Llevo más de una semana sin aparecer por aquí. Otros menesteres han requerido mi atención, esos traspiés que a veces nos pone la vida, que llegan en un segundo, y terminan por ocuparlo todo. Casi sin hacer ruido, voy a intentar regresar a este espacio, a los libros y a las lecturas. No he leído ni una sola línea en los últimos doce días.
Y para regresar, empiezo con el repaso al mes de septiembre. No estuvo mal. Aunque el Covid no ha permitido que las cosas vuelvan a la normalidad, nos hemos ido adaptando a las nuevas circunstancias, a los encuentros virtuales, a las entrevistas por teléfono, a las presentaciones con distancia de seguridad. No cabe otra. Pero a mí todo esto me sabe igual de mal que las comidas sin sal. En fin, es lo que hay. Vayamos por ese repaso.
[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]
Los comprados
Fiel a mi propósito de no dejar de comprar libros, acudo con relativa regularidad a las librerías. Dos fueron los libros que se vinieron a casa. El lector con el que convivo está empeñado en comprar y leer todo lo que Murakami publique y, poco a poco, lo va consiguiendo. Los años de peregrinación del chico sin color (Tusquets) ya está leído y ocupa su lugar en las estanterías.
En lo que a mí respecta, también voy completando colecciones. A veces me apetecen lecturas livianas y divertidas. Como soy fan de Enfermera Saturada, el pasado septiembre compré El guardián entre el ibuprofeno (Plaza & Janés), que también está leído ya.
Los recibidos
Septiembre arrancó con fuerza. Ediciones Alfar publicó Manolito de Emilio Alonso, obra ganadora del V Concurso de Narrativa Manuel Díaz Vargas, y de la que me han hablado muy bien. Le he echado un ojo por encima y no pinta nada mal.
Y también sacó a la luz Una callada sombra de Sainz Irles. Tengo ambos libros sin leer todavía. Confío en poder leerlos cuanto antes.
La editorial Páginas de Espuma publica Las voladoras de Mónica Ojeda. Aún no he tenido tiempo de lanzarme a este volumen de ocho cuentos, pero es un género que me encanta. Además, he leído buenísimas opiniones y otros autores me han recomendado a Ojeda. Por todo ello, estoy segura de que me va a gustar mucho este libro, del que espero poder hablaros muy pronto. Todavía me queda por reseñar La claridad de Marcelo Luján, obra publicada por esta misma editorial.
La Editorial Planeta puso al alcance de los lectores dos títulos más. Por un lado, Ahora te toca ser feliz de Curro Cañete es un libro de autoayuda en el que el autor mezcla sus experiencias personales con diversas reflexiones y tips que nos pueden ayudar en momentos complicados.
Por otro lado, En Auschwitz no había prozac de Edith Eger. Me encantó este libro. Antes de su lectura, jamás me hubiera imaginado que pudiera encontrar en él enseñanzas tan valiosas. Más abajo os dejo el enlace a la reseña, por si os apetece echarle un vistazo.
La misma editorial publicó un libro que me ha impresionado sobremanera. El periodista Jordi Évole firma Confinados. Historias de una pandemia que paralizó el mundo. Este volumen recoge parte de los testimonios y entrevistas que Évole realizó, de manera virtual, durante el confinamiento. Hay pasajes que son duros, pero bellísimos. Os hablo pronto de este libro.
El XXV Premio Fernando Lara recayó este año en el escritor Gonzalo Giner por La bruma verde. En este post, os hablé del acto de entrega de este galardón, al final del cual, obsequiaron a los asistentes con un ejemplar sin corregir. La bruma verde, en su versión venal, ya os espera en las librerías.
Para las lecturas y los encuentros virtuales organizados por Pepa Muñoz de Qué locura de libros, tuve la ocasión de zambullirme en La operadora de Gretchen Berg (Duomo). Fue una lectura muy agradable y que disfruté bastante.
Desde Alrevés, lo último de Graziella Moreno. Su nueva novela, El salto de la araña cuenta con una sinopsis a la que te costará resistirte. De momento, no he encontrado el hueco para leerla pero me apetece estrenarme con la autora.
Para las entrevistas, llegó a casa Armonía en ocho partes de Mónica Gómez Pedreira, una joven cuya vida está inmersa en la multiculturalidad. Esto se refleja en sus libros, donde conjuga su pasión por los viajes con la escritura. Asegura que viajar constantemente a diferentes continentes le ha brindado la oportunidad de empaparse de las diferentes culturas de muchos países y de la idiosincrasia de sus habitantes. Pues bien, vía mail, pude conversar con esta autora, comprometida socialmente, sobre la que es su segunda novela. Pronto publicaré la entrevista.
Y fue un placer charlar con Emma Lira, sobre su último libro El último árbol del paraíso(Espasa). Se trata de una novela aventurera que nos traslada a lugares exóticos y a la búsqueda de la especie más preciada, el clavo.
Me encantó conversar con Xacobe Pato. El autor gallego, y librero en Cronopios, recoge en Seré feliz mañana (Espasa), buena parte de las reflexiones que ha ido volcando en Instagram, en estos últimos años.
Y muy interesante fue hablar con Javier Menéndez Flores sobre Todos nosotros (Planeta). Resultó una lectura llena de intriga y suspense, de la que os hablaré pronto.
Me gustan las novelas de Manel Loureiro. Hasta el momento, me he leído todas las que ha publicado, y así será con La puerta (Planeta). Tenía en mente conversar con el autor en estas semanas pero, debido a las circunstancias que he vivido, lo he tenido que posponer.
Sin embargo, sí fue posible conversar con Noemí Sabugal. La autora leonesa acaba de publicar un libro singular, titulado Hijos del carbón (Alfaguara). Se trata de una obra que trata de retratar la industria de la minería del carbón en España, a través de anécdotas familiares (Sabugal es bisnieta, nieta e hija de mineros) y de testimonios de familias que han dedicado su vida al subsuelo.
Para dar a conocer las dos obras galardonadas, diversos medios de comunicación fueron convocados a una rueda de prensa-almuerzo, de la que os hablé en este post.
La editorial Destino organizó un encuentro virtual con María Oruña. Para poder conversar con la autora sobre su última novela, El bosque de los cuatro vientos, nos reunimos un grupo de lectores desde diversos puntos de España y conversamos con ella durante algo más de una hora. En mi caso, era la primera vez que leía algo de Oruña y admito que me ha gustado.
Los ganados
Poca actividad. Cero oportunidades.