domingo, 25 de julio de 2021

CERRADO POR DESCANSO DEL PERSONAL

Lo vengo anunciando desde hace unos días. Años atrás, el cierre estival se reducía a dos o tres semanas. Este año, no sé si por el agotamiento psicológico provocado por la pandemia, voy a dejar el blog en barbecho hasta el mes de septiembre, aunque andaré por redes sociales. Solo me queda desearos unas felices vacaciones, que descanséis pero también lo paséis muy bien. Y no puedo olvidarme de pediros muchísima prudencia. 

Hasta la vuelta.







sábado, 24 de julio de 2021

JUNIO... ¡DE UN VISTAZO! (#06/2021)

Otro junio en pandemia. Primera, segunda, tercera, cuarta... Quinta ola. Qué cansino todo. Aunque no podemos comparar este mes de junio al del año anterior, este verano al anterior, lo cierto es que todo esto provoca un desgaste psicológico tremendo. Pero veámoslo con un poco de optimismo, pensando que cada día que pasa, estamos más cerca del final.

En junio hubo mucho encuentro y mucha charla con autores, muchos libros, mucho cine, pero muy pocas lecturas. Todos tenemos épocas más prolíficas que otras. ¿Os cuento?


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados

El mes pasado señalaba que no había comprado ningún libro. Pues nada, una de cal y otra de arena, porque este mes han caído cuatro en total. Ha sido mi santo y no es muy complicado hacerme un regalo. Los libros son siempre bien recibidos. Y me habéis hablado tanto de Irene Vallejo y El infinito en un junco (Siruela) que no he podido evitarlo. Se ha venido a casa, Confieso que voy a esperar un momento más idóneo para leerlo pero caerá. 





Ya he comentado alguna vez que a mi pareja le encanta Murakami. Lo admiro porque está haciendo lo que yo no consigo hacer, ir leyendo de su autor favorito, todo lo que se ha publicado. Su nueva adquisición, ya leída, ha sido Sputnik, mi amor (Tusquets).

Y otras dos adquisiciones. Por un lado, La profecía del malaje de Julio Muñoz Gijón (El paseo Editorial). Me gustan mucho los libros de humor de @Rancio. Me lo hace pasar bien con su ingenio y sus disparatas historias. Yo creo que no tardaré mucho en leerlo, porque siempre nos hace falta reír.





Por otra parte, la ventolera que me ha dado con Freddie Mercury y Queen se traduce en los libros que voy leyendo. Me he hecho con este volumen ilustrado en el que Alfonso Casas va desgranando algunos de los momentos más importantes del cantante. Lo he devorado. Freddie Mercury. Una biografía (Random Cómics)

Los recibidos

Junio ha venido cargado, como suele ser habitual en estas fechas. Empiezo a hablaros de un libro que me ha gustado mucho. Algaida Editores publica Maldita lechuza de José A. Ramírez Lozano. Es una novela breve y juvenil con la que me lo he pasado muy bien. Ya está leída y reseñada en el blog.





Huso editorial publica El tiempo de la rabia de Mati Morata. Esta misma semana he publicado una entrevista con la autora para que la conozcáis mejor y podáis tener una idea mucho más clara de esta novela. Podéis leer la entrevista aquí.

Almuzara
publica una novela que me tiene muy intrigada. El autor cordobés, pero afincado en Sevilla, Salvador Gutiérrez Solís, firma Los amantes anónimos. Se trata del primer caso al que su personaje, Carmen Puerto, tiene que enfrentarse. Un thriller que nos hará viajar desde Sevilla hasta Madrid y Barcelona. Tengo que mirar qué me voy a encontrar en este libro porque, el autor tiene otro volumen con el mismo título, pero publicado en otra editorial. Quizá haya sido una repesca. Indagaré.


Por su parte, Oberon publica dos libros muy curiosos. Por un lado, Cómo alimentar a un dictador.  Sadam Huseín, Idi Amin, Enver Hoxha, Fidel Castro y Pol Pot a través de los ojos de sus cocineros de Witold Szablowski. Se trata de una obra que «proporciona una visión, cortada con el filo de un cuchillo de cocina, de la vida bajo la tiranía».





El otro es Manada de Abby Wambach«Abby Wambach llegó a ser campeona por su increíble talento como jugadora de fútbol. Ganó el oro olímpico en dos ocasiones y es la máxima goleadora internacional superando cualquier registro masculino o femenino», que nos propone ocho reglas para cambiar nuestra vida.


Un libro al que le tengo muchas ganas, porque me resulta como una continuación de otro que ya leí, es Viaje al centro de mi cerebro de Eric Jiménez (Planeta). El autor, batería de Lagartija Nick y Los Planetas, publicó en 2017 Cuatro millones de golpes, donde contaba sus andanzas como músico. En este nuevo libro, añade nuevas anécdotas y aventuras.

La Fundación José Manuel Lara publica La fuente del encanto. Poemas de una vida (1980-2021) de Andrés Trapiello. Se trata de un poemario que agrupa cuatro décadas de poemas escritos por el autor, de los que se ha hecho una selección, publicando por primera vez algunos totalmente inéditos.





Pero la mayoría de los libros llegaron para las entrevistas. Algunas pudieron llevarse a cabo y otras no pudieron ser. Por ejemplo, Nativel Preciado tenía previsto visitar Sevilla a mediados de junio. Así lo anunciada la nota de prensa que acompañaba su nueva novela, El santuario de los elefantes (Planeta).


Oberon
publica 50 consejos para independizarse sin morir en el intento de Kikillo, un joven andaluz, youtuber con una legión de seguidores. Kikillo dejó su Almería  natal hace unos diez años y se marchó a estudiar a Madrid. Voló del nido sin saber mucho de la vida pero las circunstancias hicieron que aprendiera pronto a valerse por sí mismo. En este libro comparte un montón de consejos que pueden ser muy útiles para todo aquel que quiera dar el paso de la independencia. La entrevista con el autor ya está publicada en el blog.

Desde Espasa, dos libros singulares. Por un lado, V.I.D.A de un culo inquieto de Ana Albiol. Se trata de un manual de autoayuda, «un mapa de ruta que te ayudará a conectar con tu interior, a creer en ti misma y a confiar».





Por otro lado, Últimas noticias del universo de Jon Marcaide. Se trata de un libro que pretende abordar algunos temas científicos desde una óptica sencilla y accesible. 


Tenía muchas ganas de conocer en persona a María Oruña. Hasta la fecha, solo había podido conversar con ella a través de Zoom y por teléfono, así que celebré con mucha alegría que la autora gallega decidiera hacer promoción en Sevilla con su nueva novela Lo que la marea esconde (Destino). Sin embargo, la segunda dosis de la vacuna contra la Covid-19 me dejó fuera de combate. Fiebre y mucho mal cuerpo impidieron el encuentro. 

Disfruté muchísimo de La hora de las gaviotas de Ibon Martínez (Plaza & Janés), como también disfruté de la conversación que mantuve con él. Reseña y entrevista están ya publicadas en el blog. Esta novela es la segunda entrega de una saga en la que el autor nos lleva al norte de España, acompañando a los miembros de la Unidad de Homicidios de Impacto (UHI). El primer título, La danza de los tulipanes, no lo he leído pero eso no ha impedido que disfrute mucho de este segundo volumen.





Sinceramente, no conocía a Bob Pop. Lo curioso es que, justo antes de recibir Mansos (Alfaguara), empecé a ver la serie Maricón perdido, creada y escrita por el mismo autor. Serendipias de la vida. Dice la editorial que este es el libro que se cuenta en la serie. Breve pero intenso.

Dos ensayos, Mónica G. Álvarez firma Noche y niebla en los campos nazis (Espasa). Con el subtítulo Historias heroicas de españolas que sobrevivieron al horror nos va a dar a conocer a once mujeres españolas que sobrevivieron al Holocausto. Es un documento impresionante.




En la misma editorial tenemos Pequeña historia de la Transición de Victoria Prego. Se trata de un volumen ilustrado por Peridis que nos va a permitir acercarnos a ese periodo de la historia de España desde un ángulo a color y dirigido a los más jóvenes.

Por último, hace muy pocas semanas pude conversar con Manuel Ríos San Martín, que acaba de publicar Donde haya tinieblas (Planeta). La entrevista ya la tenéis en el blog. La reseña llegará en los inicios de septiembre. De momento, os adelanto que me ha gustado mucho su lectura, un thriller  muy vinculado a la religión y que nos llevará de viaje a unos escenarios maravillosos.

Los ganados

Últimamente no me apunto a ningún sorteo. Con tanto como tengo por leer, me da apuro participar en la mayoría porque, si me toca algún título, seguramente quedará durmiendo el sueño de los justos. 

jueves, 22 de julio de 2021

MATI MORATA: ❝La discapacidad es uno de esos temas invisibles a los que llegué por azar❞

Huso Editorial ha publicado recientemente El tiempo de la rabia, segunda novela de la autora andaluza Mati Morata. Con un prólogo de Maria Luisa Balaguer, la obra tiene a Cecilia como protagonista, una mujer «como cualquiera, que nunca fue importante para nadie; con una madre de quien solo recuerda su ausencia, un padre que apenas la advertía y un marido centrado en su propia ambición profesional». Un accidente supondrá un antes y un después en la vida de esta mujer, cuyo abuelo, Lisardo, también tendrá un importante protagonismo en la historia.

Mati Morata ha tenido la amabilidad de contestar al siguiente cuestionario para que podamos conocerla mejor, tanto a ella como a su obra.

Marisa G.- Para los que no te conozcan, ¿quién es Mati Morata?

Mati M.- Soy una persona de mi generación. He crecido con ese malestar generacional lleno de desigualdades y de falta de conciencia ecológica. Una de las cosas que más me han interesado ha sido el mundo de los libros. Leer es lo que más he hecho, una constante desde la infancia. Por extensión, cualquier manifestación artística, en especial si incluye un compromiso político. He vivido y vivo la decepción, la rebeldía y la irritación de los tiempos pero también la solidaridad. Aunque ahora reconozco que tengo una visión apocalíptica de la especie humana. Pero esa es otra historia.

M.G.- Escritora de relatos, poesía, guiones y artículos de prensa. Me gustaría que ampliaras un poco esta producción literaria.

M.M.- Creo que nadie empieza de pronto, un buen día a escribir una novela. Los inicios suelen ser comunes en los escritores. Se explora, se bucea en los pensamientos, en las imágenes y se escribe un poco de todo. Ha sido también mi trayectoria, si bien abandoné la poesía bastante pronto, o como una vez oí decir a Ana María Moix, la poesía me abandonó a mí.  Me quedo con el buen sabor de la prosa poética en dosis pequeñas.

Aunque con cierto pudor, reconozco haber ganado varios concursos. Son importantes para mí, los premios de relatos del ayuntamiento de Mijas (Te adentraste con rapidez en la noche) y del ayuntamiento de Málaga (El verano de las libélulas)

Durante un tiempo escribí artículos de opinión en La opinión de Málaga. Me centraba en política local, en feminismo o en asuntos con un sesgo social.

Y respecto a los guiones. La imagen siempre ha ocupado un lugar en mi vida. Me ha apasionado la fotografía y el cine. He hecho muchos cursos y me ha gustado ir siempre con una réflex colgada al hombro. Ahora ya voy con el móvil.

M.G.- También has dirigido documentales: Lo que tus ojos no ven y Down on me. Ambos de temática social. ¿De qué tratan?

M.M.- El primero aborda la sexualidad de las mujeres con discapacidad. Surgió en un curso de realización de documentales. Presenté la idea, la desarrollé y tuve la suerte de poder hacer ese documental con el asesoramiento de la profesora, una de las grandes, Belkis Vega. Aprendí mucho y fue una experiencia muy gratificante en muchos aspectos. Además el docu consiguió un premio al mejor producto audiovisual de Andalucía.

Down on me. Es un documental sobre mujeres y drogas. Está rodado en Mijas y lo pude realizar gracias sobre todo al apoyo de Mijas Comunicación. Incide en las diferencias entre hombres y mujeres drogodependientes. Sobra decir que el título es una canción de Janis Joplin.

M.G.- Tu primera novela fue La seducción de la sal, publicada en 2011. Diez años más tarde llega la segunda, El tiempo de la rabia. ¿Por qué tanto tiempo entre una y otra?

M.M.- Tengo que admitir que he empezado varias novelas en ese periodo, algunas se han quedado en un relato y otras son borradores incompletos que ocupan un espacio en el portátil.

M.G.- Cuéntame un poco qué va a encontrar el lector en El tiempo de la rabia.

M.M.- En esta obra se puede encontrar una historia que desde el inicio presenta a Cecilia, la protagonista, en un mundo de indecisión y de dudas. Su vida y las circunstancias que la rodean pueden ser la de cualquier mujer urbanita. Su pareja, su familia y su entorno serán quienes condicionarán sus decisiones, hasta que un día, como suele ocurrir en la realidad, ocurre algo que determina un cambio importante. Es entonces cuando la historia da un giro. El tiempo de la rabia se mueve en dos tiempos, el actual y la época de posguerra representada por Lisardo, el abuelo de Cecilia. Son dos ficciones paralelas que confluyen en un momento dado.

M.G.- ¿Y por qué ese título?

M.M.- La rabia está presente a lo largo de la novela. Es un hilo conductor que a veces es imperceptible y otras muy potente.

M.G.- Cecilia es el personaje protagonista. ¿Cómo es esta mujer? ¿Existen vínculos entre Mati Morata y el personaje?

M.M.- El personaje de Cecilia tiene poco que ver conmigo. Es una mujer contradictoria y sin carácter. Se mueve en la línea floja de la cobardía y puede que esté parapetada tras síntomas diversos porque tiene un trastorno mental difuso que complica su vida.

Pero claro que hay escenas o reflexiones que sí tienen un vínculo, que están en mi biografía. He procurado huir de mí en la medida posible pero hay quien me ha dicho que Cecilia y yo nos parecemos. Me sorprende.

M.G.- En la sinopsis se habla de una hormiga, un insecto que se convertirá en la voz crítica del personaje. ¿De qué modo? ¿Qué papel jugará la hormiga en la historia?

M.M.- La hormiga es una parte de Cecilia, una parte escondida de ella que de pronto tiene voz y opina. Una protagonista insegura y bastante cobarde difícilmente podría optar a una compañía más grande. Se conforma con un ser insignificante, un insecto. La hormiga la sitúa en otro punto de vista y no siempre está de su lado. No ha llegado a su vida para darle la razón. Tiene naturaleza y voz propia. Pero es una interlocutora eficaz para Cecilia.

M.G.- Dos hilos temporales. La posguerra española con Lisardo, el abuelo de Cecilia como protagonista, y la época actual. ¿Qué conexión existe entre los dos hilos?

M.M.- Esa historia de posguerra está en el subsuelo de la protagonista. Viene de ahí, como también, sin que tenga mucho que ver, la hormiga. Parte de lo que nos pasa, de lo que somos proviene del fondo, del pasado y del mensaje genético.

M.G.- Para el hilo temporal que transcurre en el pasado, ¿ha sido necesaria alguna labor de documentación?

M.M.- Sí, me he documentado sobre la vida cotidiana de esa época oscura, cómo transcurrió para quienes se quedaron y para quienes huyeron y consiguieron sobrevivir. Es una imagen en blanco y negro de esa España dividida que dio lugar a la desbandá. Unas páginas muy tristes de la historia malagueña. No he vertido muchos datos históricos porque Lisardo es una subtrama integrada en la trama principal. He ido recortando esa parte hasta dejarla en lo justo, o esa ha sido mi intención.

M.G.- Me resultan llamativos los títulos de los capítulos. Por ejemplo, Es el filo de un lápiz infantil lo que roza sus ojos, Desde las nubes de sus ojos, o Madrid está lleno de enfermos mentales. Parecen líneas sacadas de la propia narración.

M.M.- Así es, son líneas sacadas de la propia narración. Hice igual en mi primera novela y me gustó. Los títulos son frases literales contenidas en el capítulo.

M.G.- Por cierto, ¿Madrid es escenario de la trama?

M.M.- Sí, Madrid es una ciudad luminosa en la que he querido situar a una protagonista algo gris, algo rota. Para Cecilia y para su marido es la ciudad del éxito. Luego la vida contiene parámetros que no siempre son fáciles de controlar.

M.G.- El libro está dedicado a las personas con discapacidad, porque la discapacidad está presente en la tesis que desarrolla Cecilia. ¿Sientes especial predisposición por los colectivos más vulnerables?

M.M.- Sí, es algo en lo que no había pensado. Uno de esos temas invisibles a los que llegué por azar. Cuando escribía en el periódico, hubo un acontecimiento que me abrió los ojos: Los abusos sexuales que sufrió una chica con discapacidad en una institución tutelada de Málaga. Para poder escribir el artículo me documenté y me impresionó el abuso, la injusticia y la indiferencia. 

La discapacidad es un eje que está en El tiempo de la rabia. 

M.G.- ¿Tendrán que pasar otros diez años para que tu tercera novela vea la luz?

M.M.- ¡Espero que no!

M.G.- Gracias Mati.

M.M.- A ti. 

Sinopsis: Algunas vidas militan en la rebeldía, otras en la conformidad y la mayoría en la indiferencia de quienes las rodean. Cecilia, la protagonista de El tiempo de la rabia, es una mujer como cualquiera, que nunca fue importante para nadie; con una madre de quien solo recuerda su ausencia, un padre que apenas la advertía y un marido centrado en su propia ambición profesional. Un día, camino a su casa, tropieza en la calle y cae al suelo. Cuando se levanta, siente una leve presencia sobre su hombro: una hormiga que, a partir de ese momento, será una especie de interlocutora crítica que la acompañará a través de toda la historia.

Así arranca esta novela, un relato introspectivo e intimista, en el que se entreteje magistralmente una trama no carente de intriga y suspense, que enlaza dos épocas: los primeros años de la posguerra española, cuando Lisardo, el abuelo de Cecilia, sobrevive a la masacre de la carretera Málaga-Almería en la llamada Desbandá y se refugia en las montañas, y la época actual, en la que ella, una trabajadora social de cincuenta y dos años, desarrolla su tesis sobre el abuso sexual a mujeres con discapacidad, mientras lidia con las ruinas de su matrimonio. 

La escritura de Mati Morata tiene el don de la sutileza; logra mover a sus personajes con leves y casi imperceptibles desplazamientos hasta situarlos en los límites de un abismo intencionado. Y es también capaz de crear la imagen plástica de las situaciones en las que se recrea, del enfrentamiento con el pasado turbio de los otros y de ese rasgo de escepticismo ante las situaciones de la vida. Con una fluida narrativa de connotaciones subjetivas consigue consolidar un estilo y una personalidad literaria que nos descubren a una gran escritora moderna y culta.


 

 

martes, 20 de julio de 2021

MANUEL RÍOS SAN MARTÍN: ❝Me apetecía escribir una novela con trasfondo religioso❞

La huella del mal, publicada en 2019 por Planeta, fue una novela que gustó mucho a los lectores. Vinculada con el yacimiento arqueológico de Atapuerca, Manuel Ríos San Martín nos adentró en una historia de asesinatos que imitaban los enterramientos de los homínidos de hace miles de años. Asesinatos no faltan tampoco en la nueva novela del escritor y guionista madrileño. Su última publicación, Donde haya tinieblas, tiene una fuerte conexión con la religión, la moda, la prostitución de lujo y las redes sociales.  

Hablamos con el autor.

Marisa G.- Manuel, La huella del mal te está dando muchas alegrías. Ahora se está preparando la adaptación para televisión, ¿no?

Manuel R.- Bueno, estamos trabajando en ese proyecto. Una productora compró los derechos y ahora estamos negociando con un par de cadenas de televisión, pero todavía no es cien por cien seguro.

M.G.- ¿Pero tú estás colaborando de algún modo?

M.R.- Sí, sí, lo estoy desarrollando yo. 

M.G.- Esperemos poder verla. Bueno, la nueva novela, Donde haya tinieblas. La trama, a priori, se centra en la desaparición de una modelo, pero eso será la punta del iceberg.

M.R.- Efectivamente. La modelo que desaparece no tiene ombligo. En ese pequeño detalle se concentra todo lo que ocurre en la novela. Al ser modelo, eso me permite adentrarme en el mundo de la moda, en los desfiles, pero también en la parte más oscura de ese entorno. Además, el hecho de que no tenga ombligo conecta con dos personajes de la Biblia que tampoco tienen, que son Adán y Eva. Estos personajes bíblicos, junto con otros, serán muy importantes para la trama.

M.G.- Pero eso no será lo único que ocurra en esta historia. De ahí, iremos pasando a otros hechos. Digamos que te mueves por muchos ámbitos.

M.R.- Es algo que te va pidiendo la historia. Me apetecía escribir una novela con trasfondo religioso. Y luego, con respecto al mundo de la moda, me parecía interesante mostrar un contraste. Antes la gente «seguía» a tal o cual santo. Hoy, a quien se sigue es a los instagrammers. Me gustaba esa dicotomía entre ambos mundos, y también el que se establece entre el arte religioso antiguo y el arte actual, que son todas esas fotos de Instagram. Son mundos que contrastaban muy bien. 

M.G.- Con respecto a la religión, aportas datos que recuerdan a las enseñanzas de los colegios religiosos. Sin embargo, también nos hablas de teorías e hipótesis más sesudas. Habrás tenido que estudiar.

M.R.- Sí, sí, tengo cultura religiosa y es un tema que siempre me ha interesado estudiar desde un punto de vista antropológico. Para esta novela he hablado con expertos en la Biblia, para que todo lo que digo esté basado en una opinión posible, que tenga un sustento teórico creíble. Y por otra parte, lo relacionado con el arte religioso lo he documentado mucho para que todo esté contrastado.

M.G.- Cada uno de los bloques en los que se divide la novela se abre con una cita del Génesis que, obviamente, te habrás tenido que leer.

M.R.- Sí, claro. El Génesis lo traía leído de casa, pero lo he vuelto a leer, efectivamente. Es un pasaje muy bonito con el que se puede montar una película perfectamente, porque está lleno de acontecimientos, con asesinatos, traiciones, y efectos especiales,... Es un relato muy interesante en sí mismo y muy simbólico.

M.G.- Hablas del arte religioso pero también de la arquitectura. Hay varios escenarios importantes en la novela. Uno de ellos, la ermita de la Virgen del Ara,  que es absolutamente fascinante. 


[Fuente: Turismo Badajoz]

M.R.-Pues esa la tenéis cerca. La ermita de la Virgen del Ara está justo en la frontera con Extremadura. De hecho, el pueblo del que se habla en la novela es Guadalcanal, que pertenece a Sevilla.  Si vas a visitarla, te vas a encontrar una iglesia que por fuera es mudéjar, de paredes blancas, en mitad del campo, pero cuando entras, es como una Capilla Sixtina pequeñita. En ningún momento te puedes imaginar esos techos pintados. Es un sitio maravilloso y sorprendente. Este escenario me funcionaba muy bien para la trama porque estéticamente es impactante, y también porque las pinturas de los techos encajan muy bien con lo que quería contar.

M.G.- ¿Pero tú ya conocías este sitio de antes?

M.R.- No, no. Lo encontré por Internet, mientras me documentaba. Estábamos en pleno confinamiento cuando empecé a buscar cierta simbología religiosa y la búsqueda me llevó a esta ermita. Lo primero que hice cuando nos desconfinaron fue ir a visitarla. Si por Internet ya me impresionó, lo que vi en directo me dejó impactado. 

M.G.- Las fotos son impresionantes, sí. Bueno, hablemos de los personajes. Tengo que decirte que me ha encantado el inspector Martínez, que siempre anda en divagaciones.

M.R.- Si, con su pensamiento lateral, como él lo llama (ríe). Es un concepto que ha tenido mucho éxito en redes. Hay muchos lectores que me han dicho que lo del pensamiento lateral es una excusa buenísima para los que son despistados.

M.G.- Cierto. Es un personaje buenísimo. Para ser policía tiene una chispa que te pone la sonrisa en los labios.

M.R.- He apostado por un detective que tiene cierto humor, animoso y con un punto tierno. Lo he querido hacer así porque, después de todo lo que hemos vivido con esta pandemia, pensé que una novela negra con sus momentos duros y con un inspector protagonista que fuese alcohólico, depresivo o enfadado con la vida iba a ser muy duro para el lector.

M.G.- Me gusta también porque es un hombre casero, muy familiar. Su familia tiene tanto peso en su pensamiento como la propia investigación que tiene entre manos.

M.R.- A las mujeres se les pregunta siempre cómo hacen para compaginar la vida laboral con la familia. Bueno, pues yo he querido que, en esta ocasión, sea un hombre el que tenga que buscar el equilibrio entre ambas esferas. Creo que es un punto de vista que está menos explotado, pero en el que hay que pensar porque también los hombres tenemos problemas a la hora de conciliar la vida laboral y familiar. Martínez es un personaje con un punto tierno, que siempre tiene la sensación de que no lo está haciendo bien. Se siente un poco culpable y, en este sentido, muchos lectores se van a sentir identificados.

M.G.- En esa parte personal del personaje has puesto cosas tuyas, ¿verdad?

M.R.- Efectivamente. Martínez tiene gemelos y yo también (ríe). La novela tiene algunos guiños de bromas que nos hacemos en casa. He metido algunos chistes y algunas situaciones de mi familia, como esos gemelos que juegan a la Playstation o Alicia, la hija de Martínez, que le pasa como a mi hija, que no sabe si estudiar enfermería o veterinaria. Hay pequeños guiños familiares que dan mucha credibilidad a la novela.

M.G.- Martínez le pone mote a todo el mundo, está constantemente reafirmándose en su heterosexualidad y tiene un gran problema con los diminutivos.

M.R.- Es que es un tipo que tiene muchas contradicciones. Ha recibido una educación muy clásica, más religiosa y seguramente más machista. Su compañera de equipo es una chica joven, muy feminista, con la que muestra una actitud muy paternalista. Intenta evitarlo pero no puede. El ser consciente de sus fallos, que intenta corregir pero que no consigue, es algo que lo convierte en un personaje muy humano. 

M.G.- Has mencionado a su compañera de investigación, a Nuria Pieldelobo, que ya con ese apellido nos podemos hacer una idea de cómo es el personaje.

M.R.- Es la única a la que Martínez no le pone mote porque, con ese apellido, no puedes ponerle ninguno. Pieldelobo la define perfectamente.

M.G.- Es una mujer que siempre está a la defensiva, muy obsesionada con el papel que juega la mujer en la sociedad. Su actitud tiene un justificación.

M.R.- Sí, más tarde iremos viendo por qué se comporta así. Hay una parte de ella muy agresiva contra el hombre y realmente hay un motivo lógico para ello. Pero yo siempre me pregunto si no sería posible no ser tan agresivos unos con otros, si no pudiéramos llevarnos mejor. Soy bastante partidario de dialogar. Aunque entiendo que hay reivindicaciones que hay que hacer, creo que se podrían hacer de una manera más colaboradora. Tanto mal rollo lo único que provoca es que las posturas se enquisten y sea mucho más difícil llegar a acuerdos. Martínez es de mi mismo parecer y por eso él siempre intenta negociar. A veces lo consigue y otras, pues no.

M.G.- Son personajes muy diferentes pero que se complementan. Él es más analógico. Ella es más digital. Incluso tienen una argumentación muy interesante con respecto a la música. La conexión entre los dos personajes está muy trabajada.

M.R.- Sí, trabajé mucho para que fueran muy distintos pero que cada uno de ellos tuviera sus propias razones. El diálogo entre los boomers y los milenials deja patente que ambas generaciones tienen valores y ambas también tienen carencias. Tenemos una tendencia a criticar a la otra generación sin ver nada positivo. He querido romper un poco con eso.

M.G.- Hay otros muchos personajes: un experto en informática, un cura, una madre rusa, un guardia civil,... Vas manejando diversos secundarios que van complementando la trama.

M.R.- Y algunos están bastante trabajados porque, aunque son secundarios, he intentado que tengan una personalidad muy definida. Por ejemplo, la madre de la modelo desaparecida es una mujer rusa que habla cinco idiomas y los mezcla todos, es una mujer dura pero, a la vez, tiene sentimientos. Por otro lado, el guardia civil comete algún error. El tema de la culpa está muy claro en este personaje, porque tiene un pasado muy turbio y del que no es capaz de perdonarse. 

M.G.- Aparte de la religión, tema de peso en esta historia, las redes sociales también tiene su protagonismo. Componen casi una religión hoy día.

M.R.- Totalmente, pero tiene un punto positivo. La novela negra ha tendido a repetirse en sus esquemas, pero las nuevas tecnologías nos abren nuevas puertas. Las redes sociales son una realidad absoluta, no solo para la gente joven, sino también para la gente de mi generación. Estamos todo el día mirando Twitter e Instagram porque necesitamos estar conectados. Las redes sociales tienen futuro y mucho presente en cualquier novela que transcurra en estos tiempos.

M.G.-  Aparte de buscar buenos escenarios, ¿quién te ha echado un cable para construir la trama de la novela?

M.R.- Por mi trabajo de guionista, la estructura de las tramas las suelo trabajar mucho. En esta ocasión, he contado con una editora externa, con otra guionista y actriz, Victoria Dal Vera, con la que he podido confrontar todo el tema de la estructura. Ella ha sido la encargada de criticar aquello que no le gustaba. Me ha dado su opinión y luego, como autor, he tomado la decisión que creía más acertada. 

M.G.- En las primeras páginas he encontrado un gesto precioso. Dedicas la novela a todas esas personas que trabajaron mientras los demás estábamos encerrados en casa.

M.R.- Me salió solo. Empecé a escribir la novela el fin de semana que nos encerraron. Mientras otras personas tuvieron que salir a trabajar, yo me puse el objetivo de escribir esta novela. Las cajeras, los transportistas, el personal sanitario, la policía,... todos ellos arriesgaron su vida porque no se sabía nada del virus. Creo que lo mínimo que podía hacer es devolverles un poquito de lo que ellos hicieron por mí, así que les dediqué la novela.

M.G.- Un gesto precioso. Manuel, lo vamos a dejar aquí. Me encantaría ver La huella del mal en la tele. Me gustaría mucho ver esta también.

M.R.- Esta es más difícil porque la narración en primera persona lo complica un poco todo pero bueno, de momento es novela y ahora solo deseo que vaya bien como novela. 

M.G.- Un placer volver a ver.

M.R.- Lo mismo digo.

Sinopsis: Solo un asesino en serie en tiempos de Instagram hará que dos policías se pongan de acuerdo: él, un boomer chapado a la antigua; ella, una milenial con ganas de cambiar el mundo.

Una modelo de diecisiete años a la que le falta el ombligo desaparece en Madrid. Los inspectores Martínez y Pieldelobo se hacen cargo de la investigación, pero chocan desde el primer momento. Él es un padre cincuentón y caótico, tierno pero mordaz y un tanto anticuado; ella, una milenial combativa, inteligente y feminista.

Mientras recorren por España lugares misteriosos y templos en apariencia tranquilos, surgen dos hipótesis para desenmascarar a un asesino en serie: o la mafia rusa está detrás de una red de prostitución de lujo o hay un psicópata religioso que pretende enmendarle la plana al mismo Dios.

Este thriller plantea una reflexión irónica sobre la intolerancia, la dicotomía entre pecado y belleza, entre misericordia y castigo, y las relaciones entre el hombre y la mujer como dos seres destinados a entenderse desde el principio de los tiempos.

viernes, 16 de julio de 2021

LIBROS para el VERANO

A finales de la semana que viene comienzan mis vacaciones. Me tomaré tres semanas, es decir, me incorporo a la rutina a mediados de agosto. Sin embargo, este espacio permanecerá de vacaciones un par de semanas más, hasta  primeros de septiembre. Necesito darme y darle un respiro. Mi intención es publicar un par de entrevistas que me quedan y hacer el repaso del mes de julio, antes de poner el cartel de Cerrado por descanso del personal. Y hablando de repaso, serán bastante exiguos. ¡Apenas estoy leyendo! Mi mes de junio fue bastante pobre en lecturas y julio, ni os cuento. Debe ser el calor, el agotamiento a estas alturas del año en el que el cuerpo ya te pide un cambio de aires. Pero dado que, si todo va bien y cruzo los dedos, pronto estaré haciendo la maleta, no dejo de darle vueltas a esos libros que quiero llevarme conmigo a la playa y al pueblo.  ¿Planeáis vuestras lecturas de vacaciones?

[Fuente: web Planeta de libros]
De todos los publicados en 2021, tengo una larguísima lista de libros que me apetece leer, o que tengo que terminar de leer,  en este mes y medio que se me abre por delante. Por ejemplo, Lo que la marea esconde de María Oruña (Destino) es uno de ellos. Pero con este título se me presenta un problema. Como se trata de la cuarta entrega de Valentina Redondo, y soy muy tiquismiquis, no quiero empezar ese libro sin leer antes los tres previos, de los que dos andan por casa. A ver qué hago. Y es que descubrí a María Oruña con El bosque de los cuatro vientos y me gustó mucho su forma de narrar. Todos habláis muy bien de la serie El puerto escondido y, sinceramente, creo que pueden ser las mejores lecturas para este tiempo.

Otro libro al que le tengo muuuuuchas ganas desde que se publicó es Los intrusos de Javier Pérez Campos (Planeta). La temática no es del gusto de muchos lectores pero es que a mí me encanta todo lo paranormal, fenómenos extraños, casas encantadas y ese tipo de cosas. Con los años me he vuelto muy miedica y, si antes podía leer cualquier cosa antes de dormir, ahora ciertas lecturas me producen pesadillas. Con lo cual, será un libro para leer a pleno sol.




La editorial Alfar es sevillana y pequeñita, pero hacen una labor extraordinaria. Acostumbran a publicar títulos interesantes que me encantaría leer pero, no llego a todo. De los últimos que han visto la luz en este sello, tengo ganas de leer Soleá. Dame la mano de Alberto Álvarez Campo. El título es muy significativo para mí y su trama está muy vinculada a mi ciudad. Promete ser una lectura lectura interesante.

Tengo a medio leer dos novelas que no puedo olvidar. Por un lado, La última paloma de Men Marías (Planeta). Estoy en ese punto en el que no hay marcha atrás. Y por otro lado, Pleamar de Antonio Mercero (Alfaguara). Empecé a leerlo para la entrevista con el autor pero la llevo prácticamente iniciada, y me encanta la temática. 

[Fuente: web Planeta de Libros]
No me importaría aprovechar el verano para estrenarme con Jesús Carrasco. En este 2021, el autor ha publicado Llévame a casa (Seix Barral) y de todas las que ha escrito, creo que es la que más me llama. Intemperie anda entre mis estanterías pero siempre me dio respeto. Tanto que ni siquiera he visto la película protagonizada por Luis Tosar, con lo que me gusta a mí ese actor. Siento que la historia me va a arañar y eso me mantiene a cierta distancia. De todos modos, acabo de descubrir que, de esa novela publicada en 2013, hay una versión gráfica, así que lo mismo me animo a probar primero con el formato ilustrado y luego ya iré viendo. 

Llegando a finales del verano, es muy probable que me lance a leer Los amantes anónimos de Salvador Gutiérrez Solís (Almuzara), pero tengo que indagar bien qué me voy a encontrar en este libro porque, el autor ya publicó una novela bajo el mismo título con otro sello editorial. Tengo que indagar bien.

Pero la lista de pendientes se remonta al principio de los tiempos, casi a la época del pergamino. Y de años previos llevo arrastrando un montón de títulos. Por ejemplo, aún no he leído Nunca sabrás quién soy de Salvador Navarro (Algaida). Mi relación con esa novela es un tanto especial. Ya os contaré. Mi intención es empezar a leerla la semana próxima. 



Me pasa igual con El testamento de Mr. Hyde de Andrés González Barba (Algaida). Mi pareja sí se ha leído esta novela y le gustó muchísimo. Recuerdo que me hablaba de unas páginas finales que lo intrigaron muchísimo. A ver si encuentro hueco para leerla en este verano.

Quiero leer también Rey blanco de Juan Gómez-Jurado (Ediciones B). Es el último que me falta por leer para cerrar la trilogía de Antonia Scott. De esta última entrega he leído múltiples y diferentes opiniones. En mi caso, me gustó más la segunda que la primera. A ver qué tal me resulta el cierre.

[Fuente: web Planeta de Libros]
Sin falta, tengo que aprovechar para leer La madre de Frankenstein de Almudena Grandes (Tusquets). Se trata de la quinta entrega de sus Episodios de una Guerra Interminable. Lo que llevo leído hasta ahora me ha encantado y, antes de que Grandes saque el sexto título de los siete que componen la saga, quiero leer esta novela que me conduce directamente al manicomio de Ciempozuelos y a la vida de una mujer que me llama poderosamente la atención, Aurora Rodríguez Carballeira.

El verano pasado dejé en el aire una trilogía fresquita que me apetecía mucho. La cosa se complicó y, al final, no pude meterme en La trilogía de Santa Manuela de Sylvia Herrero, compuesta por Cómo casarse en Santa Manuela, Londres te espera y Tienes una cita, todos publicados por Planeta.

Y ya puestos, también me propongo leer a Lorenzo Silva y reencontrarme con Vila y Chamorro. A esta pareja de detectives he llegado tardísimo, con la novela El mal de Corcira. Me gustó muchísimo y empecé a pensar que por qué no comenzar por el principio. Sé que tengo tarea por delante pero por intentarlo que no quede.

Por último, dos autores que me encantan: Stefan Zweig y Chaves Nogales. Tengo por casa unos cuentos libros sin leer. Alguno caerá en la maleta.

¿Estoy siendo muy ambiciosa? Seguro que sí. La verdad es que se me quedan muchos títulos y autores en el tintero. No sé a vosotros, pero a mí me da una rabia enorme no poder leer todo lo que se me apetece. Me encanta tener mi casa llena de libros pero me frustra muchísimo no poder atenderlos a todos. Así que, estos son solo algunos de los que me gustaría leer. Son muchísimos, lo sé. Cuando llegue septiembre no habré leído ni la mitad pero bueno, las ganas están ahí.

¿Y vosotros? ¿Qué libros vais a leer durante vuestras vacaciones?


jueves, 15 de julio de 2021

PRESENTACIÓN ❝CUANDO EL MONARCA ESPERA❞ de Javier Vela

Sevilla. Espacio Santa Clara. Casa de los poetas. Los medios de comunicación fueron convocados el pasado día 7 de julio para presentar una nueva obra literaria. Cuando el monarca espera, poemario firmado por Javier Vela, recibe el XI Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado. La entrega del premio, convocado por el Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla (ICAS), con la colaboración de la Fundación José Manuel Lara, contó con la asistencia del Delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento hispalense, Antonio Muñoz, y con Ignacio Garmendia, editor de la fundación.  

Abrió el acto el Delegado de Cultura con unas palabras de bienvenida y de agradecimiento a la Fundación José Manuel Lara por seguir apostando por la poesía, a través de la colección Vandalia. Haciendo alusión a las palabras de Juan Ramón Jiménez, quien en su día afirmó que Sevilla era la capital lírica de España, Muñoz ensalzó la unión entre el Ayuntamiento de la ciudad y la fundación para trabajar en la misma dirección y reforzar la idea del poeta moguereño. Con el deseo de reiterar el compromiso del ayuntamiento con el mundo de la poesía, Antonio Muñoz hizo entrega del diploma a Javier Vela.




Por su parte, Ignacio Garmendia fue el encargado de presentar al ganador. De Javier Vela señaló que la obra del escritor estaba ya presente en la colección Vandalia, a través de su libro Fábula, publicado en 2017 bajo este mismo sello. Según el editor de la Fundación José Manuel Lara, «la trayectoria de Javier es brillante y multifacética». Apuntó que, además de su faceta como creador de poesía, Vela también es traductor y gestor cultural. Recientemente ha fundado la editorial Firmamento, junto a María Alcantarilla. Este nuevo sello editorial lleva en movimiento tan solo unos meses, periodo en el que la editorial ha publicado tres títulos, -se anuncian nuevas publicaciones de cara a septiembre-, entre los que Garmendia destaca la obra de la holandesa Neel Doof, desconocida para la mayoría, y su obra Días de hambre y miseria, primera entrega de la «trilogía del hambre», un retrato conmovedor de la vida proletaria europea de finales del siglo XIX, y cuya traducción ha llevado a cabo el propio Javier. 

Ganador de diversos premios, entre los que figuran el Premio Adonais y el Premio de la Crítica de Madrid, la producción de Javier Vela no solo destaca por sus poemarios. El autor también ha ahondado en la narrativa y cuenta con tres publicaciones de carácter híbrido bajo los títulos Pequeñas sediciones (2017), compuesto de microrrelatos; Libro de las máscaras (2019), conjunto de aforismos y mistificaciones de tradición apócrifa; y el más reciente, publicado con Pre-textos,  Revelaciones de la maestra del arco (2021), a mitad de camino entre la narrativa y el ensayo de ficción«Estos últimos libros dicen mucho de la inquietud de Javier Vela como creador», señaló Garmendia.

Con respecto a la obra ganadora, Cuando el monarca espera es un volumen compuesto por un único poema, dividido en tres partes: El poeta escribe entre líneas, ¿Quiénes son, los poetas? y El poeta insiste en la fabulación. Diversos fragmentos son de inspiración autobiográfica. El editor de la fundación afirmó que el libro es una extensa reflexión sobre el oficio de poeta, con versículos de corte aforístico, en los que el lector puede encontrar múltiples referencias a todos esos escritores y creadores que han marcado al autor. El jurado, compuesto por el delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, en calidad de presidente; y los poetas, escritores y especialistas Jacobo Cortines, Javier Salvago, Abelardo Linares e Ignacio  Garmendia, como vocales; y Carmen Hernández, del Servicio de Gestión Administrativa, Economía y Cultural del ICAS, como secretaria, destacó que Cuando el monarca espera es un libro «lleno de imágenes poderosas, abstractas, de fondo hermético o metafísico, que inquiere en el oficio y la condición de poeta, la identidad, la tensión entre el silencio y la palabra creadora».

El libro abre y cierra con dos citas muy reveladoras. La primera de ella corresponde a Emily Dickinson -«Di toda la verdad, más dila al sesgo»-, que hace alusión a una manera elíptica o indirecta de escribir. La segunda pertenece a León Felipe, -«La poesía se apoya en la biografía. Es biografía hasta que se hace destino»-, sumamente sugerente a juicio de Garmendia, quien terminó su intervención afirmando que Javier Vela «funda un bosque de fábulas, con el que, más que reflejar la realidad, lo que pretende es crear una nueva»

Acto seguido, tomó la palabra el ganador del premio.




Sobre el título del poemario, Javier Vela explicó que la imagen del monarca es una figuración simbólica del destino, contra el que el poeta, o cualquier persona mínimamente crítica, debe rebelarse«Esas circunstancias diarias a las que llamamos destino, en definitiva se materializan en cosas muy banales y muy cotidianas». Añadió que el tiempo se paraliza cuando dejamos de mirar al lugar en el que nos dirigimos, cuando dejamos de mirar ese mandato que el destino nos impone. Rebelarse contra el destino, es rebelarse contra la figura del poder y, por tanto, contra el monarca, «ese antagonista del creador». El creador, y cualquier persona, debe establecer su propia forma de vida, rebelarse contra las circunstancias diarias y ampliar la escala de la realidad. «La poesía, y cualquier vía de creación artística, permite establecer caminos paralelos desde el canon o contra el canon, abril una vía de escape contra lo impuesto», afirmó el autor que, a continuación, nos leyó un fragmento del libro.


 




El Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado ha recibido en esta edición un total de 540 manuscritos. Con una dotación de 4.000 €, el volumen ya está disponible en librerías.

Sinopsis: Compuesto por un único poema dividido en fragmentos de cuño autobiográfico, Cuando el monarca espera abre una reflexión abarcadora sobre el oficio mismo del poeta en un mundo cambiante y azorado por la velocidad con que se alternan sus ciclos naturales, sociales y tecnológicos. A lo largo del libro, perteneciente al género de los "escritos sobre la escritura" y articulado mediante versículos de cariz aforístico y gran expresividad plástica, la imagen del monarca se dibuja como una vacilante proyección del destino del que nacemos súbditos y contra el que, más tarde o más temprano, hemos de rebelarnos. En el intento de escudriñar su memoria y de dar testimonio de una vivencia íntima al tiempo que universal, Javier Vela restaura un flujo de diálogo con otras tradiciones literarias –de Giacomo Leopardi a Saint-Pol-Roux, de T. S. Eliot a Theresa Cha– que hace vibrar las potencialidades míticas y simbólicas de la palabra poética a fin de liberarla de las limitaciones que lo real le impone, recordando al poeta el cometido de su ejercicio creador.