martes, 31 de marzo de 2026

LUIS ZUECO: ❝Alrededor de los "Caprichos" de Goya se originó un juego en los salones literarios de la época❞

Estamos en plena Semana Santa, una época en la que muchas personas aprovechan los días de fiesta para desconectar, para viajar, para leer. Y aquí vengo yo, a proponeros una lectura que no defrauda, que no solamente te permite revisitar una época, sino conocer a unos de los grandes pintores de nuestro país, Francisco de Goya. El juicio de Luis Zueco conduce al lector al epicentro de la época más desconocida de Goya, una novela que se asoma al proceso inquisitorial al que fue sometido el pintor zaragozano, tras la publicación de una colección de grabados que tituló Caprichos. Goya, que por entonces era pintor de cámara y gozaba de un gran prestigio, costeó de su propio bolsillo la edición y publicación de ochenta estampas de carácter satírico con las que pretendía dejar en evidencia a una sociedad llena de vicios y a unos estamentos que abusaban de su poder. Sobre este asunto, y sobre el proceso de gestación de La maja desnuda, Zueco escribe una novela que desvela la verdadera naturaleza de Goya.

El autor, nacido en Borja, visitó Sevilla hace unas semanas. Creo que es uno de los autores más agradecidos, uno de los que más se involucra en todos los sentidos, cuando se embarca en una nueva aventura literaria, uno de los que más se preocupa a la hora de tender puentes con sus lectores. No sé cuántas vueltas a España habrá dado Luis Zueco desde que publicara aquella trilogía medieval. Con la última novela, nos ha dado una sorpresa. Y es que el #zuecotour, como ha denominado su gira de promoción, viene motorizado. No ha sido difícil ver a Luis llegando a las ciudades con un vehículo serigrafiado en el que se puede leer: «Leer a Luis Zueco es viajar en el tiempo».

De esto, de la novela, y, por supuesto, de Goya, hablamos durante nuestro encuentro. Os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Luis, un placer tenerte en Sevilla. Estábamos hablando de esta promoción tan intensa que estás teniendo. La última vez que hablamos te comentaba que eras uno de los autores más involucrado en tus promociones pero me ha hecho gracia descubrir que esta vez te tenemos incluso motorizado, con un vehículo serigrafiado con el que recorres España. Me ha parecido algo práctico y divertido.

Luis Z.- Y con la familia.

M.G.- Sí, y con la familia.

L.Z.- Ha sido un paso más. No sé qué será lo siguiente. Todo ha sido precisamente por lo que comentabas, por la gira anterior, que fue tan intensa. No se me hicieron difíciles los viajes pero sí lo fue estar sin mi hija y sin mi mujer. Pensé que eso no podía volver a ocurrir. ¿Cómo podía solucionarlo? Pues viajando juntos. Mi hija es todavía pequeña. Tiene cinco años y puede faltar al colegio pero claro, ¿cómo hacerlo para mover los trastos, las maletas, con mi hija? Tenía que conseguir un vehículo. Se lo dije a la editorial y les pareció buena idea rotular un coche, hacer una especie de gira o de tour, en ese vehículo. Y así llevamos un mes. Está gustando mucho a la gente. 

M.G.- Te mueves de un lado a otro haciendo promoción.

L.Z.- Sí, de una punta a otra de España. He estado en Bilbao, Logroño, Burgos, Vitoria, Málaga, Córdoba, Cádiz, Sevilla,...

M.G.- Pues hablemos de tu última novela, El juicio. Has pasado de la Reina Isabel, con aquella trilogía del mundo nuevo o del nuevo mundo, de Colón, del siglo XV y XVI a la figura de Goya y al siglo XVIII y principios del XIX. ¿Por qué se te ocurre escribir una novela sobre Goya? ¿Hay algo de homenaje a un paisano?

L.Z.- Es mucho más complejo que eso. Llevaba muchos años queriendo hacer una novela con Goya. Lo había hablado muchas veces con mi editora pero tenía que ser algo especial. Goya muere con ochenta y cuatro años y en su vida pasaron muchas cosas, tenía que encontrar algo. No tenía ninguna prisa. Así que estuve estudiando el tema. No me fijo en una época, ni en un personaje. Lo que me mueve es una idea. 

Por otro lado, quería hacer una novela sobre el arte. Es una materia que me gusta mucho. En un principio quise estudiar Historia del Arte, aunque luego estudié Historia en general. Me gusta mucho la pintura. No la del principio del XIX, sino la de finales o de principios del siglo XX, pero bueno, al final, no deja de ser pintura. Así que tenía todas esas ideas. Se juntaron todas las posibilidades y me planteé escribir una novela en la que explicará qué es el arte, una novela que respondiera a esa pregunta, con Goya como protagonista, al que tenía sentado en el banquillo. Así busqué un episodio de la vida de Goya que me sirviera para arrancar. Me costó mucho pero, al final, encontré los Caprichos, algo misterioso, poco conocido, un episodio importante en la vida y en el arte de Goya, y así surgió la idea.

M.G.- Si te digo la verdad, desconocía ese proceso inquisitorial al que someten a Goya porque del pintor se ha escrito mucho, se han hecho películas. Y no sé, creo que tenemos una imagen de Goya muy sesgada. Y tú, en esta novela, nos hablas de un Goya muy distinto.

L.Z.- Es que Goya está lleno de estereotipos. Siempre se han centrado en la época final del pintor. Si te das cuenta, todas las ficciones se centran en su época final.

M.G.- En Burdeos.

L.Z.- Eso pero, ¿por qué? Y da igual que sea ensayo, novela, cine,... Es algo que no entiendo. Cogemos al hombre cuando ya tiene ochenta años, que no son los ochenta años de ahora, en un momento de su vida en el que está en Francia, fuera de su país, derrotado, cansando y enfermo. ¿Por qué? Habría que cogerlo en su apogeo, ¿no? Y es en ese momento en el que yo me he fijado, cuando es pintor del rey, una persona muy influyente y, ¿por qué no decirlo? poderosa, fuerte, que rompe y cambia el arte. Pero claro, es más difícil cogerlo ahí por eso nadie se atreve. En ese momento era un Goya divertido, social, que por las mañanas está con el rey, por las tardes habla con la duquesa de Osuna y luego se va de vinos con su amigo Moratín. Ese es el Goya verdadero y no esa especie de genio loco que hemos visto muchas veces.

[Si te apetece escuchar nuestra conversación, dale clic al vídeo]

M.G.- Creo que tenía unos cincuenta y tres años cuando publica los Caprichos, una colección de ochenta estampas que lo colocó en el punto de mira de la Inquisición. ¿Por qué siendo un pintor de cámara tan prestigioso se arriesgó a publicar los Caprichos, que tantos problemas le reportaron?

L.Z.- Y muchos gastos económicos, porque la publicación la pagó él.

M.G.- Se autoeditó, por decirlo de algún modo.

L.Z.- Sí, se autoedita, y paga el anuncio en la primera página del periódico algo que costaba muchísimo dinero. ¿Y por qué lo hace? Porque, en el fondo, es un idealista, un ilustrado, un liberal. Goya no podía quedarse con los brazos cruzados porque no le gustaba lo que veía por las calles de Madrid. Una cosa era lo que se veía en los palacios, que es lo que él retrataba de día, y otra lo que ve cuando recorre las calles de Madrid, llena de mendigos, de huérfanos, de prostitutas, de ignorancia y de abusos. No podía dejar todo eso atrás y actúa publicando los Caprichos y jugándosela. No tenía ninguna necesidad. Aquello no le reportaba ningún beneficio, sino todo lo contrario. Le trajo muchísimos problemas. 

M.G.- La Inquisición lo sentó en el banquillo hasta tal punto que se vio obligado a retirar de la venta esa colección de grabados, que cada vez se hacía más famosa. Pero aquel proceso inquisitorial no derivó en nada. Goya se libró. ¿Cómo fue? ¿Tuvo apoyo del rey?

L.Z.- Se libró porque, en primer lugar, retira los Caprichos de la venta a los pocos días. Ojo, aquello fue una derrota para él. Y en segundo lugar, porque se había preparado para lo que iba a venir. Cuando el dibuja los Caprichos lo hace de forma muy ambigua, por eso son tan complicados de entender. Tiene que hacerlos de ese modo para que, cuando vengan a por él, porque sabe que van a venir, nadie pueda acusarlo de forma clara. Si le dicen que sus dibujos acusan al clero, o a la nobleza, él puede responderles que no es así, que no se trata ni del clero, ni de la nobleza, ni de nada que pudiera incriminarle. Lo tenía todo preparado pero, incluso así, lo pasó muy mal durante los cuatro años que tuvo esos grabados en su casa. Al final, tuvo la brillante idea de entregárselos a la Corona. Por eso se salva. De otro modo, él sabe lo que le hubiera pasado.

M.G.- Entre los capítulos de la novela vamos a ver esas ilustraciones, esos grabados. No están los ochenta, imagino. 

L.Z.- No, no. Son muchos.

M.G.- Yo he tenido la curiosidad de verlos todos. Me he metido en la página web de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se pueden ver. Y al hilo de lo que has comentado antes, es cierto que son muy ambiguos. Se ve claramente ese trasfondo alegórico y satírico que tienen los grabados, se nota el propósito, pero en muchos de ellos no encuentro la conexión entre el dibujo y el título al pie que podemos leer. Me ha costado mucho conectar imagen y título.




L.Z.- Es intencionado. El título no te explica el grabado. Te lo complica aún más. Desconocemos si los títulos fue idea de él o Moratín lo ayudó. Esos títulos no van a explicar nada, sino que van a confundir todavía más al que los mira.

En la novela se cuenta una vía de explicación. Hubo algunos ilustrados de la época que escribieron anotaciones manuscritas explicando cada grabado. En España, tenemos tres ediciones con anotaciones, una en la Academia en Madrid, la otra es propiedad de un coleccionista de Pontevedra y la última está en Zaragoza. Debajo de cada estampa, se escribieron cuatro o cinco líneas para explicar el dibujo. Esas anotaciones las hicieron gente de la época y no sabemos si eran correctas o no. 

M.G.- Eran interpretaciones propias.

L.Z.- Sí, pero claro, como son anotaciones contemporáneas, podemos decir que son bastante veraces. Y hay más ejemplares así. En Boston hay otro. Es que los dibujos eran tan complicados que la gente hacía eso, anotaciones.

En la novela, hay un momento en el que los personajes tienen que buscar esos ejemplares con anotaciones manuscritas, para que la protagonista principal pueda entenderlos. Lo que Goya hizo en los Caprichos fue una genialidad. Creó algo ambiguo para protegerse pero también algo que te impulsara a reflexionar, a mirar la imagen y a tratar de encontrarle una explicación. Alrededor de los Caprichos se originó un juego en los salones literarios de la época. Abrían el libro por cualquier página, miraban la imagen y tenían que explicar lo que significaba. Reflexionaban sobre la imagen, pero lo mismo esa estampa en concreto los estaba criticando.

M.G.- La colección empieza con un autorretrato del propio Goya y eso me llamó la atención. Siendo una colección con la que se hace crítica de los vicios de la época, ¿por qué pone un autorretrato suyo como estampa inicial?

L.Z.- Bueno, es que los pinta él y los publica él. Ese grabado está firmado como Francisco de Goya, pintor. ¿Y por qué lo hace? El grabado, en aquel momento, era un arte menor pero, al poner su autorretrato al inicio, lo que Goya está diciendo es que los grabados también son arte. Está dando mucho valor al grabado, lo está poniendo, por primera vez, a un nivel muy alto. En esa época no había museos, no era fácil ver un Velázquez. No se sabía quién era Velázquez. Goya hizo copias de Velázquez en grabados para popularizar las obras del pintor, aunque no salió bien.

M.G.- En la Academia están las planchas originales, ¿no?

L.Z.- Sí. Es algo único. Otros artistas también trabajaron el grabado pero sus planchas se perdieron porque siempre se reutilizaban tras la estampación. Se pulían de nuevo y se reutilizaban para otro grabado. Con Goya, tuvimos la suerte de que las guardó en casa. Permanecieron así hasta que las recuperó la Academia de San Fernando mucho tiempo después. Y tenemos las planchas de toda la serie. No sólo tenemos los Caprichos. También tenemos los Desastres de la guerra, los Disparates y la Tauromaquia. Lo tenemos todo. Es una locura. Por eso han salido nuevas ediciones posteriormente. Los Desastres de la guerra y los Disparates no se publican en vida de Goya. No se atrevió. Se publicaron cuarenta años después precisamente porque se habían conservado las planchas. Lo más sencillo del mundo es que se hubieran perdido porque, además, hubo una guerra de por medio, y esas obras no se hubieran conocido nunca. No se conserva una colección de planchas de cobre originales de otra artista tan importante como Goya en ningún lugar del mundo.

M.G.- Al final del libro incorporas un montón de material para disfrute del lector. Podemos leer el anuncio que Goya publicó, en el Diario de Madrid. Un anuncio costeado por él mismo, con un texto larguísimo. Me sonreí al leerlo porque él define estas estampas como asuntos caprichosos.

L.Z.- Sí. Era la manera de hablar de la época. Y dice que son de su invención. Es muy revolucionario porque está diciendo que eso lo ha creado él, que no lo ha copiado, que nadie se lo ha pedido, ni nadie se lo ha encargado. Son unos caprichos y de su invención. Es un texto muy bueno. Buenísimo.

M.G.- Sí. Y los ejemplares se vendían en una tienda de perfumes que había justo bajo su taller.

L.Z.- Sí, justamente, en los bajos de su edificio. Allí vendían licores y perfumes, y más cosas, como abanicos o productos un poco de lujo. Era un único punto de venta de Madrid.

M.G.- Luis, creo que has tenido una primera edición en las manos, ¿no?

L.Z.- Sí, he tenido varias, claro. Ha sido clave para la novela. En casa tengo una quinta edición. Es muy buena. Está muy bien encuadernada y es de finales del siglo XIX. Tenía que tener una para poder ojear los grabados y poder tocarlos. Pero claro, necesitaba ver una primera edición. De hecho, necesitaba ver varias primeras ediciones para compararlas. ¿Y qué ocurrió? Pues que, viendo la edición que está en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Zaragoza, ojeándola, y pasando las páginas, me di cuenta de que estaba mal estampada. Tiene fallos de estampación. Por ejemplo, la estampa no está centrada en la página sino que está un poco más baja. En la siguiente página, está un pelín torcida o están mal numeradas o como si el número hubiera secado mal y la tinta se hubiera corrido un poco. Y dándole vueltas a eso, me pregunté cómo podía pasar eso si era un libro de lujo, un libro caro y para las élites. ¿Cómo estaba tan mal hecho? ¿Cómo tenía esos fallos? Parece que se había hecho a toda prisa pero, ¿por qué? Y es que Goya tenía que haber publicado los Caprichos antes. Los tenía terminados desde hacía dos años. Iban a publicarse con otro título, con otra portada diferente pero no los publica. ¿Por qué? No lo sabemos. Yo creo que los publica aprisa y corriendo porque el gobierno está cambiando y se va a quedar sin amigos en el gobierno. Si tarda un poco más, ni siquiera le hubiera salvado el retirarlos de la venta. Así que hace una estampación rápida y los pone a la venta. Tenía prisa en publicarlos porque si no, no hubiera podido hacerlo. 

M.G.- Y cuando Goya publica los Caprichos, ya estaba sordo, ¿no? Creo que fue a los cuarenta y nueve años.

L.Z.- Se queda sordo a raíz de una enfermedad muy grave. Se recupera en Sanlúcar de Barrameda, en la casa de un comerciante muy importante, Sebastián Martínez, que casualmente tiene una colección de arte maravillosa. ¿Sabes ese cuadro de Leonardo da Vinci que se vendió hace poco, el más caro del mundo? Pues, en teoría, era suyo. Su colección de arte es muy importante y tiene muchos grabados británicos. Todos esos grabados los vio Goya. Él se recupera allí, y también en Doñana, con la duquesa de Alba, pero le queda la secuela de la sordera. Se piensa que él empezó a dibujar los Caprichos en Cádiz. ¿Por qué? Porque empezó a dibujar otra vez en cuadernos. Él dibujo en cuaderno de joven, y por eso tenemos el Cuaderno italiano y luego tenemos otro cuaderno que lo empieza allí, en Cádiz.

M.G.- ¿Y cómo influye esa sordera en el juicio ante la Inquisición? ¿Y cómo haces para darle voz en la novela?

L.Z.- [Ríe] Es complicado. La sordera es complicada en los diálogos, sí. Con su mujer se comunicaría con gestos, con la mirada. Hay cosas que se entienden dentro de una pareja. Pero con los demás, necesitaría una pizarra o una libreta, no sé. Pero, por otra parte, y aunque no había lenguaje de signos, sabemos que Goya aprende a usar el alfabeto manual, a dibujar letras con las manos. En los anexos de la novela se explica.

M.G.- También se cuenta que se sometió a estimulación eléctrica.

L.Z.- Claro, por intentarlo que no quede. Y también tenemos la duda si aprendió a leer los labios. Yo creo que sí. ¿Cómo no va a aprender Francisco de Goya a leer los labios? Lo que imagino es que lo ocultaba de manera intencionada. Que no le interesaba que se supiera. Yo conozco a gente que lo hace. No es que sean sordas pero sí tienen poca audición y saben leer los labios pero no lo dicen. Imagínate que alguien habla mal delante de ti pensando que eres sorda pero te estás enterando de todo. Es una ventaja, ¿no?

M.G.- Total.

Bueno, estamos hablando mucho de los Caprichos pero en la novela abordas también otra cuestión importante, sobre otro cuadro muy importante de Goya, la gestación de La maja desnuda. Y para ello introduces a un personaje, el de Angélica Díaz. Aquí ya tiras de ficción.

L.Z.- Claro porque no sabemos quién es.

M.G.- Pero ¿no se supone que la modelo fue la duquesa de Alba?

L.Z.- Eso es una invención. Lo que pasa es que decir que la modelo era la duquesa de Alba hacía que el cuadro valiera más, económicamente y no artísticamente. Con cualquier cuadro, si sabemos quién es el retratado, vale más. Y si encima es la duquesa de Alba, el precio se dispara. Pero no, no pudo ser la duquesa de Alba. Además es que está demostrado. También se dijo que fue Pepita Tudó, la amante de Godoy pero no, no, tampoco. En realidad, no sabemos quién es. Hay expertos que dicen que no hubo modelo. ¿Por qué? Pues porque los desnudos femeninos estaban prohibidos en la época. Ninguna mujer se iba a atrever a hacer algo así. Da igual que fuera duquesa o campesina. Es que acabaría con su vida, con la suya y con las de sus hijos, nietos,... La iban a marcar para siempre. Además, con un desnudo como el del cuadro, con esa postura, esa mirada,... Goya podía pintar de memoria. Podía pintar a una mujer desnuda sin necesidad de modelo, aunque a mí, en este caso, me cuesta creer que no hubiera modelo. Además era un encargo de Godoy, y conociéndolo, ¿no iba a querer Godoy que el cuadro fuera sobre una mujer real? Creo que tuvo que haberla pero no de cuerpo entero, sino sólo de la cara, por ejemplo... Creo que tuvo que haber una modelo que le sirviera de inspiración.

M.G.- Que no fuera reconocible, ¿no?

L.Z.- Exacto. Es con esa idea con la que juego en la novela. Ahí he tenido que ficcionar porque no sabemos quién fue. Puedo decir que su modelo fue un personaje de ficción. Lo que no puedo decir es que esa persona existió realmente.

M.G.- Me llama la atención que luego pintara La maja vestida.

L.Z.- Esa es otra clave de la novela. La maja desnuda tiene sentido porque es un capricho de Godoy. Es un encargo que él le hace para su gabinete secreto, que está dentro de su palacio, y donde hay más desnudos, como la Venus del espejo de Velázquez. Pero La maja vestida no tiene ningún sentido. Pinta ese cuadro un año después y también es un cuadro para exhibir en ese gabinete, donde sólo hay desnudos. ¿Para qué quieres una mujer vestida ahí? Bueno, en la novela se explica. 

M.G.- Uno de los grandes retos de tus novelas es que siempre mezclas muchos personajes de ficción con personajes reales. Eso conlleva la dificultad de traer al personaje real a nuestro tiempo.

L.Z.- No es tan difícil realmente. Le damos mucha importancia a que es novela histórica pero es novela y ya está. Si entiendes la época, la vida del personaje histórico y la respetas, cuando te metes en la novela te tienes que olvidar de donde estás. Tienes que disfrutar de la trama y ya está. Para mí, compaginar personajes de ficción con personajes históricos no me supone ningún problema. Los trato igual. El personaje de ficción lo creo, le doy una personalidad, le doy las reglas de la época, unas características. Lo mismo pasa con el personaje real, sólo que esas características me vienen impuestas. Una vez que sabes cuál es la diferencia entre uno y otro, no tiene que dar ningún pudor trabajar con ambos.

M.G.- Entiendo, pero perfilar al personaje y no alejarse de su verdadera personalidad...

L.Z.- No es complicado si lo tienes claro desde el principio. ¿Cómo funciona Goya? ¿Qué cosas puede o no puede hacer? Sabiéndolo, tiras adelante y ya está.

M.G.- A nivel documentación, ¿qué te ha supuesto escribir esta novela? Porque tienes muchas tablas en lo que se refiere a novela histórica y aunque te guste el arte, esta novela conlleva ese componente adicional. Imagino que has tenido que explicarle a lector cómo se hacían los grabados, por ejemplo. Habrás tenido que involucrarte mucho en las técnicas pictóricas de Goya.

L.Z.- Sí, claro. Esta novela tiene una documentación histórica, pero otra artística, que no es la misma. Hace años, quizás no hubiera podido haber escrito esta novela porque no me hubiera manejado con tanta soltura, ni hubiera entendido esa diferenciación. ¿Por qué? Porque en la parte histórica hay más certezas, pero en la artística hay muchas interpretaciones. Tenemos cuadros que son de un pintor y, de repente, sale un estudio y dice que no es cierto. Hay diferentes expertos que dan diferentes opiniones para la misma obra, diferentes puntos de vista. Tenía que abarcarlos todos, hablar con expertos. Para escribir una novela sobre Goya, no puedes decir que has leído todos los libros que hay sobre el pintor porque con eso no basta.  Primero, tienes que tener las obras delante, tocarlas y hablar con la gente. Tienes que discutir, dialogar y plantear hipótesis, y que ellos también te digan qué creen o qué dudas tienen. Y ha costado. Me ha costado mucho. Había leído un libro muy importante sobre Josefa, la esposa de Goya. Justo cuando estaba terminando la novela, se publica un estudio sobre esta mujer. El título aparece en la biografía. Ya estaba en la parte final de la novela pero me propuse leer ese libro para coger alguna idea. Fue complicado hacerme con él porque era un estudio de una institución local. Lo pedí y cuando me llegó a casa, resulta que era un libro de mil páginas. ¡Madre del amor hermoso! ¡Mil páginas! No me había fijado en eso cuando lo compré y tampoco se me había pasado por la cabeza que fueran mil páginas. Pues nada. Lo dejé todo parado y me puse a leer y saqué tres detallitos de la vida de Josefa pero que son muy importantes. Luego también me puse en contacto con una experta que me pasó un estudio sin publicar todavía. Y justo antes de que saliera la novela, Taschen sacó una recopilación de toda la obra gráfica de Goya, una recopilación brutal. Pues venga, a comprarla. A veces pasan cosas así. La documentación para una novela como esta es complicadísima. 

M.G.- Luis, vamos acabando. Hemos empezado hablando de la promoción, de tu familia. Siempre tienes palabras muy bonitas para ellas, sobre todo, para tu hija. Nunca tienes problemas para ir con ellas a todos lados. Es fácil verlas en las presentaciones. Se involucran o las involucras tú.

L.Z.- Mi hija es muy pequeña todavía. Lo que hace ahora es firmar ella las novelas.

M.G.- ¿Sí?

L.Z.- Sí, pone corazoncitos. Intentamos que no esté en las presentaciones porque entonces, la presentación la tiene que hacer ella. Es que tiene que estar al lado de su padre. Y en una presentación que hicimos en Valladolid, entró muy rápido cuando yo estaba todavía firmando y se puso a mi lado, a firmar con corazoncitos. Y un corazoncito es hasta gracioso. Pero luego empezó a dibujar dos corazoncitos, tres, cuatro,... Y si eran pequeños, dibujaba también estrellas. Aquel día se desmadró. Tuvo que venir mi mujer a rescatarla. Pero ellas están encantadas. Es una experiencia para ella. Además, la gente me pregunta por ella. Y empieza a darse cuenta de las cosas.

M.G.- Cuando sea más mayor, recordará todo esto.

L.Z. - Sí, efectivamente, pero ya hay cosillas.

M.G.- Bueno, Luis. Lo dejamos aquí. Un placer tenerte otra vez en Sevilla, un placer leerte, y nada, para la próxima nos vemos.

Sinopsis: 1799, Madrid. Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey, anuncia la puesta en venta de un lujoso libro de estampas titulado los Caprichos. Aunque las ventas son un éxito, dos semanas después de publicarlo, Goya lo retira del mercado. Durante los meses siguientes su escandaloso contenido comienza a correr como la pólvora. ¿Por qué Goya esconde su obra más personal? ¿De qué tiene miedo?

Es entonces cuando la joven Angélica Díez llega junto a su padre a Madrid para empezar una nueva vida. La capital se ha convertido en un lugar de contrastes, donde convergen las ideas ilustradas que se propagan por Europa e instituciones como la Santa Inquisición, que se resiste a morir.

Para darse a conocer en la sociedad madrileña, Angélica acude a Goya y le pide un retrato. Sin embargo, la joven ignora que este los unirá en una peligrosa trama relacionada con la Inquisición, los Caprichos y un rumor que podría acabar con el maestro: se dice que Goya ha pintado a una mujer al desnudo.

Mientras la Inquisición intenta juzgar al pintor como un último golpe de efecto para mostrar su poder, Angélica descubrirá algo que Goya siempre supo… No hay arma más afilada que el arte para cambiar la Historia.

martes, 10 de marzo de 2026

MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ: ❝Hoy día, la mafia funciona como puede funcionar Amazon❞

Nunca pensé que una novela sobre la mafia me fuera a gustar tanto. Concretamente, una novela sobre el origen de la mafia. Y ahondando aún más, una novela sobre la leyenda que coloca el origen de la mafia italiana en tierra española. No he visto jamás El padrino y sus secuelas, ni Los Sopranos, ni he leído nada relacionada con la mafia, que yo recuerde. Y sin embargo, no os podéis ni imaginar lo mucho que he disfrutado de Las tres familias, la última novela de Miguel Ángel González, con quien tuve el gusto de hablar hace unas semanas.

Como digo, el autor aborda en esta novela el origen de la mafia italiana. En Las tres familias nos relata cómo la Cosa Nostra siciliana, la 'Ndrangheta calabresa y la Camorra napolitana nacen tras la llegada de tres hermanos procedentes desde España. Osso, Carcagnosso y Mastrosso vengarán la muerte y violación de su hermana Elia, a manos de un noble, en el siglo XV. Los tres hermanos huirán como polizones de un barco hacia Italia. Allí se separan y cada uno se afinca en un punto - Sicilia, Calabria y Nápoles-. Los tres hermanos se mueven por unos férreos principios, el amor a la familia, el honor y la lealtad. ¿Y no son estos los puntales más importantes de la mafia, tal y como la conocimos? ¿Y qué pasaría si viviera un descendiente directo de uno de esos tres hermanos?

Lo dicho, una novela a tener muy en cuenta, una historia que nos habla de vínculos potentes, de poder, de amor, del pasado y del destino. A mí me ha encantado. Os dejo con la entrevista. 

Fuente: web editorial

M.G.- Miguel Ángel, encantada de saludarte. Si te parece vamos a hablar de tu última novela, Las tres familias. He de decirte que yo jamás había sentido especial interés por el mundo de la mafia pero, tal y como me estás contando la historia, he de decir que me tienes muy enganchada.

Miguel A.G.- No sabes lo mucho que me alegra escucharte decir eso. 

M.G.- En esta novela nos hablas del posible origen de la mafia italiana dentro del territorio español. Creo que esto es algo que la inmensa mayoría de la gente no conoce. ¿Está documentado?

M.A.G.- La idea de escribir este libro nace un poco de casualidad. Me encuentro con esta historia leyendo sobre otras cosas y termino con el libro de John Dickie en las manos. Es un ensayo que leí por entretenimiento, sin pensar en documentarme pero en ese libro se cita por primera vez esta leyenda, la idea de que la mafia italiana tenga origen español. Yo no tenía ni idea y, como tú dices, creo que muy poca gente sabe esto. Al menos, aquí en España, no. Entonces me planteé investigar esa leyenda y me doy cuenta que otros historiadores y autores, como Sabiano, autor conocidísimo que conoce la mafia de Nápoles, también hace referencia a que, cada vez que un miembro va a formar parte de una familia mafiosa, tiene que hacer un juramento a estos tres hermanos. Ahí es donde me doy cuenta que la leyenda es enorme y mucho más conocida en Italia que en España. Me empiezo a interesar por el tema y me encuentro con una historia buenísima sobre la que nadie ha escrito. Y así nace la idea de este libro. De otro modo, seguramente no me habría acercado nunca al universo mafioso.

M.G.- Entonces, ¿en Italia se tiene conocimiento de que quizás el origen de la mafia venga de España? ¿Esto es así?

M.A.G.- Sí, muchísimo más. Para escribir este libro hice un recorrido importante por Sicilia. He estado varias veces en Palermo. Lo que hay en Italia es como una especie de conocimiento general sobre la leyenda. Poca gente se toma en serio que realmente tres tipos españoles, del siglo XV, llegaran a Italia como polizones y fundaran las tres grandes familias mafiosas. Pero esta leyenda es tan conocida en la propia actualidad, que los chiquillos que terminan metiéndose en una familia mafiosa le rezan lealtad a estos tres tipos. No lo ven como algo real pero es súper conocido y todo lo que se cuenta en el libro es la leyenda habitual que se conoce en Italia, de manera coloquial. Todo el mundo conoce esa leyenda.

M.G.- ¿Y esa mafia italiana se podría entender como una prolongación de lo que aquí llamamos la Garduña?

M.A.G.- Sí, justamente. La Garduña no deja de ser otra asociación sobre la que se ha escrito mucho pero hay mucha discusión sobre si existió o no, o quién formaba parte de la Garduña. También es una entidad que ha generado mucha literatura. Pero tanto los historiadores como los libros de ficción coinciden en describirla como una asociación criminal que tenía unos valores basados en el honor, en la lealtad, en el concepto de familia y respeto. Y esa es justamente la esencia de la mafia. Luego, sí la mafia evoluciona y se convierte en otra cosa, pero la mafia clásica se basa en esos mismos valores que tenía la Garduña española.

M.G.- La novela se inicia con la violación y el asesinato de una joven, de la joven Elia, y la venganza de su muerte por parte de los tres hermanos que comentas, Osso, Carcagnosso y Mastrosso. Ellos tres son los que dieron origen a la mafia. Y esa venganza se sustenta en la defensa de la familia y del honor. Los tres hermanos darán pie al nacimiento de las tres ramas más importantes de la mafia italiana. Sin desvelar mucho, Miguel Ángel, cuéntanos cuáles son esas tres ramas.

M.A.G.- Aunque luego irán apareciendo otras grandes familias, hay tres grupos que son la 'Ndrangheta calabresa, la Camorra napolitana y, la más conocida, la Cosa Nostra de Sicilia. Es la asociación sobre la que escribo más en la novela. 

Estos tres hermanos españoles, como decimos, vengan la muerte de su hermana, se meten como polizones en un barco, y llegan a Sicilia. Allí desembarcan y lo que hacen es separarse, por miedo a que los encuentren. Uno se va a Nápoles, el otro a Calabria y el tercero se queda en Sicilia. Lo que deciden es intentar llevar esos valores de los que hablábamos, allá donde vayan. Con esos valores crean tres grandes familias, las que conforman el origen de la mafia, tal y como la conocemos. Luego aparecerá una cuarta familia en Puglia pero, al principio, sólo estaban esas tres familias.

Al documentarme sobre todo esto, lo que me pregunté es qué pasaría si, en la actualidad, estuviera vivo un descendiente de uno de aquellos hermanos. ¿Y si ese descendiente no tuviera tampoco ni idea de quién es?  ¿Qué pasaría si, de repente, alguien le cuenta el enorme legado que tiene encima? Me pareció una idea curiosa, un hilo del que tirar para escribir el libro.

M.G.- Ese descendiente del que hablas es el personaje principal de la historia, que lleva por apodo Hueso, y del que hablaremos en un momento pero, de estos tres clanes, de Calabria, Nápoles y Sicilia, ¿qué queda hoy?

M.A.G.- Pues mira, donde menos queda justamente es en Sicilia. La esencia básica de la mafia es la Cosa Nostra siciliana y de eso habla también un poco este libro.

La novela se ambienta, por un lado, en el siglo XV, cuando tiene lugar la fundación de la mafia. Luego, el otro hilo temporal de la novela será el año 1957. Y no es casual que los hechos transcurran en ese año, porque en ese año tuvo lugar una reunión real y verídica que se cita en la novela, el gran encuentro o la reunión más importante de la historia de la mafia, donde se quiso decidir cambiar su forma de actuar. La mafia se basaba en el honor, en valores como la familia, pero se planteó cambiarlo todo, convertirse en una especie de industria del crimen, se quería ganar más dinero, tener más poder, pero todo eso suponía romper los valores originarios de la mafia. Entonces, empezaron a llegar las traiciones, el abuso de poder, el querer siempre más. Es la propia mafia la que se come a la mafia. La Cosa Nostra era invencible. No había gobierno, ni había ejército, ni policía que se enfrentara con ella, pero son las traiciones internas las que acaban con ella. 

Durante unos años, el foco de atención estuvo puesto sobre Nápoles, sobre la Camorra, pero ahora, el gran foco está puesto en Calabria. Es la mafia mejor organizada actualmente y también la más violenta. Hablamos siempre de la mafia italiana porque luego también hay mafia en otros países, como en Latinoamerica. Y la Cosa Nostra sigue existiendo, pero ya no tiene nada que ver con esa idea de la mafia de los años 50, que tenía tanto poder, que controlaba el juego. Eso es algo que ha desaparecido. Al menos, en Sicilia.

M.G.- Porque la mafia se ha reconvertido. Ahora desarrolla grandes negociones internacionales, es industria del crimen. En el libro hay una frase que me gusta mucho. Dice así: «la mafia no es sólo poder, la mafia no es sólo violencia, también es historia y tradición, lealtad y honor». Al haberse reconvertido, han perdido esa esencia originaria. 

M.A.G.- Sí, creo que la han perdido. Obviamente no podemos dulcificar la mafia porque no deja de ser una organización criminal pero, al final, la mafia es algo que nace de manera natural, para defender al pueblo, allá donde no llega el poder. Por ejemplo, un comerciante que se siente solo y cree que va a tener que cerrar su negocio porque nadie lo ayuda, pues aparece esta gente, ponen unas normas para que el negocio sea más justo. La mafia está muy dirigida al pueblo, a la clase media, a los que protegen, a los que defienden. Eso es justamente lo que se pierde cuando la mafia empieza a trabajar como si fuera una gran empresa, una gran multinacional y se convierte en un ente distante, que ya no tiene relación directa con la gente. Pierden sus valores y, hasta cierto punto, se corrompe un poco la idea de asociación o de sociedad, y eso acaba siendo un poco su propia desaparición.

M.G.- ¿Y cómo se integran hoy día? Estamos en el siglo XXI, hay mucho turismo y mucha gente por todos lados. Si pienso en la mafia, me viene a la cabeza esa estética tan peculiar, con su forma de vestir, con sus coches descapotables,... ¿Cómo se integra esa mafia en el siglo XXI?

M.A.G.- Esa mafia ya no existe. La mafia del cine, la mafia estética, ha desaparecido. Incluso ha desaparecido su forma de trabajar. Las grandes familias, las grandes empresas mafiosas que hoy tienen el poder, se ocupan de negocios totalmente diferentes. Por ejemplo, tienen negocios de tráfico de drogas, algo impensable en los años 50, aunque sí tenían negocios sobre el juego u otras cosas. Es que han cambiado en la forma en la que se organizan. Antes la mafia se movía en núcleos mucho más pequeños porque era difícil extenderse. Ahora un tipo puede controlar a una banda desde cualquier rincón del mundo. Las comunicaciones han cambiado también y con eso, su forma de trabajar. Hoy día, la mafia funciona como puede funcionar Amazon, como funciona cualquier gran empresa, que se dirige desde un determinado lugar y que llega a muchísimos otros sitios. Antes, había un puerto, se desembarcaba mercancía que alguien controlaba. Hoy día eso se ha perdido. 

El concepto clásico de mafia italiana o mafia italoamericana, que son las dos grandes que hemos conocido, ya no existe. Existe otro tipo de empresas que controlan el tráfico de drogas, que funcionan como negocios ilegales, pero que no tienen nada que ver con esa idea que teníamos de la mafia, o que nos ha ofrecido el cine.

M.G.- Antes hemos mencionado a Hueso, que será el protagonista principal de la novela. Él es uno de los descendientes de esos tres hermanos que huyeron de España y que llegaron a Italia, dando lugar al nacimiento de la mafia. Hueso es un personaje al que vamos a ver evolucionar mucho. De no tener nada, a convertirse en un líder. ¿Qué nos puedes contar de él?

M.A.G.- Para mí, Las tres familias es una novela de personaje. El mayor trabajo que tuve, a la hora de escribir esta historia, es precisamente la construcción de Hueso. Es un personaje al que quise llevar a un extremo, haciéndole pensar que está solo en el mundo, que no tiene familia, y por eso crece en un hospicio. Además se gana la vida como trilero, engañando a la gente en la playa. Y luego, acabará convirtiéndose en el líder de una guerra que él ni siquiera sabía que existiera, una guerra entra la mafia clásica y la nueva mafia. 

Para mí, el proceso de evolución del personaje era muy importante. Era necesario que el lector se creyera lo que le ocurre, y por eso era importante para mí conocer de dónde viene Hueso. 

La parte que más me gusta de la novela es la parte del orfanato, en la que vamos a ver a Hueso de niño. Los niños a los que él protege y los que le protegen son su familia y da la vida por ella, si es necesario. Y luego, cuando entra en la familia de la mafia, y ve ese universo, esa gente poderosa que viste traje, quiere sentirse así, él quiere ser uno de ellos. Ya no quiere ser más un pobre chico, que no tiene familia y que vive en la calle. El gran reto para mí fue esa transformación natural de trilero y perdedor, a líder de la organización criminal más importante del mundo.

M.G.- Yo lo sé porque lo he leído pero cuéntame por qué le pones el apodo de Hueso.

M.A.G.- Por varios motivos. En mi narrativa, me gusta mucho jugar con los nombres. En esta novela, todos los personajes tienen nombre de pila, salvo dos. Hueso y su antagonista, que se llama Canino, un torturador del que siempre se habla. Ellos serán los dos únicos personajes que no tienen nombre. Me gustaba esa idea de protagonista y antagonista sin nombre real. 

Y luego, aunque en la novela se explica de dónde viene el apodo, también es un guiño a estos fundadores originales de la mafia, que llevaban por nombre Osso, Mastrosso y Carcagnosso, y cuya traducción sería hueso, hueso maestro y hueso del talón. Me gustaba la idea de hacer este juego, establecer una conexión entre el origen de la mafia y este tipo que no sabe de dónde viene, pero que acaba llamándose como su tatarabuelo.

M.G.- Y también hay un objeto que tendrá una presencia constante en la novela. Se trata de un camafeo de oro. ¿Qué valor simbólico va a tener este objeto en la historia?

M.A.G.- Mucho. Para mí, había una dificultad enorme al escribir esta historia y es el salto de quinientos años que hay entre las dos tramas. Me costaba muchísimo enlazar lo que ocurre en el siglo XV y lo que ocurre en 1957. Estuve pensando cómo podía unir esos dos tiempos y pensé en algo que me gusta mucho, en la vida privada de los objetos inanimados. Hay objetos que viven durante muchísimos años, que pasan de generación en generación, de los que no conocemos su historia porque no nos la cuentan. Pensé que una forma de unir los dos tiempos era a través de un objeto inanimado que hubiera pasado todo este tiempo. Me parecía una idea romántica, ese camafeo de oro que se convierte en el blasón de la familia, como una especie de escudo y que representa los valores que defendieron los fundadores originales de la Cosa Nostra.

M.G.- Por esa distancia temporal, por esos cinco siglos de distancia que hay entre un hilo temporal y otro, ¿por eso dices en redes que esta es tu novela más compleja?

M.A.G.- Sí, por eso y por otros aspectos. Durante el proceso de escritura pensé que no iba a ser capaz de terminar el libro. Me parecía inmenso, con muchísima información, con saltos en el tiempo, con muchos personajes y muchas tramas que tenían que encajar. Todo eso me costaba mucho. Por otro lado, nunca había hecho un proceso de documentación tan largo. He estado más de dos años trabajando en este libro, documentándome, leyendo, y no sólo de las tres familias italianas, sino también de las cinco familias neoyorquinas porque, al final, tenían relación con la Segunda Guerra Mundial y con la Operación Husky. Viajé a Sicilia, a Palermo, y visité todas las localizaciones de la novela. Para mí, fue un trabajo inmenso. Y también es el libro más largo que he escrito. Han tenido lugar una acumulación de hechos que convierten esta novela es la más compleja que he escrito, tanto, que pensé que no la acabaría. Pero luego, la satisfacción al terminarla ha sido enorme. Y ahora ya, que la lean y me dejen en paz. No quiero saber más nada de la mafia ni de nadie. He estado dos años metido ahí, todo el tiempo y ha sido agotador [se ríe].

M.G.- Bueno, te entiendo. 

Centrándonos en el hilo que transcurre en 1957, en Palermo, hay un personaje femenino de nombre Ginevra. Ella es una de las mujeres que forman parte de la Cosa Nostra y dice algo que quiero señalar. Ella dice: «Mi padre cree que no debemos [refiriéndose a las mujeres], meternos en los asuntos de familia». Creo que con este personaje me esperan sorpresas. No sé si me equivoco, Miguel Ángel.

M.A.G.- No, para nada, para nada. Ginevra es uno de mis personajes favoritos de la novela. El libro es fiel a una época y nos habla de una sociedad, y de una organización, como es la mafia, totalmente patriarcal. Es muy masculina y el poder lo tenían únicamente los hombres. Pero me gustaba mucho la idea de un personaje femenino que se rebela contra lo que tiene a su alrededor. Ginevra no tiene miedo. Sabe que su padre es uno de los grandes capos de la mafia, conoce ese mundo, y ella intenta demostrar que es más útil que su hermano, que puede hacer otro tipo de cosas. Además, ella será un poco la mentora de Hueso, porque tiene una relación mucho más cercana con él. Ginevra le explicará lo significa formar parte de esa familia. Todo eso me gustaba. Al final, ella y Hueso son dos personas que quieren cambiar su destino. Hueso es un chico que ha crecido en un hospicio y que, de mayor, parece que va a tener una vida como timador en la calle. Pero, de repente, tiene delante la posibilidad de cambiar su propio destino. Y Ginevra es una persona que ha nacido en una familia con una estructura muy masculina. Y ella quiere enfrentarse a eso para cambiar las reglas.

M.G.- Pues, Miguel Ángel,  hay dos cosas que necesito preguntarte. Por un lado, cuando Hueso se une al clan de la Cosa Nostra, se tiene que someter a un ritual que se llama la omertá, si no me equivoco. ¿En qué consiste ese ritual y si eso se sigue manteniendo hoy y cómo es?

M.A.G.- Sí, la omertá es una de las partes esenciales de la mafia, que llega hasta día de hoy. Sigue funcionando. Aparece en muchas películas y, de hecho, hay un libro de Mario Puzo que se titula así. La omertá es un juramento de lealtad a tu nueva familia. Cuando tú pasas a formar parte de una familia de la mafia, tienes que hacer un juramento de lealtad y silencio. Esto significa que no vas a traicionar a esta familia, bajo ningún concepto, que vas a ser capaz de dar tu vida por ellos y que esperas lo mismo también de ellos hacia ti. 

Una de las cosas que más me gustó descubrir durante la documentación fue ese protocolo del crimen que tiene la mafia y que está muy relacionado con la omertá. En el libro sale algún ejemplo. Si una persona traiciona a la familia, rompe la omertá. Y en consecuencia, se le pude asesinar de diferentes formas. Cada una de ellas conlleva un mensaje que le dan al resto de los miembros de la familia. Por ejemplo, si al muerto le introducen un pájaro en la boca, lo que están diciendo es que esa persona ha hablado de más, que ha contado algo que no debía. Si ponen unos zapatos sobre el pecho del cadáver, es que esa persona ha intentado huir. Y es que, si intentas huir, también lo consideran una traición. Si entras en estas familias, ya no puedes salir. Respetar la omertá es lo que permite que estas familias puedan seguir existiendo.

M.G.- Y la otra pregunta. Cuando hablamos de mafia, siempre pensamos en Italia o  en la rama italoamericana, con esos gánsteres de Nueva York. Pero en la novela he leído que también hay mafia judía y eso me sorprendió.

M.A.G.- La mafia italoamericana es la mafia de las películas, con personajes como Salvatore Lucania, un italiano que llega a Estados Unido y comienza a crear sus círculos de confianza. Son italianos y católicos. Tiene una forma muy concreta de entenderse. Una de las claves es que una banda no hace negocios con otras que no formen parte del propio núcleo. No se podía negociar con las bandas negras de Harlem o con los grupos delictivos judíos. Eso es algo que estaba fuera de discusión. Pero uno de los cambios que introdujo Salvatore Lucania, o Lucky Luciano, fue romper esa regla y empezar a tener relaciones con otras bandas externas. Eso fue como una traición a la mafia clásica. Lo que Lucky buscaba era negocio y le daba igual dónde esté ese negocio. Él cambia las reglas del juego.

M.G.- Entiendo. Bueno, Miguel Ángel no tengo más preguntas que hacerte. Yo voy a continuar con la lectura. La verdad es que me está gustando mucho, me resulta muy interesante. Te agradezco mucho que me hayas atendido.

M.A.G.- Pues te queda lo mejor porque las páginas finales son las mejores. Espero que te sorprenda mucho el final. Gracias.

Sinopsis: Un huérfano sin pasado. Una vieja leyenda. Una historia de familias, secretos y venganzas que nos descubre el origen de la mafia siciliana.

1957. El destino elige a veces caminos insospechados. Criado en un orfanato durante los duros años de la guerra, Hueso es un buscavidas que sobrevive en las calles de Palermo a base de pequeños timos y escaramuzas. Siempre lleva consigo, como un talismán, el misterioso camafeo que las monjas encontraron junto a él cuando fue abandonado a las puertas del hospicio. Él no lo sabe, pero ese colgante contiene la clave de sus orígenes: un legado que se remonta varios siglos atrás.

Siglo XV. Tres hermanos llegan a tierra firme después de una penosa travesía como polizones. Han escapado del reino de Castilla tras vengar a su hermana, violada y asesinada por un señor feudal. Cuando deciden separarse para evitar ser capturados, uno de ellos dirige sus pasos hacia la isla de Sicilia, llevándose el medallón que perteneció a la joven. Estos fugitivos, según cuenta una antigua leyenda, fueron los fundadores de las tres grandes familias de la mafia.

Cuando Hueso descubra que él es el último descendiente de esa estirpe, se verá arrastrado al corazón de una trama de poder, honor y traición, en la que deberá enfrentarse a su propia historia… y a un destino que nunca imaginó.

En una tierra donde la traición nunca se olvida, solo la sangre marca el camino.

lunes, 2 de marzo de 2026

LA ESTRATEGIA DEL IMPOSTOR de Salvador Gutiérrez Solís.


Editorial: Almuzara
Fecha publicación: noviembre, 2024
Precio: 19,00 €
Género: thriller
Nº Páginas: 288
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 979-13-70200-79-4

Autor

SALVADOR GUTIÉRREZ SOLÍS, natural de Córdoba, es escritor, colaborador en medios de comunicación (Grupo Joly, Canal Sur, 7 Andalucía), profesor del Máster de Escritura Creativa de la Universidad Internacional de Valencia/Planeta, especialista en redes sociales (@gutisolis) y gestor cultural (director de MairenaBlack, CordoBlack, Feria del Libro de Córdoba; codirector del Congreso Nacional de Periodismo Cultural “Chaves Nogales” y Asesor en el proyecto Estación de las Letras de La Rinconada, Sevilla). Entre sus obras literarias cabe destacar "La novela de un novelista malaleche" (Finalista del Premio Nacional de la Crítica), "El sentimiento cautivo" (Finalista del Premio José Manuel Lara), "El orden de la memoria", "El escalador congelado" (Premio Andalucía de la Crítica 2013), la trilogía protagonizada por la inspectora Carmen Puerto ("El lenguaje de las mareas", "Los amantes anónimos" y "Solo vive quien muere") y la colección de relatos "Colgados de un hilo" (2023). Con "La estrategia del impostor" ha obtenido el Premio Jaén de Novela, en la edición de 2025.

Sinopsis

Mario Mesa fue una joven promesa de la política que vio truncada su meteórica trayectoria por un desencuentro con la líder de su partido. Desde entonces ocupa la gerencia de una fundación, que le reporta un buen sueldo, pero que, al mismo tiempo, le condena a la insignificancia pública. A pesar de ello, Mario está plenamente convencido de que su mejor momento está por llegar. Pero lo que está por llegar es imposible de prever.

Una mañana recibe una fotografía y un breve mensaje en su móvil que lo trasladan a un suceso que creía enterrado y que le puede acarrear terribles consecuencias de salir a la luz. En solo tres días, Mario, junto a sus amigos, tendrá que hacer lo posible para seguir manteniendo oculto este secreto, si no quiere que todo lo que conforma su vida se desmorone ante sus ojos.

"La estrategia del impostor" es una vibrante intriga en la que Salvador Gutiérrez Solís, el creador de la trilogía protagonizada por la inspectora Carmen Puerto y conocido por sus hilos de suspense en X (@gutisolis), conduce al lector por un laberinto de espejos. Las alcantarillas de la política, el papel de los medios de comunicación, la ambición desmesurada o la erótica del poder se dan cita en esta obra con forma y ritmo de thriller de alto voltaje y la hondura de las grandes novelas. Gutiérrez Solís se consagra como uno de los narradores más sólidos del panorama hispano, capaz de aunar en una misma historia entretenimiento, suspense, reflexión y la mejor literatura.

[Información tomada directamente del ejemplar]

El pasado mes de noviembre, Salvador Gutiérrez Solís se alzó con el XLI Premio Jaén de Novela, y su última publicación, La estrategia del impostor, novena novela de su trayectoria, después de la trilogía de Carmen Puerto (El lenguaje de las mareas, Los amantes anónimos y Solo vive quien muere) y del recopilatorio de hilos publicados en X y que reúne bajo el título Colgados de un hilo (2023). Y no queda ahí la cosa, porque La estrategia del impostor también ha sido seleccionada entre las nueve finalistas de la 32ª edición del Premio Andalucía de la Crítica en la categoría de narrativa, pero tendremos que esperar hasta el mes de abril para saber si este autor cordobés, afincado en Sevilla, se lleva el gato al agua. Crucemos los dedos. 

Vuelve Gutiérrez Solís al thriller, donde se mueve como pez en el agua. No hay nada más que asomarse a esos hilos que publica en la antigua Twitter y que alcanza una cifra casi indecente de visualizaciones (aquí tenéis el último). En esta ocasión, el autor nos ofrece un thriller político, en el que lector acompañará a los personajes a ese submundo lleno de zancadillas y puñaladas por la espalda.

Pero si tuviéramos que comprimir la trama de esta novela en una sola frase, creo que la más acertada sería: «El pasado siempre llama a tu puerta». Y a esta le podríamos añadir un par más como: «En esta vida todo se paga» o «A cada cerdo le llega su San Martín». Y es que todo esto es lo que le ocurre a Mario Mesa, el director de la Fundación Sanitaria Salud, Bienestar y Futuro, organismo público que depende de la Junta de Andalucía.

La trama de La estrategia del impostor arranca con un mensaje que Mario recibe en su móvil desde un número desconocido. En el mismo se muestra la imagen de una joven. Se trata de Helen, una chica extranjera que Mario y sus amigos -Luis y Rafa-, en edad adolescente, conocieron en las playas de Mijas durante el verano de 1990. Nada más ver el mensaje, nuestro protagonista se querrá morir. ¿Quién le manda ese mensaje después de tantos años? ¿Qué busca?


«Mario no puede dejar de recordar el 6 de agosto de 1990 y la playa que ha visto en el mensaje que ha recibido. Puede ver a Helen, como si acabara de estar con ella, rubia y radiante. Delgada. Su voz ronca y quebradiza, palabras repletas de erres. Ojos azules, acuosos, casi transparentes. Las pecas en las mejillas. Latas de cerveza, bocadillos de atún con tomate. Una barquita azul destrozada, encallada en la arena. Un ancla oxidada. El sonido de las olas. La casualidad de un ancla. Y hasta aquí lo que le gustaría recordar a Mario, pero su memoria es libre, no la controla, y las imágenes y los sonidos se suceden a su pesar. Y los gritos, también se suceden los gritos». [pág. 16-17]

 

Gritos. ¿Qué pasó aquel día? 

Acto seguido, Mario convoca una reunión urgente con sus amigos de toda la vida: Luis y Rafa. El primero supondrá una piedra en el zapato. El segundo es comisario de policía. Tan sólo este último ha recibido el mismo mensaje que Mario. ¿Y Luis por qué no? Los tres estuvieron implicado en un asunto turbio, enterrado hace mucho tiempo, pero que ahora vuelve a Luz.

La profesión de Rafa le permite tener diversos contactos en los bajos fondos. La idea es rastrear el mensaje, averiguar quién lo envía, con qué intención. ¿Acaso van a ser chantajeados? ¿Tendrán que pagar dinero por mantener la boca cerrada del desalmado que los pone ahora en jaque? 

A todo esto, se suman dos subtramas más. Por un lado, Mario ve como su carrera política está a punto de irse a pique. Los tejemanejes de su partido están a punto de dejarlo en fuera de juego. Además, su hijo Óscar, estudiante en Boston, parece estar metido en un grave problema. Así que, a lo largo de toda la novela, veremos a Mario tratando de esquivar la bala que le viene desde el pasado, mientras hace lo imposible por salvar su carrera política, y procura también salvar a su hijo del problemón en el que se ha metido.

Qué me ha gustado de esta novela

La acción de esta historia, como ya ocurrió con la trilogía de Carmen Puerto, se desarrolla en Sevilla. En esta ocasión, la ciudad tendrá algo menos de protagonismo, pero igualmente es un placer ver a los personajes moverse por los escenarios reales de tu ciudad.

Pero hay muchas más cosas que me han gustado. Por ejemplo, y esto es algo que me hizo sonreír, me ha encantado ver a una mujer ejerciendo el papel de Presidenta de la Junta de Andalucía. Las mujeres de esta novela son potentes y con carisma, damas que no se amilanan ante un hombre, que se saben en situación de poder y saben cómo ejercerlo. Me reí porque al ver a una presidenta, inmediatamente me acordé de todas esas películas americanas en las que veíamos a un presidente de color en el Despacho oval y luego resulta que llegó Obama. Quizá no estamos tan lejos de que una mujer ocupe el sillón presidencial en el Palacio de San Telmo.

Por otro lado, Gutiérrez Solís toca muchos temas de actualidad. De entrada, nos vamos a topar con todo el entramado político que se esconde tras las caras de cualquier gobierno. Basta con asomarse a los periódicos para entender que la trama y los personajes de esta novela no están muy alejados de la realidad. En La estrategia del impostor vamos a ver lo que se cuece entre las bambalinas de un partido político, las zancadillas, las presiones, las puñaladas por la espalda o el temor de sus actores a perder una situación muy privilegiada. Mario Mesa lo va a pasar realmente mal porque, de verse en lo más alto, temerá encontrarse en la calle, sin nadie que le tienda una mano. Y es que Mario representa a esos cargos públicos que no tienen gran sentido, un engranaje más de una estructura organizativa demasiado extensa, con multitud de entidades instrumentales que no son más que un cementerio de elefantes, un coladero de dinero, agencias, fundaciones, consorcios,... que ni son necesarios y cuya existencia ni está justificada. Pero hay que devolver favores hasta que la opinión pública y los medios de comunicación alzan la voz y entonces, los de arriba se ven obligados a hacer una buena purga. Ruedan cabezas.

Pero el autor toca otras cuestiones como la inmigración, la xenobia, las relaciones familiares o el sexo. Por no hablar de la pérdida de la salud y la enfermedad, asuntos sobre los que ninguno estamos libre, o de la amistad. ¿Qué tan buenos amigos son Mario, Luis y Rafa? Gutiérrez Solís hace un retrato bastante acertado de las lagunas que suelen asomar en la amistad, cuando las cosas vienen mal dadas. 

Así que ya veis que, mientras el lector avanza en la lectura, tratando de descubrir quién es la mano negra que quiere estrangular a Mario, la historia nos irá dando un paseíto por temas sociales, políticos y económicos, que suponen un estupendo cuadro de nuestros días. 

Mario Mesa

Habría que añadir que el autor consigue componer un buen perfil psicológico de los personajes. Por centrarme en el principal, diría que Mario es licenciado en Medicina pero, de naturaleza ambiciosa, vio en la política la mejor opción posible, esa vía que le iba a permitir llegar lejos y rápido, accediendo a un nivel de vida que, como médico, probablemente no hubiera alcanzado.


«No le importó renunciar a su carrera como médico y entregarse de pleno a la política». [pág. 21]


Afiliado al Partido Reformista, mató dos pájaros de un tiro. Su matrimonio con Tati, hija de un hombre influyente, lo lanzó a una carrera meteórica y le abrió las puertas de la Consejería de Salud, a la que accedió con tan solo treinta años. Pero todos sabemos que la política es una balsa que acostumbra a flotar, a veces, sobre aguas bravas. Hoy estás arriba y mañana, abajo. Si interesas, bien. Y si no, pues te mandan al sótano. A Mario, todo no le salió bien. Y aunque soñó con ser el presidente de la Junta, ahora resulta que tiene a una mujer ocupando ese puesto. ¡Con lo machista que es él! Lo que le cuesta dar cuentas a sus jefas.

Mario tiene más sombras que luces. Es lo que vulgarmente se llama un putero. Su relación con Tati es casi inexistente. Cada uno va a su bola. Y nuestro protagonista se desfoga en encuentros sexuales con prostitutas y transexuales. La política genera mucha tensión y tiene que buscar una salida a tanto estrés. Pero ahí no queda la cosa, y es que este tipo tiene una obsesión un tanto peculiar de la que no os voy a contar mucho. No obstante, incluso los más perversos pueden llegar a tener una pizquita de humanidad, que generalmente suele salir a flote cuando están tan perdidos, que ya no tienen a dónde agarrarse. Mario dejará asomar muy brevemente ese lado más humano, esa debilidad que fue eclipsada por una ambición desmedida. 

Estilo y estructura de la novela

El ritmo es intenso. Los hechos se suceden sin dejar demasiado intervalo a la respiración, sin ruido blanco, lo que favorece que el lector no quiera abandonar la lectura. La estrategia del impostor cuenta con un hilo principal cuya narración se va interrumpiendo con capítulos centrados en los personajes principales, fragmentos una vida pasada que nos harán comprender quiénes fueron, de dónde vinieron y en lo que se han convertido. De este modo, el lector accede a un análisis profundo de cada uno de ellos. 


En definitiva, La estrategia del impostor se configura como una novela bastante entretenida que nos asoma a la actualidad de nuestro tiempo. Una trama intensa, acompañada de un par de subtramas que añaden aún más interés, unido a un puñado de personajes bien perfilados, hacen de la nueva novela de Salvador Gutiérrez Solís una elección que no hay que dejar pasar. 

martes, 10 de febrero de 2026

ISABEL ARIAS: ❝Hacemos girar nuestra vida alrededor del amor pero los amigos también son importantes❞

Con Isabel Arias hablé por primera vez en 2024, cuando publicó su primera novela, Cuando volvamos a vernos (puedes leer la entrevista aquí). Me gustó lo que ella me contó sobre su vida, lo que la motivó a escribir la novela, el lugar al que la conducía su pasión por los viajes. Ya lo contaba en aquella entrevista. Isabel nos enseña el mundo a través de su cuenta en Instagram, @viajesdelibro, y también de su página web. Sin duda, son buenos lugares para bucear si estás preparando un viaje. Pero la semana pasada tuve la oportunidad de volver a hablar con ella con motivo de la publicación de su segunda novela, Amigos, nada más

En esta nueva novela, Isabel nos propone una historia de amistad. Quizá te resulte curioso que, a pesar que la novela se etiqueta como cozy romance, la palabra amor, y me refiero al amor romántico, no surja en la descripción de este libro. La autora se centra en un tema que me ha resultado muy curioso y que me ha hecho reflexionar. ¿Pueden un hombre y una mujer ser amigos, muy amigos, sin que ocurra nada más? Pues esta es la historia que vamos a encontrar en Amigos, nada más. En este relato conoceremos a Elena, una joven con un problema que la tiene muy acomplejada, tanto, que se ha encerrado en sí misma. Sin embargo, la amistad con Guillermo, casado y padre de un niño, la sacará de su oscuro pozo. ¿Cómo vivirán esta amistad los protagonistas? ¿Qué pensarán los demás de la relación que mantienen? Las respuestas las tienes en la novela. 

De momento, te dejo con nuestra conversación.

© Nines Mínguez 
Marisa G.- Isabel, un placer volver a hablar contigo. Han pasado casi dos años desde que publicaste Cuando volvamos a vernos. ¿Qué tal te ha ido todo durante este tiempo? ¿Qué balance harías de la experiencia? Porque era tu primera novela.

Isabel A.- Pues la verdad es que era todo nuevo. Era muy inconsciente porque  no sabía lo que venía, ni qué esperar, ni tenía nada con lo que comparar. Fue todo un aprendizaje y, la verdad,  que lo disfruté muchísimo. Ahora lo veo todo desde otro lugar. Ya no hay tanta sorpresa pero lo sigo disfrutando igual. 

M.G.- Dicen que con la segunda novela se pasa peor que con la primera, por las expectativas, porque has dejado un listón,...

I.A.- Sí. Con la primera no hay con la que comparar. Simplemente se trata de disfrutar de la aventura. Con la segunda, sientes como más presión. No sabes si irá igual de bien que la primera, si irá peor o mejor. Las expectativas están ahí y se vive con un poquito más de sufrimiento pero con ilusión, igualmente. 

M.G.- Vamos a centrarnos en Amigos, nada más, tu segunda novela. Repasando la conversación que tuvimos con la primera, me comentaste que estabas escribiendo la segunda parte de aquella. ¿Qué pasó? ¿Esta historia se te cruzó en el camino? ¿Le ha tomado la delantera a la otra?

I.A.- Bueno, tengo otra escrita, en la que aparecen personajes de la primera y que está ahí esperando su momento. Pero es verdad que esta historia se me cruzó un poquito de por medio porque trata un tema que a mí me ha interesado mucho siempre, que es el de la amistad entre hombres y mujeres. El tema lo tenía claro pero la historia no acababa de salir. Sin embargo, hice un viaje de trabajo, como hace año y medio, a Chicago. Fui con varios compañeros del trabajo. Íbamos dos hombres y dos mujeres y, estando allí, de repente como que se me encendió la bombilla. Y así me surgió la historia. Volví, lo dejé todo y me puse a escribir. Pim, pam, pim, pam,... hasta que la terminé.

M.G.- El título, Amigos, nada más, parece como una declaración de intenciones, ¿no? Es como decirle al lector que aquí lo que va a encontrar es una historia de amistad y punto. Te confieso que a mí el tema me resultó curioso y me ha dado mucho en qué pensar. ¿De verdad, a día de hoy, levanta todavía tanta suspicacia una relación de amistad entre un hombre y una mujer, sin que se llegue a nada más?

I.A.- Sí, la verdad es que el tema es apasionante. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Durante los meses que he estado escribiendo la novela, he hablado con mucha gente, con amigas, con amigos del trabajo y el tema suscita mucho debate. Todo el mundo tiene una opinión al respecto y generalmente es bastante categórica, muy diferentes las unas de la de las otras. Se tiende a tener una opinión muy general pero luego, cuando lo aterriza en su propia pareja, ya no es igual. Es un tema que da bastante juego.

M.G.- Creo que pensar de una determinada forma, no deja al ser humano en muy buen lugar. Me da la sensación que somos muy mal pensados y que nos gusta mucho el chisme.

I.A.- Sí, son coletazos de cuando éramos niños, ¿no? Por ejemplo, cuando estábamos en el cole y veíamos a un chico que siempre estaba con una chica, pues pensábamos que se gustaban, que eran novios. Y realmente, a lo mejor, sólo era una amistad, que se llevan bien. Esa idea, al final, la hemos ido arrastrando hasta la edad adulta. Por eso, si hoy ves en un restaurante a un hombre y a una mujer, siempre pensamos que son pareja y, a lo mejor, simplemente son amigos, amigos que pueden ir perfectamente a cenar, al cine, a ver una exposición, o a cualquier otro lugar, sin que haya nada más.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Exactamente. Mira, voy leyendo por la mitad de la novela y lo que he leído me ha hecho pensar muchísimo. Si vuelvo la vista atrás, y pienso en mis relaciones de amistad, te diré que, siendo sincera, mi relación de amistad con los hombres siempre ha sido más honestas y más duraderas que las que he mantenido con las mujeres. No sé si a ti te ocurre así. 

I.A.- Sí. Por ejemplo, en la universidad, mi grupo de amigos eran todos chicos. De vez en cuando, alguna chica se sumaba al grupo por temporadas, pero el grupo estable eran todos chicos y con ellos tenía una relación súper buena. Me parecen amistades súper enriquecedoras. Sus puntos de vista sobre algunos temas te aportan otra visión. A mí me da mucha pena que, a veces, sea tan complicada la relación de amistad entre un hombre y una mujer. Sobre todo, si añadimos que el hecho de que, uno de los dos, tenga pareja. Entonces, todo se complica aún más porque ya entra el qué opinará la otra persona, si le parecerá bien, si se sentirá molesta. Sí, me da un poco de pena que se complique todo tanto porque, al final, tienes un amigo o una amiga, y es una persona. ¿Qué más da que sea hombre o mujer, de tu mismo sexo o del otro?

M.G.- La amistad es un puntal importante en la novela pero, ¿qué valor le damos a la amistad hoy? ¿No tendemos a hablar con demasiada ligereza de la amistad? Mucha gente suele decir que tiene treinta, o cuarenta, o cincuenta amigos pero, ¿cuántos de todos ellos son amigos de verdad?

I.A.- Totalmente, por un lado se tiende a pensar que todo el mundo es amigo tuyo. De repente, crees tener doscientos amigos pero, sin embargo, luego no le damos la importancia que tiene la amistad. Actualmente, las relaciones de amistad suelen ser más duraderas que las relaciones. Siempre digo que uno puede imaginarse su vida sin pareja. Incluso los que están en pareja hoy, han pasado temporadas en las que estaban solteros y han sido felices, han seguido con su vida normal. Pero es muy difícil imaginarse una vida sin amigos. ¿Podrías ser feliz sin tener ni un solo amigo? Creo que es muy difícil. Creo que, al final, los amigos están ahí siempre y tienen un papel fundamental en nuestra vida. Están en los buenos y, sobre todo, en los malos momentos, y de cuántos atolladeros o agujeros negros nos han ayudado a salir. Tendemos a idealizar, a hablar, a hacer girar nuestra vida en torno al amor de pareja pero los amigos tienen también un papel importante en  nuestra vida. Por eso, es un tema que no faltará nunca en mis novelas. 

M.G.- La novela obviamente trata de la amistad y a lo largo de ella vamos a ir encontrando citas sobre la amistad, aquí y allá, salpicadas entre los capítulos. De algunas sabemos su autoría pero ¿y del resto? ¿De dónde salen esas citas?

I.A.- Todas vienen un poco a colación en la historia porque todas hacen alusión al tema de la amistad. Como bien dices, algunas de esas citas son conocidas por todos pero otras son cosecha propia o de alguien de mi entorno.

M.G.- Elena es la gran protagonista de esta historia. Es una mujer que se vio envuelta en un escándalo, en su entorno laboral, porque precisamente malinterpretaron la amistad que ella tenía con su jefe. Eso, pues al margen de suponer un duro golpe, le cambió radicalmente la vida. ¿Cómo es Elena y de qué manera la afecta todo lo que le ocurre en el trabajo?

I.A.- Elena llevaba una vida normal, como la que podemos llevar cualquiera de nosotros, y, de repente, con una amistad que tiene con un hombre se ve inmersa en un escándalo. Aquello le afecta a la salud y pierde todo el cabello. Es una chica joven, que se tiene que poner una peluca y no sabe cómo gestionarlo. Elena se encerrará en sí misma, se distancia de sus amigos y se refugia en sí misma y en su hermana, la persona más próxima que tiene. Al final, termina dejando su trabajo, cambiará de vida, mucho más solitaria, hasta que, gracias al poder de la amistad, consigue, poco a poco, volver a la superficie.

M.G.- A raíz de ese escándalo, como tú dices, ella deja el trabajo, y entra en una espiral de estrés que la conduce a desarrollar una enfermedad autoinmune que tiene como consecuencia que pierda todo el cabello. Todos sabemos que, por estrés, se puede perder más cabello pero, por regla general, se recupera una vez que ha transcurrido esa época difícil. Sin embargo, en el caso de Elena no es así. Ella sufre una enfermedad que la va a acompañar hipotéticamente el resto de su vida. ¿Esto es así? ¿Hay casos documentados?

I.A.- ¡Yo misma! 

M.G.- ¿Tú misma?

I.A.- Sí. No sabía que esto ocurría hasta que me ocurrió a mí. Una vez que me pasó, leí mucho sobre el tema e investigué mucho. Le pasa a mucha gente e incluso le puede ocurrir a los niños, algo que me pareció aún más dramático. Efectivamente, es una enfermedad autoinmune. No es que te la genere el estrés. La enfermedad la tienes o no la tienes. Por mucho que te estreses, si no padeces esa enfermedad, no te va a pasar nada en ese sentido. Pero, como todas las enfermedades autoinmunes, una vez que la padeces se alimentan del estrés y te puede desencadenar un brote como el que le ocurrió a Elena o como lo que me sucedió a mí hace varios años, que perdí todo el cabello. Es un golpe muy duro porque es verdad que un hombre puede llegar a entenderlo pero nadie empatiza contigo como lo hace una mujer. Sabemos lo que significa para nosotras. Mujeres que han perdido el pelo por una causa mucho más grave, porque están en tratamiento contra el cáncer y les preocupa muchísimo el tema del pelo. Y piensas, si alguien está luchando por su vida, ¿por qué se preocupa por el pelo? Pues ahí está la importancia porque es que es una cosa que ves todo el rato. Te lo ves en espejos, en reflejos,... Es un tema muy difícil.

A la pobre Elena le encasqueté esta enfermedad porque la conocía bien, pero realmente podría haber sido cualquier cosa, como una cicatriz enorme en la cara, una mancha, o cualquier otro defecto, por llamarlo de alguna manera, cualquier cosa que pueda provocar un complejo en una persona. Al final, todo el mundo tiene alguna cosilla ahí que intenta esconder. Luego piensas que si es algo meramente estético, pues bueno, pero luego hay enfermedades graves, que hacen que tu salud se resienta y eso es otra cosa. Lo que he intentado poner de relieve en la novela es que no es más que pelo, algo meramente estético, y que no tiene tanta importancia. Y la gente a tu alrededor tampoco se la da.

M.G.- Te entiendo. A Elena le pones una experiencia que tú viviste en el pasado. Con la anterior novela también me confesaste que a la protagonista le habías prestado cosas tuyas. En este caso, ¿qué más compartes con Elena? Porque ella, al dejar su trabajo en el ministerio, se dedica a escribir libros por encargo. Tú también escribes guías de viaje...

I.A.- Sí, hago guías. No hacemos exactamente lo mismo pero se le parece. En la universidad tenía un amigo que escribía libros por encargo. Me parecía una cosa muy divertida. Cuando tuve que pensar qué ponerle a la pobre Elena una nueva profesión, después de dejar el ministerio, me acordé de aquello. Mi amigo se pasó toda la carrera escribiendo libros de plantas medicinales, de los santos de cada día, de nombres,... Me hacía mucha gracia y se sacaba un dinerillo. De todos modos, Elena y yo compartimos el amor por los viajes y por los libros. Es una gran lectora también.

M.G.- Lucía, su  hermana, será un apoyo muy importante para Elena. Está muy pendiente de ella, la intenta ayudar para que siga adelante, para que no esté tan acomplejada, pero Lucía también tiene lo suyo. Necesita casi tanta atención como Elena. 

I.A.- Sí. Lucía es ese tipo de mujer que también necesitaría un hombro en el que apoyarse pero, al final, ella sola tira del carro, como tantas y tantas mujeres. Ella se ocupa de sus hijos, de su hermana pequeña y, a veces, también necesitaría a alguien que escuchara sus penas. Las disimula muy bien y se encarga de sus hijos y de su hermana pequeña que ha sufrido mucho y en la que se ha volcado absolutamente.

M.G.- Los sobrinos de Elena son dos chicos y hay más personajes masculinos en la novela, como Guillermo y Jon. ¿Qué nos puedes contar de ellos?

I.A.- Pues que trabajan en la misma agencia de publicidad que Lucía y que tendrán bastante protagonismo desde el principio. 

La historia arranca con un viaje que hacen las dos hermanas, un viaje de trabajo de Lucía, al que Elena se incorpora por pasar tiempo con su hermana. En ese viaje, Elena conoce a estos dos compañeros de trabajo de Lucía y surge el flechazo con uno de ellos, con Guillermo, pero no será un flechazo amoroso, sino de amistad. Aunque tengas tus amigos de toda la vida, de repente, conoces a alguien y algo dentro de ti hace click. Esa persona se convierte, de la noche a la mañana, en tu mejor amigo porque compartes muchas cosas con él, tenéis muchas cosas en común y podríais pasar horas hablando. Creo que eso nos ha pasado a todos alguna vez, con gente de nuestro sexo o del contrario, gente a la que te hubiera gustado conocer hace mucho tiempo y tener muchos años de amistad. Pues a Elena y a Guillermo les pasa eso en un viaje a Nueva York. Ahí surgirá la conexión.

M.G.- Y hablamos de amistad entre hombres y mujeres pero, ¿se puede mantener también una amistad profunda e importante con un ex?

I.A.- Creo que sí. Al menos, yo las mantengo con la práctica totalidad de las parejas que he tenido. Me llevo con ellos fenomenal, pero fenomenal. Es verdad que se requiere un periodo de reposo tras la ruptura. Es decir, es complicado que, según terminas la relación, os convirtáis en súper amigos  al día siguiente, pero también te digo que hay casos así. De todos modos, creo que hace falta un poquito de duelo y un poquito de distancia. Pero pasado ese tiempo, es perfectamente posible. Yo lo creo y lo ejerzo. Creo que es muy triste romper todo contacto con la gente a la que has querido tanto, y que ha sido tan importante en tu vida. Si la has querido tanto, será por algo. 

M.G.- Isabel, en esta novela, los personajes se van a mover mucho por los escenarios. En Nueva York, Elena conocerá a Guillermo, pero visitarán juntos muchas otras ciudades. En la novela anterior, escenarios como Londres o París, tuvieron mucho protagonismo. En esta novela, sigues la misma línea. 

I.A.- Sí. Se nota que me gustan los viajes y que los vivo. No concibo escribir historias que no se desarrollen en lugares a los que nos gusta viajar. A mí misma, como lectora, me encanta leer novelas que están ambientadas en otros lugares, en sitios que me gustan o a los que me gustaría ir. Luego, cuando los visito, me encanta recorrer esos escenarios porque, de alguna forma, como que los aterrizas y los haces reales. 

Con la primera novela ya me pasó, y me sigue pasando, que los lectores empezaron a mandarme fotos y vídeos de la librería donde trabajaba Isabel, la protagonista, de Covent Garden. Es algo que me hace mucha ilusión.

M.G.- Cuando vemos a los personajes moverse por las ciudades, se puede decir que el lector también hace ese recorrido y que es capaz de visualizar la ciudad. Eres muy detallista en ese sentido.

I.A.- Sí, mucho. Mira te voy a contar lo que me pasó. Todos los lugares que aparecen en la novela, tanto en esta como en la anterior, existen. Todos son reales y a todos se puede ir. En la primera, ocurrió que la librería que aparece en la historia cambió ligeramente de ubicación. Se mudó a otro local pero en la misma calle. Tuve que reajustar la descripción del local, una vez que terminé de escribir pero, afortunadamente, antes de publicarla. Y con esta, me ocurrió que, la cafetería en la que se encuentran los protagonistas cada día, cambió de nombre cuando ya había terminado la novela y la estaba corrigiendo. No sabía qué hacer. Se lo comenté a mi editor pero es que necesito ser fiel a los lugares y, al final, terminé por cambiarle el nombre y ponerle el actual. Si sé que ahora se llama de otra manera, no puedo dejar el nombre anterior. 

M.G.- No porque, además, los lectores vamos luego a buscar esos sitios. 

I.A.- Claro, claro. Sí, pero eso requiere un trabajo de revisión.

M.G.- En la novela hay muchas referencias literarias, cinematográficas, gastronómicas. Entiendo que son tus propias referencias, ¿no, Isabel?

I.A.- Sí, total. Hay muchas referencias que comparto con mucha gente. Debe quedar poca gente en el planeta que no haya visto la serie Friends. Con algunos amigos siento que la serie está integrada en nuestra vida, pero día a día. Muchas veces hacemos referencias a algunos capítulos y todos entienden porque han visto la serie. Me gusta porque, al final, es la naturalidad de las conversaciones del día a día, igual que en nuestra vida real. Los personajes también viven en el mundo real y son grandes lectores. He hecho guiños a diversas novelas que a mí me han encantado.

M.G.- Y guiños también a personas reales. En la novela hablas de la ilustradora Pepa G. Ramos. La he buscado y es una persona real. 

I.A.- Claro, es amiga mía. Pepa tiene una historia fascinante. Ella no pintaba. Empezó a hacerlo en la pandemia y comenzó a vender su arte en Nueva York. Efectivamente, como aparece en la novela, ella está todos los años en el mercado de Navidad de Union Square. Como los personajes estaban en Nueva York en esa época pues quise hacerle un guiño.

M.G.- Y para ir terminando, una de esas citas que aparecen en el libro dice: "Ver a alguien con un libro que te gusta es como ver un libro recomendándote a una persona".  ¿Recuerdas haber vivido una situación así?

I.A.- Sí, muchas veces. Como soy tan cotilla, cuando veo la foto de la casa de alguien y me fijo que hay libros al fondo, amplío la foto para ver qué libros son. Así es mi nivel de curiosidad. Siempre que veo a alguien leyendo, me fijo en el título del libro. Hay libros que, en un momento dado, se ponen de moda y ves a mucha gente leyéndolo, pero, cuando de repente ves uno que te leíste hace mogollón de tiempo, y que te gustó mucho, te entran ganas de acercarte a la persona que lo está leyendo porque sientes que esa persona te va a caer bien. 

M.G.- ¿Y cuál ha sido el último libro que te han recomendado?

I.A.- Pues fue ayer mismo. Me recomendaron el de Ana Milán [se refiere a Bailando lo quitao], que salió a la venta el mismo día que el mío. Lo tengo aquí para leerlo porque, efectivamente, me han hablado maravillas de este libro.

M.G.- Pues tomo nota. Isabel, muchas gracias por atenderme. Ha sido un placer volver a hablar contigo. Me lo estoy pasando muy bien con tu novela, tan animada, tan entretenida. Me encanta recorrer esas ciudades que nos propones y me parece que has elegido un tema muy original.

I.A.- Ay, muchas gracias.

M.G.- Te mando un saludo.

I.A.- Adiós, hasta luego.

Sinopsis: Decían que no podían ser solamente amigos…, pero ellos decidieron intentarlo

La vida de Elena da un giro inesperado cuando, tras verse inmersa en un escándalo, pierde su cabello y con él su autoestima. Decide renunciar a su trabajo y reinventarse; encuentra refugio en su hermana Lucía y en sus sobrinos, pero poco a poco se va aislando de sus mejores amigos.

Dos años más tarde, en un viaje a Nueva York con su hermana, Elena conoce a Guillermo, y entre ellos surge una conexión especial. Casi nadie a su alrededor cree que sea posible la amistad sincera entre un hombre y una mujer que acaban de conocerse sin que también exista una atracción física o sexual, pero ellos se empeñarán en demostrar lo contrario. Incluso… a la mujer de Guillermo.

Amigos, nada más es un reconfortante cozy romance que avanza entre amistades complejas y amores a destiempo, una historia sobre la capacidad para afrontar los traumas y las situaciones difíciles a través del humor y el amor en todas sus formas.