Editorial: Alianza Editorial.
Fecha publicación: 2004
Precio: --
Género: Novela.
Nª Páginas: 144
Edición: Tapa blanda.
Nª Páginas: 144
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788420658162
Autor
León Tolstoi fue un gran novelista ruso, profundo pensador social y moral, y uno de los más grandes autores del realismo de todos los tiempos. Hijo de un terrateniente, nació en 1828 en Yásmaia Polonia, la cual era la propiedad agrícola de su familia en Moscú. Tuvo tutores franceses y alemanes, y a los 16 años, ingresó en la Universidad de Kazán, donde estudio lenguas y más tarde leyes. Abandonó sus estudios en 1847. Después de haber intentado mejorar las condiciones de vida de siervos de sus tierras, se metió de lleno en la disipada vida de alta sociedad aristocrática moscovita, a la que prometió en sus diarios gentilmente reformar. En 1851, decidió incorporarse también al Ejército ruso. Allí estuvo en contacto con los cosacos, que se convertirían en los protagonistas de una de sus mejores novelas cortas, Los cosacos (1863) en ella compara el cansancio y la juventud moscovita con el vigor y la vida al aire libre de los cosacos, que representa con simpatía y un profundo realismo poético. Concluyó una obra autobiográfica, llamada Infancia (1852), a la que siguieron, Adolescencia (1854) y Juventud (1856) en las cuales reveló una serie de recuerdos de carácter psicológico similares a los de la mayoría de los jóvenes. Estas obras fueron inmediatamente acogidas por el público, de igual modo que Sebastopol (1855-1856), tres historias basadas en la guerra de Crimea. Tolstói regresó a San Petersburgo en 1856, y se sintió atraído por la educación de los campesinos
Sinopsis
Escrita a lo largo de 1889, en una época dominada por una crisis ética y
personal, así como por la revisión de diversos principios morales, LEÓN
TOLSTOI (1828-1910) quiso reafirmar en LA SONATA A KREUTZER los valores
del espíritu frente al precipitado fluir de las pasiones y los
sentidos. La narración que hace el consejero Pozdnyshev de su relación
conyugal, basada en el imperio de los mismos, y que culmina con el
adulterio y el crimen, es la historia de una degradación provocada por
una sociedad enferma. En muchos aspectos trasunto novelado de su
relación con su esposa, Sofía Andreievna, así como de episodios reales,
la «Sonata», obra en la que se revela la influencia del naturalismo, es
un minucioso y despiadado análisis de una relación matrimonial común en
la sociedad en la que los protagonistas se mueven, realizado a través de
la visión crítica y dolorida de un espíritu atormentado por la
mediocridad y fragilidad de la naturaleza humana.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]
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Con este título escribe León Tolstoi una novela que ha sido la última propuesta en el club de lectura y no ha podido ser un cierre de temporada más espectacular. En mi vida me podría yo haber imaginado que Tolstoi tocara un tema como el amor de manera tan magistral, sintiéndome identificada con bastantes de los argumentos que se esgrimen por raro que parezca. Os cuento.
Durante un viaje en tren por tierras rusas, un narrador inicial compartirá vagón con un grupo dispar de viajeros. Entre ellos surgirá el amor como tema de conversación y en consecuencia el matrimonio y las relaciones entre hombre y mujer. Mientras una dama, «ni joven ni guapa» expone que el matrimonio debe ser fruto del amor y el afecto, que a ninguna mujer u hombre se les puede obligar a vivir uno junto al otro si no lo desean, un viejo comerciante expone casi enfurecido sus ideas, de corte claramente radical que escandalizan a la concurrencia. Para el anciano, la mujer debe mostrar una obediencia absoluta al marido, respetarlo hasta el pavor y vivir subyugada a él, negándole todo tipo de libertad y educación, pues a su juicio solo son pamplinas.
Todo esto no es más que una situación introductoria. El resto de viajeros han permanecido más o menos en silencio, salvo Vasia Pózdnyshev, un individuo de aspecto nervioso, que se ha mantenido aislado e indiferente al resto de pasajeros hasta el momento en el que el tema de conversación llega a sus oídos. Será entonces cuando muestre un deseo de integrarse como parte del auditorio pues él no está de acuerdo con ninguno de los razonamientos expuestos y rompe su silencio para ello. Pózdnyshev tiene algo importante que contar, una experiencia terrible que le ha provocado el estado en el que en esos momentos se encuentra. Sin previo aviso él confiesa que asesinó a su mujer pero quedó absuelto por defender su honra. Tal confesión crea bastante malestar en el estrecho espacio en el que se encuentran, por lo que unos abandonan el tren, aprovechando que han llegado a su estación, y otros simplemente se cambian de vagón. El único testigo del relato de Pózdnyshev, verdadero cuerpo de la novela, será el narrador inicial.
A lo largo de las páginas venideras y hasta el final de la novela, Pózdnyshev relatará a su oyente toda su historia. Comenzará por los primeros encuentros amorosos de juventud hasta el momento en el que mata a su esposa. Su experiencia le ha hecho recapacitar mucho para llegar a la conclusión de que el amor es algo efímero, con fecha de caducidad, que muere al poco tiempo de nacer. El amor del que hablaba la dama del tren solo existe en las novelas y en las películas. La realidad es otra bien distinta.
Así pues veremos al joven despertando al sexo en casas de lenocinio, acompañado de su hermano y otros amigos. Conocerá a una joven de la que creerá enamorarse y con la que contraerá matrimonio, teniendo cinco hijos. Pero lo que en un principio debía ser un seno de felicidad y dicha se convierte en un campo de batalla. Comienzan los desencuentros, las peleas, el hastío,... etapas de supuesto amor que se alternan con otras de profundo odio y a pesar de ello el matrimonio continúa junto. No obstante, llegará a su vida un violinista que terminará por desmoronarlo todo. Entra en juego entonces los celos, la rabia, la ira, las dudas y la incertidumbre. Muerte a los traidores.
«... todo marido que viva como vivía yo, tiene que corromperse o divorciarse o matarse o matar a su mujer.»
Todo en La sonata a Kreutzer es digno de leer con detenimiento, desde los argumentos del viejo comerciante, muy disparatados por cierto pero que, de alguna manera, aún siguen anclados en la mentalidad de cierto sector de la población hasta los razonamientos de Pózdnyshev. Debo confesar que me he sentido muy reflejada con muchas de sus exposiciones, al menos, tal y como yo las he interpretado. Él nos hablará del amor ideal, de este «contigo pan y cebolla hasta el fin de mi días» que no es más que una frase vacía de contenido. Creo que tenemos un concepto del amor, y especialmente del matrimonio, muy adulterado, gracias a las intervenciones de una sociedad que nos ha encasillado demasiado. El mundo expone una cara falsa y por eso Pózdnyshev dice: «¡si en nuestros días el matrimonio no es más que una mentira!». Bueno, yo no diría tanto pero sí es cierto que no es, ni de lejos, lo que nos quieren vender.
«Cuando se trata de una mentira, se soporta fácilmente. El marido y la mujer se limitan a engañar al mundo, presentándose como monógamos cuando en realidad son polígamos. Es malo, pero, en fin, eso es llevadero».
Sin embargo el problema viene cuando la convivencia se convierte en un infierno porque él no quiere estar con ella, ni ella con él. ¿Por qué obligarnos? Podríamos llevarnos horas hablando de este tema y de todas las conclusiones las más evidente sería que siempre nos movemos o nos dejamos de mover por los demás y no por nosotros mismos. Se espera del ser humano una serie de comportamientos establecidos desde que el mundo es mundo y salirse del camino marcado de antemano te condena al ostracismo.
