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jueves, 30 de noviembre de 2023

PILAR GARCÍA ELEGIDO: ❝Lo que vivimos nos ha pasado factura a muchos niveles❞

Me encanta la fotografía pero no soy nada habilidosa en la materia. Mi técnica consiste en hacer una decena de fotos de la misma persona o del mismo objeto para que, con suerte, me salga una medianamente en condiciones. Menos mal que ya no hay necesidad de revelado. Así que, cuando tuve conocimiento de este libro, me sentí muy atraída. Primero, por lo que os acabo de decir, porque me encanta la fotografía. Segundo, porque las fotografías de este libro están muy relacionadas con ese episodio tan espantoso que vivimos no hace tanto. 

Pilar García Elegido es cineasta. Ha dirigido varios documentales e incluso ha ganado un Goya por su trabajo titulado Confluencias. Pero también le apasiona la fotografía. Así que, cuando nos asaltó la pandemia y se impusieron tantas restricciones, ella aprovechó para fotografiar lo que estábamos viviendo. Así nació Distancia social, un fotolibro autoeditado, en el que su autora recoge más de cuatrocientas instantáneas. Hay que mirar con detalle todas estas fotografías y leer en ellas la historia que cada una nos quiere contar. Os dejo con nuestra conversación. 

M.G.- Te saludo desde Sevilla, Pilar. Un placer hablar contigo.

P.G.- Un placer. Ay, Sevilla. Tenéis ahora el Festival de Cine.

M.G.- Sí, y los Latin Grammy hace unos días. Siempre tenemos alguna historia pero se agradece porque eso le da vida a la ciudad.

Bueno, Pilar, hablamos de tu libro, de Distancia social. Es un fotolibro. Me apasionada la fotografía, aunque soy mala fotógrafa. Antes de centrarnos en el libro, he visto que eres cineasta de profesión, y que la fotografía es para ti un hobby, ¿no?

P.G.- He hecho fotografías habitualmente. Durante la pandemia, cuando empezamos a poder salir en los horarios restringidos, empecé a llevarme la cámara. Por entonces, estaba haciendo un documental que tuve que cortar por toda la situación. Como no podía hacer cine, empecé a hacer fotografías, pero nunca pensé en hacer un libro. Era simple afición, porque veía que las calles estaban completamente cambiadas con estas medidas. Eran otras calles. Los coches no circulaban; las personas íbamos respetando la distancia social; muchos comercios, al principio, estaban cerrados. Fue algo que pasó en todo el mundo pero que yo viví en Madrid. Así que me puse a hacer fotos y, poco a poco, fui aumentando la distancia de mi casa para hacerlas. Un día, descargando las que había hecho, vi la primera que aparece en el libro. Se ven cuatro personas en la Plaza de Santo Domingo, que siempre ha estado abarrotada de gente, de coches, de todo,.. Y están ahí esas cuatro personas distantes, cada uno en una esquina de un banco. Al descargar esa foto me dije que lo que estaba retratando sin darme cuenta era la distancia social. 

Por entonces, hice una reflexión que creo que hicimos todos, y es que esa distancia social que teníamos por razones sanitarias, iba a traer consecuencias futuras. No es fácil volver al día a día, tal cual. Creo que lo que vivimos nos ha pasado factura a muchos niveles. Pero bueno, como te digo, esa fotografía fue el punto de partida para que empezara a retratar la distancia social de manera consciente. Intentaba ir a muchos barrios, ver lo que pasaba en cada uno y cómo se estaba viviendo. Y hago un paréntesis para decir que la creación nos salva. Para mí fue muy importante hacer esas fotos. Cada uno hizo lo que pudo para salvar aquel tiempo tan raro. Aunque «raro» es un adjetivo que se queda corto. 

M.G.- Esa fotografía con la que se abre el libro es impactante. Ves a esas cuatro personas, como tú mencionas, separados, cada uno en un banco. No hacen nada. No esperan a nadie. No hablan por teléfono. Están simplemente ahí, al sol. Las ves y te preguntas, ¿qué buscan?, ¿qué hacen? Era tan solo estar en la calle.

P.G.- En las plazas se veían mucho este tipo de escenas. Conscientemente las viví y las reflejé. 

M.G.- ¿Has llegado a calcular cuántas fotos has hecho en pandemia?

P.G.- Más de 30.000. Una barbaridad de fotos pero quería dejar constancia. A parte de fotografiar la distancia social, también iba por las calles haciendo fotos a la propia calle o a elementos de la calle que me llamaban la atención. Cuando las haya podido organizar un poco, todas estas fotos las voy a entregar a la Biblioteca Nacional. Creo que tenemos que dejar constancia de lo que hemos vivido. Habrá muchas fotos de la pandemia pero en ciudades como Madrid, van a estar centradas en el centro de la ciudad. Yo hice fotos de los barrios. Y creo que es mi deber entregarlas para que alguien en el futuro, si le interesa, puede ver cómo se vivió la pandemia en los barrios. 

M.G.- ¿Y qué criterios ha seguido a la hora de elegir las fotos? Porque, de esas treinta mil, ¿cuántas se incluyen en el volumen?

P.G.- El volumen incluye 403.

M.G.- ¿Y cómo has hecho para elegir esas en concreto?

P.G.- Pues ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Lo he comentado muchas veces con amigos del cine. Hacer un documental o una película es tremendamente difícil pero hay unos esquemas, unas formas que ya tienes aprendidas. Pero seleccionar fotos, crear un criterio y unos epígrafes me costó muchísimo porque la información que tenía era muy amplia. Al principio, quieres meterlo todo pero luego, debes decir no. Primero, intenté hacerlo cronológicamente pero vi que no funcionaba. Tenía que ser algo más personal. Como también escribo, porque eso forma parte del cine, pensé en usar epígrafes. Algunos son muy generales y otros más concretos porque me fijaba en cosas puntuales que llamaban mi atención. Por ejemplo, había un señor que se ponía en la calle Fuencarral a vender rosas, con su mascarilla. Era un señor mayor y cada vez que pasaba por allí, le hacía una foto. Me llamaba la atención su relación con la gente. Nadie se paraba. Nunca vi a nadie comprar una rosa a aquel señor. También hay epígrafes dedicados al dulce porque, cuando empezaron a abrir los quioscos para vender cafés y churros, la gente se paraba, con las mascarillas, y la distancia social entre todos. Había cosas que me resultaban curiosas y he intentado mostrarlo, desde lo personal a lo universal.




M.G.- La mayoría de las fotos están en color pero, ¿por qué, a veces, introduces alguna en blanco y negro?

P.G.- Me gusta mucho el blanco y negro. Algunas están ligeramente retocadas porque uso muy poco la postproducción de fotos. Me gustan que sean fotos naturales. Pero sí hice algunos retoques y trabajé algunas en blanco y negro. Era una cuestión de estética. No hay ningún planteamiento de otro tipo porque, como verás, se mezclan las de blanco y negro y las de color.

M.G.- Y cuando salías a hacer fotos, ¿te marcabas un itinerario previo o te dejabas llevar?

P.G.- Me dejaba llevar. Cuando llego a una ciudad del extranjero, me sitúo en un punto y, a partir de ahí, empiezo a caminar por intuición y no siguiendo un mapa. Con los barrios he hecho lo mismo. Me situaba en un punto y desde ahí, empezaba a caminar por las calles que más me llamaban la atención. Iba variando. Luego miraba Google Maps para ver dónde había ido a parar. A veces, volvía a la calle principal. Las calles principales siempre me han ayudado mucho porque en las calles principales de los barrios siempre pasan muchas cosas. 

M.G.- Pilar, este libro está autoeditado, ¿no? Te lo pregunto porque hacer un libro de fotografías tiene un coste elevado.

P.G.- Sí, está conscientemente autoeditado.  Ni siquiera he intentado que alguien lo edite. Quería editarlo yo. Eso ha formado parte de esa creatividad de la pandemia. Quería probar a editar un libro y la verdad ha sido fascinante trabajar con el diseñador, localizar la imprenta,... He cubierto una etapa en la que no podía hacer otras cosas. Así que, ha sido como una inversión en aprendizaje para mí. Se queda como una etapa muy especial para mí y para todos. Además, ha supuesto un cambio  en el que la foto demanda su lugar porque, a partir de ahí, me han pedido una de las fotos de Distancia social para la portada de un libro, me han pedido también que haga las fotografías de otro libro,... Es decir, han ido surgiendo cosas que no hubiesen surgido de otra manera. Creo que le tengo que dedicar más tiempo a la fotografía.

M.G.- La verdad que hay fotografías que impresionan mucho. Me pregunto si alguna vez alguien te preguntó por qué hacías fotografías. Hay una, en la página 89, en la que se ve a un señor mayor, en medio de la calle, y te está mirando fijamente. ¿Alguna vez alguien te preguntó por qué los fotografiabas?

P.G.- No. Nadie decía nada. Para esto, soy muy clara. Me coloco en medio de la calle con la cámara y estoy un rato. No hay duda de que estoy fotografiando. Quienquiera se puede retirar, puede decir lo que quiera, porque soy muy respetuosa. De hecho, hay poquísimas fotos de primerísimos planos. Además, con la mascarilla no se reconoce a nadie. He sido especialmente cuidadosa en ese tema.

M.G.- Como comentas, las fotos están agrupadas por epígrafes. Hablas de deporte, de puentes, de bicicletas,... Me resultan llamativas las que muestran a la gente haciendo cola delante de las tiendas y de los establecimientos. Salías a comprar, no veías a nadie por la calle pero, de repente, te encontrabas a ocho, diez, quince, veinte personas haciendo cola en una farmacia, en una tienda,... Me resultan muy conmovedoras esas escenas.

P.G.- Sí, son fotos que quedarán como clásicas, de la pandemia. Todos hemos hecho cola para el supermercado, la farmacia, para todo,... Y en la cola, siempre respetando la distancia social. 

Recuerdo cuando abrieron La Mallorquina, en Madrid, en plena Puerta del Sol. Es una de las pastelerías emblemáticas de Madrid. La cola era como cuando abrieron El Corte Inglés. Hay dos fotos de cuando abrieron ese centro comercial, que yo no nombro en el libro. Ni siquiera se llega a ver del todo el almacén pero sí la cola del primer día. Procuraba estar en esos momentos en los que se abría una nueva etapa. Intentaba estar atenta. Veía que todo el mundo quería volver a hacer cosas que en otros momentos eran normales.

M.G.- ¿Hiciste alguna foto de los famosos aplausos de las ocho de la tarde? No he visto ninguna fotografía de ese momento. 

P.G.- De ese momento hice vídeos. Eran momentos en los que había que escuchar el sonido de los aplausos y por eso hice vídeos que, claro, no están en el libro. 


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Lógico.

Uno de los pies de las fotografías dice: «Lo que nos sostiene. Lo que conforma nuestro modo de vida. La lectura, el cine y la ficción, la música, las artes, han sido refugio y bálsamo durante el confinamiento. Ojalá no olvidemos». Esa comunidad que se formó nos unió mucho y se decía aquello de que íbamos a salir mejores de esta situación. Pero nos hemos olvidado de todo, de todo aquello positivo que conseguimos como seres humanos. Lo hemos olvidado.

P.G.- Se tiende al olvido porque la rutina nos lleva a otros puestos. Quiero ser optimista y creo que un porcentaje de la población ha entendido que la cultura, la lectura, las películas,... todo lo que desarrollamos en ese tiempo, ha sido un salvavidas. Hay que estar incentivándolo siempre. Cuando abrieron los teatros o los cines, era como ir a... Tuve que ir a varios festivales. Fui jurado de cortometrajes en la Seminci, en Valladolid. Recuerdo que las salas estaban al 30%. Entrabas en la sala, lo mirabas todo de medio lado, viendo a ver dónde te tenías que sentar. Tenías como dos o tres butacas, entre tú y la siguiente persona. Todo era muy raro. Pero claro, si era lo que se podía hacer, había que hacerlo. Luego, poco a poco, fue subiendo el aforo al 50%, hasta que las salas se normalizaron. Era todo muy conmovedor. Parecía que todo volvía, que volvíamos a apreciar la cultura desde el patio de butacas de un cine, de un teatro, poder ir al museo... Los museos también me emocionaron mucho. Estuve en el día de apertura de los museos. La cola que se montó en Madrid para entrar en el Reina Sofía fue increíble. O en el Prado. Era emocionante ver esas colas.

M.G.- El libro se editó en enero de 2023. ¿Qué recorrido ha tenido? ¿Has hecho alguna presentación? O no sé si has expuesto estas fotografías en alguna sala.

P.G.- El libro se presentó en la Librería Ocho y Medio. También estuvimos en la feria del libro. Ha tenido un recorrido comedido, como suelen ser los libros autoeditados. Ahora estoy haciendo dos documentales y tampoco he tenido tiempo para el libro. Pero bueno, ha tenido muy buen eco entre la gente que lo ha adquirido. Creo que todos vamos buscando el reflejo de lo que sentimos durante esa época. 

M.G.- Este es un volumen que está dedicado a los familiares de las personas que fallecieron por covid en las residencias, y especialmente está dedicado a tu padre. Me ha conmovido esa dedicatoria porque mi padre falleció en una residencia de mayores, durante esa época.

P.G.- A mí me conmovió mucho todo lo que pasó. Me conmovió, me preocupó y, a ratos, me indignó. En ese tiempo, mis padres ya habían fallecido. Mi madre había estado conmigo hasta hacía relativamente poco. Y yo pensaba en los hijos y las hijas a las que les tocó vivir aquello porque era durísimo. Esta historia de no desviar a hospitales, en algunas comunidades autónomas, de no poder entrar en la residencia, no poder ver a tu madre o a tu padre,... Durísimo, ¿no? Sentía mucha afinidad con esas personas.

Y también está dedicado a mi padre porque a él le gustaba la fotografía y porque escribía. Estaba cantado que tenía que dedicárselo a él. Ojalá que con el tiempo podamos mirar todo lo que ocurrió desde la distancia porque a mí todavía me indigna el tema de las residencias.

M.G.- Yo te agradezco esa dedicatoria porque yo no me pude despedir de mi padre. Me llamaron por teléfono para decirme que había fallecido. Y él falleció sin sus hijos al lado. Así que te lo agradezco mucho porque fue algo durísimo. 

Pilar, no tengo más preguntas que hacerte. Te agradezco que me hayas atendido. He disfrutado mucho, mucho de este libro que además es original. Siempre andamos con novela, poesía, pero un libro de fotografías se agradece mucho y más si es para retratar ese tiempo duro que nos tocó vivir. Lo dejamos atrás pero tampoco hay que olvidarlo porque se vivieron muchas cosas y de ahí salió un aprendizaje. Muchas gracias, Pilar.

P.G.- Muchas gracias a vosotros. Que vaya todo muy bien por Sevilla, que tenéis una ciudad maravillosa. Disfrutadla.

M.G.- Buen día, Pilar.

P.G.- Lo mismo, buen día.

Sinopsis: DISTANCIA SOCIAL plantea un recorrido fotográfico por el Madrid de la pandemia.

Más de cuatrocientas fotografías de calle para mostrar los cambios en la ciudad y en las relaciones interpersonales como consecuencia del covid-19.

Este fotolibro nos invita a realizar un paseo amplio por Madrid y sus espacios desde una visión personal y, en algunos casos, cercana a la poesía visual.

lunes, 10 de mayo de 2021

UN NOMBRE DE GUERRERO de Laura Muñoz

Editorial: Autoeditado
Fecha publicación: diciembre, 2020
Precio: 6,92 €
Género: novela
Nº Páginas: 113
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 979-8580552453
[Disponible en eBook]



Autora

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Sinopsis

Un nombre de guerrero nace del apremio de poner palabras a una historia mil veces repetida, pero inexplicablemente silenciada. Nos relata la batalla sin tregua de una mujer cuyo anhelado embarazo de pronto se complica. Una mujer obligada a emprender un viaje contrarreloj donde las dudas, la culpa y el miedo a la pérdida irreparable la empujan hacia adelante en busca de soluciones. Pero la huida tiene una fecha límite que se llama semana 22, esa última frontera en la que una madre deberá afrontar la decisión más difícil de su vida. Un nombre de guerrero nos revela una realidad profundamente triste, pero lo hace mostrando una ternura infinita, una energía visceral y unas ganas de vida que te envuelven, impidiéndote mantenerte al margen.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Hace algunas semanas pude hablar con Laura Muñoz, a través de Zoom. Ella estaba en Sudáfrica. Yo, en Sevilla. A pesar de la distancia y la frialdad de los medios telemáticos, la conversación fluyó como si una estuviera junto a la otra (puedes ver y leer nuestra conversación aquí). No hace falta ser demasiado sensible y tener un exceso de empatía para entender lo que ha supuesto para Laura y su familia vivir una experiencia llena de dolor, miedo e incertidumbre. A veces, la vida nos pone en situaciones insoportables, de esas de las que pensamos que jamás vamos a salir, que no vamos a recuperarnos jamás. Bueno, también dicen que el tiempo lo cura todo. Será así, aunque ciertos reveses de la vida nos dejan una cicatriz que ni el mejor cirujano estético podrá borrar jamás. No obstante, hablar de lo que nos duele, compartir experiencias, intercambiar pareceres tiene un efecto balsámico. A Laura Muñoz, escribir sobre lo que le ha ocurrido le ha venido bien. Escribir Un nombre de guerrero ha tenido un efecto terapéutico para ella y, si además consigue que su experiencia ayude a otras mujeres, a otras familias, como así está siendo, la importancia de este libro se incrementa. Os cuento.

Laura y su pareja Javier son padres de un niño de año y medio (Ferrán) cuando deciden ir a por un segundo hijo. A pesar de vivir lejos de sus respectivas familias, -trabajan en Sudáfrica-, y de lo que supuso los primeros meses en la vida de Ferrán, -noches en vela, cólicos del lactante, dificultad para compaginar familia y trabajo-, quieren darle un hermano a su hijo. Así llegan los intentos, los primeros meses de búsqueda, las sospechas,... Por fin, Laura vuelve a quedar embarazada.  Todo marcha correctamente. La pareja está feliz e ilusionada. Sueñan con poder ver la cara a su nuevo hijo cuanto antes. Sin embargo, el médico detecta algo en la ecografía de la semana dieciséis«Es grave», dirá la doctora. Laura se enfrenta sola a esa frase y el mundo se desploma. El bebé presenta un derrame pleural o hidrotórax. Es decir, tiene líquido en un pulmón. A partir de ahí, Laura y su futuro bebé se someten a diversas pruebas que determinen la gravedad de la afección. Por otro lado, ella quiere saber, conocer con exactitud qué es lo que tiene su hijo. Por eso se lanza a una búsqueda imparable de información, de segundas opiniones, de alguna posible esperanza que consiga devolverle el aliento. Lamentablemente, el camino estará lleno de obstáculos. Los augurios no predicen nada bueno y el desenlace se tiñe de dolor, el más profundo que una madre puede sentir. Así es la vida. 

Poco se habla del aborto voluntario por causas médicas. Muy poco sobre el duelo perinatal. Si lo piensas, es casi contra natura. Cuando una mujer queda embarazada, lo único que piensa es en ese día del parto y en tener a su hijo en los brazos cuanto antes. Pero en ocasiones, todo se trunca. Si te dicen que tu hijo trae una enfermedad, si no sabes si tendrá buena calidad de vida, ¿qué harías? Dudo mucho que nos podamos hacer una idea de lo que eso supone si no hemos vivido una situación así. Es que no me entra en la cabeza cómo se pude tomar una decisión en estas circunstancias. Pues Laura tuvo que hacerlo. Por eso a mí me parece de las mujeres más valientes que he conocido en mi vida. Después de tener toda la información a su alcance, después de estudiar sobre la patología de su hijo, como si ella misma fuera a examinarse ante un tribunal, después de meditarlo mucho, Laura y su pareja deciden interrumpir el embarazo. Bueno, Laura tuvo que parir a su bebé, lo que me parece más terrible aún si cabe, sabiendo a lo que se enfrentaba. 

Apuesto siempre por los testimonios. De todo tipo. De toda índole. Creo que las experiencias personales ayudan a otras personas que estén pasando por la misma situación. No basta con que un profesional te diga, te cuente, te aconseje. Siento que resulta mucho más cercano el relato de una persona, de otra igual a ti, que haya pasado antes por lo mismo que estamos viviendo. Para mí, Un nombre de guerrero tiene más valor que una novela al uso, aunque su autora admite que también la escribió con una intención literaria.

La narración, que avanza y retrocede en el tiempo, está impregnada con el peso y la gravedad de la verdad. Laura habla desde su experiencia a corazón abierto. Nos cuenta el mazazo que supuso hacer frente a aquella noticia, el dilema moral que se le presentó por delante, el aluvión de emociones a las que tuvo que hacer frente y lo sola que se sentía porque, a pesar de contar con el apoyo de su pareja, de su familia, de sus amigos, la que estaba viendo todo aquello en primera persona era ella. Era ella la que tenía a su bebé dentro, era ella la que sentía cómo se movía en su interior. Luchó todo lo que puedo por sacar a su hijo adelante, por encontrar alguna solución, algún tratamiento que revirtiera la situación de su hijo. Por eso leyó toda la información que pudo encontrar en la red, devoró estudios e informes médicos sobre la patología de su hijo, contactó con otros médicos, con otros centros hospitalarios,... En definitiva, llamó a todas las puertas posibles. Hizo todo lo que pudo, hasta ponerle un nombre a su hijo. 

Escrito en primera persona y con los diálogos insertos en la narración, Un nombre de guerrero conmueve. La lectura, independientemente de tu situación personal, al margen de que seas madre/padre o no, como es mi caso, es muy emotiva. En alguna ocasión me han caído unas lágrimas como melones, tal cual, pero es que es inevitable. Laura lo cuenta como lo vivió, conecta con el lector, te hace partícipe de lo que pasaba por su mente y su corazón. Todo eso para dejar constancia de su vivencia, para que otras mujeres tengan acceso a su experiencia y no se sientan solas. Ninguna mujer en edad fértil está libre de que le ocurra algo así. Ninguna quiere que esto le suceda, pero hay circunstancias que escapan de nuestras manos. Por eso, libros como este son necesarios. Sé que su lectura puede resultar dura, pero en estas páginas hay mucho amor, hay mucha ternura y mucha esperanza.  Recorrer junto a Laura ese camino que le tocó en suerte es recorrerlo con una amiga o con una hermana. Casos como el suyo están ahí y merecen ser escuchados. 

Un nombre de guerrero es una historia dolorosa pero muy hermosa, así que, desde aquí os invito a descubrirla. Esta historia vale oro.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí.

martes, 13 de abril de 2021

LAURA MUÑOZ: ❝La escritura fue un proceso muy terapéutico para poder transitar mi duelo❞

A principios de febrero, recibí un correo electrónico. Me hablaba de un libro autobiográfico, titulado Un nombre de guerrero. La información que se me facilitaba era la siguiente:

«En 2019, me quedé embarazada. Como tantas otras mujeres vivía mi embarazo con ilusión y anhelo, hasta que una mala noticia ensombreció las perspectivas. Es grave, se limitó a explicar la ginecóloga. Luché como pude mientras avanzaban las semanas. En cada visita médica observaba el ecógrafo, ansiosa por confirmar que el problema se había esfumado, esperando un final feliz. Los días se convirtieron en una carrera de obstáculos que fui sorteando, pero la semana 22 acechaba y teníamos que tomar una decisión.  

En aquellos momentos terribles busqué referencias, apoyo. Busqué y busqué. Necesitaba sentirme comprendida, verme reflejada en la experiencia de otras personas que hubieran atravesado algo parecido. Pero un pequeño hueco permanecía vacío, sin tratar, como una herida de la que nadie se preocupa o a la que nadie osa acercarse: las referencias al aborto terapéutico apenas existían. Es un gran tabú sobre la mujer».  

La autora de aquel correo y de este libro es Laura Muñoz, una joven que actualmente reside en Sudáfrica. Hace casi dos años, tras quedar embarazada de su segundo hijo, le dieron una noticia terrible. El bebé que llevaba en su interior sufría un problema grave. El ecógrafo mostraba que tenía líquido en un pulmón. ¿Y ahora qué?  

Laura cuenta en Un nombre de guerrero cómo vivió aquellos momentos, desde el instante de saberse embarazada, con la ilusión por estrenar, hasta esa visita al ginecólogo donde le dan la mala noticia. Nos cuenta cómo tuvo que enfrentarse a un periplo lleno de dudas, miedos, incertidumbre y una profunda tristeza, hasta tomar la peor decisión de su vida: interrumpir el embarazo.

Tras leer el libro, emotivo, conmovedor, desgarrador, he podido conversar con Laura. 

Marisa G.- Laura, ¿qué tal por Sudáfrica? ¿Cómo está la cosa con el coronavirus?

Laura M.- Como en España, hemos tenido fases difíciles y periodos de confinamiento prolongados, que se han hecho muy duros. 

M.G.- Pero ya habréis empezado con las vacunas.

L.M.- Ni siquiera se ha empezado. Es algo de lo que en España no se habla lo suficiente. Los países en desarrollo no tienen un plan de vacunación. No creo que la vacuna llegue aquí hasta 2022 o 2023.

M.G.- No lo sabía. Todo esto es muy complicado. Bueno, Laura, vamos a hablar de tu libro, de Un nombre de guerrero Este libro es lo primero que te planteas escribir, ¿verdad? No hay ningún precedente.

L.M.- Es la primera novela que escribo. Un nombre de guerrero tiene intención literaria pero, en realidad, ni siquiera empezó como una novela. Inicialmente estaba en un momento muy doloroso, un momento de duelo, y tenía esa necesidad de escribir. No sabía muy bien qué estaba escribiendo, si un blog, o algo así. Pero me estaba viniendo muy bien combatir la desmemoria y grabar todo lo que me había ocurrido. Ese pequeño proyecto fue creciendo, me di cuenta que empezaba a usar recursos literarios, que el texto era más lírico, y un día entendí que estaba escribiendo una novela. Entonces, tuve que empezar desde el principio para reescribirlo todo. Ha sido un proceso enriquecedor. Estoy muy contenta con el resultado.

M.G.- Si tuvieras que hablarle a alguien sobre tu libro, ¿qué le dirías?

L.M.- Le diría que muchas veces la literatura nace de una herida, de un dolor que un ser humano lleva dentro y tiene la necesidad de sacar. Me encontraba en un momento en el que mi bebé había muerto. Sentí la necesidad de escribir sobre ello, y compartirlo con el mundo. Es un libro duro. No nos vamos a engañar. Pero está escrito desde el amor y desde la fuerza de vivir. No sé cómo lo habrás apreciado tú.

M.G.- El libro sobrecoge. No te voy a mentir. No soy madre y nunca he sentido esa llamada de la maternidad pero, indudablemente, el libro te llega. La historia cala profundamente. Y es muy fácil imaginarse la motivación, el porqué de este libro. Hablas de una necesidad de compartir, ¿es únicamente lo que te ha impulsado a escribirlo? 

L.M.- Hay más de una intención. En primer lugar, me sirvió a mí misma. La escritura fue un proceso muy terapéutico para poder transitar mi duelo. Después había una intención de ayudar a otras personas que han pasado por lo mismo, de crear referencias. Este es un tema muy silenciado, del que apenas se habla nada. En la literatura apenas hay referentes. Bueno, acaba de salir hace poco la traducción al español de Tienes que mirar de Anna Starobinets, una novela que trata un tema parecido. Pero si no es por eso, casi no hay nada. Así que he querido que esta sea mi contribución. Sin embargo, no es un libro que vaya dirigido únicamente a personas que hayan pasado por esto. Como has dicho, mujeres que no son madre, que no han vivido nada similar, pueden empatizar con la trama, e interesarse por lo que va a pasar. Los sentimientos son universales. Por lo tanto, como autora, he tenido la intención de escribir un libro lo más bello posible, pero también es un homenaje a mi hijo. Si de paso sirve para que la gente sepa lo que es este duelo, habrá sido un gran logro.

M.G.- Al hilo de lo que comentas, tengo dos preguntas. Dado que el libro ha sido terapéutico, ¿sientes tu herida algo más cerrada?

L.M.- Completamente. Los procesos de duelo llevan su tiempo y, aunque parezca mentira, se completan. Hace casi dos años que a mí me dan esa mala noticia y es verdad que el tiempo ayuda a curar las heridas. Pero si no tratas esas heridas, aunque pase el tiempo, se pueden enquistar. En aquel momento, no sabía de qué forma explicar a la gente cómo me sentía. La escritura me sirvió para reconciliarme conmigo misma, para explorar mis propios sentimientos, para dejar constancia de todo por lo que he pasado. Estoy completamente segura de que si no llego a escribir este libro, no estaría donde estoy. No estaría en paz conmigo misma.

M.G.- La otra pregunta tiene que ver con el tipo de aborto que tú viviste. Cuando pensamos en aborto, lo primero que se nos viene a la mente es la interrupción del embarazo involuntario y espontáneo. Luego está esa otra circunstancia en la que la mujer decide, por el motivo que sea, no tener a ese hijo. Es una decisión propia. Pero nunca nos planteamos el caso que tú has vivido, el tener que interrumpir la gestación por causas médicas. ¿Por qué no se habla de esto?

L.M.- Eso mismo me pregunto yo. Puede haber varios factores. Como sociedad, puede ser que nos cueste más enfrentarnos al dolor y a la muerte. Muchas veces, las personas, con la mejor voluntad y con el mejor de los fines, te intentan animar. Pero en ese momento, en el que has perdido a un ser querido, no quieres animarte. Solo quieres que te escuchen, que estén a tu lado. Sé que hablar de esto no es lo más placentero del mundo pero es necesario. La vida y la muerte forman parte de un todo y no se entiende una sin la otra. Ayuda mucho tener a personas cerca y que entiendan por lo que estás pasando. 

M.G.- ¿Existen asociaciones? ¿Hay algún tipo de ayuda institucional?

L.M.- Poco a poco los hospitales van tomando mayor consciencia. Es algo relativamente reciente. A raíz de haber escrito el libro, he descubierto todo un universo de asociaciones de duelo, la mayoría de ellas relacionadas más bien con el aborto involuntario. En España se ha creado este mismo año, una asociación de interrupción del embarazo por causas médicas. Todas ellas hacen una labor magnífica, de acompañamiento.


M.G.- ¿Y has conseguido hablar con otras mujeres que hayan pasado por lo mismo que tú?

L.M.- Sí. El libro lo han leído otras personas que han pasado por algo parecido porque contacté con asociaciones de duelo, con psicólogas. No sabía si el libro iba a remover en exceso, a las personas que han pasado por eso porque, desconoces en qué momento se encuentra esa persona. Pero he recibido testimonios muy conmovedores. Me han dicho que se han sentido muy acompañadas. 

También han contactado conmigo desde hospitales en España y han incorporado el libro a sus bibliotecas. Y psicólogos perinatales creen que el libro va a hacer mucho bien. La recepción ha sido muy buena.

M.G.- He intentado ponerme en tu piel pero creo que hay que ser muy valiente para pasar por lo que tú has pasado y para enfrentarse a lo que tiene que pasar por tu mente cuando tú, como madre que siente esas pataditas de tu hijo en la barriga, tienes que tomar una decisión tan tremenda. ¿Eso cómo se hace?

L.M.- Es durísimo. Nadie está preparado para eso. No hay un manual y nadie tiene en ese momento las herramientas que puede necesitar. Un hijo, aunque no lo hayas visto ni lo hayas abrazado, es tu mayor anhelo. El vínculo se desarrolla antes de que exista ese contacto, desde el momento en el que es un embarazo deseado, y te cuidas para esa persona que va a llegar. Tener que tomar esa decisión es realmente terrible. Espero que con el libro se haya entendido el proceso, todas las etapas por las que hay que pasar, todas las ideas que pasan por la cabeza. Es un problema sin solución. Sabes que, hagas lo que hagas, va a estar mal. Y lo único a lo que te agarras es que no quieres que la vida de tu hijo sea una vida desgraciada y de dolor. Da igual lo que hagas. Pasarás por un duro trance. Al menos, es importante reconciliarte contigo misma y tener claro que la decisión que tomas es porque es la mejor. Ayuda también el acompañamiento de la familia.

M.G.- En tu caso concreto, tú ya tenías un niño pequeño y tenías que seguir con tu vida, atendiendo a tu otro hijo, tu casa, tu trabajo... En un caso como el tuyo, yo solo sentiría ganas de acostarme y no levantarme, pero tú tenías que seguir.

L.M.- Pero eso también me dio la vida. Mi hijo me reclamaba, quería que siguiéramos jugando. Eso me ayudó porque me hizo darme cuenta que a mi alrededor seguía habiendo mucha vida. Al final del libro, intento explicar que hay pequeños signos de esperanza. Incluso en ese momento, era capaz de apreciar un cielo azul maravilloso o sentir el calor de la persona que me abrazaba. A pesar de todo, yo quería seguir en esa vida, pero necesitas un tiempo para reconstituirte y poder enfrentar la vida con optimismo.


[Encuentro zoom con Laura Muñoz]

M.G.- Laura, soy una completa ignorante en estos temas. Entre que no soy madre y no he tenido un caso cercano como el tuyo, a mí lo que me dejó muy impresionada es saber que, en realidad, das a luz a tu hijo. Es decir, tú tienes que parir a tu hijo, sabiendo lo que sabes, que va a fallecer. Lo que me parece doblemente terrible. Yo creí que te hacían una cesárea.

L.M.- Sí, hay un parto. A partir de una determinada fecha, se puede parir y se recomienda parir. Es mejor para el cuerpo de la mujer pero es que, incluso, es mejor para el proceso de duelo. Tú no estás pasando por una intervención quirúrgica. Tú estás pariendo a tu hijo, que morirá, pero tienes que despedirte de esa persona porque es tu hijo. Entiendo que sea la parte del libro que puede chocar más, las más tremenda a nivel emocional, pero no me arrepiento para nada. Me queda el recuerdo de haber tenido a mi hijo en brazos. Es duro de explicar pero te puedo asegurar que lo haría mil veces, a pesar de todo lo que conlleva un parto.

M.G.- Efectivamente, después de parir, pides quedarte con tu hijo, tan pequeñito, en brazos. Si antes te hablaba de valentía, para mí eres una heroína, por enfrentarse a ese momento.

L.M.- Sé que a mucha gente puede sobrecoger la idea de abrazar a tu hijo, que no vive, pero como te digo es algo que se recomienda. Date cuenta de que son los únicos recuerdos que yo puedo guardar. Los únicos que una madre puede tener con su hijo, esos minutos, ese par de horas. Es muy importante hacerlo porque queremos guardar un recuerdo de nuestros seres queridos. Es un momento muy duro, pero muy especial.

M.G.- Cuando te dan esa mala noticia, desconocías lo que le ocurría a tu hijo y empiezas a investigar. Siempre se dice que, cuando uno tiene un problema médico, lo último que debe hacer es mirar en Internet. Sin embargo, tú te lanzas a buscar todo tipo de información, que te ayudó muchísimo. Te aprendiste todo lo que había en relación al problema de tu hijo.

L.M.- Así es. Me rio cuando vas al médico y te dicen que no mires en Internet. ¡Es que yo quiero saberlo todo! Eso va con mi personalidad. Hay gente que prefiere hablar con otras personas y que le cuenten. En mi caso, yo quiero leerlo y aprendérmelo. Llegó un punto en el que el propio médico me dijo que creía era la que más sabía de este tema, en el mundo amateur. Soy así. Pero lo más importante es acudir a fuentes confiables. En este caso eran investigaciones médicas de universidades. 

M.G.- A lo largo de todo el proceso, tenías a tu pareja apoyándote, a tus suegros y padres, aunque estaban lejos. Sin embargo, en el libro se percibe una sensación de soledad, como si, a pesar de todas las personas que te apoyan y te rodean, te sintieras sola porque eras tú, y no otra persona, la que estaba viviendo aquello en primera persona.

L.M.- Es así. Soy una persona muy arropada y mi marido es la persona que más quiero en este mundo. También soy una persona de convicción feminista y siempre he pensado que la crianza es algo compartido. En mi casa hay corresponsabilidad. Sin embargo, en esos momentos, también me doy cuenta que la que lleva el embarazo en mi vientre soy yo, la que ha sufrido los cambios hormonales y la que sufre las náuseas por la mañana soy yo. El principio del embarazo no deja de ser algo más conceptual para el hombre porque no se ven los cambios. Más adelante el padre verá cómo la tripa se abulta o puede sentir las pataditas del bebé. Posiblemente todo mi entorno estaba ahí y quería hablar conmigo pero yo, en mi burbuja, no dejé que nadie penetrara porque lo estaba sufriendo en mis propias carnes.

M.G.- Has comentado que algunos hospitales han incorporado el libro a sus bibliotecas pero, a nivel mediático, he leído que Samanta Villar ha hecho alguna alusión al libro, en redes sociales.

L.M.- Sí y le estoy muy agradecida. Cuando eres una autora independiente, lo más complicado es conseguir visibilidad. Existe mucha suspicacia en cuanto a un libro que ha sido autoeditado. Es muy importante que determinadas personas te acompañen y te ayuden con el boca a boca. Con Samanta Villar, tan comprometida con el tema de la maternidad, contacté y se leyó el libro. También Armando Bastida, enfermero conocidísimo, hizo un vídeo sobre el libro. Posiblemente vengan algunos más, que están en proceso de lectura. Igual te tengo que dar las gracias a ti.

M.G.- Bueno, estos testimonios hay que darlos a conocer. Son importantes. Pero tengo otra cuestión, Laura. Tú vives en Sudáfrica. Allí no hay sanidad pública. Y eso me hizo pensar que, en España, con recortes o sin recortes, tenemos una sanidad pública y acceso a una serie de servicios, que no existen en otros lugares. Por eso te viniste a España a terminar el proceso.

L.M.-  Eso es así. Podemos y debemos señalar las carencias, y exigir que se mejore la sanidad pero aquí, tenemos la tranquilidad de saber que, independientemente de la enfermedad que padezcamos, se nos va a tratar, aunque el tratamiento sea muy caro. No somos conscientes de ello.  En mi caso, cuando en su momento miro cuánto me va costar una UCI de neonato en Sudáfrica, suponía la bancarrota familiar.

M.G.- Es que no nos damos cuenta... Y Laura, ¿cómo te sientes ahora?

L.M.- Estoy bien. Como te decía antes, el proceso de duelo se completa. Eso no quiere decir que olvides. De hecho, desde que he publicado el libro, no sé cuántas veces he llorado. ¡Muchos días! Es inevitable. No lo olvidas y no lo quieres olvidar. Pero, al mismo tiempo, soy feliz. Tengo una familia maravillosa, me gusta mi trabajo,... Veo la vida con optimismo. Mi hijo seguirá para siempre en mis recuerdos. Me acompañará siempre. Pero, gracias por preguntar.

M.G.- Es lo menos. Quisiera saber algo y no sé si debo preguntarte... ¿lo que has vivido te ha provocado algún temor por volver a intentarlo? ¿Te has planteado volver a quedarte embarazada?

L.M.- No sabemos lo que la vida nos va a deparar. Lo que sí te digo es que, durante el primer año, después de la interrupción, yo tenía auténtica ansiedad ante el pensamiento de volver a quedarme embarazada. Ya no la tengo pero ya veremos.

M.G.- De acuerdo. Y tras escribir este libro de manera puntual, no sé si te han entrado ganas de seguir escribiendo.

L.M.- Está bien que me lo preguntes porque la verdad es que sí. Mucha gente se queda con la idea de que es un testimonio. Se pueden imaginar a una mamá en duelo que escribe un diario, una tarea igualmente loable y digna. Pero sí tuve una intención literaria. Ahora serán los lectores los que digan si la obra está a la altura. No sé cuándo podría ponerme porque tengo mi trabajo, mi familia, no será algo a lo que le pueda dedicar tiempo todos los días.

M.G.- Bueno Laura, pues aquí estoy por si te puedo ayudar. Me alegra haberte conocido y haber podido leerte.

L.M.- Gracias a ti, Marisa.

El libro lo puedes adquirir aquí.

[Foto cedida por la autora]

Sinopsis: Un nombre de guerrero nace del apremio de poner palabras a una historia mil veces repetida, pero inexplicablemente silenciada. Nos relata la batalla sin tregua de una mujer cuyo anhelado embarazo de pronto se complica. Una mujer obligada a emprender un viaje contrarreloj donde las dudas, la culpa y el miedo a la pérdida irreparable la empujan hacia adelante en busca de soluciones. Pero la huida tiene una fecha límite que se llama semana 22, esa última frontera en la que una madre deberá afrontar la decisión más difícil de su vida. Un nombre de guerrero nos revela una realidad profundamente triste, pero lo hace mostrando una ternura infinita, una energía visceral y unas ganas de vida que te envuelven, impidiéndote mantenerte al margen.

martes, 3 de noviembre de 2020

MÓNICA GÓMEZ PEDREIRA: 'El supremacismo blanco se basa en argumentos pseudocientíficos'

Mónica Gómez Pedreira tiene un hogar multicultural: su marido es cubano, su hijo etíope y ella es gallega. Sus familiares y amigos están repartidos por todo el mundo. La autora escuchó una vez una frase que le impactó: «Quiero borrar el color de mi piel». ¿Por qué el color de la piel puede suponer una barrera a la hora de aceptar a las personas? ¿De dónde proviene el racismo? ¿Hasta qué punto puede hacer daño? Así nace Armonía en ocho partes, el nuevo libro de la escritora Mónica Gómez.

El interés de Mónica por entender el racismo, le llevó a visitar páginas de Internet como Afropunk, Osengwa... Se documentó exhaustivamente y hasta  encargó un libro a Mathieu Bitton, Darker than blue, que le llegó directamente desde California. Mónica quería hacer entender a la gente que el mundo estaba lleno de personas talentosas cuyo color de piel no importaba.

Toda la información que recopiló en esos años, junto con su fascinación por la historia de EEUU y toda la cultura «black», dio lugar a Armonía en ocho partes.  Esta novela nace por la necesidad de explicar el origen del racismo en EEUU, los movimientos por los derechos civiles y la situación actual de la población afroamericana. 

El libro ha sido presentado al Premio literario Amazon Storyteller 2020, plataforma desde la cual se vende y podría, perfectamente, formar parte del movimiento Black Live Matter.


Marisa G.- Todos sabemos que las letras y los números no están reñidos, pero ¿de qué modo, una directora financiera como tú, llega al mundo de la escritura? ¿Cuándo se inicia tu deseo de escribir historias?

Mónica G.- En absoluto está reñido. Soy Grado en Relaciones Laborales y RRHH así que podrás imaginar cuánto he «hincado los codos» con materias de derecho y asignaturas muy teóricas. También en materias relacionadas con gestión de equipos, algo muy útil en general. Me decanté por letras mixtas y mis asignaturas preferidas siempre han sido la literatura y la historia. Me especialicé en dirección financiera con un máster y un MBA, así como con la amplia experiencia durante años trabajando en multinacionales con grandes profesionales. 

La dirección financiera y de negocio, mi puesto actual, requiere de gran previsión y estrategia. Esto es muy útil a la hora de crear historias para un libro de ficción histórica. Creo que todo aquello que desarrollamos con preparación y experiencia nos sirve para muchas otras facetas de nuestra vida. 

M.G.- Tu primera novela se titulaba Mestizos. En esta segunda, Armonía en ocho partes, vemos en la cubierta a personas de color. ¿Ambas obras siguen la misma línea?

Mo G.- En ambas encontramos personajes con mestizaje entre blancos y negros. Algunos personajes de Mestizos son cubanos y el mestizaje en la isla es muy alto, porque también lo es el porcentaje de población negra allí. Realmente todos somos producto del mestizaje. Así pues, las ideas que han llevado a sostener que las personas blancas son superiores y por ello deben dominar la vida política, social, histórica e institucional, es decir el supremacismo blanco, se basa en argumentos pseudocientíficos. No tienen base científica real. El genetista italiano Luigi Luca Cavalli Sforza autor de ¿Quiénes Somos? Historia de la diversidad humana, afirmó lo siguiente: «el racismo es un antiguo flagelo de la humanidad». Para él las líneas filogenéticas de las poblaciones mundiales, la lingüística y la arqueología cuentan la misma historia: hombres y mujeres migrantes desde siempre y que se mestizaban entre sí. Su conclusión es que las «razas» no existen, existen solo en las mentes de los racistas. 

En ambos libros trato del mestizaje y hay personajes blancos, negros, mulatos etc con sus virtudes y sus defectos. No es una cuestión de «raza», es una cuestión de personas. Estos libros tocan una temática muy diferente, ambos encuadrados en la novela histórica de ficción. No hay más puntos en común entre ellos. 

M.G.- Cuéntanos un poco de qué trata esta segunda novela.

Mo G.- Armonía en Ocho Partes arranca en 1860 en África con el secuestro de negros para ser vendidos como esclavos en suelo norteamericano. A través de uno de los esclavos y sus siguientes generaciones viviremos la evolución de EEUU en todos los ámbitos: político, social, musical, bélico, desarrollo arquitectónico etc. Esta familia será testigo y parte activa en la lucha por los movimientos de derechos sociales de la población afroamericana y los narradores de 160 años de historia a través de varias generaciones.

M.G.- ¿Por qué escribir sobre el origen del racismo?

Mo G.- Porque solo entendiendo el origen del problema podremos corregir comportamientos futuros que eviten que algo así suceda de nuevo. La formación, en materias de este tipo, aporta una visión más global y crítica para comprender en qué punto nos encontramos y las injusticias cometidas por intereses partidistas. Es muy importante mantener viva la memoria histórica. 

M.G.- Recuerdo la serie Raíces de 1977. Era muy pequeña y me impactó muchísimo por la dureza de algunas escenas. Imagino que también habrá pasajes especialmente duros en tu novela.

Mo G.- Los hechos que sucedieron fueron duros, crueles; sería irresponsable edulcorar estos acontecimientos, tampoco lo pretendo. La historia es dura por momentos. Cuando veo una película, serie o leo sobre algún tema histórico que me interesa no quiero saltarme las escenas difíciles, a través de ellas comprendemos el alcance de las mismas y su dimensión. Si te gusta el género bélico no pretendes que te eviten las escenas de sangre, sería artificial. Estoy segura que mis lectores tampoco pretenden eso. 

M.G.- El racismo en EEUU y en Europa. ¿Igual de exacerbado?

Mo G.- El racismo es un problema mundial. La diferencia de Europa con EEUU, en cuanto a la población negra, es que mantuvieron leyes segregacionistas hasta la década de los 60 del siglo XX. Las leyes Jim Crow se anularon por la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de derecho de voto es de 1965. Estamos hablando de una historia reciente, por tanto, la herida y el daño es mucho mayor. La fractura en la sociedad es muy palpable hoy en día en EEUU, en gran parte producida por falta de responsabilidad institucional. En Europa los grupos de supremacistas blancos y racistas existen, por supuesto. De hecho, en los últimos años se podría hablar de un resurgimiento de la extrema derecha que propugnan leyes mucho más duras e impedimentos a la inmigración que son vistos como un gran mal para sus países. Este tipo de ideologías no van de la mano con el fin del racismo. Esta semana he leído un caso de homicidio en Bélgica de un universitario de ingeniería civil, negro, que fue sometido a un macabro ritual de «bautismo» por una fraternidad universitaria. Las últimas investigaciones apuntan a que detrás de su asesinato se escondían motivos raciales. Es duro que el color de tu piel determine tu integración social y hasta la seguridad de tu propia vida. Es simplemente inaceptable. 

M.G.- En España sí advierto algo de racismo con respecto a la etnia gitana, a los rumanos o a los sudamericanos. Pero me gustaría creer que hemos avanzado algo. ¿No crees?

Mo G.- No estoy segura. Veo más latente en la población española la supuesta amenaza que consideran, supone la inmigración y el aumento de votos hacia aquellos políticos que les prometen restricciones más duras para los inmigrantes. Obviamente este miedo a la inmigración varía en función del país de origen. Creo que con la etnia gitana está más superado en general, si bien no hablaría de integración absoluta. No ayuda a aquellos que buscan una oportunidad en nuestro país que haya crimen organizado procedente de Europa del Este o bandas latinas, que están en la prensa constantemente por cometer delitos violentos. Esto provoca subconscientemente un rechazo social hacia cierto tipo de colectivos. El problema es cuando no diferenciamos aquellos otros colectivos que no suponen una amenaza para la sociedad. Simplemente buscan una oportunidad de mejorar sus vidas o escapan de las atrocidades de la guerra, en sus países de origen. Los movimientos migratorios son tan antiguos como el hombre. Probablemente forme ya parte de nuestro ADN la lucha por impedir que otros seres humanos traten de asentarse en lo que consideramos nuestro hogar.



M.G.- Háblanos de algunos de los personajes.

Mo G.- Caroline Auguste es un personaje muy complejo. Es una precursora, con fuertes principios, inteligente, hábil, muy valiente y decidida. Ella podría tener perfectamente su propio libro. Es uno de mis personajes preferidos. Eveline Stella, su hija, es una mujer adelantada también a su tiempo. No duda en tomar decisiones tan difíciles, para la época histórica que le toca vivir, que pone su propia vida en riesgo. Es una mujer formada y pertenece a la clase alta de Charleston. No duda en dejar su vida acomodada por amor. Es hábil con los negocios al igual que su madre. Martha y Bob son para mí personajes muy especiales, no se adaptan a su vida de esclavos y se rebelan de forma oculta e inteligente. Ayudan a su comunidad incluso poniendo su vida en riesgo, que era el precio que suponía en esa época y circunstancias «saltarse las reglas».

Hay muchos personajes interesantes a lo largo de la historia, los cuales influyen en su entorno de una u otra forma. Muchos conviven con personajes históricos reales de la época, especialmente en el ámbito musical. 

El lector podrá vivir a través de una gran variedad de personajes esta historia y es muy probable que cada uno pueda tener su personaje preferido o con el que más se identifica. 

M.G.- La construcción de los personajes te ha obligado a dibujar un árbol genealógico que el lector encuentra en las últimas páginas del libro. 

Mo G.- Sí, fue necesario crear un árbol genealógico para esta historia. El mío personal de trabajo es mucho más detallado en cada personaje. Sin este trabajo podría incurrir en incoherencias de fechas o datos, al tratarse de siete generaciones de una familia la rigurosidad es muy importante. Para el lector he dejado el árbol genealógico resumido al final del libro. Le ayudará a seguir la historia de esta interesante familia. 

M.G.- Siete generaciones y unos cuantos hitos históricos: la guerra de Secesión, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Vietnam. Todos estos acontecimientos bélicos tienen presencia en tu novela, ¿hasta qué punto?

Mo G.- Cada hito histórico afecta directamente a la población que vive en el país. Estos hechos históricos son muy transcendentales en la historia de EEUU y por tanto los trato en el libro. El lector encontrará historia bélica además de otras ramas de la historia de Norteamérica y del resto del mundo. Nuestro primer personaje Demond describirá en detalle la guerra de Secesión, en la cual participa como abolicionista. 

M.G.- Los movimientos pro-derechos humanos y la evolución de la música son también importantes. Háblanos del proceso de documentación.

Mo G.- La documentación fue un proceso largo por todo el periodo que abarco. Durante mucho tiempo he estado leyendo noticias, artículos y todo lo relacionado con esta temática. Visualicé muchos documentales y películas de este género. Algunas ya las había visto y las recuperé. Me centré en la historia de la población afroamericana en concreto y de EEUU en general, incluyendo la evolución musical. Reviso a diario prensa americana para mantenerme al día de lo que allí sucede. El movimiento Black Live Matter ha sido muy activo en estos últimos años y una fuente de información constante en RRSS. 

La música afroamericana siempre ha sido un género que me ha apasionado por lo que no requirió mucho esfuerzo, si bien me centré en investigar más profundamente sobre vidas de jazzistas como Miles Davis, John Coltrane, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Aretha Franklin, etc. En el libro recorro todos los movimientos musicales y su evolución, no solo el Jazz. 

Durante este largo periodo fueron surgiendo importantes movimientos y asociaciones para luchar por los derechos civiles de la población afroamericana. Muchos son conocidos por todos a través de personajes que dejaron una huella muy importante como han sido Martin Luther King y Malcolm X. Otros como la NAACP quizás menos, pero tuvo un papel muy activo para luchar contra la segregación y derechos fundamentales como son el derecho al voto. Todos estos movimientos se enfrentaron de forma diferente a las instituciones para alcanzar su objetivo: la igualdad y el fin de la segregación. Hoy en día podría parecer algo muy básico, pero durante muchas décadas marcó la vida de una gran parte de la población norteamericana. La lucha por la igualdad real continua en la actualidad. Aún queda camino por recorrer. Por suerte sigue habiendo muchas organizaciones dispuestas a levantar la voz y a continuar con la lucha por la ansiada y necesaria igualdad real. Ayuda también el hecho de tener importantes referentes afroamericanos en muchos ámbitos como: el musical, el político, el deporte, la literatura, la investigación, etc., en los últimos tiempos y que son un referente también para la población no afroamericana. 

M.G.- El libro también cuenta con fotografías, ilustraciones y recortes de prensa.

Mo G.- Sí, he incluido alguna imagen y recorte de prensa que sitúa al lector en lo que voy narrando. Personalmente me hice con una amplia colección que archivaba en mi carpeta digital del manuscrito con mucha otra información, pero esas quise incluirlas por ser significativas para mí. 

M.G.- Al final del libro encontramos un epílogo muy interesante en el que relacionas una serie de agresiones policiales y el efecto nocivo que produce el negacionismo.

Mo G.- Sí, el epilogo es mi forma de transmitir la motivación para escribir esta historia y hechos que han avivado la necesidad de abordar los problemas a los que se enfrenta la población afroamericana en su día a día. Han alimentado la fuerza de asociaciones como el Black Live Matter y han incrementado en millones los seguidores que nos sumamos a su causa alrededor de mundo. También reflexiono sobre este fenómeno que resurge con fuerza y es el negacionismo. Debemos informarnos convenientemente, ser crítico y no acudir a discursos fáciles o populistas para enfrentar lo que no nos gusta. Es responsabilidad de todos exigir a nuestros gobiernos y políticos la mejor versión de sí mismos, que estén a la altura de las circunstancias y se aborden asuntos que pueden restar votos pero que son necesarios y su obligación. También es responsabilidad de todos no negar hechos obvios como argumento contra lo que no estamos de acuerdo. 

M.G.- Has presentado este libro al Premio Literario Amazon Storyteller 2020. ¿Por qué y en qué consiste este premio?

Mo G.- En 2018 decidí publicar mi libro Mestizos con una editorial tradicional. No fue una buena experiencia, esa en concreto, en cambio sí lo fue con KDP de Amazon la publicación de la versión digital, cuyos derechos me pertenecían. Durante dos años tuve una gran experiencia en control de mi libro en digital, informes, pagos mensuales, etc.

En 2020 finalicé Armonía en Ocho Partes; tras contratar diseño de portada, corrección y revisión por mi parte, tenía claro que no la iba a mandar a ninguna editorial. Conocía KDP y había revisado bien sus estupendos manuales para preparar mi obra y lanzarla en Amazon. No tuve ninguna duda. Tampoco con presentarla al Premio Literario Amazon Storyteller 2020. 

Cada año, desde el 2014, Amazon pone en marcha un concurso para autores indies, aquellos que elegimos la autopublicación. No puede haber un mejor escaparate para dar a conocer tu obra. Es por ello que no dejan de aumentar cada año el número de obras participantes y el nivel de muchas de las que se presentan. La pregunta es cómo decidir no sumarse a una iniciativa y oportunidad como esta, cumpliendo los requisitos de sus bases. 

Amazon es la librería más grande del mundo. Todas las editoriales venden aquí los libros de los autores que publican. Quizás haya alguna excepción, pero hasta el momento siempre he encontrado en Amazon todos los autores y libros por los que estaba interesada y que en librerías tradicionales ya estaban descatalogados. 

Hay espacio y lectores para ambas formas de publicar, tanto la autopublicación como la de editorial. Hay mercado para las librerías tradicionales y para las virtuales. Dentro de la autopublicación hay obras con gran calidad y otras que no tanto, igual sucede entre las publicaciones de las editoriales. 

Tampoco olvidemos que Amazon no solo es una plataforma de autopublicación (KDP), cuenta con diferentes sellos editoriales dentro de Amazon Publishing para los escritores que eligen publicar y que seleccionan para sus diferentes 18 sellos.

Si le dediqué dos años a mi último proyecto literario, como no decidir apostar por esta gran oportunidad que ofrece cada año el Premio Literario Amazon. Esta iniciativa se merece todo el apoyo y la publicidad posible, al igual que nos lo ofrece a los autores.

Mi consejo es no tomárselo como una competición con el resto de los participantes. Hay grandes obras presentadas y grandes autores. No son la competencia, son compañeros de profesión que merecen muchísimo respeto. Sumando y compartiendo siempre se gana.

M.G.- Gracias Mónica por responder mis preguntas. Y suerte.

Mo G.- Muchas gracias a ti.



Sinopsis: Una novela basada en hechos históricos, a través de las vivencias y la mirada de personajes de ficción. Un recorrido por la memoria de la población afroamericana.

La historia arranca en 1860 con la captura de Demond en África, quien es trasladado en un barco negrero a Charleston, donde será vendido como esclavo. En la plantación, le rebautizarán como William y, como a veces el destino es caprichoso, acabará huyendo con la hija del dueño de la plantación rumbo a New York formando su propia familia y asentándose en esta ciudad.

A través de siete generaciones, viajaremos por la historia de EEUU. Viviremos la Guerra de Secesión, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Vietnam y otros conflictos. También, la transformación del país hasta convertirse en una gran potencia global. Asistiremos a la evolución musical del Jazz, el góspel, el soul, la Motown, R&B, Rock and Roll hasta la actualidad. En la novela también se habla de todos los movimientos por los derechos civiles nacidos como consecuencia de la dura realidad que les toca vivir: la NAACP, Malcolm X, Martin Luther King, BLM,...

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