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lunes, 20 de marzo de 2017

OPERACIÓN CHOTIS EN ADOBO de Julio Muñoz Gijón.


Editorial: Martínez Roca.
Fecha publicación:  febrero, 2017
Precio: 16,90 €
Género: Humor.
Nª Páginas: 240
Edición: Rústica sin solapas.
ISBN: 978-84-270-4281-0
[Disponible en ePub; 
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) es periodista, guionista, escritor y hace un salmorejo que mejora al de la Thermomix. Ha escrito cinco novelas: El asesino de la regañá, El crimen del palodú, El prisionero de Sevilla Este, El misterio del perro, la mermelada y el cantante y Un hombre-lobo en El Rocío.

Como Superman, cuando se quita el traje de escritor en una cabina de teléfono, se pone el de redactor jefe de los medios digitales de la RFEF y la Selección Española de Fútbol. 

Avisa que no tiene nunca entradas para partidos, pero una cerveza se toma con cualquiera. Si se le ocurre alguna buena idea no es por talento, es porque siempre tiene la lavadora de su cabeza en marcha y tiene claras pocas cosas, pero una de ellas es que «la alegría nos hace invulnerables».

 Sinopsis

Megías, un caradura abogado sevillano, repeinado con gomina y rizos en la nuca, acepta el encargo de una famosa pareja de cantantes de sevillanas de encontrar un antiguo disco. Para ello viaja a Madrid donde tratará de recuperar el valioso vinilo. Mientras, Pichi, un camarero madrileño, recibe la noticia de que sus dos hermanos heavies han sido secuestrados. Dos personajes muy distintos separados por más de quinientos kilómetros y, ahora, unidos por una misión: Operación chotis en adobo.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Vuelve Julio Muñoz con su humor fresco y desenfadado, con esas historias que emergen de su cabeza siempre en servicio y que rozan lo absurdo y lo caricaturesco. Operación chotis en adobo supone un punto y seguido en la trayectoria de este periodista y escritor. Cierto es que deja atrás a Villanueva y Jiménez, los personajes de sus novelas anteriores, -aunque habrá cameo-, para crear un equipo nuevo, el formado por Megías y Pichi.

El argumento se inicia con  Fali y Juan Luis, dos hermanos gemelos, heavies para más señas, que negocian con unos paramilitares el robo y su posterior entrega de un disco de vinilo. La cosa sale mal y los señores de uniforme no le ven la gracia a que los hermanos quieran darle gato por liebre, así que los secuestran y los encierran en un zulo. Desaparecidos y sin que nadie sepa dónde están, Paquito el hijo de uno de los heavies da la voz de alarma y contacta con su tío Pichi, hermano de los secuestrados, e inician la búsqueda.

Por otro lado, Megías, un abogado sevillano, recibe el encargo por parte del grupo de sevillanas Los de la Charca de encontrar un antiguo disco que al parecer contiene un canción muy parecida a su famosa Micaela y que por tanto podrían ser denunciados por plagio. Megías tendrá que trasladarse a Madrid pues, al parecer, el disco es propiedad de un coleccionista madrileño de nombre Manuel Palomino.

Como veis, la trama gira alrededor de ese disco, del cantante, Rufino Acosta que en los años 20 lanzó el hit La Miguelona. El vinilo será el nexo común de ambos hilos argumentales que terminarán por convertirse en uno solo. Megías y Pichi correrán diversas aventuras tanto juntos como en solitario y al final..., bueno, el final dejo que lo descubráis vosotros. Lo que sí os garantizo son las risas y un argumento lleno de locuras a cuál más rocambolesca, donde lo mismo acabamos en un concierto como que asistimos a una salida procesional.

Como viene siendo habitual en los libros de Julio Muñoz, los personajes son muy caricaturescos. Megías es un truhán, un individuo muy estereotipado cuya personalidad coincide con la de un caradura. No obstante, este personaje arrastra también una historia personal que sacará a la luz su parte más sensible.

Por su parte, Pichi encarna a ese chulo madrileño, dicho con todos mis respetos, porque además lo representa incluso desde el nombre. Tanto Megías como Pichi formarán un equipo tan divertido como hacían Jiménez y Villanueva.

En cuanto a los heavies también estarán muy bien definidos aunque en algún momento veremos cómo dejan de ser los tipos duros que imaginamos para suplicar misericordia. Claro está que los pobres van a ser sometidos a una tortura infernal de la que os daré detalles más adelante.

A su vez también aparecerán otros personajes más secundarios pero que cobran protagonismo al avanzar la trama.  Paquito, Rocío y Cristina aportan un toque a la novela de índole romántico pero muy light pues lo que más predomina es el humor.

Resultado de imagen de baile perreoEn todos los libros de Julio Muñoz aparece un arma homicida o un elemento de tortura de lo más irrisorio. Desde la regañá o el palodú, ahora nos viene con las canciones de raegeton o la de perreo que traerán a los heavies por la calle de la amargura. El autor introduce algunas letras inventadas pero otras tantas son reales, existen de verdad, y no sinceramente, no me extrañan que supongan una verdadera tortura para los personajes. 

El libro está lleno de chistes y chascarrillos, algunos con mayor fortuna que otros pero tengo que reconocer que me he tenido que reír a carcajadas con alguna salida de los personajes.

Sevilla sale brevemente en este libro donde el argumento transcurre prácticamente en Madrid y alrededores, que permitirá al autor retratar aquellos lugares que más le gustan como el Rastro, o comentar anécdotas como la de los empujoncitos en la escalera del Metro, o mostrar personalidades como esos dos heavies que realmente existen y es fácil encontrarlos por la Gran Via En cualquier caso, siempre flotará Sevilla a lo largo de todo el libro pues Megías se empeña en enlazar una comparación tras otra entre ambas ciudades.

Algunos capítulos son minúsculos y contarán ocasionalmente con alguna referencia cronológica. La estética también ha variado de los libros anteriores. Ya no tenemos esas manchas de aceite o esos surcos dejados por el culo de un botellín ni tampoco habrá ilustraciones. Sin embargo nada de eso resta gracejo al libro. Además, lo que no podía faltar ese anexo final que recoge las aportaciones de algunos tuiteros en la cuenta @rancio. La gente tiene un ingenio espectacular.

Operación chotis en adobo es un libro de corte similar a los anteriores de Julio Muñoz. Son para echar el rato y divertirnos durante un par de días porque esa es su única finalidad, entretener sin más y en este sentido lo cumple a la perfección. Pero, ¿qué pasaría si el autor se adentra en otros registros? Pues, tal y como os comentó en la entrevista que puedes leer aquí, anda preparando un libro de otro estilo, de carácter más reflexivo, y la verdad es que yo siento mucha curiosidad por ver como se mueve en ese nuevo terreno. De momento, yo os voy a recomendar la lectura de esta Operación chotis en adobo y por supuesto también os recomiendo la lectura de sus anteriores libros sin tenéis ganas de echar un rato divertido sin más pretensiones.



 
[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]



Retos:

-  Autores de la A a la Z

- 25 Españoles
- 100 libros


Puedes adquirirlo aquí:




jueves, 16 de marzo de 2017

ENTREVISTA a JULIO MUÑOZ GIJÓN "RANCIO SEVILLANO" (Operación Chotis en Adobo).

Autor

Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981) es periodista, guionista, escritor y hace un salmorejo que mejora al de la Thermomix. Ha escrito cinco novelas: El asesino de la regañá, El crimen del palodú, El prisionero de Sevilla Este, El misterio del perro, la mermelada y el cantante y Un hombre-lobo en El Rocío.

Como Superman, cuando se quita el traje de escritor en una cabina de teléfono, se pone el de redactor jefe de los medios digitales de la RFEF y la Selección Española de Fútbol. 

Avisa que no tiene nunca entradas para partidos, pero una cerveza se toma con cualquiera. Si se le ocurre alguna buena idea no es por talento, es porque siempre tiene la lavadora de su cabeza en marcha y tiene claras pocas cosas, pero una de ellas es que «la alegría nos hace invulnerables».



Sinopsis

Megías, un caradura abogado sevillano, repeinado con gomina y rizos en la nuca, acepta el encargo de una famosa pareja de cantantes de sevillanas de encontrar un antiguo disco. Para ello viaja a Madrid donde tratará de recuperar el valioso vinilo. Mientras, Pichi, un camarero madrileño, recibe la noticia de que sus dos hermanos heavies han sido secuestrados. Dos personajes muy distintos separados por más de quinientos kilómetros y, ahora, unidos por una misión: Operación chotis en adobo.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

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Sigo a Julio Muñoz desde sus inicios, desde que publicó por primera vez y nos hizo reír a todos con aquel asesino de la regañá. Siempre me sorprende su ingenio y el que desprende esa legión de tuiteros que son fieles a las costumbres más rancias de esta Sevilla. Con Julio Muñoz he coincidido varias veces, ya sea en la firma o presentación de sus libros o en las dos gymkhanas que organizó en mi ciudad, pero nunca he tenido la oportunidad de sentarme con él a charlar con tranquilidad hasta hace unos días. Ya le tenía ganas. Por suerte, la semana pasada abandonó Madrid por unas horas, ciudad en la que ahora reside, para bajar a Sevilla a presentar su última publicación, Operación chotis en adobo, que supone un cambio en su trayectoria pues deja atrás momentáneamente a la peculiar pareja formada por Jiménez y Villanueva, para crear nuevos personajes.

Con una agenda muy apretada, esta entrevista se fraguó entre compromiso y compromiso del autor en la radio. En el patio andaluz de una conocida emisora pude compartir con él unos minutos de su tiempo. Posteriormente pudimos completar la charla vía telefónica. Esto es lo que Julio Muñoz nos contó en dos tiempos.


Marisa G.- Julio, en aquella retransmisión del terremoto de Lorca, cuando casi se te cae encima el campanario de la iglesia, ¿tú ya tenías en mente dedicarte a escribir? ¿Tenías ya algún libro en mente?


Julio M.- No, no, para nada. De hecho muchas veces cuento que los libros me sirvieron para dejar de ser el del terremoto y ser ahora el de la regañá. Ahora me tengo que buscar un tercer calificativo (risas).

M.G.- (Risas) A ver qué te buscas ahora. Hombre, a ver, aquel reportaje fue memorable pero si no me equivoco fue dos años antes de publicar El asesino de la regañá, ¿verdad?

J.M.- Sí. Pero yo siempre he tenido el gusanillo por escribir, siempre me ha gustado pero por entonces ni me lo planteaba. En aquellos momentos estaba en España Directo y luego pasé a Las mañanas de Cuatro para hacer sustituciones. En uno de los parones fue cuando parí la idea de mi primer libro.

M.G.- ¿Y cuándo nace exactamente Rancio Sevillano? 

J.M.- Pues ahora mismo no sabría decirte. Será hace cinco años aproximadamente. Creo que fue en 2012.

M.G.- ¿Y existe siempre un solapamiento de identidades? Es decir, ¿Julio Muñoz es siempre Rancio Sevillano y viceversa?

J.M.-  Mira creo que todo lo que hay en Rancio está también en Julio Muñoz pero no todo lo que es Julio Muñoz está en Rancio. Yo tengo una parte muy, muy rancia de la que bebo para las novelas o las redes sociales, pero también es verdad que a mí me gustan otras muchas cosas que no encajarían en @rancio si fuera una persona. Por ejemplo, me gusta la Feria de Abril como al que más pero también me gusta la música electrónica.

M.G.- Es decir que tú eres más completo que Rancio, ¿no?

J.M.- ¡Claro! Creo que eso es precisamente lo interesante, ser un tanto contradictorio.

M.G. - Hasta la fecha llevas publicado cinco libros más este último. Todos con muy buena acogida. Tienes una legión de fans que te siguen. ¿Esto has llegado a digerirlo ya?

J.M.- Es un caso raro. Después de haber escrito y publicado seis novelas, sigo sin considerarme un escritor todavía. La palabra «escritor» per se es muy grande y me sigue dando un poco de pudor considerarme escritor. Con la gente que me sigue me pasa más o menos igual. Como ahora estoy en Madrid, donde cada vez hay más seguidores afortunadamente aunque todavía no ha llegado al nivel de Sevilla, pues igual estoy un poco en un oasis en el que no me doy mucha cuenta. Y casi mejor porque creo que me daría vértigo. No tuitearía nada por miedo a cagarla.

M.G.- En Operación Choti en adobo dejas de lado a Jiménez y Villanueva, ese tándem de policías tan peculiar, que eran los protagonistas de tus anteriores novelas. ¿Por qué decides darles vacaciones? 

J.M.- En parte porque me apetecía un nuevo reto. Uno de mis mejores amigos es guionista, siempre me ayuda con los libros, y me dijo una cosa que me gustó mucho. Me comentó que cuando uno vuelve a un mismo restaurante a comer es porque quiere que le pongan lo mismo que comió anteriormente y saborear los mismos sabores. Sin embargo es verdad que siempre queremos cambiar y yo tenía la necesidad de afrontar retos nuevos.  Fue entonces cuando me propuse el reto de crear un personaje que estuviera a la altura de Jiménez y así salió Megías. Me acuerdo que mi mujer me decía que me estaba metiendo en un jardín pero el otro día me comentó que le caía tan bien Megías como Jiménez. Por otro lado, y pensando «de manera estratégica», cuando me hablan de una serie que tiene siete u ocho temporadas, me da un poco de pereza empezarla. Jiménez y Villanueva ya tienen cinco libros. Si algún lector no había empezado todavía con esa saga, con este nuevo libro, con este nuevo personaje, le daba la oportunidad de empezar un camino nuevo.

M.G.- En esta ocasión la novela narra las vivencias de unos personajes por localizar un disco, un hecho que puede acarrear graves consecuencias para unos y otros. ¿Cómo se te ocurren estas historias tan rocambolescas e ingeniosas? 

J.M.- Se me ocurrió que la canción de la Macarena fue algo tan global que tenía que meterlo en algún libro. En cierto modo es algo que ya nos representa. Fíjate que cuando salgo fuera y digo que soy de Sevilla, todo el mundo te identifica rápidamente con la Macarena y Los del Río. Me pareció interesante que Los del Río vieran peligrar el patrimonio que generaron con la Macarena porque existiera otra persona que hubiera escrito la canción mucho antes. Eso me daba pie a crear un objeto de búsqueda, la localización del último disco que queda con la canción que presumiblemente puede ser la que dio origen a la Macarena. Y tienen la misión de recuperarlo y destruirlo o hacerse con él antes de que a Los del Río se les desmonte el asunto. 

Esta trama también me da pie a otras muchas cosas como por ejemplo enseñar partes de Madrid que me interesaban, el Rastro, las tiendas de disco,... todo lo que me gusta de la ciudad. Terminó por cuadrarme todo bien y creo que fue un acierto porque fue saliendo solo.

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