miércoles, 23 de febrero de 2022

PAN DE LIMÓN CON SEMILLAS DE AMAPOLA (DRAMA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Benito Zambrano

Reparto: Elia Galera, Eva Martín, Mariona Pagès, Marilu Marini, Tommy Schlesser, Claudia Faci, Pere Arquillué, Pep Tosar, Nansi Nsue, Ana Gracia, Hoji Fortuna, Toni Pons Vera, Joseph Ewonde, Carles Molinet, Luis Dyangani

Género: Drama

Sinopsis: En Valldemossa, un pequeño pueblo del interior de Mallorca, Anna (Eva Martín) y Marina (Elia Galera), dos hermanas que fueron separadas en su adolescencia, se encuentran de nuevo para vender una panadería que han heredado de una misteriosa mujer a la que creen no conocer. Las hermanas son dos mujeres con vidas muy diferentes. Anna apenas ha salido de la isla y sigue casada con un hombre al que ya no ama. Marina viaja por el mundo trabajando como doctora para una ONG. Mientras intentan descubrir los secretos que encierra su enigmática herencia, Anna y Marina tendrán que hacer frente a viejos conflictos familiares e intentar recuperar los años perdidos.

[Fuente: Filmaffinity]


Esta semana solo voy a poder publicar una reseña y he elegido para la ocasión un 2x1, es decir, una película basada en una novela. Ahí vamos.

Pan de limón con semillas de amapola es la adaptación cinematográfica de la novela con título homónimo, escrita por Cristina Campos. Se publicó en 2016 y ha cosechado infinidad de buenas opiniones. Por ejemplo, Beatriz y Concha de Lector a Lector comentaron que se trata de una novela que da «pena que se acabe, de las que cuesta separarse y que cuando la acabas te quedas un rato abrazada a ella para alargar y demorar más posible ese momento»; Raquel de Los augurios de la luna dijo que se trata de una novela conmovedora, «tanto que acabé llorando agarrada al libro y pensando en si es justa o no la vida, la verdad que la autora ha sabido trazar un final que te deja tocada, a lo largo de toda la historia vas acumulando sentimientos, y todos los sueltas en las últimas páginas de la novela»; y Paco de Un lector indiscreto comentó que es «una lectura muy atractiva, visual y con claros rasgos cinematográficos». Ahí va el booktrailer:




Con reseñas tan emotivas, me quedé con las ganas de leer la novela. Sin embargo, al poco tiempo supe que Benito Zambrano tenía pensado llevarla al cine y me alegré por partida doble. Primero porque me apetecía asomarme a esta historia, aunque fuera en formato audiovisual. Segundo porque me encanta Zambrano. Me parece un director que sabe tocar la fibra del espectador. Al menos, fue eso lo que consiguió conmigo, al dirigir Solas, La voz dormida o Intemperie. Y dicho y hecho. Antes de finales de año pude ver esta película. ¿Qué me ha parecido? Triste. Tristísima, pero muy bella. Salí de la sala de cine con una congoja agarrada al pecho que no me podía quitar de ningún modo. Me costaba separarme de los personajes, de su historia, de sus sentimientos, de su drama. Y aún perdura esa sensación. Desconozco si la película adapta con más o menos libertad la novela de Cristina Campos. Sin embargo, creo que sí mantiene esa sensación conmovedora, esa ternura, esa angustia de la que hablan los que la han leído.  Pero, ¿cuál es su argumento realmente? 

Pan de limón con semillas de amapola cuenta la historia de las hermanas Ferrugat. Anna es la mayor. Vive en un pueblo de Mallorca. Está casada con Armando, un constructor cuya empresa no pasa por un buen momento, y es madre de Anita, una adolescente que le da más de un quebradero de cabeza. Por su parte, Marina es un médico cooperante en África. Es ginecóloga y se encarga de tratar a las mujeres embarazadas y asistirlas en el parto. 

Al principio, la narración se vertebra en dos hilos, uno por cada una de las hermanas. Marina la conoceremos en plena faena. En mitad de un parto, la madre, una mujer africana, pierde la vida, pero ella consigue salvar al bebé. ¿Quién se va a hacer cargo de la pequeña recién nacida? Nadie. La madre era prostituta y no parece tener ningún familiar que vaya a reclamar a su retoño. Solo queda que las monjas se hagan cargo de él y le encuentren una familia adoptiva. 

Marina tiene pareja. Mathias es otro cooperante. Se ven poco porque cada uno tiene una misión en este país de tantas complicaciones, pero cuando consiguen estar juntos son tremendamente felices. Han conseguido amoldar su relación a la imprevisibilidad de su trabajo. Él le ha pedido matrimonio pero ella está bien así. No hay necesidad de firmar ningún papel.

Por su parte, Anna tiene una vida doméstica. No trabaja y simplemente se hace cargo de la logística del hogar. Antes lo tenía más fácil, cuando contaba con ayuda de empleadas del hogar y jardineros pero ahora, con una situación económica muy precaria, todo se ha vuelto más cuesta arriba. Incluso el banco devuelve los recibos del colegio de la hija. Anna vive con su marido y su hija en la casa familiar, en la que perteneció a sus padres y de la que ahora son propietarias Anna y Marina. A esta última nunca le importó. No hay nada en esa casa que ella quiera. 

Anna no tiene una buena relación con su marido. Armando es un tipo violento, agresivo, desagradable. Trata a su mujer con la punta del pie y jamás se ha interesado por la vida de su hija. Ahora, su carácter se ha agriado mucho más, ahora que están arruinados y que podrían acabar en la cárcel. Armando está desesperado. Necesita encontrar dinero aunque sea debajo de las piedras. Y sin esperarlo, su mujer hereda un inmueble. La suerte, a veces, favorece a los más despreciables.

El misterioso legado que una desconocida deja a Anna y a Marina obligará a esta última a viajar a España. Allí tratarán de averiguar por qué una mujer de la que no sabían nada les ha dejado un inmueble, en cuya planta baja radica una panadería que regenta Catalina desde hace muchos años. Pan de limón con semillas de amapola indagará en el pasado de la familia Ferrugat. Descubrirá cómo eran las relaciones personales entre sus miembros, quién es la mujer misteriosa que ha hecho testamento en favor de las hermanas, por qué hay ciertas piezas en la historia de la familia que no cuadran. Y a la vez que indagan sobre todo esto, dos subtramas aderezarán el relato principal: la maternidad y la enfermedad.

¿Qué me ha gustado de la película?

Las historias familiares tienen ese encanto que la hacen especialmente interesantes en el ámbito literario y cinematográfico. Las familias esconden secretos, tratan de ocultar hechos vergonzosos o miembros que fueron el garbanzo negro. Indagar y descubrir todo aquello que se trata de ocultar con ahínco siempre me ha llamado la atención,  y eso es precisamente lo que nos va a ofrecer esta película, la revelación de los secretos en la familia Ferrugat.

Para ello, la historia se vale de cinco mujeres. Cada una de ellas tiene una vida distinta y procede de un lugar diferente. Y, sin embargo, terminarán tremendamente unidas. A lo largo de la historia iremos viendo cómo estas mujeres van tejiendo una amistad que, a cada paso, se vuelve más necesaria. Se necesitan la una a la otra, se ayudan, se escuchan, se comprenden. Esas relaciones, las que se forjan entre ellas, es lo que más me ha gustado de la película. La amistad que las une me ha parecido de una belleza extraordinaria, que encierra un gran mensaje porque, ante la adversidad, no hay nada mejor que aunar fuerzas y apoyarse unas en otras. 

Pequeñas pegas

Tengo que admitir que, al principio, me perdí un poco con el desarrollo de los hechos. No sabía muy bien de qué herencia hablaban, de qué inmueble y por qué se extrañaban tanto. Pero poco a poco vas descubriendo que la persona que ha testado en favor de Anna y Marina es una desconocida para ellas. A partir de ahí, las piezas fueron encajando en su sitio y fui comprendiendo mejor qué es lo que ocurría. 

También tengo que decir que el desenlace se ve venir, y desde bastante distancia. Al menos, yo lo intuí desde la mitad de la película. Cuando hay sucesos que no encajan en la historia familiar, cuando hay un nombre que sale a la luz, empecé a atar cabos. Así que, la otra mitad del largometraje me la pasé esperando a que Marina y Anna encontraran la clave que les llevara a la misma conclusión a la que había llegado yo. De todos modos, y a pesar de la tristeza, es una historia tan bonita que no me importó intuir el final. 

Personajes

Marina es una mujer que ha rehecho su vida en África. Sus relaciones familiares nunca fueron muy sólidas. Desconoce por qué ocurrieron ciertas cosas durante su infancia, pero es algo con lo que ha vivido hasta ahora, metiendo todo lo que no ha llegado a entender en un cajón, y construyendo su vida en ese país donde las ONG se dejan el pellejo. Ella ha encontrado sentido a su vida en ese lugar del mundo, donde se vuelca ayudando a los demás. Hace muchos años que no pisa España. Lo que quedó allí es solo fruto del pasado.  

Cuando menos se lo espera, su cuerpo le pedirá un compromiso que ella no había planeado. 

Anna es una mujer que vive encerrada en un matrimonio en el que no es feliz pero tiene asumido que es lo que ha elegido, así que calla y agacha la cabeza. Su personaje nos hará ver que a veces tiene que ocurrir algo terrible para que abramos los ojos y seamos capaces de encontrar la fuerza necesaria para cambiar nuestra vida. No importa lo que ocurra después. 

Marina y Anna no se ven hace 14 años. También entre ellas ocurrió algo que las alejó definitivamente. No obstante, siempre hay una oportunidad para sanar y cerrar heridas.

Pero esta es una película de mujeres y habría que mencionar otras tres que son realmente importantes en la historia.

- Catalina es la panadera. Una mujer de carácter férreo, poco sociable. Se dedica a trabajar en la panadería y una vez que termina su jornada, a otra cosa. La llegada de las hermanas a lo que ha sido su reino durante tanto tiempo la incómoda, por eso se muestra distante y reacia a contar nada de su pasado. Marina y Anna saben que Catalina conoce la verdadera historia, esa que ellas necesitan saber, pero la panadera cierra la boca y no da su brazo a torcer. No, de momento.

- Úrsula es la dueña del hotel del pueblo, donde se aloja Marina al llegar a la isla. Ella es la guinda divertida de esta historia, la que contribuye a restar parte del dramatismo que recorre todo el relato. Nacida en Argentina, su forma de ser natural, espontánea, amable y bondadosa termina por conquistar el corazón de todos los que la rodean.

- Anita es la adolescente, la hija de Anna y Armando. Como chica joven es una rebelde, a la que no le importa nada más que sí misma. Pero el destino le dará una lección y, a su vez, ella se la dará a todos los que la rodean porque cuando más vulnerable e indefensa podría estar, se eleva sobre sus propios pies para madurar a pasos agigantados. 

Pero, ¿dije que esta es la historia de cinco mujeres? En realidad, son seis. También está Lola pero de ella no os voy a contar nada.

En cuanto a las interpretaciones, todas están a la altura de lo que se espera de sus personajes. Elia Galera (Marina) aporta la serenidad de su semblante, la calma que da estar acostumbrado a ver de todo. Todo lo feo. Por su parte, a Eva Martín (Anna) le toca interpretar el papel de la sumisión hasta uno de los puntos álgidos de la historia. Su mirada está llena de silencio. Claudia Faci (Catalina) añade fuerza y coraje a la historia. Mientras que Marilú Marini pone la chispa y ayuda a rebajar la tensión.

Pan de limón con semillas de amapola me ha parecido una historia preciosa, en la que, tanto el director como el reparto, han sabido poner el corazón. Es una historia de mujeres, que se unen para andar un duro camino juntas, transitando por un sendero difícil, cogidas de la mano. Despedirán viejos fantasmas pero también tendrán que hacerle frente a otros que acaban de llegar, mientras un rayo de esperanza se instala en la familia Ferrugat. Es una historia de amistad, de curar heridas de antaño, de valor, de coraje, de secretos, de amores rotos y prohibidos, de sueños cumplidos. Lástima de ese final que vi venir desde tan lejos. Aun así, su visionado es muy recomendable. 




Tráiler:




La novela la puedes adquirir aquí.



domingo, 20 de febrero de 2022

ENERO... ¡DE UN VISTAZO! (#01/2022)

Y los cambios anunciados, llegaron. Estos resúmenes ya no serán tan extensos como solían ser. Muchos ya sabéis que ando metida en plenos estudios y no puedo llevarlo todo adelante. Enero trajo consigo la semi-paralización del blog, que se ha hecho todavía más patente en el mes de febrero. Lo que más trabajo me está costando es decir NO a las entrevistas y a las presentaciones que me van proponiendo. Esos encuentros me daban la vida pero no queda otra. Ya cambiarán las tornas.

Hoy vengo a contaros cómo fue el mes de enero en Lecturápolis. Empezamos. 


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los regalados

El 6 de enero llegaron a casa dos nuevos títulos. Por un lado, lo último de Julio Muñoz Gijón (@Rancio). Me lo paso genial leyendo sus libros y en cuanto supe que El increíble robo del informe "Rinconcillo" (Editorial El Paseo) veía la luz, lo apunté en la carta de los Reyes Magos.





Por otro lado, sus majestades me trajeron En plena noche de Mikel Santiago (Ediciones B). No me resisto a sus historias, llenas de intriga y suspense. Espero poder leer ambos libros en el mes de marzo.

Los recibidos


La Editorial Alfar publicó Hace días que llueve mierda de Germán Barrera Toro. Como mínimo, el título despierta curiosidad. Por lo que sé, esta novela recoge la historia de una mujer a la que todo se le ha vuelto en contra.

Desde Algaida me llegaron dos títulos. Por un lado, Historia provincial de la infamia de David Monthiel. Me despistó mucho tanto la cubierta, tan vintage, como el título. Y si te paras a leer la sinopsis, el desconcierto aumenta al toparte con preguntas como: «¿Tuvo Falla un negro? ¿Escuchó Lenin un cuplé en Moscú? ¿Robó Miles Davis la Saeta y la Soleá a dos músicos cofrades? ¿Era Paul McCartney de Cádiz?»Galardonado con el XLIV Premio Literario Kutxa Ciudad de Irun, haz clic en el título del libro para leer qué más puedes encontrar en este libro.





La misma editorial, pero en su sello de poesía, publica Greenwich de Pablo Luque Pinilla y que ha conseguido el 44º Premio Literario Kutxa Ciudad de Irun. Sabéis que no acostumbro a leer poesía pero, de vez en cuando, me gusta asomarme al género.


Por su parte, la Fundación José Manuel Lara publicó en enero Con un traje de luna. Diálogo de voces femeninas de la primera mitad del siglo XX. Se trata de otro volumen de poesía, en el que Pepa Merlo recoge los versos de aquellas mujeres de la Generación del 27 como Concha Espina o Zenobia Camprubí.

También Anaya Touring pone el foco de atención sobre la mujer, al publicar Odiseas femeninas de Olga García Arrabal. Este libro recoge la historia de once mujeres viajeras de otro tiempo que pasaron largas temporadas en parajes lejanos como las Islas Feroe o la Polinesia Francesa. Echarle un ojo a este libro es quedarse enganchado entre sus páginas, leyendo sobre estas mujeres increíbles. El volumen cuenta con fotografías que lo hacen todavía más ameno.





Y la misma editorial nos propone otro viaje. Esta vez, a Londres. Pero se trata de un viaje muy especial, centrado en la música. Estoy convencida de que los melómanos van a disfrutar mucho de Guía musical de Londres de Patricia Godes. En este libro se hace un repaso a la música británica.

En enero me dio lugar a hacer alguna entrevista. Para esos encuentros con los autores, llegó a casa títulos como El manuscrito de niebla de Luis García Jambrina (Espasa). El autor, profesor en la Universidad de Salamanca, vuelve a rescatar la figura de Fernando de Rojas para hacerlo vivir una aventura que sirve, a la vez, como homenaje a Antonio de Nebrija. 





La misma editorial publica El valle de los arcángeles de Rafael Tarradas Bultó. Con Rafael me senté en su día, cuando publicó su primera novela - El heredero-. Sin embargo, en esta ocasión, y por falta de tiempo, no pude conversar con él. He estado leyendo reseñas y todas son bastante positivas.


Y de la misma editorial es Historia de perdedores de Luis E. Íñigo Fernández. Se trata de un ensayo que pone el ojo en todos esos hombres y mujeres que la Historia ha venido dando la espalda. «Por sus páginas desfilan herejes y extranjeros, locos y marginados, brujas y mendigos; pero también reyes desheredados, soñadores a destiempo, rebeldes sin causa, amantes de lo prohibido, caminantes sin camino… y pretende, sobre todo, contar la historia de otra forma, distinta a la tradicional»

Lumen publicó en enero dos nuevos títulos. La señora March de Virginia Feito fue mi primera lectura del año y también mi primera entrevista. Me lo pasé muy bien con esa lectura, que espero poder reseñar pronto. Me encontré a un personaje inolvidable, que vive en una especie de nebulosa. Ya os contaré.
 




Y otro título, precioso, es Malas Mujeres de María Hesse. Que siento devoción por los libros ilustrados es un secreto a voces y Hesse siempre dibuja y escribe sobre mujeres y hombres que llaman mi atención. Quiero leerlo ya.


Fue un placer volver a conversar con Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Lo fue también reencontrarme con Manuela Mauri, esta policía tan humana que vuelve a protagonizar aventura en La forja de una rebelde (Destino). Me gusta esta saga. Y eso que no soy muy dada a ellas. Sin embargo, Mauri me parece un personaje tan apegado a la tierra que enseguida me alineo con ella. Espero poder hablaros pronto tanto de la novela como de nuestro encuentro.

Y hablando de sagas, no sabemos todavía si Susana Martín Gijón ha echado el cierre a la trilogía de Camino Vargas. Planeta (Alfaguara) es la tercera entrega, en la que esta singular protagonista tiene que volver a enfrentarse a un nuevo caso en las calles de Sevilla. Debo admitir que me han gustado mucho estos libros. A ver qué sorpresa nos tiene preparada la autora. En cuanto pueda, os hablo de mi encuentro con ella. 





Por último, otra novela que también supone el cierre a una trilogía es Una decisión inevitable de María Montesinos (Ediciones B). La autora ha hecho un recorrido por el siglo XIX, mostrándonos a mujeres que no se conformaron con ser lo que se esperaba de ella. Esta novela nos lleva a Riotinto (Huelva) para descubrirnos un episodio histórico del que no sabía nada. 

Mi lectura actual es Yo deseo, yo olvido de Carmen García Roser que publica en Mil amores. Me comprometí a leerlo y entrevistar a la autora allá por los primeros días de enero pero no he podido ponerme a ello todavía. Es una novela corta pero me tiene un poco desorientada. Ya os contaré. 



Los ganados

Cero.

Las lecturas y el cine

¿Qué he leído este mes? Mucho menos de lo que es habitual en mí. Después de estudiar, acabo muy cansada y con los ojos muy cargados. Así que, aunque leo todos los días, lo hago durante bastante menos tiempo. Todas están pendientes de reseñas, pero estas fueron mis lecturas:

- Hasta donde termina el mar de Alaitz Leceaga
La señora March de Virginia Feito
La forja de una rebelde de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
Una decisión inevitable de María Montesinos


En cuanto a las entrevistas, tan solo publiqué una y correspondía a finales del año 2021. Fue la que le hice a Montserrat Iglesias, autora de La marca del agua. Todavía me queda bastante material de 2021 que iré sacando poco a poco.

¿Y cuáles fueron las películas que pasaron por el blog? Pues precisamente la que se alzó la otra noche con el Goya a la Mejor Película. El buen patrón es fabulosa. Me gustó mucho. Luego continué con una comedia bastante mediocre, El club del paro. Y por último, me decanté por el cine de animación y os hablé de Encanto. Una maravilla.

Por último, enero también trajo un clásico en cuestión de retos, el de Autores de la A a la Z. Este año vuelven a repetir muchos participantes que ya se inscribieron el año pasado y otros se animan por primera vez. Los premios van llegando a sus respectivos dueños estos días. Parece que es un reto que gusta, así que, vamos por una nueva edición. Si tú quieres apuntarte, clica aquí y participa.

¿Y cómo se está presentando febrero?

He comunicado a editoriales y a agencias de comunicación que me pongo en modo pausa hasta mayo. Supuestamente para entonces me caerá encima el tan temido examen. Por lo tanto, iré leyendo a mi ritmo, sacando las entrevistas que tengo atrasadas y viendo el cine que pueda. El blog no dejará de tener movimiento, pero será todo mucho más pausado.

Os dejo el vídeo que muestra todos los libros de los que os he hablado en este post. Suscríbete al canal y echa un vistazo a su contenido.





¡¡Nos leemos!!


viernes, 18 de febrero de 2022

Presentación Y SI APARECE de Salvador Navarro

Rozábamos el final de año cuando me llegó este anuncio



El pasado 10 de diciembre, Salvador Navarro nos convocó a amigos y lectores en el Ateneo de Sevilla para presentar su última novela, Y si aparece. Arropado por otros dos novelistas, Miguel Ángel Parra y Fernando Repiso, el acto fue abierto por Francisco Prior, vocal de Publicaciones y Difusión del Ateneo de Sevilla, que compartió con los asistentes la alegría que la institución sentía al dar la bienvenida a una nueva obra literaria. 

En esta ocasión, Navarro ha optado por publicar su nueva novela a través de la plataforma Amazon. Según nos contó, la idea partió de la sugerencia de José de la Rosa, compañero de letras, con quien comparte asiduamente tertulia literaria. Cada mes, Salvador Navarro, Miguel Ángel Parra, Fernando Repiso, José de la Rosa y Daniel Blanco se reúnen para hablar de literatura y poner en común los proyectos literarios individuales. Fue en una de esas reuniones cuando Salvador escuchó hablar de diversificación, aplicada al mundo editorial. 

«Y si aparece» como un reto

Los que leemos a Salvador Navarro sabemos de la enorme labor de ingeniería que encierran sus novelas. Si sigues al autor en redes sociales conocerás bien cuál es su metodología de trabajo, pues acostumbra a enseñar los mecanismos de los que se vale para enfrentarse al proceso de escritura. Como buen ingeniero, Navarro estructura sus novelas al milímetro. Para ello utiliza un tablón de corcho en el que, con la ayuda de pequeñas cartulinas de colores, va desgranando la acción, los personajes del relato y los escenarios.


[Foto tomada del perfil de Facebook del autor]

Sin embargo, y de nuevo impulsado por los consejos de José de la Rosa, esta vez ha querido escribir una novela más corta, siguiendo la misma técnica que emplea de la Rosa. Es decir, estructurar el tiempo y el trabajo de tal modo que el autor se auto-impone la obligación de escribir un cierto número de páginas al día. Para Navarro, trabajar de este modo era una novedad pues él acostumbra a dejarse llevar por la historia y por los personajes, escribiendo más o menos, en función de su inspiración. 

En su empeño de ofrecer a los lectores una obra de menor volumen, Salva comentó que tuvo que hacer una labor de contención pues algunos de los personajes de la novela exigían una mayor andadura. Para conseguir su objetivo puso la vista en Amélie Nothomb, que publica una novela corta cada año. Nos comentó Salvador que la autora belga acostumbra a escribir de forma lineal, sin ramificaciones y de forma muy concisa. Ese era su objetivo. Sin embargo, entre risas, Fernando Repiso bromeó diciendo que Salva no había conseguido su propósito porque Y si aparece cuenta con subtramas, al igual que las obras anteriores del autor, aunque reconoce que, son hilos argumentales mucho más secundarios. 

¿Por qué publicar en Amazon si siempre ha tenido el respaldo de una editorial?

Más allá de seguir el consejo de otro autor, Salva ha querido experimentar en su propia piel otra forma de llegar a sus lectores. Nos comentó el autor sevillano que el mundo editorial clásico ha cambiado mucho en los últimos años. Si antes las editoriales mimaban a los autores, y se encargaban de gestionar toda la promoción, publicidad y venta de los libros, mientras el autor simplemente se limitaba a seguir las instrucciones de su editor, ahora tienen que ocupar un papel mucho más proactivo. En los últimos tiempos, los autores tienen que tener una presencia importante en redes sociales, mover hilos para organizar firmas o proponer presentaciones, tener un contacto directísimo con sus lectores,... En definitiva, es el autor el que tiene que ejercer como su propio jefe de prensa. «Las editoriales se han creado su propia trampa. Nos han empujado a unirnos tanto a los lectores por nuestros propios medios que ahora, entre comillas, no necesitamos una editorial que nos respalde», afirmó. No cabe duda de que Salvador es la sombra de sus lectores. Si te paseas por sus redes sociales lo encuentras hiperactivo cada día, publicando reflexiones, pequeñas piezas literarias a diario, interactúando con sus lectores, a los que responde sin dejar a ninguno atrás, creando un vínculo sólido.

La trama 

Y si aparece esconde un relato de amor prolongado en el tiempo que, en cierto sentido, oculta una historia real. Él mismo nos cuenta el argumento de la novela y otras cuestiones más en el siguiente vídeo.



Los personajes

Y si aparece sigue siendo una novela coral, tal y como Salvador nos tiene acostumbrados. En este nuevo libro, las mujeres tienen también mucha presencia. «Me gusta escribir sobre mujeres porque ellas manifiestan mejor sus emociones. Dan más juego y son más versátiles»

Tres son los personajes femeninos que destacan:

- Lara, una mujer que, después de vivir una bonita y efímera historia de amor en Londres a sus 20 años, regresa a Sevilla. Regenta un hotel y es una empresaria de éxito.

- Merche es la casera de Lara. Le tiene alquilado el piso que colinda con el hotel. Es una señora mayor que bien podría tener su propia novela.

- Reyes es una «polinganera», una mujer de extrarradios que conoció a Lara estando en Londres. Personaje divertido, Salva nos comentó que para su construcción se inspiró en una persona real. «La Reyes real está loca como una cabra pero tiene un gran corazón».

Así son sus personajes siempre, personas llenas de emoción y sentimientos, que transitan por la vida como lo hacen los lectores de sus novelas, con días soleados y otros cubierto de nubarrones. «A los personajes de clases muy humildes me gusta hacerlos bondadosos».

Su vínculo con los lectores

Lo comentaba antes. A Salva le gusta tener un contacto muy directo con sus lectores. Le gusta cuidarlos, atenderlos, escucharlos. No deja de comentar ni uno solo de los comentarios que recibe. «Si entro a trabajar a las siete, a las seis me levanto para contestar los mensajes», confesó. 

Y ese vínculo tan especial que ha creado con ellos le ha permitido conocer a personas maravillosas, a lectores fieles para los que ha preparado alguna que otra sorpresa. De hecho, días antes de la presentación de esta novela, Navarro viajó a Valencia para conocer a una lectora y llevarle en persona un ejemplar de la novela. Puedes ver la sorpresa aquí. 

Y si aparece es una historia de amor, en la que Sevilla tendrá una presencia innegociable. Es sello de identidad del autor. Se trata de un relato sencillo pero con saltos en el tiempo, muy dialogado y con pocas descripciones, como apuntó Repiso, con el objeto de dejar espacio a los personajes para que se muevan con libertad. 

El autor, que confiesa sentirse muy bien cuando escribe, ya está preparando su próxima publicación. Mientras tanto, nos queda Y si aparece, novela a la que espero asomarme en cuanto pueda.

Puedes comprarla aquí:


miércoles, 16 de febrero de 2022

MEDITERRÁNEO (DRAMA - 2021)

Año: 2021 

Nacionalidad: España

Director: Marcel Barrena

Reparto: Eduard Fernández, Dani Rovira, Anna Castillo, Sergi López, Àlex Monner, Melika Foroutan, Patricia López Arnaiz, Vassilis Bisbikis, Giannis Niaros, Drosos Skotis, Yiota Festa, Constantin Symsiris

Género: Drama

Sinopsis: Otoño de 2015. Dos socorristas, Óscar (Eduard Fernández) y Gerard (Dani Rovira), viajan hasta la isla de Lesbos, en Grecia, impactados por la fotografía de un niño ahogado en las aguas del Mediterráneo. Al llegar descubren una realidad sobrecogedora: miles de personas arriesgan sus vidas cada día cruzando el mar en precarias embarcaciones y huyendo de conflictos armados. Sin embargo, nadie ejerce labores de rescate. Junto a Esther (Anna Castillo), Nico (Sergi López) y otros miembros del equipo, lucharán por cumplir un cometido, dando apoyo a personas que lo necesitan. Para todos ellos, este viaje inicial supondrá una odisea que marcará sus vidas.

[Fuente: Filmaffinity]


La reseña de esta película se puede resumir en tres palabras: Tienes que verla. Así, sin más. Aunque no ha tenido un éxito arrollador ni tampoco ha conseguido los premios más importantes (Mejor fotografía, Mejor Dirección de Producción y Mejor Canción Original, en los pasados Goya) Mediterráneo me ha conquistado. Y es que la historia que cuenta esta película me ha sobrecogido de tal manera que no volveré a mirar el mar con los mismos ojos. Palabra.

Mediterráneo cuenta la historia de Óscar Camps y el nacimiento de la Ong Open Arms. ¿Qué sabes de este hombre y de esta organización no gubernamental? Espero que mucho más que yo porque, sinceramente, sabía bien poco. No acostumbro a ver televisión y mucho menos los informativos. Demasiadas penurias tenemos cada día en nuestras vidas como para también sumergirse en un mar de desgracias a la hora de comer. Pero claro, aislarse de este modo conlleva el gran inconveniente de saber poco del mundo en el que vives. De Open Arms sabía lo mínimo que se despacha. En alguna ocasión he visto imágenes de los salvamentos que han llevado a cabo y me han llegado rumores de los problemas en los que se han visto envueltos. Pero no me preguntes detalles. Sin embargo, Mediterráneo me ha abierto los ojos. Al menos me ha permitido saber cómo acabó Óscar Camps en la isla de Lesbos y cómo apostó por la ayuda humanitaria.

¿Qué nos cuenta esta película?

Óscar Camps (Eduard Fernández) trabaja como socorrista en las playas de Barcelona. No es un jovenzuelo que quiere sacarse un dinero extra durante el verano. No. Es un hombre de edad madura, padre de una joven llamada Esther. En realidad, Óscar no tendría que pasarse las horas en la torre de vigilancia, oteando la línea de agua porque es el fundador y socio de la empresa Pro-Activa Serveis Aquàtics, dedicada al rescate marítimo, con una flota importante de socorristas. Pero a él le gusta su trabajo. Desde su atalaya, disfruta contemplando a los bañistas, cuidando para que no ocurra ningún percance. Es un hombre solitario, entregado a su trabajo y a una vida algo ermitaña. Pero todo cambia cuando unas imágenes recorren el mundo entero. Sobre la arena de una playa turca, y acariciado por las olas, yace el cuerpo sin vida de un niño pequeño (¿recordáis aquella noticia?). A todos nos sobrecogió y se abrió un importante debate. Camps no podía dejar de mirar aquellas fotos. Lo que ocurría entre aguas turcas y griegas era un asesinato. Decide que ya es hora de que alguien haga algo por todas esas personas que tratan de llegar a las costas griegas, a Europa, y tratar de evitar que pierdan la vida en el intento. Así que, reunido con su socio Nico (Sergi López) y Gerard (Dani Rovira), les propone ir a la isla de Lesbos para ayudar a toda esa gente que huye de Turquía. Apenas diez kilómetros de agua salada separan las costas turcas de las griegas. Diez kilómetros que, surcados por una lancha en la que se agolpan más del cuádruple de personas que la embarcación puede permitir, resultan un viaje muy arriesgado. Muchos llegan exhaustos a la costa griega. Otros, ni llegan. 

[Fotografía tomada en las playas de Caños de Meca (Cádiz).
Al fondo, el faro de Trafalgar @lecturápolis]


A Nico y a Gerard la propuesta les parece una locura. ¿Qué pueden hacer ellos contra ese problema de tamaña envergadura? ¿Cómo ayudar si los propios gobiernos, a pesar de tener el poder y los medios, miran hacia otro lado? Pero Camps no está dispuesto a dejar las cosas así. Su conciencia no se lo permite. Hará el petate y se marchará a Grecia. Al final, Gerard decide acompañarlo.

Lo que Camps y su compañero de viaje encuentran en la isla de Lesbos no será muy alentador, pero prefiero que lo descubras por ti mismo si te decides a ver esta película.

¿Qué me ha gustado de Mediterráneo?

Principalmente, la historia. Desconozco si la narración se ajusta de manera exhaustiva y exacta a los hechos. Me gustaría creer que sí porque, en ese caso, volvería a recuperar la fe en el ser humano, en la ayuda desinteresada, en el amor al prójimo, en la bondad. En pleno siglo XXI, incluso con una posición económica muy desahogada, es muy complicado encontrar a alguien que se entregue a los demás. Pero, como las meigas, haberlos, haylos. Lo que me hace recordar ahora otra noticia que arroja algo de luz sobre el hombre. No tiene nada que ver ni con Camps, ni con los inmigrantes pero me ha conmovido igualmente. Ayer leía el siguiente titular«Hace una compra de 260 euros para dársela a una mujer que pedía en un supermercado de Montequinto».Si el cielo existe, personas como estas tienen un sitio asegurado.

Pero volviendo a la película, las imágenes que acompañan a los créditos iniciales demuestran el nivel de dejadez por parte de los gobiernos. Una llamada de teléfono alerta de un barco de inmigrantes que está a punto de hundirse. Reclaman ayuda a los países costeros pero nadie quiere hacerse cargo. Mientras la patata caliente pasa de mano en mano, el barco se hunde. ¿Pasa algo? ¿Algún gobierno se da golpes de pecho? No. Son solo inmigrantes. 

Mediterráneo da una primera bofetada con la mano abierta pero también señala con el dedo a las mafias que se dedican a organizar viajes suicidas, aprovechándose del hilo de esperanza de tantos hombres, mujeres y niños. Familias enteras se despojan de lo poco que tienen con tal de cruzar hacia el otro lado. Los que consiguen llegar, ¿qué será de ellos? Dependerá si se les considera refugiados o inmigrantes ilegales. Hay una gran diferencia que queda debidamente explicada en la película. Os prometo que aluciné. La política exterior debe estar muy mal articulada si la gente tiene que cometer locuras para conseguir algo a lo que aferrarse. Y si se les considera refugiados pasaran a un centro, donde se hacinan en barracas, tiendas de campañas o pequeños refugios hechos con cualquier material. No hay agua corriente, no hay saneamiento. Solo más miseria y pésimas condiciones de vida. 

Si os digo la verdad, Mediterráneo me ha gustado tanto que se me ha quedado corta. El drama que viven estos inmigrantes requiere una mayor profundidad, un drama que también viene representado por una subtrama de la que mejor no os cuento nada. También se me ha quedado corta la narración sobre la labor desempeñada por Óscar Camps y su equipo en ese año de 2015, momento en el que se ubica la acción. Me sentía tan dentro de la película que ansiaba saber más. Como también me ha parecido poco la indagación que se hace en la vida personal de los personajes. A ello voy. 

Personajes e interpretaciones

Óscar Camps es un hombre obsesionado por la vida y la muerte, por la fina línea que separa un corazón palpitante de unos pulmones inundados de agua salada. Se siente como David luchando contra Goliat. Sus escasos medios son un grano de arena en semejante desierto marítimo. Por eso desespera. Por eso se mesa los cabellos tratando de buscar una solución a un problema que se le escapa. Pero no ceja en su empeño. Si salva a una sola persona de morir ahogada bien habrá valido su estancia en Grecia y ese dinero de su bolsillo que usa para sobornar a quien haga falta, con tal de ayudar a los más desfavorecidos. 

Camps también tiene vida personal. Junto a él está su hija. La joven Esther (Anna Castillo) trabaja en Pro-Activa porque es una mujer tan comprometida como su padre. Solo que Óscar trata de apartarla de las labores de rescate porque el mar es traicionero y en un visto y no visto, te engulle. Él sabe de lo que habla porque lo ha visto mil veces. Pero la relación entre padre e hija tiene aristas. Algo ocurrió en el pasado, algo que obliga a Camps a apartar el alcohol de su vida. Lo que pasó no queda nítidamente explicado. Se intuye pero no se ahonda. Y a mí me hubiera gustado saber más. A lo largo de la cinta, iremos viendo cómo esta relación evoluciona, cómo la gesta de Camps en aguas del Mediterráneo permite un acercamiento entre padre e hija.

Eduard Fernández es un señor actor. A pesar de que recurre a ese lenguaje gestual que le caracteriza y que lo aplica en cualquier papel, cómico o dramático, es un actor que siempre me convence. Hace suya la desesperación de su personaje, su empuje, su capacidad de entrega, su condición de ser humano. Su personaje y su interpretación es lo que da fuerza a esta película. 

Por otro lado, también está muy desdibujada la parte más íntima de Gerard. Acaba de ser padre y se queja del poco tiempo que la crianza le deja. Llantos, horarios imposibles, noches en vela. Casi que prefiere estar en el trabajo. Pero cuando se marcha con Camps a Lesbos tiene que dejar atrás a ese hijo que aprenderá a dar sus primeros pasos lejos de su padre. Esa nostalgia por el hogar, ese amor por la familia que está a tantos kilómetros se explota poco en este largometraje, y prácticamente es algo tan anecdótico que, si se hubiera suprimido,  no hubiera afectado al desarrollo de la historia. 

A Gerard le da vida Dani Rovira. No me parece un trabajo inolvidable.

Y habrá otros personajes, como un fotógrafo encargado de inmortalizar la labor de Camps y su gente. Un fotógrafo que, con posterioridad, fue galardonado. Como se nos explicará en los créditos finales.

Otras cuestiones 



Con una música preciosa (por favor, no dejad de escuchar la canción Te espera el mar en la voz de la cordobesa Maria José Llergo) y una fotografía aún más bella, Mediterráneo ha hecho replantearme mis jornadas playeras. Una, a la que le gusta tanto el mar, que se mete en el Atlántico y el Mediterráneo, preocupada únicamente por la temperatura del agua, porque una ola no la coja desprevenida, confiesa que jamás ha mirado esas aguas con los ojos de los inmigrantes. Una, que pasea ociosamente por la orilla, jamás ha mirado al horizonte pensando que quizá venga de camino una patera llena de miedo, hambre, desesperación y un hálito de esperanza. Una, que recientemente ha visto una de estas embarcaciones sobre las arenas de Caños de Meca (Cádiz), que se ha asomado y ha comprobado la profundidad del bote, calibrando la cantidad de personas que cabrían en su interior, se ha dado media vuelta y se ha marchado a tomarse una cerveza fresquita en el chiringuito cercano. Pero Mediterráneo ha conseguido que deje de preocuparme por la temperatura del agua, por un golpe de mar, por contemplar las embarcaciones de recreo. Creo que después de ver esta película, con imágenes que sobrecogen, jamás volveré a mirar el mar con los mismos ojos. No, ya no.


«Dejar morir a alguien en el mar es un crimen. Estamos convirtiendo el Mediterráneo en una fosa común».



 

Tráiler:



viernes, 11 de febrero de 2022

ANTONIO MUÑOZ MOLINA: ❝Yo voy donde me lleva lo que escribo❞

Antonio Muñoz Molina publicó en septiembre de 2021 su última novela, que lleva por título Volver a dónde (Seix Barral). El autor jienense comenzó a hacer promoción en el último trimestre del año, y dentro de ese tour, tenía previsto visitar Sevilla en el pasado mes de octubre. Sin embargo, su viaje a la ciudad hispalense tuvo que ser aplazado y no fue hasta casi finales de año, cuando pudimos contar con la presencia del autor.

Reunido con varios medios de comunicación, Antonio Muñoz Molina compartió con nosotros las sensaciones que experimentó desde que se decretó el estado de alarma porque 
Volver a dónde no hubiera existido sin la pandemia. Aquellos meses de confinamiento agudizaron su sensibilidad y su capacidad por observar el mundo que le rodeaba. Esta novela surge del deseo de apuntar cada día lo que iba viviendo durante aquellos meses de encierro. El autor nos comentó que acostumbra a llevar una especie de diario y «en esa época, lo hice con una mayor intención». Por eso, cada día, a determinada hora, se sentaba un rato para anotar lo que había vivido esa jornada, lo que se le había ido pasando por la cabeza. A sus anotaciones fue incorporando recortes del periódico, fotografías que fueron engrosando aquellos cuadernos. «Tengo muchos de esos meses», nos dijo.

Pero no fue hasta más tarde, cuando ya se había puesto fin al estado de alarma, cuando se le ocurrió hacer uso de todas aquellas anotaciones para escribir una novela. Nos comentó que la idea surgió tras el comentario de un amigo. Había escrito un artículo para el periódico bajo el título Volver a dónde. En aquel texto se hacía eco del estupor y desconcierto que le provocó el fin del estado de alarma.  ¿Qué iba a ocurrir a partir de entonces? Su amigo le comentó que aquel artículo parecía el inicio de una novela, y aquello lo animó a componer un nuevo libro en dos tiempos. Por un lado, lo vivido con posterioridad al confinamiento. Por otro, fragmentos intercalados que había escrito durante el encierrro. Volvió entonces a aquellos cuadernos llenos de anotaciones y descubrió que lo allí escrito le parecía como de otro tiempo, muy lejano, cuando apenas había pasado un breve espacio de tiempo. «Y al hilo de la propia escritura fueron surgiendo nuevas ideas y reflexiones», nuevas sensaciones, evocadoras de su niñez, que iba incorporando a la escritura. Algo tan sencillo como descubrir que la tomatera que tenía en el balcón había dado frutos le hizo recordar a su tío en la huerta de su infancia, y de ahí a las conversaciones con su madre solo hubo un paso. Se fue gestando en su cabeza una especie de álbum familiar que iba dando forma a la novela, alimentándola con las ocurrencias que iban llegando a cada momento.


[Booktrailer. Canal YouTube Planeta de Libros]


Sin embargo, el pasado no es lo único que asoma a este libro. Muñoz Molina nos contó que, al tener una nieta, también sentía la necesidad de proyectarse hacia el futuro. En ocasiones se llegó a preguntar cómo es el mundo que él tenía ante sus ojos para un niño. ¿Cómo veía su nieta el mundo en el que él era ya un hombre de 65 años? Se hacía preguntas. «¿Cómo será el mundo de mi nieta cuando sea mayor? ¿Qué mundo le tocará vivir? Porque, si yo hoy me acuerdo de mi abuelo, ¿habrá alguien que se acuerde de mí en el futuro?», se cuestionó. Preguntas de las llamadas existenciales que todos nos hemos hecho alguna vez, al ir cumpliendo años. Afirmó que el mundo no es solo como nosotros lo vemos sino también como otros lo recuerdan, aquellos que vivieron su infancia en nuestra edad adulta. Por eso dice el autor que el hombre no solo se proyecta hacia el pasado sino que también debe hacerlo hacia el porvenir. «Hay gente que dice que no le importa el futuro porque ya no estará pero, si tienes hijos y nietos, ¿cómo no te va a importar lo que venga después?». Las generaciones no son independientes sino que fraguan vínculos y construyen fraternidades.

Precisamente la palabra fraternidad cobró gran importancia en los tiempos del confinamiento. Fue una palabra que salió a relucir cuando se habló de la gratitud a los sanitarios y a la ciencia. Y es que en esta novela se recogen pasajes en los se muestran esos aplausos de las 8 de la tarde. Muñoz Molina reside cerca de un hospital maternal. La hora de los aplausos supuso para él un momento de emoción, y de ello habla en este libro. Recuerda aquellas tardes en las que la policía se acercaba a las puertas de los centros sanitarios para aplaudir. «Para los sanitarios era muy importante recibir ese aplauso, aunque también hubiera sido importante recibir contratos laborales que no fueran de tres días». Asegura que fue entonces cuando aprendimos el significado de la palabra fraternidad. «Vivimos en un mundo dominado por la ideología que lo permea todo, en el que nos creemos únicos y con derecho a hacer todo lo que nos plazca porque pensamos que todo gira alrededor de nuestros intereses. Pero no somos nada sin la fraternidad», afirmó el autor. Muñoz Molina nos contó que desde su casa veía al personal sanitario abandonar el hospital después de esas jornadas tan duras y terribles, donde se jugaban la vida. «La policía les ponía música y ellos hasta bailaban. Me sentí fraternalmente unido a esas personas y ahora me preocupo también por los vecinos de enfrente, a los que ya conozco», afirmó.

Los vínculos son importantes en este libro. El autor habla de paternidad pero eso implica también hablar de su condición de hijo. «La visión que tenemos de nuestros padres cambia cuando tenemos hijos e incluso, aunque no los tengamos, cambia cuando nos hacemos adultos». Vínculos con otros seres humanos pero también con el mundo que nos rodea, con los espacios, con la naturaleza. Retrata entre las páginas de Volver a dónde esas sensaciones que le invadían cuando se acercaba al parque del Retiro, cerrado como el resto de lugares y establecimientos, y observaba cómo la naturaleza se extendía. Al hilo de aquellas emociones comentó que el cuidado del medio ambiente es una de las reflexiones más urgentes que debemos de hacer. «No es un capricho de cuatro ecologistas. Es una emergencia. Estamos construyendo un mundo insostenible».  En aquel Retiro cerrado a cal y canto llegaron a formarse auténticas praderas. El verdor iba ganando terreno, aprovechando la ausencia del hombre que se empeña en domeñarlo todo. «Lo del cambio climático no es algo de pijos. Las víctimas del cambio climático son los pobres, especialmente el tercer mundo; un cambio provocado por los ricos y las clases medias del primer mundo», declaró.

Esa manía del hombre por imponerse a la naturaleza y devastarla, que acarrea también cambios en la climatología. Las referencias al tiempo son frecuentes en Volver a dónde. Según el autor, el confinamiento nos trajo un nuevo invierno después de días primaverales. Al menos, en Madrid, ciudad en la que reside, aquellos meses coincidieron con días muy invernales. 
«Era como vivir en la Europa Central, con días tan oscuros, sin nadie por la calle. Me sentía como en un país comunista, durante los años 80, con las colas en los establecimientos y el frío»

Pero no se puede hablar de una nueva novela sin aludir al propio proceso de escritura. Si antes nos explicó cómo se fue gestando este libro, volvió a retomar el tema para poner en duda aquello en lo que tanto hincapié se hace en los talleres de escritura creativa, eso de forjar una estructura previa y sólida antes de sentarse a escribir. Para Muñoz Molina es mucho mejor tener un impulso que un armazón. «Las cosas van cobrando forma por sí solas», y como afirma en un pasaje del libro, «yo voy donde me lleva lo que escribo».

Quise saber el porqué de aquel título, que flota en el aire como pregunta velada. Pregunta que vienen acompañadas por otras que él pronunció en voz alta: ¿A dónde queremos volver? ¿Queremos volver al mundo tal y como era antes? ¿A un mundo de recortes extremos en el sector sanitario cuando hemos visto lo necesario que es una buena sanidad y atención primaria? ¿Queremos volver a la brutalidad del consumo y el medio ambiente? «No hay donde volver. Lo que hay es mucha necesidad de crear, en la medida de lo posible, otro mundo que sea mejor. Más humano y más sostenible». Comentó Muñoz Molina que la pandemia nos ha enseñado a comprender lo frágil del sistema en el que nos apoyamos. Pasar por esta experiencia y no aprender es un acto suicida. Porque, con razón, alega que ahora sabemos lo que es realmente importante en nuestro día a día. «Durante la pandemia no teníamos necesidad de brokers inmobiliarios ni de asesores de imagen. Los verdaderamente importantes son esos trabajadores a los que llamamos esenciales». Sin ellos el mundo no gira, no avanza. «Trabajadores que encima son los peores pagados», añadió. 

Llegaba el final del encuentro y tocaba despedirse. Cada uno de los presentes nos levantamos, nos despedimos, y volvimos a aquello que tuviéramos que hacer. Pero la pregunta siempre será: Volver a dónde.

Sinopsis: 
Una lúcida mirada sobre la España actual a través de la memoria íntima de una familia a lo largo del último siglo.

Madrid, junio de 2020. Tras un encierro de tres meses, el narrador asiste desde su balcón al despertar de la ciudad a la llamada nueva normalidad, mientras revive los recuerdos de su infancia en una cultura campesina cuyos últimos supervivientes ahora están muriendo. A la dolorosa constatación de que con él desaparecerá la memoria familiar, se le suma la certeza de que en este nuevo mundo nacido de una crisis global sin precedentes aún prevalecen unas prácticas dañinas que podríamos haber dejado atrás.

Volver a dónde es un libro de una belleza sobrecogedora que reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre cómo construimos nuestros recuerdos y cómo éstos, a su vez, nos mantienen en pie en momentos en que la realidad queda en suspenso; un testimonio imprescindible para entender un tiempo extraordinario y la responsabilidad que adquirimos con las nuevas generaciones.

Certero observador de la actualidad, Antonio Muñoz Molina ofrece en estas páginas, a modo de una suerte Diario del año de la peste de Daniel Defoe contemporáneo, un lúcido análisis de la España actual a la vez que refleja la transformación irreversible de nuestro país durante el último siglo.