Los que hayáis leído mi presentación en este blog sabréis que soy socia
del Círculo de Lectores desde hace bastantes años. Cada dos meses me traen la
revista a casa y tras examinarla por arriba y por abajo, por delante y por detrás,
hago un pedido a través del agente que tengo asignado. A simple vista, lo de
hacer un pedido puede resultar fácil, sin embargo en la práctica no lo es
tanto, pudiendo llegar a convertirse en motivo de discordia. En casa tenemos
gustos muy dispares y cada vez que llegaba la revista se montaba un guirigay,
así que tuvimos que llegar a un acuerdo: ir turnándonos a la hora de elegir
ejemplar. Lástima que en esta ocasión no me toque a mí.
Sé que muchas personas consideran la venta de libros por catálogo una
auténtica lata porque en cierto modo te “obligan” a hacer un pedido
bimensualmente. En mi caso todo son ventajas. La revista me permite estar al
día de todas las novedades que salen al mercado sin moverme de casa, aunque
también me encanta dejarme caer por las librerías de vez en cuando. Para mí
recibir la revista es sinónimo de encontrar un momento de tranquilidad para
poder ojearla, bolígrafo en mano, y seleccionar todas aquellas novedades en las
que estoy interesada. A veces la lista se hace demasiado extensa, grave
inconveniente porque tal y como está la situación económica de las familias de
este país, no me queda otra que decantarme por un único libro. ¿Pero cómo
elegir entre tantas novedades con títulos tan sugerentes? La elección se me
hace a veces muy complicada pero mi bolsillo no da para más.