Autora
Maeve Binchy nació en la localidad costera de Dalkey, al sur de Dublín en el año 1940. A lo largo de su vida, ejerció como maestra, periodista, reportera y editora del diario The Irish Times, profesiones que compaginó con la escritura de sus 16 novelas. Entre ellas destacar que The Lilac Bus (1984) y Ecos del corazón (1985) fueron llevadas a la pequeña pantalla, mientras que Círculos de amigos (1990) y Tara Road (1998) fueron adaptadas para el cine.
En el año 2000 decidió abandonar su labor como escritora, pero aún así, finalizó cuatro novelas más, entre las que se encuentra Bajo el cielo de Dublín.
Lamentablemente esta escritora falleció el pasado 30 de julio a la edad de 72 años.
Sinopsis
Frankie va a nacer en una familia muy especial. Su madre está desesperada por encontrar a alguien que la cuide, pero tiene muy poco tiempo. Noel no parece el padre ideal aunque, quizás, es la mejor opción para la niña. En cuanto a su amiga Lisa, la joven está dispuesta a renunciar a todo con tal de conseguir al hombre que quiere porque está convencida de que la corresponderá. Sin embargo, Moira, la trabajadora social, no piensa aceptar esta situación. Sabe lo que más le conviene a Frankie, además tiene toda la autoridad para decidir sobre su futuro, pero incluso ella esconde secretos sobre su propia vida.
Bajo el cielo de Dublin es la historia de unas familias poco convencionales, de relaciones que no son lo que parecen y de una niña pequeña que está en el corazón de todos.
La palabra "Dublin" fue más que suficiente para rescatar este libro de las estanterías de la biblioteca y llevármelo a casa, aunque la traducción al castellano poco tiene que ver con el título original del libro -Minding Frankie- ("Cuidando a Frankie"). Luego leí la sinopsis y pensé... "suena interesante". No me equivoqué. He disfrutado de la lectura de este libro tanto que cuando llegué al punto y final se me escapó un tremendo suspiro de satisfacción.
Bajo el cielo de Dublin es un libro que te colocará un nudo en la garganta en más de una ocasión. Incluso puede que hasta te arranque alguna lágrima y eso es decir mucho, porque si bien es cierto que soy de lagrimal fácil, generalmente me entra la llorera con las películas pero no con los libros. Sin embargo la obra de Maeve Binchy está cargada de tal emotividad que resulta imposible retener las emociones que te suben desde el estómago hacia arriba. Está escrito con tal realismo que cuesta trabajo discernir entre la ficción y la vida misma. Es como si la historia te la estuviera contando un amig@ muy cercan@, como si todo estuviera sucediendo justo delante de tus narices y fueras un miembro más de la comunidad de St. Jarlath's Crescent, ese barrio dublinés.

