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lunes, 19 de mayo de 2014

CARTAS A PALACIO de Jorge Díaz.

Cartas a Palacio (Jorge Díaz)

Editorial: Plaza & Janés.
Fecha publicación: marzo, 2014.
Nº Páginas: 560.
Precio: 21,90 €
Género: Novela
Edición: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 9788401342127
Autor

Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Es uno de los creadores y ha sido coordinador de guiones de Hospital Central, serie con la que ha cosechado todos los premios de la profesión, el TP y el Ondas, entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela, Los números del elefante. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico.

Cartas a Palacio es su tercera novela. 


Sinopsis

Una ambiciosa novela de amistad, amor y guerra en la Europa de principios del siglo XX, que cuenta la primera misión humanitaria gubernamental de la historia.

Se acerca el final del año más triste que se recuerda en el viejo continente. La guerra ha estallado hace unos meses y avanza sin piedad sembrando de muertos y heridos el corazón de Europa, cuando al Palacio Real llega una carta que remueve profundamente el ánimo de Alfonso XIII: una niña francesa suplica su ayuda para dar con el paradero de su hermano, desaparecido en el frente. Conmovido por tal petición, el monarca emplea la diplomacia española para saber de la suerte del hermano de la pequeña Sylvie, pero su acción navideña tiene consecuencias imprevistas y provoca la llegada de un alud de solicitudes a palacio.

Impresionado por la magnitud de la tragedia, Alfonso XIII, reúne a un excepcional grupo de colaboradores entre los que se encuentran su íntimo amigo y médico militar Álvaro Giner; Manuel Campos, profesor de mecanografía y simpatizante anarquista, o Blanca Alerces, una joven aristócrata madrileña decidida a tomar las riendas de su vida. Con ellos, el rey pondrá en marcha la Oficina Pro-Cautivos, donde gracias a la ayuda de funcionarios y diplomáticos, buscarán el modo de dar respuesta a todas esas familias rotas por la guerra, desesperadas por encontrar a sus seres queridos.

Inspirada en un hecho real, Cartas a Palacio recrea un momento histórico fascinante. Una ambiciosa novela en la que se mezclan el amor y la guerra, reyes y anarquistas, ambientes aristocráticos y humildes, el frente de batalla y el bullicio de las ciudades. Una emocionante novela coral de héroes anónimos, que con su compromiso llevaron a cabo una misión extraordinaria.

[Información facilitada por la editorial]



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Cartas a Palacio, la nueva novela de Jorge Díaz, es una novela instructiva, de esas que rescatan del pasado algún acontecimiento real, del que poco se sabe, sacándolo a la luz como base de un argumento en el que ficción y realidad conviven.

Blanca Alerces es la hija de don Jaime y doña Ana, marqueses de Alerces, una niña bien a la que no le ha faltado nada en la vida. Su familia se sitúa en lo más alto de la sociedad madrileña, con un círculo de amistades tan selecto que incluso se codean con el rey Alfonso XIII. Blanca está prometida con don Carlos de la Era, duque del Camino, un joven muy guapo, elegante, alto, fuerte, educado y muy rico. De hecho, la novela se inicia con los preparativos del enlace que tendrán lugar al día siguiente. El común de los mortales podrá imaginarse a una novia nerviosa pero ilusionada, sin embargo, Blanca dista mucho de esa realidad. Ella no encaja con el perfil de señorita de la alta sociedad que solo aspira a un buen matrimonio, de ahí que se cuestione una y otra vez si Carlos es el hombre apropiado para ella, si será feliz, si no desearía que su vida rodara por otro camino. Temerosa de dar un paso en falso, comenta con su íntima amiga Elisa Fuentes todas sus dudas, sin saber que su amiga daría lo que fuera por estar en su lugar porque Elisa es huérfana de madre, es hija de un militar muy estricto y severo y en cuestiones de amores, no es que haya tenido mucha suerte. Su hermano Gonzalo, periodista, guarda un terrible secreto que en caso de llegar a oídos de su padre supondrá un auténtico escándalo, por eso Elisa intenta apoyar y proteger a su hermano.  

Como si el destino le prestara su inestimable ayuda, un acontecimiento inesperado resolverá todas las dudas de Blanca y la salvará de un muy posible estrepitoso matrimonio. Lo malo es que ella toma una decisión en un momento un tanto comprometido, algo que su madre difícilmente le perdonará. 

Al margen de una trama que gira en derredor de Blanca Alerces, Jorge Díaz merodea por otros escalafones de la sociedad para presentarnos al otro bando, al de los anarquistas y al de los marginados. Manuel Campos y Luis Segura son seguidores de Bakunin y luchan por sus ideales. Tras un altercado con la policía en momentos en los que las huelgas y el alzamiento de los obreros en pos de una mejora laboral están a la orden del día, deciden ocultarse en uno de los barrios más marginales del Madrid de la época, el barrio de Las Injurias, ya desaparecido. Allí vive la gente más pobre y los delincuentes más buscados.  

En Triana (Sevilla) muy cerca de donde vive la que subscribe tiene su taller de pintura el francés Jean-Marie Huguet. Enamorado de la luz de esta tierra y de sus mujeres, el pintor mantiene una relación con Carmen, una gitana con la que convive. Carmen es su musa, su inspiración, su modelo para los cuadros más atrevidos y más valiosos. 


Las tres tramas anteriores  confluyen en un punto común que tiene a Alfonso XIII como nexo de unión. Durante la Gran Guerra, España fue un país neutral aunque el monarca español era hijo de una francesa y esposo de una inglesa. A pesar de mantenerse al margen del conflicto bélico, Alfonso XIII, tras recibir una carta de una niña francesa solicitando su ayuda para localizar a su hermano desaparecido en el frente, cree que debe implicarse y prestar su ayuda en un momento tan crítico como este. Así surge la Oficina Pro-Cautivos en la que trabajarán Blanca y Manuel, después de haberse conocido en otras circunstancias. Una oficina que estará dirigida por Álvaro Giner, un médico muy amigo del monarca, y que tendrá un peso específico en el libro, una oficina a la que recurrirá Carmen en busca de noticias de su amante Jean - Marie.

El argumento se derrama por más senderos aún y de hecho, todavía podría contaros mucho más sin ni siquiera desvelar las claves de la novela, pero creo que con lo dicho abro suficientemente la puerta hacia la curiosidad. Sin duda, Cartas a Palacio es un novelón en el que confluyen diversas temáticas con las que el lector difícilmente se aburrirá. Toca temas como las distintas clases sociales, el anarquismo, la homosexualidad, el terrorismo, el adulterio, las infidelidades, el espionaje, la pornografía, el odio, las amenazas, las venganzas, el amor, los abusos,... entrelazando subtramas dentro de un argumento que se asienta sobre pilares reales y ficticios. De hecho, la Oficina Pro-Cautivos tuvo una existencia real sobre la que Jorge Díaz nos habló, entre otras muchas cosas, en la entrevista que nos concedió (puedes leerla aquí). Cada subtrama tiene a su vez su propio desarrollo, sus propios puntos álgidos, sus propios personajes que a veces coinciden en espacio y tiempo. 

En cuanto a los personajes, siempre me gusta fijarme en aquellos que, no lejos del protagonismo, sí permanecen más en la sombra. En esta ocasión mi talón de Aquiles ha sido Elisa. Una joven sometida a la dura disciplina de un padre y sin una madre en cuyo regazo cobijarse, algo que a mi juicio, modela su carácter. Ella ve en su amiga Blanca el reflejo de lo que le gustaría ser y no entiende por qué su amiga es tan inconformista con la vida que le ha tocado. 

Manuel Campos, el anarquista, también ha sido objeto de mi atención. El autor dibuja a un hombre comprometido con sus ideales pero sin llegar a situaciones extremas. Quizás por el hecho de tener experiencias tanto en un bando como en el otro le hace recapacitar y tener un punto de vista distinto al resto de sus correligionarios.  

Aunque para mí estos dos personajes compiten en protagonismo con Blanca Alerces, ella es la verdadera heroína de esta novela, no en balde esta se inicia y termina en la víspera de su enlace matrimonial. Blanca no es una mujer de su época. Tiene una forma de pensar que choca contra el pensamiento de las mujeres de su condición. Ella defiende y reivindica su derecho y su lugar en la sociedad como persona aunque sea mujer y su tozudez por ayudar a los más desvalidos, por tener una ocupación propia a pesar de no tener necesidad de ello, exalta a su madre pero alegra a su padre, un hombre que aprueba la actitud de su hija por dispar que sea y al que agrada su buena disposición.    

martes, 29 de abril de 2014

ENTREVISTA a JORGE DÍAZ (Cartas a Palacio).

Autor

Jorge Díaz nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión. Es uno de los creadores y ha sido coordinador de guiones de Hospital Central, serie con la que ha cosechado todos los premios de la profesión, el TP y el Ondas, entre otros muchos. Tras un año sabático en Brasil, regresó con su primera novela, Los números del elefante. La justicia de los Errantes, en la que novelaba el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del pasado siglo, fue su primera incursión en el género histórico.

Cartas a Palacio es su tercera novela. 


Cartas a Palacio (Jorge Díaz) Sinopsis

Una ambiciosa novela de amistad, amor y guerra en la Europa de principios del siglo XX, que cuenta la primera misión humanitaria gubernamental de la historia.

Se acerca el final del año más triste que se recuerda en el viejo continente. La guerra ha estallado hace unos meses y avanza sin piedad sembrando de muertos y heridos el corazón de Europa, cuando al Palacio Real llega una carta que remueve profundamente el ánimo de Alfonso XIII: una niña francesa suplica su ayuda para dar con el paradero de su hermano, desaparecido en el frente. Conmovido por tal petición, el monarca emplea la diplomacia española para saber de la suerte del hermano de la pequeña Sylvie, pero su acción navideña tiene consecuencias imprevistas y provoca la llegada de un alud de solicitudes a palacio.

Impresionado por la magnitud de la tragedia, Alfonso XIII, reúne a un excepcional grupo de colaboradores entre los que se encuentran su íntimo amigo y médico militar Álvaro Giner; Manuel Campos, profesor de mecanografía y simpatizante anarquista, o Blanca Alerces, una joven aristócrata madrileña decidida a tomar las riendas de su vida. Con ellos, el rey pondrá en marcha la Oficina Pro-Cautivos, donde gracias a la ayuda de funcionarios y diplomáticos, buscarán el modo de dar respuesta a todas esas familias rotas por la guerra, desesperadas por encontrar a sus seres queridos.

Inspirada en un hecho real, Cartas a Palacio recrea un momento histórico fascinante. Una ambiciosa novela en la que se mezclan el amor y la guerra, reyes y anarquistas, ambientes aristocráticos y humildes, el frente de batalla y el bullicio de las ciudades. Una emocionante novela coral de héroes anónimos, que con su compromiso llevaron a cabo una misión extraordinaria.

[Información facilitada por la editorial]



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La pasada semana tuve la oportunidad de charlar con Jorge Díaz sobre su última novela, Cartas a Palacio, un libro que algunos de vosotros ya habéis reseñado y que, al parecer, está gustando bastante. En lo que a mí respecta, he disfrutado mucho con la lectura de esta novela, aunque en el momento de la entrevista aún no lo había terminado, porque abarca una amplia temática y saca a la luz un episodio de la historia que yo desconocía por completo. 

La Oficina Pro-Cautivos fue instaurada por el rey Alfonso XIII en los desvanes de Palacio con el objetivo de ayudar a las familias que buscaban información sobre los soldados desaparecidos en combate durante la I Guerra Mundial. A pesar de la neutralidad de España en tal conflicto bélico, estuvo muy involucrada en esta misión humanitaria que ha pasado de puntillas por la Historia. Jorge Díaz la rescata para nosotros y construye a su alrededor diversas tramas que encandilarán al lector. Esto fue lo que nos contó:

Marisa G.- Jorge, Cartas a Palacio es tu tercera novela en la que hablas de la labor humanitaria del rey Alfonso XIII al crear lo que se llamó la Oficina Pro-Cautivos durante la I Guerra Mundial, algo que yo desconocía por completo.

Jorge D.- Pues a mí me pasó exactamente igual y lo mío es más grave porque yo ya había escrito una novela encuadrada en el principio de los años veinte, La justicia de los errantes. Para aquella novela leí muchos libros sobre la época pero desconocía la existencia de aquella oficina. Me enteré de casualidad, viendo un documental. No me sonaba absolutamente de nada. Le pregunté a algunos amigos, a familiares... Nadie sabía nada. Entonces busqué información  en internet y encontré algunas referencias. Entendí que aquella historia era material para una novela. ¿Por qué nadie sabe nada de la existencia de aquella oficina? Bueno, yo tengo mi teoría. Creo que la Guerra Civil acabó con la Historia de España anterior. Parece que el siglo XX solo es República y Guerra Civil. Luego también pienso que cuando alguien hace algo mal tendemos a criticar mucho pero jamás elogiamos lo bueno. Alfonso XIII hizo muchas cosas mal pero acertó con la creación de esta oficina y creo que había que contarlo. No era un personaje simpático para mi pero una vez que me he documentado puedo decir que ahora hasta me cae bien.

M.G.- ¿Entonces ha cambiado la concepción que tenías de ese rey?

J.D.- A ver, sigo pensando que no fue un buen rey pero tengo la idea romántica de que una persona es tan buena como lo mejor que ha hecho. ¿Por qué no medir a Alfonso XIII por lo bueno y no por lo malo? Y sí reconozco que al final le tengo simpatía.

M.G.- Y esta oficina que empezó como algo pequeño, con pocos empleados llegó a hacer grandes cosas, ¿no?

J.D.- Sí, empezó siendo algo muy, muy pequeño. Se habilitaron unos desvanes de palacio que no se usaban para nada, con un par de empleados y tres máquinas de escribir compradas a plazos. Cuando se cerró tenía cincuenta y cinco empleados, habían colaborado cuatrocientos diplomáticos,... Se convirtió en lo más importante para la gente que trabajó en aquella oficina. Todo esto lo comparo mucho con lo que hizo Schindler, que empezó de forma muy simple, intentando ayudar en los casos que podía hasta que llegó un momento en que se obsesionó por salvar a una persona más. Uno más. La oficina Pro- Cautivos se convirtió en algo que estaba por encima de ellos mismos.

M.G.- Si no me equivoco se disuelve en 1921.

J.D.- Sí, porque la guerra se acabó, se dejaron de recibir cartas, los prisioneros volvieron a sus países. Se intentó poner en marcha otra vez con la guerra de Marruecos pero claro, la diferencia fue que España colaboraba en la I Guerra Mundial porque no tenía una presencia pero en la guerra de Marruecos España era parte implicada y así todo era más complicado. 

M.G.- Y siendo España neutral, ¿cómo se tomaba el resto de los países involucrados en la guerra la intromisión española respaldada por la monarquía?

J.D.- Yo creo que lo agradecían. Hay que tener en cuenta que cuando empieza la guerra, se rompen las relaciones entre Alemania y Francia, Alemania e Inglaterra,... Cada país toma a otro para representar los derechos de sus ciudadanos. Tú imagínate que eres francesa y tienes una casa en Berlín, por mucho que Francia y Alemania entren en guerra, tú tienes tus derechos. Pero claro, como Francia no te puede defender, te tiene que defender otro país y ahí entraba España, que representaba los derechos de los ciudadanos franceses y Suiza representaba los derechos de los ciudadanos alemanes. Por lo tanto no es casualidad que la primera carta que da pie a la Oficina Pro-Cautivos sea de una niña francesa que escribe al rey de España. Así que sí, yo creo que los países agradecían el tipo de labor que hacía la oficina porque velaban por los intereses de los soldados. Además como desarrollaron un proyecto de intercambio de prisioneros, tanto un país como otro salía beneficiado. 

M.G.- La temática que abarca tu novela es muy extensa. No solamente hablas de ese episodio histórico sino que también desarrollas tramas amorosas y nos hablas de las revoluciones obreras, del anarquismo, del terrorismo, la homosexualidad, la pornografía. Desde luego el lector no se va a aburrir.

J.D.- Espero que no porque si con todo eso se aburre... Me gusta que digas esto. Lo que más llama la atención de la novela y en lo primero que los lectores se fijan es en la Oficina Pro-Cautivos y en la figura de Alfonso XIII y seamos sinceros, el rey es un personaje secundario, muy simpático y con toques de humor pero muy secundario. La protagonista de la novela es Blanca Alerces y la verdadera trama de la novela es si Blanca se queda con Álvaro o con Manuel, uno de su misma clase social y el otro un anarquista. Yo nunca había escrito una novela con una protagonista femenina y ha sido para mí un reto crear a una mujer femenina y fuerte que no dependiera de los hombres.  El resto de las tramas que aparecen en la novela siempre vienen impulsadas por el amor. Mi favorita es la de la sevillana Carmen y el pintor francés. 




Como anécdota te digo que yo quería tener en la novela a un francés y a un alemán pero no quería que representarán los tópicos. Así que se me ocurrió lo del pintor parisino que viaja buscando la luz y la belleza y lo coloco en Sevilla. Y en Sevilla, ¿a quién podía conocer? Pues a una gitana de Triana, a Carmen. Mientras escribía la novela me enamoré de ella, me apasiona esta mujer que lucha y sale adelante. 

Luego la trama del alemán Frank con Gonzalo, el periodista español, también me resultó muy agradable de escribir con todo ese movimiento de espionaje que yo quería tener. 

M.G.-  En la novela hablas de unos cabarets a los que acudían hombres para encontrarse con otros hombres y también mencionas las películas pornográficas que se hacían entonces. Imagino que serían más eróticas que otra cosa, ¿no?

J.D.- Te puedo asegurar que yo he visto una y era pornográfica, pornográfica.

M.G.- ¿En serio? ¿De qué año?

J.D.- A ver, cuando tú piensas en Alfonso XIII, una de las primeras cosas que te vienen a la cabeza, porque se ha dicho muchas veces, es que produjo películas pornográficas. Yo quería meter eso en la novela. Mi gran problema era que las películas de aquella época no se produjeron hasta el año 1922, por lo tanto, en mi novela, que transcurre del año 1914 a 1918, la producción no cabía pero sí el visionado y eso hice. 

Siendo director del programa La noche prohibida, aquel que trababa de sexo con Ivonne Reyes, Coronado, y tal..., no sé si te acordarás.

M.G.- Sí, sí que me suena. 

J.D.- Pues en el último programa, pudimos ver una película que se llamaba algo así como El confesor y aquello de erótico no tenía nada. Era pornográfico. 

M.G.- Pues yo no conocía para nada esa vertiente de Alfonso XIII. Me ha resultado muy curioso todo esto que cuentas.

J.D.- También había otras películas que llamaban naturalistas. En el anarquismo era muy común el naturalismo y el higienismo. Muchas veces se reunían en playas, por ejemplo en Barcelona era la playa de Bogatell, a donde acudían para hacer gimnasia desnudos una vez a la semana. Y en Alemania se comercializaron mucho películas nudistas, de chicas que hacían composiciones de estatuas griegas. Eran películas por las que se tenía mucho interés y se comercializaron mucho, especialmente en una época donde ver un tobillo era ya un escándalo. Pero vamos, que cuando se dice que Alfonso XIII produjo películas pornográficas te puedo asegurar que eran pornográficas.

M.G.- Qué curioso... Bueno, tu novela es coral, en la que tienen presencia muchos personajes. Te quería preguntar algo que ya me has contestado, si realmente crees que hay un único personaje protagonista. Dices que para ti es Blanca Alerces sin embargo, la percepción que yo tengo como lectora, es que junto a Blanca hay otros tantos, como Álvaro y el anarquista Manuel Campos, que tienen tanta importancia como ella.

J.D.- Puedes tener razón en cierto sentido pero en otro no. Mira, el protagonista no tiene que ser siempre el que más aparece. Yo creo que el protagonista real es el motor. La novela empieza cuando Blanca se va a casar y acaba cuando Blanca decide con quién va a hacer su vida. Aunque a lo largo de la novela haya habido muchos vaivenes, muchas tramas de importancia, en realidad el motor de la novela es la vida de Blanca y durante su vida han pasado todas las demás cosas pero Blanca, para mí, es la protagonista principal. 

M.G.- Lo que sí es cierto es que ella encarna ese tipo de personaje del que más jugo se puede extraer en la literatura. Es una mujer inconformista que no se amolda a los convencionalismos de la época, que rompe con los estereotipos,... 

J.D.- Si, es verdad y también te digo que Blanca es el personaje más fácil de componer porque es el más agradecido. Cuando estás escribiendo, al que más tienes que querer es al malo porque es el más difícil de crear. Sin embargo, a la buena que en este caso es muy feminista y lucha contra todo y es guapa,... a esa es más fácil quererla que a otros personajes como Elisa, que es una mujer a la que tienes que encontrarle la pasión.

M.G.- Pues fíjate que yo me decanto más por Elisa que por Blanca. A mi Elisa me ha producido mucha ternura porque es una mujer muy sometida, que envidia todo lo que tiene Blanca y le gustaría ser como ella... Me ha producido mucha ternura ese personaje.

J.D.- Me has dicho que aún no has llegado al final de la novela ¿no?

M.G.- Me faltan cien páginas. 

J.D.- Pues te vas a llevar una sorpresa... 

M.G.- No me digas... 

J.D.- Ya verás. Lo de Elisa es como con Blanca, que no se sabe con quién se queda hasta la penúltima página. Y te digo una cosa, cuando yo empecé a escribir la novela y me hice mi primera sinopsis, para mí Elisa se quedaba con uno pero cuando me faltaban treinta páginas para acabar me dije  «Quita, quita que me he equivocado... Mejor se queda con el otro». O sea que si estás sospechando algo, lo mismo te equivocas. Creo que todo está bastante oculto porque el primero que no lo tuvo claro fui yo hasta llegar al final. 

M.G.- Bueno, eso está muy bien porque una novela demasiado predecible pierde la gracia.

J.D.- Sí, pero lo importante es que al final entiendas por qué se toman ciertas decisiones y por qué los demás reaccionan como lo hacen. Me gustaría que cuando la acabaras me mandaras un correo y me dijeras si la percepción que tienes de la novela a falta de cien páginas es la misma que tienes cuando la acabes. 

M.G.- Vale, pues lo haré. Te diré cuál es mi percepción.

J.D.- Te lo agradeceré. 

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