, como le pasó a una de sus lectoras, afectada de agorafobia, que solo, con motivo de una firma de libros, se atrevió a salir de su casa. Esto ya explica por sí mismo el valor de su trabajo.

Así pues, si te gusta la novela gráfica, si te apetece conocer un poco más a Agustina Guerrero, porque conocerla a ella también puede valer para conocernos un poco más a nosotros mismos, entonces te invito a asomarte a las páginas de La compañera. Me ha gustado mucho su lectura, sumergiéndome en una temática mucho más personal e íntima de aquella tocada en trabajos previos.

Aquí quedo a la espera de reencontrarme con la Volátil o con Guerrero. Lo que Agustina quiera.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


lunes, 13 de julio de 2020

EL VIAJE de Agustina Guerrero


megustaleer - El viaje (La Volátil) - Agustina Guerrero
Editorial: Lumen

Fecha publicación: Mayo, 2020
Precio: 18,90 €
Género: Ilustrado
Nº Páginas: 176
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 978842647559
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

La Volátil es en realidad Agustina Guerrero, nacida en la pequeña ciudad argentina de Chacabuco hace más de treinta años, y que reside en Barcelona desde 2003. Tras trabajar una temporada como diseñadora gráfica, decidió dedicarse a la ilustración. En 2001 creó su blog autobiográfico Diario de una Volátil, que alcanzó miles de seguidores en pocos meses y tuvo una repercusión inmediata en las redes sociales. Es la autora en solitario de seis libros, traducidos a varias lenguas y que han cosechado gran éxito entre sus lectores: Nina, diario de una adolescente (Montena, 2011), Diario de una Volátil (Lumen, 2014), Mamma mía! (Lumen, 2015), Érase una vez la Volátil (Lumen, 2016), A calzón quitado (Lumen, 2017) y, ahora, El viaje. Cuando alguien le pregunta de qué vive, a veces lo cuenta haciendo dibujitos.

Twitter: @lavolatil
Instagram: @agustinaguerrero

Sinopsis

Estaba todo planeado. Solo faltaba hacer las maletas y partir hacia Japón. Reservas hechas, la guía de lugares que visitar, y una gran amiga. Nada podía fallar, pero sucedió lo que más temía, y emprendí un viaje más profundo de lo que podía intuir: hasta el lugar más recóndito de mí misma. Y llegué mucho más lejos de lo que nunca hubiera imaginado. Por suerte, en el camino no perdí ni las maletas, ni a mi amiga Loly, ni el sentido del humor.

[Información tomada directamente del ejemplar]





Ya os lo comentaba en la entrevista a Agustina Guerrero (puedes leerla aquí). Soy una incondicional de la Volátil. Por razones que expuse en aquel post, nunca puedo resistirme a la chica de camiseta a rayas y moñicle en el pelo. Ella me ha hecho pasar momentos muy divertidos, exponiendo situaciones que nos resultan muy cercanas, que son cotidianas y llenan nuestro día a día, pero siempre desde la perspectiva del humor. Estamos muy acostumbrados a que la Volátil no despierte una sonrisa y nos arranque una carcajada. Pero ella también nos hace reflexionar, porque la Volátil nos habla de sus problemas, de sus angustias, de sus miedos, que no son más que los mismos que muchos tenemos. Por eso gusta tanto a los lectores, por su naturalidad y cercanía. Caminar de la mano de la Volátil, es comprender que no estás solo.

Agustina Guerrero publica el quinto volumen de un personaje que nació sin grandes pretensiones. Poco a poco, la Volátil se ha ido haciendo un hueco en nuestras vidas y la hemos visto evolucionar con el paso del tiempo. En esta ocasión, Guerrero hará viajar a su alter ego hasta el país del sol. Emprenderá un viaje a Japón, junto a su amiga Loly. La idea inicial era recorrer el país y empaparse de la cultura nipona y, por eso, nada más abrir este volumen, veremos a la Volátil junto a su amiga, con las maletas, a la espera de coger el avión. Sin embargo, algo va mal. Lo que debería ser una situación alegre y emocionante se llena de una angustia asfixiante. La Volátil sufre un ataque de ansiedad antes de subir a bordo. ¿Por qué? ¿Son los nervios del viaje? ¿Es ese pequeño vértigo que nos suele dominar cuando emprendemos algo de gran magnitud? No. Para ella no va a ser una situación esporádica y pasajera. La cosa es mucho más grave porque, una vez que las amigas lleguen a Japón, la Volátil se seguirá sintiendo mal. ¿Qué le ocurre? 


El viaje tiene una doble lectura. Por un lado, podemos centrarnos en lo que muestra de Japón, la fascinación de ciudades como Tokio y Kioto, la peculiaridad de su gastronomía, la importancia de las leyendas y los rituales, la amabilidad de su pueblo,... Desde ese ángulo, veremos a la Volátil y a Loly alucinar cada día que pasan juntas en este viaje y, a través de sus ojos, descubriremos un país que despierta fascinación. Pero, por otro lado, este volumen tiene una lectura mucho más íntima y personal. Es una aproximación al dolor de la Volátil. De ahí, su angustia, su miedo, su pánico expuesto a los ojos de los lectores. Lo que le ocurre, lo que genera ese mal espantoso que la oprime se irá desvelando poco a poco. No hay una explicación detallada, no hay un cuándo, ni un cómo, ni un porqué. Solo existe el qué. Y ahí es donde Agustina Guerrero se centra, en explicar qué siente, qué emociones la atraviesan. Habla de un tema al que se ha prestado poca atención, que, en comparación con otras situaciones, podría definirse como un mal menor, pero lo cierto es que es igual de doloroso. Nos habla del aborto voluntario. Debo admitir, que jamás me había parado a pensar qué siente una mujer que decide interrumpir voluntariamente su embarazo. ¿Hay alivio? ¿Hay arrepentimiento? ¿Acaso, una entra en una habitación y cuando sale sigue siendo la misma? ¿Cómo son los días posteriores? Todos sabemos del dolor de una mujer que sufre un aborto espontáneo, pero ¿y en este otro caso? ¿Tiene la mujer derecho a sentir tristeza? En este viaje, Agustina Guerrero abre una pequeña ventana al lector, para que pueda asomarse al día a día de una mujer que decide abortar, sin exponer los motivos, porque a ninguno nos interesa el porqué. Solo hay que acompañarla y ver cómo ese viaje a Japón es también un viaje a su interior, un interior que ella se había empeñado en apartar de sí, hasta que su cuerpo comenzó a enviarle señales de alarma.   

Al margen de esa desnudez emocional de la Volátil, la relación entre ella y su amiga Loly me ha parecido maravillosa. Una termina de leer este volumen y le entran ganas de salir a la calle, en busca de su Loly particular. Hay una especie de comunión, de conexión poderosa que se transforma en comprensión, apoyo, empatía y lealtad. Todo lo que da verdadero sentido a la palabra amistad. Y tiene mucho más valor cuando el lector entiende que Loly tiene su propio dolor, y se encuentra en una situación diametralmente opuesta a la de la Volátil. Aun así, una será el hombro de la otra, aquella enjugará las lágrimas de esta, mientras ambas, intentan sobreponerse y disfrutar de un viaje mágico que las cambiará para siempre. 

Como siempre, Agustina Guerrero sabe plasmar perfectamente en papel un amplio abanico de emociones. Las que circulan por estas páginas van desde la ansiedad, el pánico, la angustia, la incertidumbre, la desorientación... Una estupenda noria de sensaciones a las que también acompañará el insomnio. ¿Habéis sentido alguna vez un ataque de este tipo? Sientes como si te fueras a morir. Tu mente se colapsa y empieza a enviar señales confusas a todo tu cuerpo. Te quedas paralizado, el corazón se dispara, hiperventilas, te mareas, sudas como si estuvieras en una sauna, y lo único que te apetece es salir corriendo, huir del lugar en el que estés porque todo huele a peligro, aunque estés en medio de la nada. Es una sensación horrible que no le deseo a nadie. Y Guerrero lo describe tan bien con sus ilustraciones, que os juro que el día que leí esas páginas me fue muy difícil conciliar el sueño y me sentí algo intranquila. Pero confieso que he disfrutado mucho de esta lectura, como siempre ocurre. Resulta muy fácil empatizar con la Volátil, entenderla, ver que a ella le pasa lo mismo que a ti aquel día en que..., o aquel otro cuando conociste a... Ella es así, tal como nosotros. 

Sobre las ilustraciones, os conté muchas cosas en la entrevista. Por ejemplo, la importancia del color rosa, que predomina sobre el resto, o la utilización de sus propias fotografías, que Guerrero toma como base para posteriormente realizar las ilustraciones. No lo reitero aquí y, en su lugar, te invito a pasar por la crónica de aquella charla.

Poco más os puedo decir, solo pediros que os acerquéis a la Volátil que, en definitiva, es acercarse a Agustina Guerrero. Nadie como ella para hablar, con humor, cariño y ternura, de todo lo que acontece en la vida. 






[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


jueves, 2 de julio de 2020

AGUSTINA GUERRERO: 'Con el aborto voluntario, hay temor a mostrarnos frágiles porque se asocia con el arrepentimiento'

La Volátil. ¿Quién no la conoce? La Volátil eres tú y soy yo. Aunque no llevemos una camiseta a rayas blanca y negra, aunque no nos recojamos el pelo en un moño desenfadado, aunque vivamos en otro lugar del planeta y nuestra vida sea muy distinta a la de ella. Es fácil identificarse con este personaje que la ilustradora Agustina Guerrero creó en 2014, cuando publicó su primer volumen, Diario de una Volátil. La sigo desde entonces. Me sienta bien asomarme a su vida, sentir que a ella le ocurren las mismas cosas que a mí, que le alegran o la entristecen las mismas situaciones. Por eso acudo fiel cada cita, a cada nueva publicación. 

Después de verla afincarse en Barcelona, echarse pareja, convivir con su chico o quedarse embarazada, ahora la veremos viajando a Japón con su amiga Loly. Este viaje supondrá no solo un descubrimiento de la cultura nipona sino una reconciliación con su propio yo. La Volátil estaba herida pero ha sabido lamer sus heridas en este nuevo volumen ilustrado, con el que, otra vez, Agustina Guerrero conquista al lector.

Marisa G.- Agustina nos conocimos con tu primer libro, cuando viniste a Sevilla a promocionar Diario de una Volátil

Agustina G.- Sí, pero de eso hace ya mucho tiempo. Acababa de saber que estaba embarazada.

M.G.- Sí lo recuerdo porque, al finalizar la entrevista, te pregunté si tenías algo en mente, y fue cuando me lo dijiste. Te echamos de menos por aquí.

A.G.- Gracias. Lo pasé muy bien en Sevilla.

M.G.- Bueno, tienes nuevo libro. El Viaje es el quinto libro de la Volátil, donde narras ese viaje a Japón que haces con tu amiga Loly. Me gustaría saber por qué has contado este viaje.

A.G.- Hace un tiempo me llamaron para un trabajo. Tuve que viajar a China y como me podía llevar a un acompañante, me fui con mi amiga Loly. Lo pasamos tan bien que, a la vuelta, nos planteamos montarnos un viaje por nuestra cuenta y que, de ese viaje, saliera un libro. La idea inicial era contar las aventuras y anécdotas pero aquel viaje tomó otro rumbo y se convirtió en el libro que es hoy.

M.G.- Y a pesar de que la idea original se vio transformada,  y girar hacia algo muy profundo, decidiste continuar con la idea del libro.

A.G.- Sí, seguí con la idea, a pesar de que se modificó el guión. En realidad no íbamos con ninguna idea preconcebida. Nos íbamos a dejar llevar por todo lo que nos pasara. Pero no me esperé que el viaje interior fuera algo tan intenso.

M.G.- Es que este viaje funciona como una metáfora. Tu estancia en Japón esconde algo mucho más duro y personal, que va más allá de recorrer un país para hacer turismo.

A.G.- Exacto. Japón es un escenario, del que muestro rituales, cultura y lugares. No deja de ser el fondo de todo lo que nosotras vivimos esos días. Fue un viaje interno muy potente para ambas.

M.G.- Emprendes ese viaje con una herida abierta. Con el dolor de haber pasado por un aborto voluntario. Y fíjate, Agustina, que me has hecho pensar en este tema desde otro ángulo. Sabemos que, cuando una mujer sufre un aborto espontáneo, es normal que sienta dolor, tristeza, amargura,... Pero creo que nunca relacionamos estos sentimientos cuando el aborto es voluntario. Es como si fuera menos doloroso.

A.G.- Así es. Con el aborto voluntario, hay temor a mostrarnos frágiles porque se asocia con el arrepentimiento, con la idea de que hemos hecho algo mal. Por lo general, la mujer tiende a esconder su dolor. Pero, que sea una decisión meditada, no implica que no sienta tristeza, que no se tenga que atravesar un duelo. Es como con los divorcios. Cuando una pareja decide divorciarse, las habrá que se sientan aliviadas, pero también habrá otras que sufran. Nadie puede juzgar ese dolor. 

No sabía cómo iba a contar lo del aborto. Luego pensé que el cómo, el dónde y el por qué era indiferente. Solo quería explicar qué sentí y no lo que me llevó a tomar esa decisión, porque eso sí me parecía algo muy personal. La finalidad de este libro es mostrar lo que viene luego para una mujer, cómo se enfrenta a ese después. En España, podemos decidir si seguir o no con el embarazo, pero qué pasa luego. No hay un acompañamiento emocional, la mujer atraviesa su duelo prácticamente sola. Me parece muy importante empezar a hablar de ello, crear una comunidad donde nos podamos apoyar. Es un tema que afecta a todas las mujeres, estén de acuerdo o no, porque seguro que alguien de tu entorno ha pasado por esto.

M.G.- Y es muy curiosa la conexión que tienes con Loly. Ella quiere tener hijos y no puede. Tú puedes y tomas la decisión de abortar. Sin embargo, vuestra relación es de apoyo mutuo y comprensión.

A.G.- Loly ha sido extremadamente generosa. Ella lleva muchos años intentando tener hijos y eso no le ha supuesto ningún problema a la hora de sostenerme, de sostener a una amiga que ha decidido abortar. Creo que Loly ha demostrado una empatía brutal. Por eso en el libro he querido reflejar el dolor desde las dos versiones, sin juzgar ni ser juzgadas.

M.G.- Hay una página en la que ella se queja, y con razón, de que la gente mete demasiado el dedo en la herida, sin tener derecho.

A.G.- Sin tener derecho y, seguramente, sin tener ningún tipo de mala intención. Por lo menos, creo que la mayoría de la gente que hace ciertas preguntas, no actúa con mala intención. Pero fíjate que esa no mala intención puede desencadenar en un movimiento interno, para la persona que recibe la pregunta. A mí me preguntan muchas veces cuándo le voy a dar un hermanito a mi hijo, cuando voy a ir por el segundo hijo... Detrás de todas esas preguntas hay una historia y te pueden poner en una situación "movilizante".

M.G.- Loly y tú, sois la noche y el día. Sois muy diferentes. ¿Qué hace tan especial esa amistad con ella?

A.G.- Pues que nos aceptamos tal y como somos. Nos conocemos desde hace muchísimos años. Podemos decir la burrada más grande que te imagines y la otra persona la va a recibir sin ningún tipo de malicia. Para mí, ahí radica la auténtica amistad y es muy difícil llegar a ese punto. 

M.G.- La Volátil sufre muchísima ansiedad en este libro. Yo he tenido episodios de ansiedad desde hace muchos años y te prometo que he vuelto a revivir esas emociones angustiosas, al mismo tiempo que leía ciertas páginas del libro.

A.G.- Es que nunca sabes cuándo se puede despertar y eso genera más miedo y ansiedad aún. Solo con pensar en las sensaciones es como si regresara de nuevo. No sé si te pasa lo mismo.

"El Viaje" de Agustina Guerrero, un grito para dejar de silenciar el aborto

M.G.- Sí, igual. Ya te digo, esas páginas las leí una noche y me costó muchísimo dormir porque conseguiste contagiarme la angustia. 

A.G.- Sufrir ansiedad es horrible. Siempre he sido una persona que lo controla todo y esto me enseñó que no puedo, que hay cosas que se escapan de mis manos. El ataque de pánico, el insomnio, la ansiedad,... todo eso es muy difícil de sobrellevar. Lo me ocurrió fue una alarma que me estaba avisando de que algo iba mal. Detrás de toda ansiedad hay algo que te lo está generando. Hay personas que no lo saben ver pero yo tenía clarísimo qué era lo que me estaba pasando. Después del aborto, estuve silenciando mis sentimientos durante mucho tiempo, hasta que llegó un momento en el que entendí que no podía seguir así.

M.G.- ¿Y estás mejor?

A.G.- Sí. Estaba medicada y tomaba pastillas para dormir. Cuando decidí que iba a contar mi historia, cuando fui honesta conmigo misma, hubo algo que se desbloqueó. Poco a poco se fue yendo todo. Los médicos empezaron a bajarme la medicación y, a día de hoy, no tomo absolutamente nada y duermo muy bien. 

M.G.- 
Agustina estos viajes emocionales ya empezaron con A calzón quitado, ¿no? O al menos, así lo entiendo yo. Los primeros libros eran como tu día a día, como tu rutina. Estos últimos son más profundos.

A.G.- No pienso demasiado cada libro pero sí creo que este libro rompe con lo que estaba haciendo. Aunque tú encuentres algún paralelismo con el otro, este va a sorprender porque los lectores están acostumbrados a ver al personaje de una manera, y ahora lo muestro de otro modo. Siento que este libro supone una evolución en el personaje, y también una evolución gráfica y narrativa. Me sentí muy entregada con este libro, algo que no me había pasado nunca.


M.G.- Con Mamma mía! narraste tus meses de embarazo y abandonamos a la Volátil cuando iba a dar a luz. Me he preguntado muchas veces por qué no has contado esos primeros meses de maternidad.

A.G.- Tengo mucho cuidado con ese tema. Me lo han pedido muchísimas veces, que hable de la maternidad. Todos los personajes que han salido en mis libros, mi amiga Loly, otro amigo con el que compartí piso,... me han dado su aprobación. Mi hijo no es capaz de decidir por sí mismo. Él 
no puede dar su consentimiento, no puede elegir, por eso he dejado esa parte de mi vida fuera. 

M.G.- Hablemos de Japón. En el libro cuentas muchas cosas de la cultura nipona. Nos hablas de lo que te gustó y de lo que no te agradó tanto, como ese te que, por lo que se ve, sabía al agua de cocer las espinacas. (Risas)

A.G.- Sí, sí. El ritual del té es algo impresionante pero lo que no esperábamos es que supiera tan mal.

M.G.- (Risas) ¿Y qué es lo que más te sorprendió de su cultura?

A.G.- Me impactó mucho el respeto y el silencio. Si íbamos en el tren completamente solas, venía el de seguridad, hacía una reverencia al entrar en el vagón, y otra al salir. Cuando pagas algo, lo tienes que hacer con las dos manos. Te devuelven el cambio con las dos manos también, y te hacen una reverencia. Son actos muy integrados pero que resuenan para los demás. Por otra parte, me chocó mucho el comportamiento de los turistas. En el libro cuento que, estando en Kyoto, vimos a la maikos caminando por las calles y los turistas tocaban, molestaban con muchas fotos,...

M.G.- Todo muy invasivo.

A.G.- Exacto.

M.G.- Has comentado que Loly te dio su consentimiento para salir en este libro. ¿Cómo se ha visto retratada? ¿Qué te ha dicho?

A.G.- Loly es un personaje en sí. Le encantó verse. Creo que la reflejé bien. Loly es como una pequeña niña.

M.G.- Se la ve muy divertida. Háblame un poquito de la paleta de colores. En este libro resalta mucho el color rosa.

A.G.- Cuando empecé el libro tenía claro que quería que el color rosa estuviera muy presente. El color es como un idioma más. Para mí, el rosa es la alegría y la luz, tanto que es casi fluorescente. En contraposición está el negro, que refleja ese pozo en el que estaba, la tristeza que sentía, el dolor y el insomnio. Y luego el rojo, que comparte un poco de ambos lados, del amor y del dolor. 


[Fuente: Facebook Diario de una Volátil]

M.G.- Muchas de las ilustraciones son un calco de las fotografías que has tomado durante ese viaje.

A.G.- Sí. Quería dejar constancia de que lo que estaba contando era tal cual como lo habíamos vivido. Las fotografías me han ayudado para mostrar en el libro lo que nos iba sucediendo cada día. 

M.G.- Para terminar. Agustina, ¿vamos a seguir viendo a la Volátil? 

A.G.- Síiii... Ya tengo otra historia en la cabeza. Me siento muy cómoda con ella. 

M.G.- ¿Y no te has planteado otro proyecto? No sé, crear otro personaje, por ejemplo.

A.G.- Quizá más adelante me anime con otra cosa pero, de momento, no.

M.G.- Pues no te robo más tiempo. Gracias por haberme atendido y espero que vengas pronto a Sevilla.

A.G.- Ojalá. Ya he comentado con la persona que lleva la promoción que, en cuanto podamos, quiero bajar a Andalucía, a hacer firma. Tengo sangre andaluza y siempre me sienta muy bien viajar al sur.

M.G.- Aquí te esperamos. Muchas gracias.

A.G.- Gracias a ti. 



Sinopsis: Estaba todo planeado. Solo faltaba hacer las maletas y partir hacia Japón. Reservas hechas, la guía de los lugares que visitar, y una gran amiga. Nada podía fallar, pero sucedió lo que más temía, y emprendí un viaje más profundo de lo que podía intuir: hasta el lugar más recóndito de mí misma. Y llegué mucho más lejos de lo que nunca hubiera imaginado. Por suerte, en el camino no perdí ni las maletas, ni a mi amiga Loly, ni el sentido del humor.







viernes, 27 de abril de 2018

LA VOLÁTIL. A CALZÓN QUITADO de Agustina Guerrero

Editorial: Lumen.
Fecha publicación: noviembre, 2017.
Precio: 13,90 €
Género: Ilustrado.
Nº Páginas: 144
Encuadernación: Tapa dura.
ISBN:
9788426403377
[Disponible en eBook

Autora

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Sinopsis

Por  muchas máscaras y disfraces que usemos, la verdad de cada uno siempre acaba asomando la patita por debajo de la puerta. Porque al final, por mucho que intentemos esconderlos, todos los calzones se secan al sol.



[Información tomada directamente del ejemplar]
 


Llegar a A calzón quitado implica haberse convertido en un incondicional de la Volátil. No importa lo que ella nos quiera contar, ni si viene sola o acompañada porque, a estas alturas, tiene a los lectores metidos en el bolsillo. Desde aquellos orígenes, cuando la vimos por primera vez en Diario de una Volátil (puedes ver la reseña aquí), esta joven de camiseta a rayas negras y blancas, cabello recogido en un moño desenfadado y mejillas sonrosadas ha ido conquistando nuestros corazones. Al principio solo era una joven soñadora que compartía vida con su pareja y nos mostraba escenas cotidianas de su día a día. Poco después llegó el segundo volumen, La Volátil, Mamma mía! y en aquellas páginas la acompañamos durante los nueve meses de un embarazo, el mismo que estaba experimentando la autora, Agustina Guerrero, y del que nació su adorado hijo Pau. Pero los lectores querían saber más sobre la Volátil y la autora, argentina de nacimiento pero afincada en Barcelona, quiso contarnos en Érase una vez la Volátil, el origen de este personaje, un nacimiento que, al margen del de su propio hijo, le ha cambiado la vida, consiguiendo que muchos nos volvamos adictos a sus viñetas.

A calzón quitado es un estudio sociológico, o debería decir psicológico, ¿o quizá  antropológico? Bueno da igual, en realidad es un retrato sincero que la Volátil hace de sí misma, sacando a relucir buena parte de sus defectos y de ahí que este volumen lleve este título preciso pues, la expresión 'a calzón quitado' viene a significar esa intencionalidad por parte de un individuo de mostrarse tal y como se es, en las duras y en las maduras. Y así, tras una máscara amarilla de enorme sonrisa con la que nos recibe en las primeras páginas, la Volátil se observa, se estudia y se analiza en un proceso de auto-reconocimiento con el objetivo principal de llegar a comprenderse y, por ende, a amarse. Como siempre ha hecho hasta ahora, vuelve a desnudarse y no solo físicamente. Sus emociones, sus dudas, sus miedos, sus incertidumbres... regresan a la luz, constituyendo cada página un fotograma, una fotografía que muestra breves instantes de su vida y diversas situaciones. Generalmente cada ilustración viene acompañada por un texto que se inicia con 'Yo, cuando...' dejándonos ver situaciones que nos harán reír pero con las que buena parte de los lectores (más concretamente las lectoras) se sentirán identificados. Es ahí donde radica el éxito de estos volúmenes porque, ante todo, la Volátil es sumamente humana y también tremendamente sincera y honesta, con un nivel de desinhibición casi orbital, hasta tal punto de mostrarse rascándose sus posaderas sin pudor alguno en la cubierta, mientras nos da la espalda. Pero, ¿cómo es la vida de la Volátil en este volumen? Pues como siempre ha sido, como la de todo el mundo, con lunes somnolientos, con mil cosas que hacer, con ese agotamiento que la invade tras la jornada laboral. La Volátil se asusta, se abruma, se enfada, se entristece, se alegra, se preocupa,... La Volátil soy yo y eres tú mismo lector y por eso es tan fácil empatizar con ella y adorarla.

Sin que exista mucha continuidad entre la escena de una página y la siguiente pues cada ilustración es independiente de las restantes, cada ilustración de trazos simples figura sobre un fondo blanco sobre el que resalta la emoción que se nos quiera transmitir. Tengo que reconocer que he echado en falta la presencia de su pareja, ese joven de barba incipiente y gorrita ladeada que siempre ha permanecido a su lado y que tan bien la entiende. Y sigo echando en falta ver a la Volátil ejerciendo de madre. Sin duda, ese será un volumen especialmente esperado por mí porque, conociéndola, puedo imaginarme escenas y adelantar carcajadas con los mil percances que le habrán ocurrido a partir del nacimiento de su hijo. Espero que algún día Agustina Guerrero nos sorprenda con un volumen así. 

En cuanto a la edición del libro quisiera hacer varios comentarios. Para empezar, no cabe duda que es un libro que salta a la vista, con esta cubierta de aspecto entelado, en tapa dura de color rosa chicle, sobre la que figura una ilustración y un texto en rojo, y los cantos de las páginas en el mismo color rosa pero es una edición que se ensucia con muchísima facilidad. De hecho llegó a mis manos con un viso de suciedad en sus bordes, así que hubiera estado mucho mejor que el libro contara con sobrecubierta. Por otro lado, un lector que no conozca a La Volátil ni a su autora se sentirá un poco perdido con este volumen del que solo deducirá que se trata de un libro ilustrado. No figura biografía de su autora, algo que como lectora no concibo, y la sinopsis es tan exigua que a duras penas uno puede hacerse una idea de lo que vamos a encontrar en su interior.

Y si me preguntáis si merece la pena acercarse a este volumen os responderé con la sinceridad que caracteriza a la Volátil, sí y no. Sí, si eres lector asiduo de Agustina Guerrero, si te has enamorado de sus viñetas, si su personaje te ha conquistado el corazón y si te has leído los libros anteriores. Y no, si llegas como lector novato a estos volúmenes. En este caso, te recomiendo empezar desde el principio y dejarte seducir por esta joven treintañera que solo vive la vida.

Me ha encantado volver a la Volátil, a su humor fino, a su ironía, a volver a verla reírse de sí misma. A calzón quitado ya forma parte de esa colección que figura en mis estanterías y a las que recurro en momentos en los que me encuentro así:












 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


domingo, 5 de febrero de 2017

ÉRASE UNA VEZ LA VOLÁTIL de Agustina Guerrero.

Resultado de imagen de ÉRASE UNA VEZ LA VOLÁTIL

Editorial: Lumen.
Fecha publicación:  diciembre, 2016
Precio: 14,90 €
Género: Novela gráfica.
Nª Páginas: --
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 9788426403384
[Disponible en ePub]

Autora


«La Volátil» es en realidad Agustina Guerrero, diseñadora gráfica, ilustradora y treintañera, nacida en una pequeña ciudad de Argentina, Chacabuco.

Agustina reside en Barcelona desde hace más de catorce años. Trabajó como diseñadora gráfica durante un tiempo, hasta que decidió dedicarse a la ilustración. En 2011 abrió su blog autobiográfico Diario de una Volátil, que alcanzó miles de seguidores en pocos meses y obtuvo un éxito inmediato en las redes sociales. Es autora de tres libros: Nina, diario de una adolescente (Montena, 2011), Diario de una Volátil (Lumen, 2014) , y La Volátil, mamma mía! (Lumen, 2015), traducidos a varias lenguas.

Cuando alguien el pregunta de qué vive, a veces, lo cuenta haciendo dibujitos.

Sinopsis

¿Alguna vez has deseado romper con todo y empezar de nuevo?, ¿escapar sin  mirar atrás? La Volátil también...

Nuestra treintañera favorita se presentó al público con Diario de una Volátl, con el que se ha identificado más de medio millón de personas en todo el mundo. Pero, ¿Qué sucedió antes de todo esto?

En Érase una vez la Volátil la chica con camiseta de rayas nos habla de la vida, de volver a empezar, de su lucha por alcanzar un sueño, de sus aventuras y desventuras para poder sobrevivir en la gran ciudad: el piso compartido, las fiestas, los amigos y algún que otro lío sentimental.

Una ventana al pasado que nos permitirá conocer mejor a la Volátil y quererla un poco más.
 

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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La vida es un camino en el que a veces te cruzas con personas que te marcarán para siempre. Justo en el momento en el que las conoces comienzan a caminar a tu lado, a veces para siempre, y otras tan solo un trecho. Pero sabes que, aunque desaparezcan igual que llegaron, siempre guardarás su recuerdo. En literatura pasa igual. Un día conoces a un personaje e inmediatamente lo incorporas a tu bagaje. Da igual si solo te acompaña por un periodo de tiempo finito. Lo deseable sería que siempre permaneciera a tu lado pero sabes que eso no depende de ti. Mientras tanto, procuras ser testigo de todos sus andanzas y aventuras. Pues esto es precisamente lo que me pasa a mí con la Volátil. La conocí en el 2014 y fue un flechazo inmediato. Me encanta asomarme a su vida y ver lo que le ocurre. Siempre la estoy echando de menos.

Y por eso, cuando vi por primera vez esta cubierta nocturna en tonos morados, con ella asomada al balcón, pensativa y soñadora, mirando a las estrellas, me alegré mucho. La última vez que la vimos, flotaba por los aires en dirección al hospital pues Pau venía de camino y se iniciaba una nueva etapa en su vida.






Y desde entonces, me he preguntado muchas veces cómo estaría la Volátil, de qué modo se había enfrentado a la aventura de la maternidad, cómo le iría la vida entre biberones y pañales. Me la he imaginado mil veces dibujada en un nuevo libro, en versión pulpo, cuidando de Pau mientras intentaba cocinar, trabajar, hablar por teléfono y limpiar la casa. Todo a la vez. Y eso pensé que me encontraría en este nuevo volumen. Sin embargo, Érase una vez la Volátil es un retroceso en la vida de esta mujer soñadora de jersey a rayas, mejillas sonrosadas y roete en el pelo. Debería haberlo sabido si me hubiera dado por leer la sinopsis pero con la Volátil no tengo necesidad de saber nada por adelantado. Me gusta que me sorprenda y lo ha conseguido.

Comienza este tercer volumen con una mudanza que le crispa los nervios y termina por alterarla, lanzando algún improperio contra el sexo masculino. Me asusté. ¿Acaso había roto con el chico de la gorrita? (Recordad que yo no había leído la sinopsis). Parece que estamos ante una ruptura sentimental, una decepción que le acarrea una multitud de inseguridades y miedos pero contará con el apoyo de un nuevo personaje, una amiga que la consuela y la anima. Es su paño de lágrimas con la que se desahoga y e intenta supervivir en esa noria emocional en la que está montada. La Volátil se encuentra tan perdida y desorientada que toma la decisión de emprender un viaje en solitario donde le pasarán mil cosas. Y al regresar, sana y salvo, sentirá que es hora de renacer y coger las riendas de su vida. Entre frustraciones y bajones, encontrará algún momento de felicidad. No se dará por vencida. Iniciará un nuevo proyecto, recibirá un duro golpe pero el final será muy esperanzador.


Al principio me sentí un poco desorientada. Como comenté antes, yo esperaba una continuación en su vida, una inmersión en su maternidad, en su vida familiar. Sin embargo me sorprendió toparme con una cara de la Volátil más deprimente, más negativa en esas primeras páginas en las que ella se siente tan perdida, frente al optimismo de sus anteriores apariciones. No obstante, el avance de la lectura me desveló la luz. Recordé la entrevista que le hicimos en junio de 2014 a raíz de la publicación del primer volumen (puedes leerla aquí) y entendí que Érase una vez la Volátil es todo, o parte, de lo que Agustina Guerrero tuvo que pasar para llegar precisamente a este personaje que la ha hecho tan famosaEste tercer volumen es el origen, el germen, el primer paso para llegar a convertirse en lo que es hoy.


El porqué ha decidido regresar al pasado es algo que no sé. Quizá ha querido hacer justicia con el destino y mostrarnos sus orígenes, lo que hacía antes de crear el blog que fue su carta de presentación ante nosotros.  En cualquier caso, la Volátil sigue siendo un amor, un personaje con el que muchos lectores nos podemos sentir identificados. ¿Quién no ha pasado una crisis sentimental en su vida? ¿Quién no se ha sentido perdido y ha tenido que reencontrarse? Lo fantástico de los libros de Agustina Guerrero es que están llenos de naturalidad, sinceridad y cotidianeidad, esos son los puntales sobre los que se sustentan las viñetas de la Volátil, y por eso resulta tan fácil conectar con ella, pues es una mujer con sus defectos y sus virtudes, a la que le pasan cosas normales y corrientes, que tiene dudas, que sufre, que a veces no sabe qué hacer pero que también sabe disfrutar de las pequeñas cosas. 

Y luego están las propias ilustraciones, naturales como ella misma, que muestran a la Volátil en toda su desnudez cuando es necesario. En Érase una vez  la Volátil me parecido que las ilustraciones son más austeras o que hay menos distribución del color. En cierto sentido es lógico si tenemos en cuenta que en este volumen ella pasa por una crisis de identidad en la que su nivel de optimismo está bajo mínimos. Sin embargo, y como una explosión, de vez en cuando nos encontremos con una bomba de color que llena una página completa o incluso una doble página.




En cuanto a la estructura, en esta ocasión no está muy definida como en los anteriores volúmenes, aunque sí hay un punto de inflexión en el hilo narrativo que conforman las viñetas, un antes y un después, ese momento en el que la Volátil recompone su vida o intenta recomponerla aunque algunos desaprensivos le pongan piedras en el camino. Pero ella es una mujer resuelta, que pasará por sus momentos de debilidad, como todo el mundo, y una vez que se ha desahogado, encarará la vida con valentía.


Disfruto terriblemente con las novelas gráficas de Agustina Guerrero, que siempre, siempre me saben a poco. Intento abordar la lectura con calma y sosiego pero la Volátil es demasiado adictiva para mí. Me pongo a leer, a fijarme en los detalles, y cuando me doy cuenta he llegado al final. De todos modos, nunca la olvido. Recurro a ella de vez en cuando porque me hace inmensamente feliz verla y por eso, yo seguiré pendiente de su vida. 


No sé qué nos tendrá deparado Agustina Guerrero para el futuro. Sea lo que sea, esta lectora seguirá aquí.


 

[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

Retos:

-  Autores de la A a la Z

- 25 Españoles
- 100 libros


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