La semana pasada nos visitó la periodista y escritora Marta Robles con motivo de la publicación de su última novela, A menos de cinco centímetros (Ed. Espasa). El acto tuvo lugar en la Cámara de Comercio de Sevilla y estuvo presentado por el también periodista Jesús Vigorra, cuyas palabras iniciales fueron de agradecimiento a los asistentes.
Vigorra inició el acto con la lectura de un fragmento de la novela en la que se habla de Sevilla, una ciudad donde tendrá lugar un encuentro entre los dos protagonistas de la novela, Misia Rothman y Armando Artigas. ¿Por qué Sevilla?
Continuó Vigorra desvelando la historia central de la novela, «un libro con una hermosa cubierta y que contiene una historia muy sensual». Sobre el argumento comentó que a grandes rasgos trata sobre Armando Artigas, un escritor de éxito, de 45 años de edad, muy atractivo y seductor que mantiene una relación con Misia, una mujer casada con un empresario importante. A esto apuntó Marta Robles que la novela va mucho más allá, comenzando sin lujo de ningún tipo sino en un pequeño piso de un barrio muy humilde de Madrid, Malasaña, donde Tony Roures, un ex corresponsal de guerra metido a detective de infidelidades, acaba de mudarse tras ser abandonado por su mujer. En medio de lo que parece un naufragio, Roures recibirá la llamada de un amigo policía para encargarle un caso de cuernos y asesinato en el que Artigas parece ser el verdugo.
Entre los temas de esta novela negra, el periodista destacó que, al margen de la trama central, se hace una importante reflexión sobre el periodismo de guerra y las vivencias por las que los corresponsales tienen que pasar para desempeñar su trabajo. En este punto, Marta Robles desveló que no todas las escenas y situaciones que se describen al respecto tienen un trasfondo real. «Algunas sí me han sido descritas por compañeros periodistas que han estado en primera línea, como Jon Sistiaga». Vigorra añadió también que otro tema duro que veremos en la novela será la trata de blancas, concretamente una red de prostitución a gran escala entre Argentina y España, un problema que, según nos confirmó Robles, genera más dinero y se ha colocado por delante del mundo de la droga. «Al fin y al cabo las personas se pueden reutilizar una y otra vez. Basta con el aseo personal para estar listos de nuevo».
Jesús Vigorra cuestionó la situación actual de la novela negra que, a juicio de Marta Robles, resulta un género muy atractivo. «En primer lugar es un género muy visual, que admite un tipo de lenguaje mucho más puesto al servicio de la historia por lo que el desarrollo del relato será más ágil y adictivo». Además, señaló, «el hecho de narrar un universo compuesto por personas del día a día, hace posible que la denuncia social sea más creíble». Quiso aprovechar este momento del coloquio para establecer las diferencias que existen entre la novela policíaca y la novela negra. Afirmó que las primeras son aquellas de Agatha Christie o de Arthur Conan Doyle en las que el enigma y sobre todo cómo resolverlo es lo importante, contando siempre con un final que pille totalmente por sorpresa al lector. Sin embargo, en el caso de las novelas negra, «no se trata de llegar a un final sorprendente, aunque por supuesto también puede serlo pero lo que se persigue es que el propio lector vea a través de los ojos del detective, vaya haciendo avances en la investigación, empiece a sospechar de unos y otros, y de alguna manera, reconozca a las personas que pasan por la novela; es decir que esos personajes se vuelvan personas para el lector gracias a que los perfiles psicológicos están muy trabajados. En este tipo de novelas las conclusiones generalmente las saca el lector».
Además, siguió comentando que la novela negra requiere una estructura muy sólida y muy compacta con la que no se defraude al lector, que permita desarrollar varias subtramas «donde lo más importante de todo, como digo, es el perfil psicológico de todos los personajes que van apareciendo».
En cuanto a los personajes, se comentó que en esta novela las mujeres son muy femeninas y los hombres muy masculinos. «He querido que los hombres y las mujeres se reconozcan en todo momento, pero especialmente en las escenas de sexo» porque muchas veces parecen que están escritas o bien para hombres o bien para mujeres. «Mis mujeres son poderosas, son femeninas y sin embargo, todas son completamente distintas».
En relación a las protagonistas femeninas, Vigorra puntualizó que las mujeres de la novela, incluso las asesinadas, son muy singulares. «Creo que no es muy habitual que la presencia femenina sea tan poderosa en una novela negra». Marta Robles respondió que generalmente las mujeres en este género literario son más un florero que otra cosa y en el caso de ser mujeres fatales, utilizan sus encantos para hacer daño a los hombres «y este no es el caso de Misia. Ella tiene un atractivo natural pero en ningún momento quiere hacer uso de él».