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miércoles, 12 de mayo de 2021

EL PECADO DE CLUNY BROWN (COMEDIA - 1946)

Año: 1946

Nacionalidad: EE.UU

Director: Ernst Lubitsch

Reparto: Charles Boyer, Jennifer Jones, Peter Lawford, Helen Walker, Reginald Gardiner, C. Aubrey Smith, Reginald Owen, Sara Allgood, Ernest Cossart, Una O'Connor, Florence Bates, Richard Haydn

Género: Comedia

Sinopsis: Unos días antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), a Cluny (Jones), una joven apasionada de la fontanería, la envía su tío a servir como criada en una rica mansión inglesa. La vida como sirvienta es dura, pero sus días los alegra un refugiado checo (Boyer), invitado de los dueños de la mansión, que ha huido del nazismo. Ambos se identifican como "almas desplazadas", pero ella no quiere nada romántico con su agradable nuevo amigo.

[Fuente: Filmaffinity]


Mucho se está hablando de la novela de Margery Sharp en los últimos meses. Bajo el título de Cluny Brown, publicada en 1944, y editada en castellano por Hoja de Lata, son muchas las opiniones que van surgiendo aquí y allá. Todas ellas muy positivas. Y qué maravilla encontrar una adaptación al cine de una obra que está gustando tanto, y encima dirigida por Ernst Lubitsch.

La obra de Sharp fue llevada al cine por el director alemán en 1946, modificando brevemente el título. El pecado de Cluny Brown arranca con dos líneas argumentales que tienen una ligera conexión inicial para luego confluir y convertirse en una sola. Por un lado, tenemos a la joven Cluny Brown, sobrina del señor Arn Porritt, un fontanero que siempre está reprochando a la muchacha no saber el sitio que le corresponde. Por otro lado, tenemos a Adam Belinski, un profesor checo que llega a Londres huyendo del nazismo. Ambos coinciden momentáneamente en casa del señor Hilary Ames, un individuo que anda preparando una fiesta, pero se encuentra con el inconveniente de tener el fregadero atascado. En su auxilio llega la pizpireta Cluny que tiene conocimientos de fontanería por convivir con su tío. Y, a la vez se presenta en la casa Belinski, buscando a una tercera persona. Entre los tres se desarrolla la primera escena cómica de la película, y el profesor queda prendado de la inocencia y a alegría de Cluny.

Por diversos avatares que no voy a desvelar, ambos protagonistas vuelven a coincidir pocos días después. Lo harán en la mansión Friars Carmel, propiedad que una distinguida familia de clase alta británica tiene en la campiña inglesa. Allí llega Cluny en calidad de doncella. Y también lo hará Belinski como invitado y refugiado de la familia. Se reconocen y entre ellos surge una amistad que dará lugar a una serie de situaciones, hasta llegar a un desenlace que, como comedia romántica que es, no podría ser diferente al que es.

Que Ernst Lubitsch y sus películas son alabadas y reconocidas por la crítica no hay que dudarlo. Basta con darse una vuelta por las webs profesionales y leer diversos artículos en prensa. De hecho, este largometraje difícilmente baja de una puntuación inferior a 8. Sin embargo, y aquí vengo yo (otra vez) como nota discordante, no es de mis películas preferidas del director. En realidad, el argumento es bastante sencillo y, salvo un único equívoco, tampoco presenta situaciones muy hilarantes. El pecado de Cluny Brown me gusta mucho más por el envoltorio que recubre una historia en la que chico conoce a chica, se enamoran y viven felices. La crítica social está presente prácticamente en cada fotograma, a través de unos diálogos que ya, como marca de la casa, resultan absolutamente deliciosos.  

Para empezar está la archiconocida flema británica y el clasismo, asumidos por unos y por otros. Cluny es una chica de origen humilde que recae en el seno de una familia aristocrática donde el mayordomo (Syrette) y el ama de llaves (la señora Maile) conocen perfectamente cuál es su sitio. Cluny no. Cluny es inocente, pueril, natural, y no siempre encaja en una sociedad doméstica tan encorsetada. Esto provoca situaciones difíciles de entender para los miembros de la casa, pero no solo por el comportamiento de Cluny, sino también por la actitud de Belinski, que se atreve a dirigir la palabra a Syrette para gran asombro de este. 

La situación política de Europa y la visión que los británicos tienen de Hitler y del nazismo ocupa buena parte de ese envoltorio del que os hablo. Inglaterra y más concretamente la aristocracia británica vivía ajena a lo que se estaba cocinando en Europa, al menos en lo que se refiere a las generaciones más mayores.  Los nazis y Hitler son vistos como algo muy lejano, un asunto pintoresco que no podía alcanzarles. Digno de mención es un diálogo que mantienen dos personajes en relación a Mein Kampf, considerado más como un manual deportivo que otra cosa. «Si ya ha escrito un libro, ¿qué más quiere?», se preguntará uno de los personajes, refiriéndose a Hitler. 

Otras cuestiones que se abordan en la película: la imagen que los británicos tienen de los extranjeros, la belleza frente a la inteligencia en la mujer, el amor por la madre patria, el papel que a cada uno nos viene otorgado con el nacimiento,... La película cuenta con un guion del propio Lubitsch con el que va soltando perlitas aquí y allá. Y, como digo, es todo eso lo que más me ha gustado de la película, mucho más que la historia de amor salpicada de humor que nos propone la cinta. Aderezado todo ello con grandes dosis de sarcasmo e ironía, engarzadas en diálogos muy afilados y con doble sentido

En cuanto a los personajes, Cluny Brown es el epicentro de esta comedia. Huérfana desde siempre, como dije antes, ella no se siente sujeta a convencionalismos y se comporta con absoluta naturalidad. Es cándida, pueril, charlatana, soñadora, alegre y romántica. No le importa en absoluto remangarse las faldas si tiene que arreglar una cañería. Parece que no hay nada que le guste más en esta vida. Interpretada por Jennifer Jones, que fue esposa  de O. Selznick, encarna muy bien ese papel de chica tierna y encantadora.  

En cuanto a Belinski es un hombre más curtido en todo tipo de lides. Acostumbrado a citar a Shakespeare en cada brindis, sabe perfectamente lo que ocurre al otro lado del canal, y la amenaza que supone la inminente guerra. Por eso es un hombre práctico que opta por vivir con optimismo hasta que las cosas se pongan peor. La crítica ensalza muchísimo la interpretación de Charles Boyer, pero a mí este actor no me seduce nada. Me quedo con su compañera de reparto.

Eso sí, entre ambos personajes hay mucha complicidad. Ambos se sienten como dos náufragos en una isla desierta, esperando que llegue ese barco que los salve. Y no cabe duda de que existe química entre Jones y Boyer. Pero si hay que hablar de personajes, no nos podemos olvidar de los memorables secundarios de esta película. El mayordomo y la ama de llaves, a los que mencioné antes, protagonizan algunas escenas fabulosas, cuando, a través de unos diálogos muy educados y con mucha pomposidad, critican y opinan sobre lo que ocurre en la casa. Por otro lado, aparece un boticario y su adorable madre. A él le tomarán el pelo más de una vez. Y ella no hace más que carraspear sin pronunciar palabra, desconcertando a todos. Nunca un personaje con tan poco protagonismo y cero línea de texto me pareció tan divertido. Eso solo lo sabe hacer Una O'Connor.

A todo esto, ¿cuál es el pecado de Cluny Brown? Entiendo que ser ella misma. No dejarse encorsetar, ser natural, hablar y decir todo lo que piensa sin tener en cuenta a quién tiene enfrente o a quién puede ofender. Su pecado es mostrarse alegre y sonriente, a pesar de ser una chica humilde que no tiene donde caerse muerta. Su pecado es enamorarse de quien no debe, para rectificar después. 

El pecado de Cluny Brown es divertida. Aunque, para mi gusto, es una comedia justita, porque tampoco tiene muchas escenas que te arranquen una gran carcajada. En comedias románticas, en cine en blanco y negro, e incluso entre las películas de este mismo director, tengo otras que me gustan más, que me resultan mucho más ocurrentes y amenas, pero esta no es más que mi opinión. Ya os digo que la película cuenta con puntuaciones altísimas. Dicho lo cual, ¿recomiendo su visionado? Por supuestísimo que sí. 

Además, puedes verla completa en YouTube. Eso sí, en inglés.




Tráiler [en inglés]:                                                                          Puedes adquirirla aquí: 


  


miércoles, 14 de abril de 2021

EL ENEMIGO DE LAS RUBIAS (INTRIGA - 1927)

Año: 1927

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Alfred Hitchcock

Reparto: Ivor Novello, Marie Ault, Arthur Chesney, June, Malcolm Keen, Eve Gray, Reginald Gardiner

Género: Intriga

Sinopsis: Un asesino serial conocido como "El Vengador" está matando jóvenes rubias bajo la niebla de Londres. Al mismo tiempo, un nuevo inquilino, Jonathan Drew, llega a la casa de los Bounting y alquila un cuarto. El hombre tiene hábitos peculiares: sale por la noche en medio de la neblina y guarda una imagen de una rubia y joven muchacha. La hija de los Bounting, Daisy, es una modelo de cabello rubio y está comprometida con Joe, un detective de la policía. Daisy comienza a sentirse atraida por Jonathan, y Joe, al darse cuenta, comienza a pensar que Jonathan podría ser el asesino. 

[Fuente: Filmaffinity]


De Alfred Hitchcock conocemos grandes obras maestras como El hombre que sabía demasiado, Rebeca, Sospecha, La soga, Extraños en un tren, Los pájaros, La ventana indiscreta,... pero lo que no sabía es que el maestro del suspense había empezado con películas mudas. Me enteré de este hecho a través de las chicas de Las Inquilinas de Netherfield, cuando en un post reciente nos hablaron de la novela El huésped de Marie Belloc Lowndes, publicada en 1913, bajo el título original The Lodger: A Story of the London Fog. Puedes ver la reseña aquí

Fue en 1927 cuando el gran Hitch adapta dicha novela al cine. Con las interpretaciones de Ivor Novello, Marie Ault, Arthur Chesney, June, Malcolm Keen, Eve Gray, Reginald Gardiner, el maestro del suspense nos adentra en una trama criminal que recuerda mucho a los asesinatos de Jack el Destripador. De entrada, los hechos suceden en la propia ciudad de Londres, en la que se han cometido siete crímenes. Todos ellos ocurren de noche, en martes, y las víctimas son mujeres jóvenes con el cabello rubio, sobre cuyos cuerpos sin vida deja un triángulo de papel, en cuyo interior puede leerse El vengador. La ciudad está consternada. No se habla de otra cosa en la prensa y la radio. Las mujeres de la ciudad tienen miedo, tanto las que trabajan en los cabarets como las que se ganan la vida haciendo pasarela de moda para las damas más refinadas. Daisy Bunting es una de esas jóvenes que le teme a la noche. Vive con sus padres en una casa, donde se ofrecen habitaciones de alquiler, y mantiene una relación sentimental con Joe, un policía que está locamente enamorado de la joven.

Todo se complica cuando los Bunting acogen a un nuevo inquilino. Se trata de un hombre joven y apuesto, pero serio, y con una mirada siniestra. El caballero se comporta de manera extraña, con ciertas peticiones que resultan insólitas. Al cabo de unos días, y tras el hallazgo de un nuevo cadáver, la señora Bunting empieza a sospechar del joven. Lo ha visto salir del inmueble a horas intempestivas. Máxime cuando su hija y el huésped empiezan a intimar, una relación que exaspera a Joe, que arde en llamas por los celos. ¿Quién es ese hombre? ¿Qué secretos son los que oculta? ¿Quién se esconde detrás de los asesinatos de las mujeres de cabellos dorados?

El enemigo de las rubias, un título bastante incoherente, teniendo en cuenta el original de fácil traducción al castellano, nos presenta una trama llena de suspense e intriga en la que habrá que averiguar la identidad del criminal y los motivos que le llevan a asesinar a mujeres rubias. A priori, ese debería ser el punto de partida. Lo que ocurre es que la atención de la cinta se desvía hacia otros lugares. Para ello, la historia se cimienta sobre las apariencias y los prejuicios, que vendrán acompañados por el amor despechado y los celos. Y llegaremos a un final en el que lo más importante no será tanto averiguar la identidad del pérfido asesino, sino el hecho de hacer justicia con los desvalidos.

Tengo que reconocer que la película, incluso muda, es estupenda. En comparación, he visto largometrajes actuales que me ha parecido aburridísimos, y eso que, hoy día, se tienen a mano un sinfín de recursos técnicos, entre ellos el sonido. El enemigo de las rubias mantiene la intriga hasta el final y consigue mantener la atención del espectador. Al menos, eso es lo que a mí me ha pasado. 

Además, como anécdota, leo por ahí que Hitchcock ya hizo su primera y habitual aparición momentánea como un extra más en esta película, sin embargo, yo no he sido capaz de localizarlo. Me han entrado ganas de darle al rewind para buscar su oronda figura pero son 90 minutos de metraje y al final he desistido. Y lo de oronda, también habría que comprobarlo porque cuando rodó esta película, el cineasta tenía tan solo 27 añitos. 

Siendo una película muda, recurre a los subtítulos aunque, por suerte, no se abusa de los mismos. Tan solo se muestra texto en momentos muy puntuales. El resto de las escenas se comprenden perfectamente con la ayuda del contexto y la gesticulación facial de los personajes. Esta cuestión, la del lenguaje corporal y la expresión facial es de vital importancia en una película muda. Ojos abiertos como platos, bocas constreñidas y miradas penetrantes son las que dan énfasis a las escenas. Sobre esta cuestión, quiero hacer hincapié en la interpretación de Ivor Novello, que encarna al huésped del que todo el mundo sospecha. Me ha encantando este actor al que no conocía absolutamente de nada. Con un porte de galán de cine del momento, tiene una mirada hipnotizadora que lo dice todo. Es un actor muy expresivo, lo que se agradece muchísimo. 

Algún plano cenital, el empleo de los primerísimos planos, las luces y las sombras, y por supuesto, el leit motiv de esta trama (del que mejor no digo nada para no dar pistas) son características de esta película y que volveremos a ver, más perfeccionadas, en las que vengan a posteriori. Sin duda, Hitchcock supo sacarle siempre partido a los recursos con los que contaba. Me ha parecido interesante la manera en la que el cineasta transmite el sonido de un caminar nervioso, a lo largo y ancho de una habitación, empleando un primer plano de los zapatos o recurriendo a un techo semitransparente sobre el que se "escuchan" las pisadas. Y el uso de un flashback para justificar la extraña actitud del inquilino también es digno de mencionar.

Si te gusta el cine, si te gusta Hitchcock, creo que podrías darle una oportunidad a esta película. Sé que, al ser muda, te puede echar un poco para atrás pero, verdaderamente, merece mucho la pena.  Solo es cuestión de probar.

La tenéis en Filmin.


 Tráiler:                                                                                    Puedes adquirirla aquí:

 
  


miércoles, 16 de diciembre de 2020

CENA DE NAVIDAD (COMEDIA - 1945)

Año: 1945

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Peter Godfrey

Reparto: Barbara Stanwyck, Dennis Morgan, Sydney Greenstreet, Reginald Gardiner, S.Z. Sakall, Robert Shayne, Una O'Connor

Género: Comedia

Sinopsis: Elizabeth Lane es una de las columnistas más famosas del país. En sus artículos se describe a sí misma como una mujer felizmente casada, con hijos, que vive apaciblemente en una granja y cuya pasión es la cocina. Pero todo es completamente falso: es una mujer soltera, muy ajetreada que vive en Nueva York y que jamás ha entrado en una cocina. El problema surge cuando el propietario de la revista donde trabaja la invita a su granja el día de Navidad para que prepare una comida para sus invitados. 

[Fuente: Filmaffinity]


La Navidad está a la vuelta de la esquina. Para un sector de la población, eso significa días de vacaciones y descanso, incluso en este año terrible. Así que, supone un buen momento para disfrutar de actividades agradables, como ver cine doméstico o leer, porque lo que es salir a las calles a pasear y a dejarse envolver por el espíritu navideño, no es muy buena idea. Por eso, hoy vengo a hablaros de esta película, Cena de Navidad o Navidad en Connecticut, si nos ceñidos a su título original, protagonizada por Barbara Stanwyck.

Cena de Navidad narra la historia de Elizabeth Lane (Barbara Stanwyck), conocida periodista de Estados Unidos, como bien reza la sinopsis. Pero el relato se inicia con otro personaje, un soldado llamado Jefferson Jones, un marinero cuyo destructor es torpedeado por el enemigo. Es de los pocos en salvar la vida. Después de quince días a la deriva, casi sin alimento ni agua, es rescatado y llegado a un hospital. Allí lo someten a una dieta estricta cuando él sueña con un gran banquete que sacie su hambre. Con sus dotes de seductor consigue engañar a Mary, la enfermera que lo tiene a su cargo. Jeff le declara su amor y hablan de boda, mientras ella se salta las normas del hospital y agasaja a su soldado con exquisitos platos. Para ganarse aún más el amor de Jeff, Mary consigue que la famosísima Elizabeth Lane invite a Jeff a su cena de Nochebuena, en compañía de su familia y en su maravillosa granja de Connecticut, desde donde escribe sus artículos.  Lo que nadie sabe es que la vida que la periodista muestra en la revista para la que escribe, Ama de casa inteligente, y sus maravillosas cualidades culinarias es todo mentira. ¿Cómo conseguirá Lane salir de este tremendo lío? ¿Descubrirá su jefe toda la verdad? ¿La despedirán y será la vergüenza de todo el país? Para no ser pillada en la mentira, Lane solicitará la ayuda de dos buenos amigos, John Sloan, un arquitecto enamorado de la periodista, y Felix Bassenak, un cocinero húngaro.

Desde el minuto uno, Cena de Navidad respira felicidad y alegría. Los créditos arrancan con una preciosa y original felicitación navideña por parte del reparto, a la que acompaña una melodía de entrada que ya invita al disfrute.



Obviamente, esta película se basa en los estándares de la época. Por un lado tenemos a Jeff, el soldado herido que consigue salvarse y al que se le considera un héroe. Él ha demostrado su valor y ha cumplido con su deber patriótico en la guerra, y ahora hay que compensarlo de alguna manera. Sin familia y sin un hogar, el joven sueña con pasar una Nochebuena cálida y confortable, y disfrutar de una buena cena. Por otro lado, tenemos a Elizabeth Lane que encarna el ideal del ama de casa americana. Casada y madre de un bebé, Lane es ese tipo de mujer que sabe llevar las riendas de su hogar, ser una buena esposa y una buena madre. Sus consejos domésticos y sus exquisitas recetas son leídas semanalmente en todo el país, convirtiéndose en una de las periodistas más prestigiosas.

En cuanto al reparto, los personajes principales son Elizabeth Lane y Jeff Jones. La primera está interpretada por Barbara Stanwyck, mientras que al soldado le pone piel y voz el actor Dennis Morgan. Sus interpretaciones son correctas, sin que me hayan impactado especialmente. Ambos protagonizan algunas situaciones comprometidas que pueden despertar alguna sonrisa. Pero, a mi juicio, Cena de Navidad es más una película romántica que una comedia. Las situaciones de enredo se mantienen en un plano muy discreto que va en aumento con el paso del metraje, aunque al final, es el romance lo que prevalece. Por supuesto, cuenta con un desenlace favorable para todos los personajes, aunque como pega debo admitir que ese final se ve venir a leguas. Bastan veinte minutos de película para saber lo que va a ocurrir. 

En cualquier caso, merece la pena verla por Félix Bassenak (S.Z. Sakall), para mí uno de los mejores personajes y el más divertido. Es el dueño de un restaurante húngaro, buen amigo de Elizabeth. Sin comerlo ni beberlo, él se verá envuelto en los líos de la periodista, sin dar mucho crédito a lo que ocurre a su alrededor. Pero también será el que mejor maneje los hilos, para que los hechos transcurran como él cree que deberían ser. Le hace mucha sombra a los protagonistas.

Estamos ante una película amableBasada en la obra de Aileen Hamilton y dirigida por Peter Godfrey, es el primer largometraje que veo de este director, al que también se le atribuyen títulos como He's a Cockeyed Wonder, Barricade u Hotel Berlin. Cena de Navidad forma parte de todas esas producciones de finales de la guerra, que tratan de animar al país, ofreciéndole un producto de entretenimiento lleno de humor. Por eso, los soldados heridos no padecen dolor, ni vemos hospitales llenos de sangre y sufrimiento. En su lugar, los pacientes campan a sus anchas por las instalaciones del hospital fumando cigarrillos, muy repeinados, y atendidos en todo momento por enfermeras solícitas y cariñosas.

Como curiosidad, hay una escena llamativa que hoy no pasaría el filtro de los servicios sociales. Abandonar a un bebé sobre una cama de matrimonio, sin protección de ningún tipo que evite un posible accidente es una imagen que hoy nos escuece. Detalles nimios en los que me gusta fijarme.

Poco más hay que añadir, Cena de Navidad es un largometraje dulce y ameno, en el que todos los líos se desenredan con toques de humor e ironía.  No es de lo mejor que he visto en comedia romántica americana de la época, pero está entretenida y es ideal para una sobremesa navideña.


 

Tráiler (en inglés):                                                                             


[Nota: En esta ocasión no dejo el enlace de compra a Amazon. El precio de esta película en la plataforma asciende a 49,99 €. Inconcebible]


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