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viernes, 27 de septiembre de 2019

EL PRIMER HOMBRE de Albert Camus y Jacques Ferrandez

Portada
Editorial: Alianza.
Fecha publicación: 2019. 
Precio: 22,00 € 
Género: Ilustrado 
Nº Páginas: 183 
Encuadernación: Tapa dura. 
ISBN: 9788491814641




Autores

[El volumen no trae información]

Sinopsis


Cómic basado en "El primer hombre", novela autobiográfica de Albert Camus y obra inacabada ya que la muerte le sobrevino cuando estaba escribiéndola.

Un viaje temporal y sentimental a través de los recuerdos de la primera infancia, una historia con un valor autobiográfico y humano excepcional. El protagonista, Jacques Cormery, álter ego de Camus, retorna a Argelia, su tierra natal, para tratar de dar sentido a su vida. Allí se reencuentra con su anciana madre que apenas recuerda nada y recorre los espacios en los que creció y de los que huyó para alejase de la miseria y la enfermedad.

Con esfuerzo, a través de imágenes y recuerdos arrebatados al olvido, el protagonista reúne los momentos más significativos de su niñez: el papel de una abuela severa y de su dulce madre, el trato con su primer profesor, el descubrimiento del mundo exterior, la triste historia de una tierra devastada por la guerra y la venganza, la figura del padre, un hombre pobre que mantuvo la dignidad hasta el último instante de su vida...

A lo largo de este relato, descubrimos las raíces que marcarán la personalidad de Albert Camus, su sensibilidad, la génesis de su pensamiento y las razones de su compromiso político.

Esta adaptación cuenta con una introducción de Alice Kaplan, especialista en Albert Camus, en la que se explica el contexto de la obra y las circunstancias en las que fue publicada en 1994, con un éxito inmediato.


[Información tomada directamente de la web de la editorial]


El 4 de enero de 1960 muere Albert Camus en un accidente de coche, a la altura de Villablevin, pequeña localidad de Borgoña. Viajaba desde el sur de Francia a París en un deportivo Facel Vega FV3B que conducía su amigo y sobrino de su editor, Michel Gallimard. El vehículo se salió de la carretera y chocó contra un árbol. Camus murió en el acto a causa del impacto. Tenía tan solo 46 años. No vamos a entrar en las teorías conspiradoras que relacionan al KGB con el accidente. En su lugar nos vamos a centrar en el equipaje que el escritor portaba en el momento del fallecimiento, concretamente en las 144 páginas de un manuscrito inconcluso que llevaba por título El primer hombre, obra que no fue publicada hasta 1994.

Con motivo del 25º aniversario de la publicación de esta novela póstuma, Alianza Editorial publica un precioso ejemplar ilustrado de la mano de Jacques Ferrandez que ha volcado aquella novela inconclusa al mundo del cómic. No es la primera vez que adapta una obra de Camus. Estamos ante una obra con tintes autobiográficos, dada la cantidad de similitudes que el autor guarda con el protagonista de la historia, una obra que vuelve a indagar en lo que siempre han sido los temas centrales del autor.



Jacques Cormery es un joven escritor que se aprecia poco y mantiene una constante batalla consigo mismo. En el otoño de 1913, los padres de Jacques llegan a Solferino donde el padre se hará cargo de la gerencia de una finca. Su madre da a luz en aquel recóndito lugar al protagonista de esta obra. Esa escena del pasado da pie al presente de la historia. Jacques es un hombre de cuarenta años con crisis de identidad. Necesita saber de dónde viene, quién es, y para ello buscará sus orígenes. Su intención es escribir un libro sobre sí mismo, sobre sus abuelos, sus padres, la vida en Argelia, las rivalidades entre colonos y árabes, la devastación de la guerra,.. (es decir, el libro que tenemos en nuestras manos), un retrato que Ferrandez dibuja a grandes pinceladas, empezando por una infancia marcada por las miserias y la pobreza de su familia, el carácter agrio y duro de su abuela materna, la muerte prematura de su padre y la sumisión absoluta de su madre. En ese desierto emocional al que Jacques es desterrado, el único consuelo lo encontrará dentro de las paredes del colegio. El apoyo incondicional de uno de sus profesores será fundamental para el desarrollo posterior del joven, convirtiéndose en su edad adulta en un importante escritor.

La obra, que no solamente retrata el lado personal del protagonista, también recorre el sendero de ciertos acontecimientos históricos y sociales, muestra el contexto en el que se desenvuelve Jacques y su familia, con referencias a los conflictos políticos del momento, el atentado de Sarajevo, y la amenazante presencia de Hitler. Incluso podemos encontrar algunos apuntes sobre la moda de aquellos años que empezaban a liberar el cuerpo de la mujer de una indumentaria adusta y excesivamente sobria.

A medida que avanzamos en la lectura, podemos llegar a entender cuál es el verdadero propósito de la obra. A mi juicio, su madre es el epicentro de todo el relato. Todo lo que se recoge en la obra confluye en la madre que, a mi parecer, fue la persona más importante de su vida, lo que se deduce de la lectura de las últimas páginas.

Recorrer el camino hacia el pasado lo sumergirá en una serie de reflexiones que son fruto de las mismas que mantenía Camus, tanto fuera como dentro de sus obras. Y es que, como he comentado antes, hay grandes similitudes entre la vida de Jacques y Camus, conocido como el Humprhey Bogart de la literatura.

La obra que nos ofrece Alianza cuenta con el prefacio de Alice Kaplan, especialista en Albert Camus, donde se nos revela mucha información sobre el propio autor o sobre el contexto político - social que existía cuando primeramente se pensó en  publicar la obra. Existió un motivo de peso por el que El primer hombre no se publicó hasta más de tres décadas después de haberse hallado.  Datos de este tipo y otros de significante valor son los que se recogen en esas páginas introductorias que yo aconsejo leer después, en último lugar. Y es que, no sé vosotros, pero a mí me gusta enfrentarme a las obras con ojos vírgenes.

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En cuanto a las ilustraciones, Ferrandez juega con la superposición de imágenes para hacer coincidir el pasado con el presente. Hay también viñetas de transición que sirven de puente entre el Jacques adulto y el Jacques niño. Cada dibujo parece tener la pátina de las ilustraciones antiguas en los que la intensidad está rebajada o controlada. Y me ha llamado mucho la atención que Ferrandez dibuja la crispación, el miedo o la desesperación de los personajes, no solo empleando rictus contritos sino que también recurre a las gotas de sudor, algo que no suele ser muy habitual.

El primer hombre es un volumen ilustrado de gran formato compuesto por capítulos cortos que recogen información escueta, lo justo para hacernos una composición de lugar y conozcamos a grandes rasgos los momentos más cruciales de la vida del protagonista. Aunque tiene un tono pesimista, nostálgico y triste, es una de esas joyas que suelen sobresalir de nuestras bibliotecas y por las que siempre es un placer deslizarse.

Ya sabéis que me encanta la novela gráfica y no podía más que rendirme ante este volumen del que, el propio Camus declaró que pretendía ser una novela épica, a la altura de Guerra y paz pero ambientada en la Argelia como colonia francesa. Así que, si te gusta el género, es más que recomendable.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


lunes, 17 de noviembre de 2014

EL EXTRANJERO de Albert Camus.


Editorial: Alianza.
Fecha publicación: --
Nº Páginas: 128.
Precio: --
Edición: Tapa blanda.
ISBN: --
Autor

Albert Camus (1913 -1960) no sólo fue uno de los escritores más prestigiosos de la generación que llegó a la madurez entre las ruinas, la frustración y la desesperanza de la Europa demolida por las dos Guerras Mundiales, sino que el paso del tiempo agiganta cada vez más su figura excepcional y el valor de su obra. 

Sinopsis

Guía moral e intelectual de la generación llegada a la madurez entre las ruinas, la frustración y la desesperanza de la Europa de postguerra, Albert Camus (1913 -1960) saltó a la fama con la publicación, en 1942, de EL EXTRANJERO. La novela -lúcida descripción de la carencia de valores del mundo contemporáneo- tiene como referencia omnipresente a Mersault, su protagonista, a quien una serie de circunstancias conduce a cometer un crimen aparentemente inmotivado; su muerte en el patíbulo no tendrá más sentido que su vida, corroída por la cotidianidad y gobernada por fuerzas anónimas que, al despojar a los hombres de la condición de sujetos autónomos, los eximen también de responsabilidad y de culpa. 

[Información facilitada por la editorial]



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Hoy vengo con la primera novela que hemos leído en el club de lectura este año. Tenía muchísimas ganas de estrenarme con Albert Camus, un escritor tan ensalzado por la crítica y tan alabado por muchos amigos lectores, pero siempre me pasa igual. Cada vez que me enfrento a un libro que lleva la etiqueta de «imprescindible» o «joya literaria» me entra pavor. Las dudas me asaltan: ¿sabré entender la obra?, ¿captaré el mensaje que nos quiere transmitir el autor?, ¿estaré a la altura como lectora? Ya me ha ocurrido alguna que otra vez. No siempre he saboreado lo que sin duda tenía que haber disfrutado. Pero hay que tener en cuenta que cada lector es un mundo y que, queramos o no, las circunstancias personales de cada momento pueden repercutir positiva o negativamente en nuestras lecturas. Todo esto sin tener en cuenta que lo que para muchos es una maravilla a otros les puede parecer algo poco transcendental. ¿No se supone que todas las opiniones tienen que ser respetables? Partiendo de esta base, os adelanto que El extranjero y yo no hemos realizado un buen trayecto y ahora os explicaré por qué.

Dice mi coordinadora del club que los libros hay que leerlos con cierta distancia, que el lector debe colocar una barrera entre él y la historia para que no nos afecte. Eso sería genial si yo pudiera hacerlo. Cuando me siento a leer, el mundo a mi alrededor deja de existir para comenzar a vivir la vida que me propone el autor y eso tiene sus consecuencias. Me he enfrentado a lecturas que me han zarandeado mucho, algo totalmente contraproducente porque las he leído con dolor sin querer profundizar demasiado por miedo a salir perjudicada. Esto mismo es lo que me ha pasado con El extranjero pero antes de adentrarme en mis impresiones, quiero advertiros que esta reseña puede contener spoilers. El libro es tan breve (e intenso) que resulta muy complicado contaros qué me ha parecido sin desvelaros parte del argumento. 

El extranjero, cuya escena se sitúa en Argel, tiene como eje principal a un oficinista de nombre Meursault cuya vida transcurre de manera anodida entre su trabajo, un par de amigos, un vecino, un jefe y una madre a la que tiene ingresada en un asilo. Su jornada es bastante rutinaria pero, de forma tonta e inesperada, comete un crimen y será juzgado por ello. Este es básicamente el argumento. Así, a priori, no parece que sea una novela con una trama compleja pero la verdadera esencia de este libro radica en la personalidad de un protagonista absolutamente peculiar y en unos hechos total y aparentemente absurdos.

El extranjero me ha provocado un profundo desasosiego y una inquietud pavorosa. De entrada, Camus nos recibe con un mazazo, un párrafo de frases cortas e intensas que nos descolocan:

«Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: "Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias." Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer». [Pág. 1]

Nada más abrir el libro ya advertimos que lo que vamos a encontrar no va a ser normal porque no es una novela que te vaya a dejar indiferente. En lo que a mí respecta, no lo he pasado nada bien leyéndolo. Con esto no quiero decir que me arrepienta (¿cómo arrepentirse de leer un libro?) o que no lo recomiende. Todo lo contrario pero como decía antes, yo no sé leer poniendo distancia entre el libro y yo, me involucro demasiado en la historia y en El extranjero me he topado con un personaje tan distinto a mí, que muestra tantísima indiferencia hacia todos y hacia todo lo que le rodea, que ha terminado por caerme mal.

A modo de ejemplo. Cuando Meursault recibe la noticia del fallecimiento de su madre, ¿creéis que le afecta como, por otra parte, sería lo natural? Pues no, asistirá al velatorio y al entierro y se comportará de manera desnaturalizada, con total indiferencia, mostrando su lado más deshumanizado, sin sentimientos ni emociones. Esta es la actitud que caracteriza a Meursault, este es el individuo que vamos a encontrar en El extranjero, un tipo al que todo le resbala, ya sea la muerte de su madre, o cualquier otro hecho o circunstancia que acontezca en su vida. Se podría pensar que Meursault se coloca un caparazón para no sufrir ante las desgracias pero no. Incluso las noticias alegres y positivas las acoge con la misma desgana, sin mostrar ningún tipo de entusiasmo, ni siquiera cuando su jefe le propone un traslado a París, lo que le reportará un mayor bienestar y una mayor solvencia económica. No, Meursault no quiere prosperar y le responderá a su jefe que «no se cambia nunca de vida, que en cualquier caso todas valían lo mismo y que la mía aquí estaba lejos de disgustarme». [Pág. 45]

Lo más curioso, como comprobaréis por el párrafo anterior, es que Meursault se siente feliz con su vida aunque pueda parecer lo contrario. Es un personaje tremendamente observador que se para a contemplar el ir y venir de la gente, cuestionándose a dónde irán, de dónde vendrán, notando cómo bulle la vida en los que le rodean. Esto podría hacernos pensar que él envidia ese trajín pero no. Él se porta como si fuera un objeto inanimado, como si a él no le pasaran cosas interesantes, como si no tuviera vida propia. Meursault se limita a ver pasar los días y todos los acontecimientos extraordinarios que le ocurren, ya sean positivos o negativos, los interpreta como hechos que rompen su rutina y eso sí que le disgusta enormemente. 

Hay frases demoledoras en ese libro. Creo que es la novela breve de la que más sentencias he extraído por su dureza. En el momento en el que muere la madre, suelta la siguiente perla: «Pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado». [Pág. 30]. ¿Cómo que nada había cambiado? Había cambiado absolutamente todo pero claro, qué se puede esperar de un hombre que interna a su madre en un asilo porque, según él, ya no había nada más que hablar entre ellos. Tremendo. 

En su vida insulsa y apática hay un elemento reincidente que lo trastoca sobremanera. En Argel el calor es asfixiante y Camus recurre con frecuencia a las referencias sobre los colores de la ciudad, la luz del sol, el calor,... Es quizás lo único que remueve a Meursault por dentro, lo único que le afecta especialmente y parece que será ese bochorno lo que le empuja a cometer el crimen. Al menos, es la única razón aparente. Así, sin más.

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