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lunes, 27 de enero de 2020

PROGENIE de Susana Martín Gijón

Resultado de imagen de PROGENIE de Susana Martín Gijón


Editorial: Alfaguara.
Fecha publicación: enero, 2020.
Precio: 19,90 € 
Género: Thriller. 
Nº Páginas: 432 
Encuadernación: Tapa blanda con solapas. 
ISBN: 9788420438795 
[Disponible en eBook y Audiolibro; 
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Susana Martín Gijón (Sevilla, 1981) es autora de la serie policíaca Más que cuerpos, compuesta hasta la fecha por dos trilogías. Su novela Expediente Medellín (2017) fue ganadora del Premio Cubelles Noir 2018 a la mejor novela publicada en castellano. Su novela Naúfragos fue finalista de varios premios y sus derechos fueron vendidos para una adaptación audiovisual. Licenciada en Derecho, fue directora general del Instituto de la Juventud de Extremadura y presidenta del Comité contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia. Con Progenie, Alfaguara Negra inicia la publicación de su obra.

Sinopsis

Sevilla, ola de calor. Todo el que puede huye a la playa. No así Camino Vargas, jefa accidental del Grupo de Homicidios desde el tiroteo que dejó en coma al inspector Arenas. Alguien ha atropellado salvajemente a una mujer y se ha dado a la fuga. Este asesinato se va a transformar en el foco de atención mediática cuando se filtre un dato aún más perturbador: el homicida introdujo un chupete en la boca de la víctima antes de desaparecer de la escena del crimen. Todos los indicios apuntan a la expareja, un maltratador psicológico, y las estadísticas no están de su lado. Sin embargo, cuando la autopsia desvele que la víctima estaba embarazada y los asesinatos comiencen a sucederse, Camino comprenderá que se halla ante el caso más duro de su carrera.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Ya lo comenté cuando publiqué la entrevista a la autora (puedes leerla aquí), nunca había leído una novela de Susana Martín Gijón. Aunque le seguía la pista y tengo en casa algún título de las trilogías que publicó con una editorial sevillana, hasta la fecha no me había lanzado a sus historias. Digamos que Progenie supone un debut para ambas. Para ella, porque publica por primera vez con la editorial Alfaguara. Para mí, porque me zambullo por primera vez en una novela suya. ¿Cuál ha sido el resultado? Os lo cuento a continuación con detalle.

Nada más terminar de leer esta novela, comencé a encontrarme con opiniones muy grises, por no decir negras. Obvia decir que todos los dictámenes de los lectores, justificados y debidamente argumentados, -como son los que he leído-, deben ser respetados, tanto por otros lectores como por el propio autor. Eso hago. Pero, más allá de los gustos de cada uno, y aunque no comparta punto por punto algunos de los criterios de los que han leído esta novela, debo admitir que ciertas cuestiones  a mí tampoco me han terminado de convencer. Sin embargo, Progenie ha sido para mí una novela con más puntos positivos que negativos, una novela que cumple, en buena medida, lo que esperaba de ella.

La trama de Progenie transcurre en Sevilla. El Grupo de Homicidios de la capital hispalense está liderado por Camino Vargas, una mujer en la cuarentena que se ve obligada a adoptar el papel de jefa, sustituyendo al inspector Arenas en estado comatoso, tras un incidente laboral. Ella y su equipo tiene que enfrentarse a un asesino en serie que elige a sus víctimas (mujeres) por unas circunstancias concretas y deja en los escenarios del crimen, una firma muy peculiar. Así, la primera asesinada será Soledad, una mujer embarazada de pocas semanas, que aparece atropellada brutalmente, y de forma intencionada, en un barrio periférico de la ciudad. Tras sesgarle la vida, el asesino coloca un chupete en la boca de la mujer. 

Y a Soledad le seguirán otras tantas mujeres. Una tras otra irán apareciendo, y Camino Vargas tendrá que averiguar qué patrón sigue el asesino, por qué todas sus víctimas son mujeres, por qué todas cumplen una serie de requisitos y por qué firma sus obras empleando objetos relacionados con los bebés. El círculo se irá cerrando paulatinamente, hasta conducir la investigación a una institución de la que mejor no desvelo nada. 

Ese sería el grueso de esta novela que, a su vez, está aderezado con una historia paralela y breve, en la que el lector conoce a dos mujeres - Soraya y María Jesús-. Ambas mantienen una relación sentimental y parecen estar inmersas en una situación de la que iremos conociendo detalles poco a poco. Será la narración de la vida de esta pareja la que conforme el capítulo introductorio que abre cada uno de los cuatro bloques en los que se articula la novela. Es decir, cuatro capítulos en los que el lector se irá asomando poco a poco a las circunstancias personales de estas mujeres, hasta que, en la última sección, hilo principal y colateral convergerán en un punto, y ya no se separarán hasta llegar al desenlace. 

Y ahora vamos al quid de la cuestión. ¿Qué me ha gustado de Progenie? En primer lugar, y por empezar por lo más básico, que la acción transcurra en Sevilla. Para los lectores nacidos o recientes en esta ciudad, tal y como ocurre con otras novelas y otros escenarios, resulta muy agradable seguir los pasos de los personajes a través de la capital sevillana. La ciudad se mostrará en toda su amplitud, desde los barrios más desfavorecidos a aquellos en los que el nivel adquisitivo tiene varios ceros.

Para mí, otro punto a favor ha sido Camino Vargas. Mientras que otros lectores opinan que es un personaje plano, debo admitir que a mí me ha convencido. Me ha gustado que sea tan irreverente y se aleje estrepitosamente del perfil de otros investigadores e inspectores literarios. Camino Vargas es una mujer de su época, que en su tiempo libre viste minifalda y escote, que emplea tacones de vértigo, que le gusta acudir a bailar salsa a los locales latinos, una mujer que huye del compromiso y prefiere sesiones de sexo esporádico. Además es testaruda y se expresa de forma burda, sin tacto alguno, ni siquiera cuando tiene que dar malas noticias. Todo esto me gusta y me parece distinto a lo ya visto. Es cierto que se salta las normas y eso no ha gustado a muchos lectores, pero a mí me cuesta creer que todos los miembros de la Policía Nacional, o de la Guardia Civil, sean tan escrupulosos con los protocolos a la hora de desempeñar su trabajo.

Con respecto al resto de personajes, me he fijado especialmente en aquellos que componen el equipo de Camino Vargas. Pascual, Fito, Teresa y Lupe son muy diferentes unos de otros. Hay lectores que hablan de estereotipos, pero en mi caso no me lo han parecido. De los cuatro, me han gustado especialmente Pascual y Lupe. El primero es un hombre divorciado por decisión unilateral de la que era su esposa. Tiene una hija a la que ve poco tras el divorcio. Aunque está herido y recela un tanto de las mujeres, poco a poco su verdadero ser irá saliendo de nuevo a la luz.

En cuanto, a la segunda, en según qué momento de la novela casi adquiere más protagonismo que la propia Camino. Lupe es una mujer con una vida personal complicada, cabeza de familia, sobre la que recaen la mayoría de las responsabilidades. Me ha parecido un personaje humano porque se siente infravalorada por su jefa y eso le provoca cierta desazón.  Lo que me gusta de estos personajes que caminan a la sombra de Camino es que la autora nos deja ver su faceta más personal. Esto es algo típico en el inspector jefe o en el investigador principal, pero no suele ser tan común en el resto del equipo.


Más cosas. Como suele ser habitual en una novela negra, o un thriller, el autor suele aprovechar para poner sobre la mesa algunas cuestiones de índole social.  En Progenie se le hace repaso a las apariencias, al culto al cuerpo o a la mafia de los guardacoches ilegales, pero hay temas de mayor transcendencia como, por ejemplo, la violencia de género. Desde un punto de vista literario, siempre he visto la violencia de género como una lacra sobre la que se pronuncia la ciudadanía en general pero, ¿qué piensan realmente los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado? La investigación que Camino y su equipo se trae entre manos da pie a conversaciones entre bambalinas, es decir, cada uno de ellos expone su parecer, desde un punto de vista personal y no profesional. A mí ese enfoque me ha parecido novedoso porque, ante un caso de violencia de género, nunca me he planteado qué pensarán las personas que, por su profesión -policías, asistentes sociales, jueces, médicos,- se ven involucrado en un caso de este tipo.

Pero si hay un tema estrella en Progenie ese es la maternidad, o la no maternidad. En los tiempos actuales, ¿sigue estando la mujer sometida a presión social? ¿Cuántos tipos de maternidad existen? ¿Qué avances médicos se están desarrollando para lograr el sueño de algunas mujeres? ¿Son métodos fiables? Bueno, la trama de esta novela te lleva a reflexionar, sin excesiva profundidad, sobre todos estas cuestiones. 

Y por último, también me ha gustado el narrador. Me ha parecido fresco, descarado, poco dado a formalismos. Si no fuera porque es un narrador en tercera persona, casi diría que es la propia Camino Vargas la que nos habla. 

Y ahora viene la segunda parte. ¿Qué es lo que he echado en falta, no me ha terminado de convencer o no me ha parecido creíble? A ver, en primer lugar, la trama transcurre en un tórrido verano sevillano, algo en lo que se hace mucho hincapié incluso desde la sinopsis, sin embargo, la narración no ha conseguido transmitirme ese calor sofocante al que se ven sometidos los personajes, ese bochorno que todo lo impregna, que casi incapacita a las personas, y derrite las neuronas. En ningún momento he tenido esa sensación pegajosa que todo sevillano bien conoce, cuando se ve obligado a pasar sus días y sus noches en una ciudad en la que el asfalto escupe fuego.

De todos los personajes, Micaela, forense de profesión, no me ha convencido. Esta mujer, joven y casada, tiene un sueño, un sueño que no se cumple y al que tiene que enfrentarse cara a cara cada vez que le hace la autopsia a las víctimas de esta novela. Micaela es el ejemplo que viene a demostrar que la esfera personal afecta en lo profesional, sin embargo, sus reacciones me han parecido excesivas, y eso le ha restado credibilidad al personaje. Si Micaela fuera un personaje de teatro, diría que la actriz que encarna su papel ha sobreactuado. Ojo, es mi opinión personal y lo que a mí me ha parecido. Que entiendo que lo personal afecta en lo profesional pero este personaje me parece que abusa del dramatismo.

Del mismo modo, algo similar me ha ocurrido con Nerea. Es una joven que trabaja como recepcionista en una institución -no daré más detalles-. Está licenciada en filología (como yo) pero sabe desencriptar archivos encriptados. A ver, como saber, puede saber chino mandarín, pero a mí esa cualidad del personaje, con toda sinceridad, me ha parecido un poco cogida por los pelos. Esta cuestión es quizá, lo menos me ha gustado de la novela, lo que más me ha chirriado con creces.

Dicho lo cual, si ponemos en una balanza los pro y los contras, es evidente que la balanza se inclina hacia el polo positivo. He querido ser muy puntillosa en esta reseña porque he visto que hay muchos lectores que no han disfrutado esta lectura. Yo quería explicar con detalle lo que me ha gustado y lo que no, así que, perdonarme si he sido muy minuciosa. Opino que es una novela que cuenta con puntos positivos importantes como para que los lectores se animen a leerla. Es más, por añadir algo más, la trama cuenta con su pellizco de suspense. No diré que la intriga te lleva a morderte las uñas, pero tiene su puntito y eso te anima a seguir leyendo. Además, con respecto a la resolución del caso, hice un pronóstico a mitad de camino y erré. Luego, más avanzada la lectura, intuí por donde iban los tiros, pero la cosa se desarrolló con más ramificaciones de las que yo me había imaginado, y me sorprendió en ciertos aspectos.

No me extiendo más. Progenie, escrita en tercera persona, con capítulos muy cortos, se lee con suma facilidad. Me ha parecido amena y entretenida. No será el thriller del año, no tiene un ritmo frenético que te deja sin respiración pero, bajo mi punto de vista, ha sido una lectura que ha cumplido lo que esperaba de ella, el entretenimiento. Como tal, a mí me ha resultado una lectura válida. No me importaría volverme a encontrar con Camino Vargas.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


martes, 21 de enero de 2020

SUSANA MARTÍN GIJÓN: 'Me gustaría que la inspectora Camino Vargas se convirtiera en personaje de saga'

Aunque nunca había leído nada de Susana Martín Gijón, la publicación de algunas de sus novelas a través del sello sevillano Anantes, me hacía tenerla muy presente. Le he seguido la pista a esta autora desde que cayó en mis manos Más que cuerpos, inicio de una trilogía protagonizada por una mujer de origen namibio, Anika Kaunda, y cuyos hechos transcurren en Mérida.

De Mérida a Sevilla, ese es el salto que la autora nos propone en Progenie, su última publicación, y esta vez de la mano del Alfaguara. Estamos ante un thriller protagonizado por una inspectora, Camino Vargas, una mujer que, bajo mi punto de vista, aporta un toque de originalidad a la escena de la novela negra.

La semana pasada, Susana Martín estuvo en Sevilla promocionando este nuevo trabajo y tuvimos la oportunidad de conversar con ella. 


Marisa G.- Susana, eres autora de dos trilogías, dos sagas negras. Hay mucha novela negra actualmente. ¿Crees que es el género por excelencia en nuestros tiempos? ¿Se escribe más novela negra que cualquier otro género?

Susana M.- No tengo los datos pero está claro que se han incrementado las ventas. Cada vez hay más escritores que se meten en el thriller, tanto escritores noveles como consagrados en otros géneros. Aparte de que aporta una trama que engancha, es un modo muy interesante de retratar la realidad. La novela negra tiene muchos ingredientes que suelen apetecer a los lectores. 

En mi caso, siempre he sido lectora de suspense y misterio. Recuerdo aquellos libros de Agatha Christie que leía de pequeña con mi abuela.

M.G.- Naciste en Sevilla y esas dos trilogías que comentamos, las publicaste con una editorial sevillana, con Anantes. Me consta que estás muy agradecida a las tres personas que lideran esta editorial, porque figuran en los agradecimientos. Y ahora publicas con Alfaguara. ¿Cómo ha sido el salto?

S.M.- Ismael, Ruth y Manuel son ya unos buenos amigos. Me han tratado muy bien a lo largo de los años. Pero no ha sido un salto como tal porque el camino ha sido largo. He ido subiendo escalón a escalón, paso a paso. Desde 'Más que cuerpos', que escribí por 2011, han pasado cerca de diez años. Ha sido una trayectoria en la que te vas perfeccionando a ti misma, vas evolucionando como escritora, a la vez que también te va conociendo el gremio y el público lector. He publicado en otras editoriales, pero sí que es verdad, que he sido muy fiel a Anantes. Me gusta el trabajo que hacen y, aunque tienen una distribución más pequeña editan los libros con mucho mimo. 

Obviamente, cuando Alfaguara me ofrece publicar con ellos 'Progenie', no tengo más remedio que aceptar, por motivos de carrera, de distribución y de lectores que van a poder conocer mi obra. Estoy muy agradecida también a Alfaguara.

M.G.- 'Progenie' es tu nueva novela negra, un thriller protagonizado por una inspectora, Camino Vargas, que tiene que enfrentarse a una serie de asesinatos en serie con unas peculiaridades en común. Sin desvelar mucho, cuéntanos con qué se va a enfrentar esta inspectora.

S.M.- Esta inspectora se va a encontrar un escenario en el que Sevilla sufre una ola de calor, por lo que la ciudad está prácticamente despoblada. Todo el mundo que puede se ha ido de vacaciones a la playa. Una madrugada la llamarán porque una mujer ha sido atropellada deliberadamente. Cuando se persona en el escenario del crimen, observa que la víctima tiene un chupete en la boca, algo que deja a todo el operativo en estado de shock. ¿Es la firma del criminal?  Y si es así, ¿qué nos quiere decir? Ese es el detonante del que parte la historia.

M.G.- Lo dice la sinopsis, la primera víctima está embarazada. El título, 'Progenie', hace referencia a las familias. ¿Qué papel juega en esta novela la maternidad?

S.M.- La maternidad y la no maternidad flotan en el trasfondo de la novela. En el momento en el que descubren que la víctima está embarazada, aunque de poco tiempo, las cosas toman un cariz oscuro. ¿El asesino sabía que estaba matando a una mujer embarazada? Todo se empieza a complicar. Y más aún, cuando aparecen otros homicidios. Sin entrar en detalle, tendremos un thriller con bastante intensidad y bastantes giros de trama pero, a la vez, hay un foco puesto en los modelos de familias, en las maternidades, en la presión social que aún perdura sobre las mujeres.

M.G.- Camino Vargas es una mujer de su tiempo, pero no es una inspectora al uso. Rompe moldes al ser tan transgresora.

S.M.- Sí, quería una protagonista muy peculiar, muy dueña de las riendas de su vida, un poco individualista, con las cosas muy claras, y que va a su rollo. Es comilona, bailona pero tan comprometida con su trabajo, que a veces hasta coge algún atajo. Con respecto a la maternidad, tiene muy claro que no quiere ser madre, y eso permite contrastar su mirada con lo que va a encontrarse.

M.G.- El hecho de que esta protagonista sea femenina y que también las trilogías las protagonizara una mujer, me hace pensar que intentas reivindicar el papel de la mujer.

S.M.- Por suerte, cada vez hay más protagonistas diferentes que se salen del canon primigenio, que se apartan de esos policías duros, que beben whisky y pegan puñetazos. El arco se está abriendo y eso siempre enriquece. Tanto si es hombre como mujer, hemos asistido a una evolución importante. En el caso de Anika, la protagonista de aquellas trilogías, fue un empeño muy personal. Quería que fuera una mujer porque estaba cansada de leer siempre lo mismo. 

En 'Progenie', todo el grupo de homicidios es protagonista de alguna forma. Aunque Camino es la que tiene más presencia, el lector se irá introduciendo también en la vida de sus alternos, en la psicología del oficial Pascual Molina, Lupe, Teresa o Fito. He pretendido que todo el equipo tenga presencia y que el lector conecte con ellos.

M.G.- ¿Los lectores de las trilogías anteriores van a encontrar muchas diferencias entre Anika Kaunda y Camino Vargas?

S.M.- Sí, por supuesto. No tienen nada que ver una con la otra. Anika es una mujer más joven, es más idealista y está empezando su carrera. Vive en una ciudad pequeña, como es Mérida, tiene un pasado que se va descubriendo a lo largo de la saga, es de origen namibio y tuvo que huir en la guerra de independencia de Sudáfrica cuando tenía siete años de edad, recalando en España, en Extremadura, concretamente. Camino no tiene nada que ver, es una mujer de cuarenta y cuatro años, con las cosas muy claras en la vida y muy indomable. Nadie la torea. Tiene mucho sentido del humor. Son perfiles diferentes.

M.G.- Tiene poco tacto a la hora de dar malas noticias.

S.M.- Muy poco tacto. (Risas)

M.G.- Susana, el mismo narrador de la novela, un omnisciente, es muy descarado y se aleja mucho de los formalismos. Tiene mucha frescura.

S.M.- Creo que sí, pienso que se contagia de la frescura de los personajes. Es algo deliberado. Quería ofrecer algo de humor para aliviar la dureza de los temas que se presentan. 

M.G.- Has hablado del trasfondo social de la novela, de la maternidad, de los distintos tipos de familia, pero también hay mucha crítica. Se pone el foco de atención en el postureo en redes sociales, o el culto al cuerpo,... 

S.M.- Al final es una forma de mostrar mi mirada. Dejo caer esas pinceladas de vez en cuando.

M.G.- La violencia de género está presente en la novela. Hay algo que me ha gustado mucho. Generalmente el tema se aborda desde el punto de vista de la sociedad, pero en este caso, es un asunto que se discute dentro de los límites de la comisaría. Son los propios policías los que se posicionan. Me ha gustado ese enfoque.

S.M.- Es un enfoque humano. Los policías son igualmente personas y, aunque estén muy vinculados por su profesión, también tienen una opinión personal al respecto, alimentada por las vivencias que cada uno ha tenido. Pascual está pasando un mal momento porque su mujer se ha divorciado de él, se siente lejos de su hija, y ahora tiene una determinada mirada, quizá más agresiva, sobre este tipo de situaciones. Por su parte, Teresa tiene una hija a la que el ex marido no le pasa la pensión, y tiene una opinión al respecto.

M.G.- Y dentro de la policía, también vamos a ver cómo asumen los hombres tener un jefe que es mujer y encima, con la personalidad de Camino.

S.M.- Aunque intentamos equilibrar, las mentalidades van más despacio. Muchos hombres quieren acatar y aceptar los cambios pero, inconscientemente hay todavía recelos. Son demasiadas cosas enraizadas, durante tantísimos años, que es normal que cueste que la desigualdad desaparezca rápido.

M.G.- Sevilla es la ciudad en la que transcurren los hechos. Tiene bastante protagonismo porque vas a hacer un barrido desde los barrios pobres y discriminados a las zonas más elitistas de la ciudad.

S.M.- En el momento en el que decido ambientar la novela en Sevilla, lo hago con todas las consecuencias. Aprovecho la parte de patrimonio y turística, para mostrar la belleza de esta ciudad, con el barrio de Santa Cruz, Triana o el Parque de María Luisa. Pero también, muestro otras zonas donde la desigualdad impera como es el Distrito Sur, Las Letanías, y algunas zonas más. Se trata de dibujar el mapa en su conjunto.

M.G.- Para los que vivimos en Sevilla resulta muy agradable ver a los personajes moverse por los lugares que conocemos.

S.M.- Reconocerse, ¿verdad?

M.G.- Sí, exacto. En cuanto a la estructura, la novela está dividida en cuatro bloques y cada uno de ellos se abre con un capítulo introductorio protagonizado por dos personajes muy desconocidos. Y luego, el resto de capítulos se introducen con la primera línea de texto en cursiva. ¿A qué se debe todo esto?

S.M.- Sin desvelar el final, la introducción de cada uno de los bloques es un fragmento de la historia de dos personajes, Soraya y María Jesús. A medida que vayamos avanzando vamos a ir conociendo algo más de esa historia que va a acabar trenzándose con la trama principal. 

En cuanto al comienzo de los capítulos, surgió así, no hay un motivo real. Empecé así de forma provisional. A la editorial le pareció original y ahí se quedó.

M.G.- En cuanto a la hora de enfrentarse a los protocolos policiales, todos los novelistas cuentan con ayuda,  un policía amigo,  un guardia civil,... ¿Quién te ayudó a ti?

S.M.- Tengo varios contactos en la policía. Me hace gracia porque parece que tengo siempre el radar puesto. Cuando conozco a alguien que es policía, sobre todo si es policía judicial, se me encienden todas las luces. En concreto hay una persona que me ha ayudado muchísimo, que aparece en los agradecimientos, pero sin mencionar apellidos, porque prefiere mantenerse en el anonimato. Se ha portado maravillosamente conmigo y me ha resuelto todas las dudas. Incluso consiguió que me hicieran una especie de visita guiada por las instalaciones. 

Por otra parte, tengo otra amistad que es médico forense a la que le he preguntado dudas. La gente se ha portado muy bien y me han contado muchas cosas. Es importante porque, a veces, con la documentación no se llega a donde quieres llegar.

M.G.- ¿Camino Vargas se va a convertir en saga, Susana?

S.M.- Me gustaría que la inspectora Camino Vargas se convirtiera en personaje de saga. Espero que sí. Me gustaría que continuara. 

M.G.- Atractivo no le falta. Muchas gracias Susana por compartir este tiempo conmigo. Y mucha suerte con la novela.

S.M.- Gracias a ti. 



Sinopsis: Sevilla, ola de calor. Todo el que puede huye a la playa. No así Camino Vargas, jefa accidental del Grupo de Homicidios desde el tiroteo que dejó en coma al inspector Arenas. Alguien ha atropellado salvajemente a una mujer y se ha dado a la fuga. Este asesinato se va a transformar en el foco de atención mediática cuando se filtre un dato aún más perturbador: el homicida introdujo un chupete en la boca de la víctima antes de desaparecer de la escena del crimen. Todos los indicios apuntan a la expareja, un maltratador psicológico, y las estadísticas no están de su lado. Sin embargo, cuando la autopsia desvele que la víctima estaba embarazada y los asesinatos comiencen a sucederse, Camino comprenderá que se halla ante el caso más duro de su carrera.






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