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viernes, 8 de junio de 2018

IDIOTIZADAS. UN CUENTO DE EMPODERHADAS de Moderna de Pueblo

Resultado de imagen de idiotizadas

Editorial: Zenith.
Fecha publicación: noviembre, 2017.
Precio: 14,90 €
Género: Novela gráfica.
Nº Páginas: 208
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-08-17688-6
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autora

Moderna de Pueblo es una personaja de cómic creada por Raquel Córcoles (Reus, 1986) que se muda a los 20 años a la gran ciudad para terminar Periodismo y comerse el mundo, pero no consigue ni comerse los mocos.

Después de muchas desventuras en la ciudad, decide contarlo en su primer libro Soy de pueblo (Lumen, 2010) con Marta Rabadán y, tras aún más fracasos sentimentales, se queda a gusto publicando Los capullos no regalan flores (Lumen, 2013), que ya va por la 9ª edición, con más de 40.000 ejemplares vendido, y que ha sido publicado en Francia, Brasil, Portugal, Singapur y Malasia (se ve que capullos hay en todo el mundo, ¡no hay escapatoria!).

Tras conocer a muchos pedantes en los barrios hipsters de la ciudad, publica junto al guionista Carlos Carrero Coolcureta: la novela gráfica (Lumen, 2014), que ya va por la 5ª edición. También ha colaborado en medios como Cuore, GQ o El País y han realizado una miniserie de vídeos animados para TV3 que puede verse en el canal de Youtube/modernadepueblo.

Raquel, en plena crisis de los 30, publica el libro que tienes entre las manos: Idiotizadas, un cuento de empoderhadas.

Sinopsis

Moderna de pueblo ha crecido escuchando frases como -Eso no es propio de una señorita-, -Esa es una zorra- o -El día de tu boda será el más feliz de tu vida-. 

Pero tras mudarse a la ciudad y conocer a Zorrocienta, Gordinieves y la Sirenita pescada, va despertando de esas y muchas otras idiotizaciones y emprende un largo camino para desaprender lo que nunca deberían habernos enseñado.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Dos cuestiones básicas se juntaban en este libro para querer leerlo. Por un lado que sienta absoluta devoción por las novelas gráficas, los cómics o los libros ilustrados. Cada día me atrae más el género, por su colorido, por las temáticas que abordan, por el punto de vista, por el buen rato que paso con su lectura,... hasta el extremo de entrar en una librería y no dejar de visitar esa sección. De hecho ya le tengo echado el ojo a unos cuantos volúmenes más. Por otro lado, me gusta la perspectiva de Moderna de Pueblo y su manera de mirar el mundo, especialmente el femenino, esa mirada crítica que no deja títere con cabeza, que a veces roza lo descarado o lo soez pero que a mí me hace partirme de risa.

Pero a estos dos motivos habría que añadirle algo más. A diferencia de las anteriores publicaciones de Moderna, Idiotizadas es un señor libro con más de doscientas páginas. Hasta el momento, leer una novela gráfica de su autoría conllevaba un ligero grado de decepción desde el inicio porque sabías que, en el tiempo en el que tardabas en preparar un café, la lectura se había volatizado. Sus libros anteriores me dejaban con ganas de más, de tal modo que era llegar al final y volver de nuevo al principio para releerlo, eso sí, esta vez disfrutando del café recién hecho. En el caso que nos ocupa no ocurre eso. Idiotizadas es un volumen mucho más extenso cuya lectura y disfrute te lleva algo más de un suspiro y sigue siendo un libro al que acercarse de vez en cuando para refrescar ideas. Casi un manual para la vida moderna. Pero entremos en materia.

Antes de nada habría que preguntarse qué es eso de 'Idiotizadas' y 'Empoderhadas'. La RAE recoge el verbo 'idiotizar', que dicho sea de paso suena bastante bien y lo utilizo poco, sin embargo no contempla el adjetivo, como tampoco incluye el término 'empoderhada'. Era lógico. De todos modos, son dos palabras de fácil comprensión y os podréis imaginar que hacen referencia a la cualidad de volverse idiota (ya sea de motu propio o por efecto de terceras personas) o al hecho de otorgar poder a los más desfavorecidos (en el caso que nos ocupa, gracias a la intervención de unas hadas en forma de amigas sinceras). Y es que, a lo largo de ocho capítulos, Moderna de pueblo nos va a mostrar su vida en la ciudad tras haber abandonado su pequeño pueblo. Pero no será lo único que deje atrás. Se inicia este cuento en el que metafóricamente se ha suprimido el color rosa, con una brillante lección por parte de la madre de la protagonista: 'No renuncies a ti, a tu vida, a tus sueños solo por un hombre'. Y es que, generación tras generación, se nos ha ido trazando un camino para llegar a la meta de la felicidad, un sendero en el que existían varias paradas fijas, entre ellas marido e hijos. Por suerte, Moderna pondrá freno a esa tendencia de reprimir a la mujer, hará las maletas y emprenderá camino hacia la ciudad donde le espera la vida y también sus compañeras de aventuras y desventuras, tres amigas, las que figuran en la cubierta, y que representan tres princesas Disney un tanto transgresoras: Blancanieves en versión fat food, la Cenicienta mostrando su lado más shut shaming y la Sirenita que al final termina atrapada entre redes. Nuestra Moderna encarna el papel de la Bella Durmiente, y aunque lo que está dormido es su reloj biológico y no siente, ni escucha, ni le interesa la llamada de la naturaleza, a mí me hace gracia pensar que su estado latente también se debe a las resacas que padece tras irse de farra con sus amigas. 

Como digo, Idiotizas es un cuento y como tal, comenzará con la típica frase 'Érase una vez...' pero es un cuento que intenta hacer añicos todas esas enseñanzas estereotipadas y sujetas a encorsetamientos. 'La mujer debe salir de casa de sus padres para casarse y vivir con un marido'. NO. Moderna contempla a su propia madre, amargada y absorbida por el trabajo del hogar, habiendo renunciado a sus sueños simplemente porque alguien le dijo un día que el destino de la mujer era encontrar un hombre con el que casarse, formar una familia y dejarse la piel en el cuidado de la misma. Hoy día sabemos que para ser feliz no siempre es necesario estar enamorada ni tener a un hombre al lado (hagámoslo extensible a tener pareja, sea del sexo que sea) y esto es algo que Moderna sabe de buena tinta pero ¿hay que renunciar a un corazón palpitante por temor a perder nuestra identidad? Bueno, amar y ser amado es maravilloso, el problema está cuando ese amor te exige ciertos sacrificios. Estar enamorado no implica anularse a uno mismo, dejar de hacer las cosas que te gustan o lanzarte en paracaídas con el vértigo que tienes, solo porque a él le hace ilusión compartir esa experiencia contigo. 'Vale, el infarto lo sufro yo, pero es que te quiero'.  Esta es una de esas idioteces que se abordan en el libro pero habrá muchas más.

Considero que todas las situaciones que se muestran en el libro están llevadas al extremo y están muy caricaturizadas pero ahí radica la gracia. Me ha gustado mucho uno de los personajes, esa Cenicienta sin príncipe pero muy intransigente con las relaciones de pareja. La veremos decir que la gente se vuelve idiota cuando comienza una relación y, aunque generalizar está de más, lo cierto es que no le falta razón a veces. Por no hablar de ese intento de captación que se produce cuando tus amigas tienen pareja y tú no. Inmediatamente empiezan a buscarte candidatos. O mi tema preferido, la maternidad, ese vergel de felicidad máxima al que intentan llevarte porque ¿cómo es posible que no quieras tener hijos? ¡¡Eso es ir contra natura!!  Pero el libro aborda otras muchas cuestiones siempre desde el humor como las distintas educaciones que se reciben en el seno familiar en función de si eres niño o niña, la inconcebible tendencia de menospreciar y vilipendiar a una chica que explora su sexualidad y no muestra ningún tipo de pudor. De verdad, resulta ya muy cansino que el promiscuo y la promiscua no solo se diferencien por ser el mismo sustantivo con dos géneros. Existe todo un abismo detrás de estas dos palabras que lo único que denota es lo retrógrado que podemos llegar a ser. 

Asimismo, Idiotizadas hace un recorrido por las diversas etapas en una relación de pareja. La pasión y el desenfreno inicial que dará lugar con el tiempo a la monotonía. Analizará la tendencia de la mujer a estar impecable antes de tener pareja o en los inicios de una relación, para relajarse estéticamente después cuando ya la ha encontrado. Me he divertido mucho cuando a una de las protagonistas se le critica su look Tomboy. No sé vosotras pero yo ya estoy un poquito harta del 'para presumir hay que sufrir'. Ni tengo intención de presumir y mucho menos de sufrir así que soy la típica que, solo en contadas excepciones calzo tacón y  porque me encantan ese tipo de zapatos pero eso sí, siempre con mi par de bailarinas en el bolso. A la primera de cambio, ¡adiós tacones! Idiotizadas trata este tipo de cuestiones que están íntimamente relacionadas con nuestras inseguridades, lo que me ha hecho recordar la anécdota que me contó una amiga hace un tiempo. Se quejaba esta chica que en el trabajo no era muy considerada por sus compañeros. Al parecer, cuando tenía que emprender alguna tarea en equipo, sus opiniones eran desatendidas. ¿Y sabéis qué hizo? Dejó en casa sus zapatos planos y su ropa informal y comenzó a acudir a la oficina con tacones de vértigo y prendas ajustadas. Un tanto patético llegar a eso, ¿no? Pero yo me pregunto, ¿realmente sus compañeros no le prestaban atención por vestir de manera informal o era su propia inseguridad la que generaba esa actitud en sus colegas? Pensadlo. Nos han inculcado que debemos ir siempre bellas y hermosas para salir a la calle. Recuerdo a mi madre que me decía 'Hija, ¡píntate un poco!' Porque esa es otra, el maquillaje. Una cosa es que te mires al espejo, veas que tienes unas ojeras que te llegan a la barbilla y te apetezca camuflar ese aspecto y otra muy distinta es verse en la obligación de maquillarse aunque no te apetezca lo más mínimo, simplemente porque lo mandan los cánones. Si no estamos maquilladas, si usamos ropa deportiva y zapatos planos, nos sentimos inferiores. ¡Bobadas! Pero el cuidado y nuestro aspecto físico siempre ha sido una asignatura más en nuestra formación. Tienes que mantenerte delgada, tienes que lucir buen tipo y usar ropa ajustada. Por suerte, en Idiotizadas tenemos un personaje que nos va a ayudar a romper con todos esos mitos, la Blancanieves fat food, o como la conocemos en el libro, Gordinieves. Se narrará el calvario que sufrió esta pobre chica cuando su madre pretend convertirla en una Barbie. Dietas y más dietas, privaciones de todo tipo, ejercicio,... más el machaque moral al que la sometía su progenitora. Por suerte, encontró buenos amigos que le hicieron abrir los ojos y ahora va por la vida feliz, con sus michelines y su vello corporal a lo largo y ancho de su cuerpo. ¡Y tan pancha, oiga! La historia es una adaptación muy personal del cuento de Blancanieves. Y no será el único porque, entre tema y tema que hay que desmitificar y desenseñar, se van insertando versiones muy sui generis de los cuentos clásicos de Disney, como Zorricienta o el Bello y la Bestia

Idiotizadas hace una crítica mordaz, ácida y muy acertada contra esas historias de princesas y príncipes que solo llenan la cabeza de falsas ilusiones. A mí me resulta un poco increíble que en los tiempos en los que estamos todavía haya que hacer hincapié en este tipo de cosas pero nunca está de más. Por suerte las nuevas generaciones comienzan a pensar de otro modo. Tengo una sobrina de veinticinco años que vive con su novio desde hace bastante tiempo. Es fácil verla con sus amigas de toda la vida, o con sus compañeros de facultad haciendo planes o viajando, sin su pareja. Él hace lo propio con sus amigos. A mí al principio esto me parecía extraño, y más si ya conviven juntos desde hace tiempo. Sin embargo, después de pensarlo mucho me pareció algo estupendo. En mis veinte años era más normal echarse novio y desaparecer del círculo de tus amigas. Si salías era con el novio, si ibas al cine era con el novio, si te ibas de viaje era con el novio. Claro, me ocurrió que cuando aquello se rompió estaba más sola que la una. ¡No tenía a nadie! Así que me parece genial que ellas (y ellos) mantengan su propio espacio, su propio círculo de amigos y hagan vidas separadas. 

Me lo he pasado genial leyendo Idiotizadas porque con el sentido del humor y la ironía plantea cuestiones muy serias. Creo que es el mejor volumen que nos ha ofrecido hasta ahora Raquel Córcoles, en el que derrocha mucha imaginación e ingenio a través de sus ilustraciones. Suele cuidar muchísimo los detalles y por eso no solo me centro en leer los textos sino en escudriñar los dibujos para darme cuenta de esa ráfaga de viento que entra por una ventana, el cerco que ha dejado un vaso sobre una mesa o los mensajes que figuran en las camisetas de las protagonistas. Todo ello, a todo color, un aliado más que nos ayuda a adentrarnos en la historia.

Pero tengo que hacer una objeción. Sigo emperrada en batallar contra esa irracional manera de destrozar nuestro lenguaje, inventándonos palabras simplemente por tener un sustantivo terminado en 'a' y así pretender que el colectivo femenino se sienta integrado. Todo esto lo comento porque en la biografía aparece la palabra 'personaja' y no, por favor. Ya no más 'miembras', no más 'portavozas', ni más 'jóvenas'. Dejemos de una vez esta corriente absurda que no conduce a ningún sitio. Creo que muchas mujeres, entre las que me incluyo, se sienten aceptadas e integradas en el saco de los sustantivos de género común. Todo lo demás es hacer el ridículo.

Por lo demás, os recomiendo leer Idiotizadas, este cuento de empoderhadas porque, al margen de ser muy divertido, incluye importantes enseñanzas. 









 


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



lunes, 25 de agosto de 2014

LOS CAPULLOS NO REGALAN FLORES de Moderna de Pueblo.



Editorial: Lumen.
Fecha publicación: marzo, 2013.
Nº Páginas: 352.
Precio: 19,90 €
Género: Novela.
Edición: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-670-0771-8

Autora

Moderna de Pueblo es en realidad Raquel Córcoles, nacida en Reus en 1986. Raquel empezó estudiando publicidad en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, para luego licenciarse en periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Tras varios años de periodista en prácticas, volvió al mundo de la publicidad y trabajó tres años de redactora en varias agencias. En 2011 abrió un blog para su álter ego "Moderna de Pueblo", y al hilo del éxito en la red publicó ese mismo año su primer álbum, titulado Soy de pueblo, que a fecha de hoy ya ha llegado a su cuarta edición y se ha traducido a diferentes idiomas. Raquel también ha sido colaboradora habitual de El Jueves. Actualmente sigue publicando sus viñetas en la revista Cuore y en su web www.modernadepueblo.com

Sinopsis

La vida de una joven que no cree en el amor, peroooo... quieren que le regalen flores.

Se trata de un cómic donde la protagonista es una chica de hoy, joven y con ganas de vivir experiencias nuevas, que se define diciendo "Eres de pueblo si naciste en un lugar donde no hay Corte Inglés". De ahí eso de Moderna de Pueblo, de ahí sus primeras decepciones al descubrir que la vida en la ciudad no es tan atractiva como parecía. Pero nuestra Moderna sabe reponerse y pelear por un lugar donde alojarse, trabajar y... enamorarse. ¿Enamorarse? Bueno, por lo menos intentarlo, porque la vida está sembrada de flores, pero los capullos abundan. Los hay egoístas, avaros, falsamente liberados o pegados aún a las faldas de su madre. Los hay que te cuentan mentiras, y otros que son demasiados sinceros, y unos cuantos que te piden que te abras de corazón y piernas sin rechistar.

Acompañan a Moderna un montón de amigos, dos hermanas muy especiales y una madre que quiere lo mejor para su hija, pero según sus propias leyes. Chica resuelta, muy "moderna", ella es una romántica que no cree en el amor, ¡pero que es feliz cuando por fin un capullo se molesta en regalarle flores! 

[Información facilitada por la editorial]


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Este año me he aficionado al cómic y a la novela gráfica y son varias las que han pasado por mis manos: Diario de una Volátil, Crisis de (ansiedad), Cooltureta. Una forma distinta de acercarse a un libro para, generalmente, reírte aunque hay otras como Maus de Art Spiegelman que lo que menos inspiran es risa.

Tras leer el último trabajo de Moderna de Pueblo, Cooltureta, me entraron unas ganas tremendas de conocer su anterior novela, Los capullos no regalan flores, así que, dicho y hecho. Aquí os traigo mi opinión. 

La protagonista de esta novela gráfica abandona su pueblo para buscarse un futuro en la gran ciudad. Atrás deja familia y a su novio de toda la vida, ese que hipotéticamente la esperaría tras su aventura urbana. Obviamente se olvidó de ella nada más que la chica puso el pie en la capital, convirtiéndose ipso facto en el primer capullo de su vida. 

En su nuevo destino buscará empleo, compartirá piso con otras dos chicas, conocerá a gente nueva y se dará cuenta lo pueblerina que es. Pero no hay cuidado. Tan solo se trata de observar e imitar hábitos y costumbres para ser una más, una moderna más que, junto a sus compañeras de piso, se lanzan a la búsqueda de novio, pero no uno cualquiera sino uno que no sea un capullo integral o como decía aquella británica que nació de las manos de Helen Fielding, que no sea un alcohólico, adicto al trabajo, fóbico al compromiso, misógino, megalómano, chovinista, sexista, gorrón emocional o pervertido. Alea iacta est y en el camino se topará con diversos individuos a los que va colocando etiqueta: el capullo fugitivo, el capullo capullo, el capullo cooltureta, el capullo perdonavidas, el capullo mareante, el capullo ideal, el capullo trimestral, el capullo Asperger,... Toda una retahíla de individuos que le harán dudar del amor.



Y así moderna, soportará a tíos que le restriegan en su cara sus infidelidades y se quedan tan panchos por el simple hecho de alzarse como hombres sinceros y que siempre van con la verdad por delante. O bien, saltará de rollo en rollo porque eso es lo que hace una moderna aunque el sistema no vaya mucho con ella. Y harta de unos y de otros, le llegará la liberación, desarrollará un odio furibundo contra los tíos y se convertirá en una gurú de las relaciones que dará consejos a mansalva. Pero el amor surgirá cuando menos lo espere y se dará cuenta que, entre tanto capullo, hay algún chico que realmente merece la pena. 

Bajo mi punto de vista Moderna no es tan moderna. Ella es más sencilla, más simple y aunque intenta adaptarse a esas normas urbanas que te hacen formar parte de una tribu, no comulga con todas sus disposiciones. Moderna no deja de ser una chica normal que solo desea tener un trabajo, unas amigas, un noviete con el que comparte sus días y sus noches. Pero lo que está estipulado es salir de caza y eso hace numerosas noches junto a sus amigas, deambular por bares y discotecas con una copa en la mano en busca de ese hombre que no las decepcione a la primera de cambio.

martes, 8 de julio de 2014

ENTREVISTA a MODERNA DE PUEBLO (Cooltureta)


Autores

Moderna de Pueblo es el pseudónimo de Raquel Córcoles,una joven historietista que ha trabajado cono guionista e ilustradora para revistas como Cuore y El Jueves. Tras publicar su primer libro con Ediciones Glénat, su fama creció exponencialmente y ahora cuenta con cerca de 200.000 seguidores en Facebook y más de 65.000 en Twitter. También ha colaborado con diseñadores de moda y ha trabajado en el mundo del cine. En abril de 2013 publicó Los capullos no regalan flores en Lumen, y, ahora, un año después, repite experiencia en el sello con El Cooltureta.

En esta ocasión, Carlos Carrero ha colaborado en la preparación de este libro.

Sinopsis


El humor de Moderna de pueblo especialmente dedicado al Cooltureta, es decir, al tipo que todo lo sabe. Y si no lo sabe... lo parece.

Moderna de Pueblo presenta a un nuevo personaje de su universo: el Cooltureta, un tipo con un deslumbrante y a menudo irritante conocimiento «moderno».

Algunos modernos, además de llevar pantalones de pitillo y no saltarse ni un festival de música, asisten a ciclos de cine iraní y leen poesía contemporánea en el metro. Si además contestan con un «ya lo había visto» a los post de sus amigos en Facebook o se dedican a arquear las cejas cada vez que alguien hace un inocente chascarrillo de bar, es fácil encasillarlos en una categoría especialmente irritante: la del hipster intelectual. Exactamente eso es El Cooltureta, el nuevo personaje de Moderna de Pueblo, la ilustradora que siempre tiene a punto una ocurrencia para sacar los colores a la comunidad indie española.

Recién mudado al barrio más in de la ciudad, el Cooltureta está dispuesto a aprovechar al máximo su nuevo vecindario. Quiere tener amigos cultos, conocer a una chica sensible que monte en bici vintage e ir todos juntos a cafeterías bohemias con música en directo. Para ello, el protagonista tendrá que superar obstáculos que se presentarán en la forma de sus amigotes mainstream, una antigua compañera del colegio que ahora es retro-nerd o, el peor, sus propias inseguridades. ¿Habrá leído suficiente? Una historia desternillante para reírse de un mismo o de todos los coolturetas que, en el fondo, tienen su punto entrañable.


[Información facilitada por la editorial]



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La última entrevista que os traigo antes del parón del verano es para hablaros del nuevo libro de Moderna de Pueblo (Raquel Córcoles), una divertida novela gráfica que, junto a Carlos Carrero, captura a un esteriotipo de esta sociedad, el cooltureta. Ambos nos visitaron durante la Feria del Libro (es la última entrevista que me queda de esas fechas) y si quieres saber si eres hipster, cultureta de palo o mariliendre, no te pierdas esta entrevista. Esto es lo que nos contaron:


Marisa G.- Los cómics y la novela gráfica siempre me han encantado. Yo no conocía tus anteriores libros y cuando me llegó este, me llamó mucho la atención lo de Moderna de Pueblo. Imagino que te lo preguntará todo el mundo pero ¿de dónde sale ese apodo?

Raquel C.- Bueno, es una realidad en mi vida. Cuando salí del pueblo y llegué a la ciudad vi que era totalmente de pueblo, algo de lo que no te das cuenta hasta que llegas a una ciudad. Cuando empecé a trabajar, iba medio disfrazada con las modas típicas de la ciudad, que si el flequillo, las Ray-Ban, los pitillos, la chupa de cuero,  y en mi empresa me decían ¡Modernaaa! Y yo les contestaba: Sí, pero de pueblo, ¿no? Era un poco la manera de huir de la etiqueta. Y el nombre surgió de aquello, buscando algo llamativo. 

M.G.- Creo que sois pareja, si no me equivoco. ¿Cómo hacéis para trabajar juntos? Porque lo del amor y el trabajo a veces no cuadra bien.

R.C.- Bueno, aunque no sabíamos cómo iba a salir el experimento, sí habíamos hecho viñetas juntos antes y teníamos algo de experiencia.

Carlos C.- Sí, pero ha ido bien. Obviamente existen diferencias respecto a trabajar en otro entorno porque a tu compañero no le dices claramente muchas cosas y a tu pareja sí.

R.C.- Sí, sí,... Exacto. A tu pareja le dices que no te gusta algo y lo dices sin problema.

M.G.- La sinceridad pura y dura, ¿no?

R.C.- Claro, pero también es buena porque te permite acordarlo todo muy claramente. Nos lo decimos todo. El problema es que antes yo lo hacía sola y no tenía que pactar las decisiones con nadie y ahora sí, pero es el doble de enriquecedor porque lo que ven cuatro ojos no lo ve una sola y no me doy cuenta si algo no se entiende.

M.G.- El producto sale más pulido.

R.C.- Claro. Y es además él es super perfeccionista. Yo ya he hecho dos libros antes pero él cogió este con unas ganas tremendas y había que dejarlo todo perfecto, mientras que yo quería pasar a las páginas siguientes.

C.C.- Luego está el problema de que no desconectas nunca. Si nos vamos a cenar por ahí casi siempre andamos dándole vueltas a tal o cual viñeta. 

M.G.- Pues, entonces os tiene que gustar mucho todo este trabajo porque de otro modo no creo que nadie aguante sin desconectar.

C.C.- No, no, claro porque nos gusta y por eso terminamos hablando de lo mismo porque es un poco absorbente. 

R.C.- Cuando lo conocí a él, era muy adicta al trabajo del cómic, algo que me ha venido caído del cielo porque jamás pensé que me dedicaría a esto y como es tu propio negocio o proyecto todo lo relacionas con lo mismo. Con este personaje, él ha aportado muchísimo porque se ha obsesionado igual que yo y a ninguno de los dos nos molesta que estemos todo el día pensando en lo mismo.

M.G.- Y el Cooltureta es un personaje de tu anterior libro, Los capullos no regalan flores. Entiendo que habéis querido hacer un spin-off, ¿no? ¿Por qué ha sido así?

C.C.- Primero pensamos en varias ideas que queríamos hacer juntos y se nos ocurrieron algunas cosas difusas. Poco a poco intentamos simplificar las ideas. Ya habíamos observado que por el tema del coolturetismo había interés y este personaje nos permitía contar todo lo que queríamos, con la ayuda de otros personajes secundarios. Nos molaba la idea. 

R.C.- En las firmas también te venía gente diciendo que el Cooltureta era su capullo favorito... Era un prototipo que puebla las ciudades. Das una patada y salen miles. Había que explotar ese filón.

C.C.- También nos servía para hablar de temas masculinos.

M.G.- Pero ¿cómo os organizáis? Carlos, ¿tú haces los textos y ella las ilustraciones?

C.C.- No, el guión lo hemos hecho juntos porque hemos pensado un montonazo de ideas juntos y luego, quizás, yo he tenido más peso a la hora de...

R.C.- Sí, a la hora de ordenar el argumento. 

C.C.- Y luego en la fase final, cuando ella dibujaba la escena, a veces funcionaba el guión y otras veces había que cambiarlo.

R.C.- Y es que dibujando se nos ocurrían cosas nuevas que íbamos incorporando. Es un trabajo continuo. De hecho nos hemos quedado con las ganas de que la editorial nos concediera dos meses más para poder añadir más detalles pero así, nunca lo hubiéramos acabado. Hay que poner fecha.

M.G.- Raquel, el personaje de tu libro anterior era una chica, ¿cómo haces para acercarte a la perspectiva de un chico? Imagino que él te ayudará pero también entiendo que no debe ser fácil ponerse en la mente de un chico, ¿no?

R.C.- Claro, él me ha ayudado mucho. Es un personaje que yo no hubiera hecho sin él porque hubiera hecho que el personaje respondiera lo que yo respondería y Carlos me decía que no, que así respondería Moderna de Pueblo pero no el Cooltureta. Con su ayuda he aprendido a mirar desde dos perspectivas diferentes. 



C.C.- Cuando dibujó la primera página, con ese barrio bohemio, ella dibujó una cafetería con todo color rosa, con muffins y claro esa imagen no cuadraba con el personaje.


R.C.- Es que yo puse unos cupcakes, todo rosa, y él me dijo que era una ilustración poco masculina. He tenido que cambiar el chip por completo para adaptarme al personaje.

M.G.- ¿Y cómo definís al Cooltureta? ¿Qué lo caracteriza?

C.C.- Es un tío cuya motivación es ser muy culto y muy interesante pero en verdad es un poco pedante e irritante a veces. 


M.G.- ¿Hay muchos coolturetas por el mundo?


R.C.- ¿Tú qué crees? 


C.C.- Es que en casi todos mis amigos veo rasgos de esto. No hay que ser necesariamente todo lo que tiene este personaje pero un poquito sí.


R.C.- Todos hemos sido así en algún momento, diciendo que sí tal película está sobrevalorada y te ves a ti mismo diciendo estas cosas y... Es un poco para reírnos de nosotros mismos.


M.G.- Yo me he sentido identificada con algunas situaciones.


R.C.- Pero es normal. Es todo una parodia.


M.G.- Y el resto de los personajes, por ejemplo Mariliendre que me produce mucha ternura o el Cultureta de palo, ¿son todos nuevos?


R.C.- Sí, son todos nuevos.


C.C.- El personaje de Mariliendre se da mucho en las ciudades grandes, en los entornos en los que hay mucho moderno, porque es un entorno gay, les gusta mucho la modernidad, les gusta cómo visten los gays pero claro ahí no consigue nada y si se mueven en otros ambientes ya no se sienten bien.


R.C.- Un hetero es un bien escaso para una Mariliendre y cuando encuentra a uno se centra mucho en él porque encuentra muy pocos. 


C.C.- También queríamos plasmar ese tipo de relación en el que uno se fija en la persona que idealiza.


M.G.- ¿Y las ideas cómo surgen? ¿Os fijáis en vuestros amigos?


R.C.- Un poco de todo.


C.C.- Desde las cosas que vivimos, analizando nuestra realidad o lo que hablamos con nuestros amigos y luego nos documentamos. Leemos en internet entrevistas para ver cómo hablan un tipo de gente o cómo actúa.


R.C.- Seguimos en las redes sociales a mucha gente que consideramos prototipos y de ahí sacamos los clichés. 


M.G.- ¿Y alguien se ha sentido tan identificado que os ha pedido explicaciones? ¿La gente se lo toma con humor?


C.C.- A mal no se lo ha tomado nadie. A algún amigo sí le he dicho que hay un personaje al que se parece mucho y si se sentía incómodo no lo pondría pero me decía que no había problemas, que todo era humor.


M.G.- El Cooltureta es un tío que vive mucho de las poses, de quedar bien ante los demás, de cumplir con unos estándares sociales,... Proyecta una imagen para agradar a los demás aunque realmente lo que proyecta no concuerda con él mismo.


R.C.- Sí, eso es así en cualquier sector. Lo hemos enfocado en el mundo del Cooltureta pero ocurre en otros ambientes. Por ejemplo, un choni intentará aguantar la fiesta hasta el final aunque esté molido, con su coche ahí dando caña,... Este tipo de cosas únicamente para dar la talla entre sus amigos a los que quiere impresionar. Pues a un cooltureta le pasa exactamente igual pero tiene que dar la talla culturalmente con sus gustos, las opiniones,...


M.G.- Aunque sea todo mentira y no le interese nada de eso... En ese sentido somos un poco hipócritas.


R.C.- Pues sí.


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