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miércoles, 23 de octubre de 2013

ENTREVISTA A AMÀLIA LAFUENTE (Terapia de riesgo).

Buenos días. Como os comentaba ayer os traigo la entrevista que Amàlia Lafuente, autora de la novela Terapia de riesgo me ofreció la semana pasada.

Para no ser reiterativa, ya que ayer publiqué la reseña en la que figuraba la biografía de la autora y la sinopsis del libro, paso directamente a la entrevista. Si alguien tiene interés puede ver la reseña con la sinopsis y la biografía aquí.



Marisa G.- Buenas tardes Amália. En primer lugar, gracias por concedernos esta entrevista. Por la biografía que figura en la solapa del libro, sabemos que eres médico y catedrática en Farmacología por la Universidad de Barcelona y que te dedicas a la docencia y a la investigación. Eres una mujer de ciencias puras, ¿no?

Amàlia L.- Teóricamente sí, lo que pasa es que a mí siempre me han gustado las letras. En mi época, para estudiar Medicina, tenías que hacer el Bachillerato de Ciencias, pero yo soy más de letras que de ciencias. De hecho hice los dos Bachilleratos, hice letras porque me gustaba y ciencias porque no tenía más remedio, pero las letras siempre las he tenido como afición. Me ha gustado siempre leer y escribir. Yo escribía mucho de joven, pero durante el periodo de estudios, de tener hijos, de hacer la promoción profesional,... la verdad es que no tenía tiempo. Nosotros decimos "o vives o escribes" y en los momentos álgidos de tu vida es difícil escribir. En cambio, en los momentos aburridos, de placidez,... como en los que estoy ahora, que ya estoy estabilizada, tengo los hijos mayores que ya se han independizado, ahora es cuando tengo tiempo. Entonces me dediqué a ir a L'Ateneu donde hice un curso de escritura de 4 años, como una carrera, y me especialicé en novela. Es una escuela de escritura que hay en Barcelona por la que han pasado muchos escritores conocidos como Falcones. Lo interesante es que he podido mezclar las letras con las ciencias porque he escrito una novela pero con un fondo de ciencia. Yo creo que este es el valor añadido que yo he podido aportar porque hay poca gente en este ámbito que pueda combinar las dos cosas.

M.G.- A mi siguiente pregunta prácticamente ya has contestado porque tenía interés en saber si tu afición por la literatura te hizo pasar por un taller de escritura.

A.L.- Sí porque además era consciente de que escribir una novela era muy complejo y que, de forma autodidacta, no lo iba a poder hacer. Recuerdo ese momento en que me dije que ahora era el momento de la vida en el que podía recuperar las aficiones y que me podía dedicar un poco a mí porque anteriormente había estado dedicada a la familia, al trabajo, y ahora siento que es mi momento para recuperar mis aficiones  

M.G.- Tu primera novela, Código Genético, publicada por Plaza & Janés en 2011, al igual que la que nos ocupa hoy, también la centras en un entorno sanitario. Imagino que echas mano de aquello que conoces bien, ¿no?

A.L.- Sí, siempre son experiencias vividas que enlazas en una historia que es completamente ficción. Es como si cogieras piezas de tu vida y creas una historia nueva. No es autobiográfica propiamente porque la historia es completamente ficción pero si he ido cogiendo pequeñas experiencias que he vivido yo o que las he vivido de muy cerca.

M.G.- ¿Pero tienes intención de adentrarte en otros entornos que no sean el sanitario?


A.L.- No.


M.G.- Este es el entorno que tú conoces y el que quieres manejar, ¿no?


A.L.- Sí, ese, porque seguro que es lo que haré mejor. Es lo que conozco más y no tengo tiempo de documentarme en otras áreas. En cambio aquí lo tengo fácil, bien porque yo entiendo de esa temática o bien porque tengo compañeros, colegas que me van a ayudar y que además están encantados de ayudarme. Es un problema de conocimiento y también de comodidad, las dos cosas. Hablando claro, no tengo tiempo para escribir novela histórica o de viajes, por ejemplo.


M.G.- Cualquier otro ámbito que sea más desconocido para ti y no este que es el conoces perfectamente bien.


A.L.- Claro, claro... Sé que en este tema puedo contribuir en algo donde la literatura es deficitaria. En nuestro país no hay mucha gente que escriba dentro de este área, sin embargo en otras  hay muchos escritores. 


M.G.- En Terapia de riesgo nos planteas un thriller en el que tienen cabida las irregularidades médicas con fines lucrativos, los diagnósticos falsos como negocios, las fundaciones que son tapaderas,... Nos ofreces una visión del lado oscuro de la sanidad.  A mí tu novela me ha producido mucho vértigo porque yo confío plenamente en el sistema sanitario español. Entiendo que todo lo que cuentas es ficción porque además lo aclaras en la Nota de la autora pero claro siempre te queda la duda. ¿Se dan los casos que planteas en tu novela en el sistema sanitario?


A.L.- A ver. Yo soy médico, mi marido es médico, me trato todos los días con médicos y yo confío muchísimo en la honestidad de los médicos y en la calidad del sistema sanitario. Eso vaya por delante. Pero cuando uno tiene que escribir una novela tiene que buscar conflictos y tiene que buscar personajes negativos que generen esos conflictos porque de otro modo no te sale la novela. Si yo escribo una novela con médicos buenos y santos no me va a salir una novela atractiva. Entonces tienes que echar mano de esos personajes y de esos conflictos que realmente hay pero que son minoritarios. Todos sabemos que el personaje del médico interesado y que se mueve con fines lucrativos existe aunque es algo minoritario pero sabemos que están ahí, que son interesados económicamente e igualmente también sabemos que hay médicos otros perfiles negativos, como esos médicos excelsos que sólo se cuidan de las técnicas sofisticadas, que pierden el contacto íntimo con el paciente porque lo que le preocupa más es un promoción personal, el prestigio delante de sus colegas y se pierde el valor intrínseco de la medicina que es el contacto directo con el paciente. Este otro perfil negativo también figura en la novela.



Todos los investigadores somos conscientes de que la ciencia está fundamentada en la confianza en el investigador. Es decir, nosotros cuando presentamos un proyecto de investigación pasa por unos filtros, por unos comités de ética, teóricamente tenemos que presentar un consentimiento firmado a todos los participantes en ese proyecto pero también somos conscientes de que detrás nuestra no hay nadie que nos obligue, no tenemos un policía que nos vigila, por tanto todo se basa en la confianza en el investigador. Asi puedes encontrarte una persona sin escrúpulos que se salte todos los procedimientos, que se salte la veracidad de los resultados y eso cuesta descubrirlo, aún así, en prensa ha habido muchos escándalos de este tipo.


M.G.- Y con tantos recortes en el sistema sanitario, ¿nuestra sanidad goza de buena salud todavía o empieza a resentirse bastante?

A.M.- Yo diría que está en el límite. Las listas de espera están muy priorizadas por diagnósticos. Aquellos que son realmente graves se intenta no retrasarlos mucho pero creo que estamos en el límite para no entrar en un fracaso. Lo que pasa es que estábamos en un nivel de calidad muy alto y  posiblemente bajemos el escalón de la calidad. Hacemos una buena medicina pero no al nivel en el que estábamos porque en algunas especializaciones éramos pioneros. Eso es lo que se puede perder...


M.G.- Pues a ver si los políticos se dan cuenta de todo esto porque a todos nos puede tocar una situación complicada, por lo tanto si maltratamos la sanidad, en definitiva nos maltratamos a nosotros mismos. 


A.M.- Exactamente.


M.G.- En cuanto al argumento de tu novela te centras en una investigación que intenta dilucidar una mala praxis a la hora de luchar contra el envejecimiento. ¿Por qué tanta preocupación con el tema del envejecimiento? ¿Por qué tanta proliferación de intervenciones de cirugía estética? ¿Es que no nos aceptamos? ¿No aceptamos el paso del tiempo?


A.M.- Supongo que ha influido mucho el culto al cuerpo, la publicidad, el cine,... que nos muestra siempre el modelo perfecto de mujer y de hombre. Tenemos siempre por delante a través de medios audiovisuales la perfección. Esto por un lado. Y por otro lado nos preocupa envejecer porque nos preocupa morir y porque nos preocupa enfermar. Porque si no enfermáramos y no muriéramos, el hecho de envejecer tendría una repercusión relativa pero sabes que después de la arruga viene la enfermedad y después viene la muerte. En ese sentido, creo que estamos en un momento muy interesante en la parte de investigación porque lo que se está pensando hoy en día es que no es suficiente con el rejuvenecimiento superficial de la cirugía o medicina estética, con las infiltraciones, con los rellenos con el bótox o con el ácido hilaurónico, las células madres,... No es suficiente este rejuvenecimiento superficial sino que se ha de ir más allá en el rejuvenecimiento integral, es decir, que tenemos que envejecer con salud. Ahora estamos alargando la vida alargando la enfermedad y eso, por calidad de vida, no nos interesa porque envejecemos mal y aparte, económicamente no es sostenible. Entonces el reto es encontrar la manera de poder envejecer de forma saludable, enlentecer este proceso. Con todos los conocimientos de biología molecular se está llegando a conocer la intimidad del por qué la célula muere, por qué son mortales, cómo se podrían manipular estos sistemas que controlan el envejecimiento y la investigación que se está llevando a cabo es de primera línea. Los investigadores están realmente encontrando fármacos que podrán en poco tiempo,  y esto lo digo entre comillas, hablaríamos de unos cinco años, actuar de esta forma fisiológica.


M.G.- Has mencionado una frase que la tengo anotada porque me llamó la atención. Me refiero al hecho de alargar la vida alargando la enfermedad. Nunca me lo había planteado de este modo. 





A.M.- Es que hoy en día envejecimiento y enfermedad van super-, están mezcladas, es difícil desvincular las dos cosas. Envejecer quiere decir normalmente sufrir enfermedades crónicas: diabetes, hipertensión, artrosis,... La idea es separar las dos cosas, es decir, que envejecer no quiera decir por fuerza enfermar sino que se pueda envejecer, vivir una vida activa en todos los sentidos hasta que llegara un momento que te murieras porque fisiológicamente  el cuerpo ya no da más de sí, pero no por una enfermedad crónica que hayas ido arrastrando en los últimos veinte años de tu vida que es lo que está pasando ahora.


M.G.- Y no con padecimiento quizás, ¿no?


A.L.- Claro, sin haber padecido, sin hacer sufrir a tu familia,... En fin, todo eso que sabemos que pasa. 


martes, 22 de octubre de 2013

TERAPIA DE RIESGO de Amàlia Lafuente.


Autor

Amàlia Lafuente es médico y catedrática de Farmacología en la facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona. Se dedica a la docencia y a la investigación. Ha dirigido numerosas tesis doctorales y publicado diversos artículos científicos y de divulgación.

En el ámbito literario, en 2004 obtuvo el primer premio de guión en el certamen de la Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonés, donde ha seguido cursos de narrativa, y en el año 2006, quedó finalista del premio de narrativa breve Districte V. Asimismo, fue galardonada con el XVI Premi Literari Ciutat de Badalona de Narrativa y el XXII Premi Països Catalans Solstici d'Estiu de 2009 por su anterior novela, Código Genético (Plaza & Janés, 2011).

http://amalialafuente.wordpress.com

Sinopsis

Con la desaparición de un compañero de laboratorio, la vida privada y la ética profesional de una joven doctora se tambalean.

Poco después de la fastuosa inauguración del nuevo Hospital del Mediterráneo, la clínica se empaña de misterio tras la desaparición de Manuel Lucena, uno de sus técnicos de laboratorio. La depresión que sufría a causa de la muerte de su esposa induce a la policía a pensar en un posible suicidio. Sin embargo, dos colegas del laboratorio se niegan a aceptar esta versión.

Mark Günev emprende una indagación para desenmascarar la verdad que esconden los muros de este centro y que apunta hacia la existencia de una línea de investigación oculta. Convence a la doctora Diana Cladellas, esposa de uno de los cirujanos estéticos, a sumarse a esta encrucijada que los enfrentará a un universo con pocos escrúpulos, capaz de transgredir las reglas de su profesión. A pesar de las inseguridades profesionales que acarrea, Diana se involucrará totalmente en esta «terapia de riesgo», hasta el punto de poner en juego su puesto de trabajo, la relación con su marido y hasta su propia vida.

Una novela fascinante que combina la intriga con la reflexión perspicaz sobre la ambición desmesurada de los investigadores, la obsesión con el envejecimiento y el culto al cuerpo.

Ficha del libro: www.megustaleer.com


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Código  genético (Amàlia Lafuente)La autora Amàlia Lafuente ha publicado recientemente su segunda novela, Terapia de riesgo, un thriller encuadrado dentro del sector sanitario, algo que, bajo mi punto de vista, goza de bastante originalidad. Aunque en el año 2011 ya publicara otra novela con el mismo telón de fondo, hablo de Código genético, no parece muy frecuente ubicar una novela de este género en dicho sector.

En Terapia de riesgo, la desaparición de Manuel Lucena, técnico de laboratorio del Hospital del Mediterráneo en Tarragona, pone en jaque la vida de la médico e investigadora Diana Cladellas y de su compañero de laboratorio Mark Günev.

La acción se inicia en la habitación del hospital en la que Lucena acompaña a su mujer gravemente enferma. La incursión de tres individuos de aspecto sospechoso en la habitación pone en alerta al técnico. Un forcejeo y una paliza en el depósito de cadáveres da pie al arranque de la novela.

Varias son las pistas que hacen sospechar que Lucena no ha desaparecido de motu propio ni tampoco que ha decidido suicidarse con motivo de la depresión que sufría por la muerte de su esposa. Un charco de sangre, el hecho de que no se encuentre ni su cadáver ni ninguna pista que nos conduzca a su paradero, las sospechas de Mark Günev, las conversaciones pasadas de Diana Cladellas con el desaparecido técnico, una fundación encabezada por un excéntrico matrimonio ruso y con un propósito no tan altruista como cabría esperar en una ONG, el hallazgo de unas muestras etiquetadas como Terapia 85,... inducen a pensar a Diana y a Mark que detrás de la desaparición de Lucena se esconde una trama oscura y siniestra.

Amália Lafuente pone de manifiesto el lado más tenebroso del sector sanitario en el que se juega con la vida de los pacientes, con investigaciones poco ortodoxas y praxis que dejan mucho que desear. En Terapia de riesgo nos encontramos con algunos profesionales de la medicina que brillan por su escasez de moralidad, más preocupados por el lanzamiento de su carrera que por la salud de la ciudadanía. Estamos ante un thriller que recorre los rincones más ocultos del sistema sanitario, sin perder de vista que todo es ficción. ¿O no? 


La verdad es que leer esta novela te hace plantearte ciertas cuestiones en las que, en ocasiones, es mejor no detenerse. No me equivoco si os digo que lo que asoma en la novela puede tener ciertos visos de realidad a tenor por los titulares que salpican los rotativos en ocasiones. Hablo de irregularidades con fines lucrativos, intervenciones quirúrgicas por diagnósticos falsos, trasvase de pacientes, uso de fondos públicos con destino privado, comercialización de tejidos humanos... Todo un rosario de sucesos que ponen los vellos de punta. Pero si hay una tema principal en la novela no es otro que la lucha contra el envejecimiento y los fármacos e investigaciones que se están llevando a cabo para tal fin. El culto al cuerpo, la desaparición de los signos de la edad, el retraso del paso del tiempo,... son cuestiones que están a la orden del día y en las que los laboratorios invierten ingentes cantidades de dinero. Cada día surgen cremas que prometen la recuperación de la juventud perdida pero de ahí se pasa a tratamientos más exhaustivos con tal de parecer unos años más joven. Estas preocupaciones sociales son un negocio en sí mismas y las investigaciones no siempre se quedan a este lado de la legalidad.

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