miércoles, 30 de septiembre de 2020

FRÁGILES (TERROR - 2005)


Año: 2005 

Nacionalidad: España

Director: Jaume Balagueró

Reparto: Calista Flockhart, Yasmin Murphy, Elena Anaya, Gemma Jones, Richard Roxburgh, Colin McFarlane, Ivana Baquero

Sinopsis: Terror.

Género: Isla de Wight (Gran Bretaña). Tras un siglo de funcionamiento, el hospital infantil de Mercy Falls está a punto de cerrar sus puertas. Amy, una enfermera americana, contratada para cubrir el turno de noche mientras se lleva a cabo la evacuación de los niños a otros centros, detecta algo extraño: los niños están muy asustados y hablan de algo invisible y aterrador: la niña mecánica, y aseguran que vive en una planta del edificio que fue clausurada hace más de cuarenta años. Poco a poco, esa criatura se irá haciendo más evidente y agresiva. Para descubrir la verdad y proteger a los niños, Amy tendrá que enfrentarse a los que no la creen y a los miedos de su propio pasado. 

[Fuente: Filmaffinity]


Hacer zapping no siempre es mala cosa. A veces, uno se encuentra con películas antiguas de la que tiene un vago recuerdo pero que, para un momento en concreto, resultan idóneas. Así andaba estos días atrás, zappeando y revisando el catálogo de algunas plataformas y me topé con Frágiles. Dirigida por Jaume Balagueró y estrenada en 2005, recordaba ligeramente su argumento. Sabía que su trama transcurría en un hospital siniestro y me apeteció verla de nuevo.

A la sinopsis que aporta Filmaffinity poco más hay que añadir. Quizás que Amy Nichols es contratada para sustituir a Susan, la antigua enfermera de noche, cuya terrorífica experiencia en el hospital la ha apartado de su profesión. La primera noche, Amy escucha sonidos en la segunda planta del edificio, abandonada desde 1959. Golpes, sombras, ruidos estridentes alertan a la enfermera que trata de tranquilizar a los niños. Poco a poco, irá estrechando lazos con Maggie, una niña que sufre fibrosis quística severa, y que asegura que en la planta superior vive Charlotte, la niña mecánica.  Al principio, Amy cree que todo son fantasías de la niña pero, a los ruidos de la primera noche, se unirán otros sucesos escalofriantes, y una serie de muertes y accidentes sin ningún tipo de explicación. La misión de Amy será descubrir qué ocurre en el edificio y si realmente existe esa Charlotte de la que habla Maggie. Para ello tendrá que indagar en el pasado del hospital y enfrentarse directamente al mal, convirtiéndose en una suerte de heroína y salvadora de los niños.

Frágiles es la típica historia de fantasmas, a los que los personajes tocan las narices provocando que el ente en cuestión se coja un cabreo de padre y muy señor mío. Todo se reduce a un hecho luctuoso que se vivió en el hospital hace cuarenta años, a niñas con enfermedades raras y a enfermeras que desempeñan su labor con excesivo celo.  

El guion, independientemente de la originalidad, está bien llevado, avanza in crescendo hacia un desenlace aceptable sin mucho ingenio. Eso sí, a lo largo de la narración, aparecen dos ancianitas de las que se aclara poco. No sabemos quiénes son ni a qué se dedican. Intuyo que son mediums pero, en realidad me han resultado meros personajes decorativos. Por otra parte, no abusa de los clichés. Figuran algunos como pasillos abovedados que se van a pagando progresivamente sección a sección, camas con somier de muelles que producen sonidos chirriantes, vasos que se mueven solos, teléfonos que emiten extraños mensajes, aparatos de televisión que pierden la señal y algo de lluvia. Pero, en realidad, no se puede decir que la película sea un desfile de tópicos.  

No obstante, señores guionistas no insistan en meter o tratar de meter romances incipientes en películas de terror. Son hilos secundarios que a los espectadores siempre sobran porque no resultan nada creíbles. ¿A quién se le apetece tener un rollete cuando hay un ser de ultratumba soplándote en la nuca? Es que ni siquiera adornan y no aportan nada. En cualquier caso, en esta ocasión, es tan solo un atisbo. 

En cuanto a los personajes, Amy (Calista Flockhart) llega al hospital arrastrando un lastre. Apartada de la enfermería por un funesto suceso ocurrido en su antiguo trabajo, es una mujer algo inestable, vulnerable y sensible. A veces tiene que recurrir a la medicación para aplacar sus nervios y calmar sus propios fantasmas interiores. Para alejar sus temores, decide aceptar un trabajo en este hospital infantil. El turno de noche parece el más apropiado para tener un trabajo relajado. Sin embargo, se ha equivocado en su elección. 

Helen Pérez (Elena Anaya) es la compañera de Amy. Se trata únicamente de u personaje de apoyo, que no tiene un gran repercusión en la trama.

Eso sí, me ha sorprendido el papel de la jefa de enfermeras, la señora Folder que está interpretado por Gemma Jones. ¿Os acordáis de la madre de Bridget Jones y sus mini pepinillos? La primera vez que vi esta película no me di cuenta de la actriz que encarnaba al personaje. Verla en un papel tan distinto me ha parecido que es una actriz muy versátil.

Sobre el resto de interpretaciones, poco hay que decir. Los niños están correctos y los adultos también. Nada reseñable.

En realidad, no diría que Frágiles es una película de terror al uso. Apenas hay jumpscares o los típicos sobresaltos. Me inclino a pensar que es más un largometraje con un suspense sostenido, con una banda sonora, a cargo de Roque Baños, bastante interesante. Sus temas aportan algo más que esos típicos tracks de las pelis de terror. Aún así, Frágiles se llevó el Goya a los Mejores Efectos Especiales. A mí, sinceramente, no me ha parecido para tanto.

Rodada en la Isla de Wight -donde supuestamente tiene lugar la acción-, en Reading, Berkshire (Inglaterra) y en Barcelona, no hay muchos exteriores. Algún acantilado impresionante y algún plano cenital. Pero lo que más impresiona es el edificio que alberga el hospital, un mole de piedra, gris y siniestro que impresiona. He tratado de averiguar qué es ese edificio, y dónde se ubica, pero no encuentro ninguna información. 

De Jaume Balagueró he visto prácticamente todo lo que ha dirigido, incluido OT La película, y salvo la saga completa de REC (me quedé en la primera). Es un director con el que tengo una relación de amor-odio. Tiene largometrajes que me han gustado mucho como Mientras duermes, Para entrar a vivir y Los sin nombre. Pero luego, la saga REC no me gustó nada, y Musa tampoco.  En cualquier caso, seguiré atenta a lo que estrene.

Y para cerrar, ¿nos os gusta la cabecera de Filmax? Cuando me siento a ver alguna película, dependiendo de la productora que se esconda tras el largometraje, ya sé si el filme me va a gustar o no. ¿No os ocurre igual? Me pasa con Filmax, con Universal, y con Blumhouse. Vale, es una chorrada pero no me lo tengáis en cuenta. 

En definitiva, Frágiles, ¿película de terror? No lo creo. ¿Interesante de ver? Pues sí. Es entretenida y cumple su cometido. A veces, no hace falta más. 




Tráiler:
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lunes, 28 de septiembre de 2020

PATRIA (NOVELA GRÁFICA) de Toni Fejzula y Fernando Aramburu

Editorial: Planeta Comics
Fecha publicación: Junio, 2020
Precio: 30,00 €
Género: Novela gráfica
Nº Páginas: 304
Encuadernación: Tapa dura sin sobrecubierta
ISBN: 9788491737230
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autores

Toni Fejzula. Dibujante de cómics barcelonés nacido en 1980. Estudia bellas Artes en la Universitat de Barcelona y posteriormente reparte su actividad profesional entre animación, cómics, ilustración y dibujo publicitario.

Se encarga de 2001 a 2003 del diseño de escenografías para la película de animación El Cid, La Leyenda (Filmax). Posteriormente participa en varias producciones televisivas entre las que destaca el trabajo realizado para Edebé Animations entre 2011 y 2012. Trabaja esporádicamente como dibujante de escenografías y storyboard para anuncios (fragancia Elixir, de Shakira, Danone etc.)

Su carrera de dibujante de cómics comienza el año 2000 en Planeta De Agostini Cómics, publicando una historia corta en El Reino Salvaje de Conan. Le siguen varias historias cortas para diferentes publicaciones de la editorial francesa Semic con guiones de Jean Marc Lainé (Aventuras de Spirou Anaconda) y Alex Nikolavitch (Une soir de pluie)

Con Alex Nikolavitch realiza el álbum Céntral Zero, publicado por Soleil Editions en 2004. Posteriormente hace dos álbumes que nunca llegan a publicarse por motivos ajenos: Mille Gobelin, para la desaparecida editorial Núclea, y Nephilim, para Delcourt, con guion de Michel Dufranne.

De 2008 a 2010, junto al guionista Jean Michel Mitildjian, realiza dos álbumes de adaptación de la novela romántica francesa El rojo y el negro de Stendhal, para la editorial Glênat, en la colección Romans De Toujours.

A lo largo de estos siete últimos años colabora con historias cortas para varias publicaciones españolas (Diábolo y Norma) y serbias (Stripressing). Realiza varias historietas y portadas para la revista de terror Cthulhu, así como colabora en dos publicaciones colectivas de Norma editorial: Barcelona TM y Tales From The End of The World.

Trabaja para Dark Horse comics en las series Veil, con Greg Rucka, Lobster Johnson, con John Arcudi y Mike Mignola y Dead Inside con John Arcudi.

Tras concluir la adaptación de Patria, actualmente colabora en una serie limitada para el mercado americano. Dichas actividades las compagina con proyectos de creación propia.

Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) está ya considerado como uno de los narradores más destacados en lengua española. Es autor de los libros de cuentos Los peces de la amargura (2006, XI Premio Mario Vargas Llosa NH, IV Premio Dulce Chacón y Premio Real Academia Española 2008) y El vigilante del fiordo (2011), así como de novelas como Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000, Premio Euskadi), que junto con Bami sin sombra (2005) y La gran Marivián (2013) conforman la «Trilogía de Antíbula», El trompetista del Utopía (2003), Viaje con Clara por Alemania (2010), Años lentos (2012, VII Premio Tusquets Editores de Novela y Premio de los Libreros de Madrid) y Ávidas pretensiones (Premio Biblioteca Breve 2014). Pero ha sido su novela Patria, de apabullante éxito entre los lectores y merecedora de unánime reconocimiento ya internacional (Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica, Premio Euskadi, Premio Francisco Umbral, Premio Dulce Chacón, Premio Arcebispo Juan de San Clemente, Premio Strega Europeo, Premio Lampedusa, Premio Atenas…), la que lo ha situado como un escritor llamado a marcar época. Suyos son también los recientes Autorretrato sin mí, tal vez su libro más personal y hermoso, y Vetas profundas, un volumen de celebración de la poesía.

Sinopsis

Toni Fejzula adapta el best-seller de Aramburu, una novela conmovedora, difícil de olvidar.

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. ¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes?

Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Toni Fejzula adapta el best-seller de Aramburu, una novela conmovedora, difícil de olvidar, sobre los últimos treinta años de la vida en Euskadi. Patria también ha traspasado nuestras fronteras y se ha vendido a 24 países. En España ha superado el millón de lectores.

Fejzula es profesor de la Escola Joso y autor de cómics, cuyos excelentes trabajos se han publicado para el mercado USA (Dark Horse) y francoblega (Glénat).

[Información tomada directamente del ejemplar]


Ayer se estrenó en HBO, la tan esperada mini serie Patria, basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, de la que ya se han publicado incontables ediciones, siendo una de ellas de carácter especial. Sobre la serie, cuyo cartel ya sembró alguna polémica, hablaremos cuando finalice la emisión de los ocho capítulos que componen la serie.

Pero, aprovechando el rotundo éxito de esta novela, la editorial Planeta ha publicado este pasado verano, una novela gráfica, en la que ha colaborado el propio Fernando Aramburu, con ilustraciones de Toni Fejzula. 

Con estas palabras, que figuran en las páginas iniciales de la obra, el autor acoge de buen grado la publicación de esta novela gráfica, cuya historia viene bien definida por la sinopsis que aporta la editorial. Estoy convencida de que la mayoría de vosotros conoce perfectamente la trama de Patria, bien porque la hayáis leído, o bien porque hayáis escuchado hablar de ella. Patria trata de familias, la de Bittori y la de Miren, vecinos que son amigos hasta que el dolor y la muerte se interpone entre ellos. El marido de Bittori es asesinado por la banda terrorista ETA. Miren tiene un hijo en la cárcel por ser un miembro activo de la banda. Hay heridas que no terminan de cerrarse y muchos deseos. Bittori quiere volver a su pueblo del que salió tras la muerte del Txato, un empresario extorsionado por la banda armada, pero también quiere, mejor dicho, necesita saber quién fue la mano ejecutora, quién la dejó viuda. Profundizar más en el argumento de la obra me parece que está de más. En todo caso, os remito a la reseña que hice de la novela en septiembre de 2016 (puedes leerla aquí) o a la entrevista que pudimos hacerle a Fernando Aramburu (puedes leerla aquí), esta última con respuestas especialmente interesantes. Los valores, los mensajes, las emociones, la imagen del pueblo vasco, las dificultades de la convivencia,... todo lo que se recoge en la novela queda convenientemente volcado en esta versión ilustrada. Resulta una manera más de acercarse a ese universo pre- y post- lucha armada, un medio más para asomarse a la dureza de unos años.





Adaptar una novela de casi setecientas páginas al formato gráfico no debe ser fácil. Inevitablemente hay que hacer una selección de los hechos a contar y recurrir a otros recursos para dar a conocer a los lectores una serie de sucesos que suponen el envoltorio de la historia. Creo que el autor ha sabido elegir los momentos claves del relato. Sin embargo, después de haber leído la novela original y de haber leído la novela gráfica, considero que este último formato tiene un doble enfoque. Bajo mi punto de vista, la lectura de esta obra será diferente, en función de si el lector en concreto conoce la historia en toda su extensión o si es la primera vez que se acerca a su trama. A estas alturas, y aunque hay lectores que no están de acuerdo, creo que la mayoría coincidimos al pensar que Patria es un novelón inolvidable. Así que, para los que sí la hemos leído, la versión gráfica me parece ese capricho que a veces nos gusta darnos, ese objeto de colección o esa joya que atesorar. Con esto no quiero decir que un lector que no haya leído la novela original, no vaya a disfrutar de la lectura de esta versión. Precisamente creo que es justo lo contrario, alguien que no haya leído la novela original, probablemente la disfrute mucho más que los que sí hemos leído el texto original. A estos últimos, la adaptación ilustrada quizá le sepa a poco. Y debe ser por lo que decía al principio de este párrafo, porque volcar tantas páginas a la mitad, apoyándose más en la ilustración que en las palabras no es cosa sencilla. Hay que eliminar pasajes, reducirnos y, probablemente, se pierda información y muchos matices.




En cualquier caso, el volumen es una belleza estéticamente. Como suele ocurrir en este género, es importante fijarse en los detalles más nimios, en los gestos de los personajes secundarios, en las pintadas de las paredes (Txato Entzun Pim Pam Pum), en los carteles, en las consignas. Hay viñetas desdibujadas, perfiles a medias, imágenes que muestran sin mostrar. Ahí está la esencia de este cómic, en dejar que el lector se pierda en la ilustración.

Por otra parte, la visión del ilustrador no es algo baladí en esta historia. El volumen cuenta con un epílogo en el que Fejzula nos habla de sus orígenes, de Yugoslavia, de sus años en España, de la guerra de los Balcanes. En cierto modo, conecta la lucha de Patria con otras vividas en otros puntos geográficos. Probablemente, si esta novela gráfica hubiera estado ilustrada por otro dibujante, el resultado no hubiera sido el mismo. En esas páginas nos explica sus motivaciones a la hora de aproximarse a la historia de Patria, el proceso de elaboración de este volumen, la estructura, los personajes.  Con una paleta cromática en la que predominan los azules, los malvas, los rojos y naranjas, me ha parecido todo un acierto cómo Fejzula recrea los diálogos, y los monólogos interiores de Miren y Bittori, empleando bocadillos de distinto color. Y más aún, la definición de los rostros en los que, sin necesidad de leer texto alguno, se percibe claramente el dolor, la tristeza, la rabia, el odio, la pena o la ira. Todo un abanico de emociones que el autor ha sabido retratar a la perfección.

En estos tiempos en los que apenas se hacen presentaciones presenciales, y las pocas que se van a hacer está colgando de la picota, los medios digitales y tecnológicos nos han acercado a los autores y los libros. Sobre Patria (la novela gráfica) se hizo un encuentro virtual que reunió a Fejzula y a Aramburu. Dejo aquí el vídeo para que no te lo pierdas.




Poco más os puedo contar sobre Patria, la novela gráfica. O mejor dicho, mucho más os podría contar, pero resulta bastante más interesante que seáis vosotros mismos los que descubráis todo lo que este volumen os puede aportar. 



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 25 de septiembre de 2020

LA OPERADORA de Gretchen Berg

 

Editorial: Duomo
Fecha publicación: Agosto, 2020
Precio: 18,50 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 136
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788417761585
Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Nació en la Costa Este, creció en el Medio Oeste y vivió durante unos años en el Noroeste del Pacífico. Ha impartido clases de inglés en Corea del Sur, así como en la zona norte de Iraq y ha viajado a todos los continentes del mundo. Licenciada por la Iowa State University, en la actualidad vive en Chicago (Illinois). Hace unos años, Berg decidió investigar la genealogía familiar. Durante el proceso, encontró unas notas que se convirtieron en su primera novela, La operadora.

Sinopsis

Una fascinante novela sobre secretos, chismes y mentiras

A las operadoras de la centralita en Wooster, Ohio, les encanta escuchar las conversaciones de sus vecinos y ponerse a cotillear después. Vivian Dalton es una de ellas, aunque ya está un poco harta de oír trucos de maquillaje y recetas de cocina. Lo que quiere es algo gordo, algo excitante, como la existencia de espías en la ciudad o una infidelidad. Y su deseo por fin se cumple.

Betty Miller, una de las mujeres más ricas del pueblo, comenta con una amiga desconocida un secreto. Algo verdaderamente jugoso… que tiene que ver con ¡el marido de Vivian! Y lo peor de los pueblos pequeños es que un secreto lleva a otro.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Las cubiertas ejercen un ineludible poder de atracción. No puedo evitar dejarme arrastrar por portadas coloridas, vistosas, hermosas o inspiradoras. En mi defensa, diré que no soy la única a la que le ocurre esto. Y estoy convencida de que a muchos les atraerá la cubierta de La operadora. ¿Pero qué se esconde detrás de esa imagen tan evocadora?

La operadora narra la vida de Vivian Dalton, una mujer de mediana edad, casada hace dieciséis años con Edward, y madre de la joven adolescente Charlotte. Vivian trabaja como operadora en el Ohio Bell, la centralita de Wooster, un pequeño pueblo de Ohio. Aunque lo tiene prohibido, la tentación es demasiado fuerte y, tanto Vivian como el resto de sus compañeras, suelen escuchar las conversaciones ajenas. Y es que, en el pueblo nunca pasa nada emocionante. Vivian sueña con que ocurra algún suceso interesante, pero mientras ese acontecimiento llega, se entretiene observando a sus vecinos y escuchado los chismes y cotilleos de todas las familias de Wooster.

 

"Vivian te diría que tenía un conocimiento realmente agudo de la gente y de sus caracteres, y las escuchas en Bell no hacían más que mejorarlo. Podría decirte muchas cosas sobre determinadas situaciones solo basándose en unos pocos detalles". [pág. 15]


Lo que Vivian no espera es escuchar un terrible cotilleo que la atañe directamente a ella y a su familia. Se trata de una noticia tan sorprendente que le deja el cuerpo totalmente rígido "y los dedos se clavaron en la mesa hasta el punto de que se volvieron blancos. El corazón le empezó a latir desbocado en el pecho y se le secó la boca". Lo que escucha supone un auténtico escándalo para la pequeña sociedad de Wooster. Temiendo convertirse en el centro de las habladurías, Vivian decide tomar cartas en el asunto y, con la intención de adelantarse a las malas lenguas, opta por contratar a un detective privado que averigüe la verdad del chismorreo, aunque sin decirle nada a su marido y a su hija. ¿Qué cotilleo es ese que pone a Vivian tan nerviosa? ¿Qué terribles hechos va a descubrir? Bueno, eso y la aventura que corre Vivian en busca de la verdad, la tendréis que averiguar con la lectura.

En cualquier caso, La operadora cuenta con otro hilo narrativo que, en apariencia, no tiene nada que ver con la historia de Vivian. En la pequeña localidad de Wooster se ha cometido un atraco. Dos empleados del banco Wayne de Ahorro y Préstamos, Gilbert Odgen y Flora Parker, han robado doscientos cincuenta mil dólares y han huido, con el agravante de que Flora es una mujer casada. El banco es propiedad de los Millers, concretamente del patriarca, J. Ellis, una de las familias más influyentes de Wooster. A través de este segundo hilo  conoceremos quienes son los atracadores, a dónde huyeron, y en qué medida afecta el robo al resto de las familias de la pequeña ciudad.

A grandes rasgos, estos son los dos núcleos narrativos de esta novela. Desde primer momento, la historia de Vivian me pareció mucho más interesante que la del atraco. Llegó un punto en el que todo lo relativo a Gilbert y a Flora no me aportaba absolutamente nada, pero me equivoqué. Gretchen Berg retrasa intencionadamente el desarrollo de ese hilo, y no libera información más exhaustiva y detallada hasta que las piezas empiezan a encajar. Son esos capítulos finales los que convierten esta novela que, a priori me parecía algo descafeinada, en una historia mucho más interesante, donde no solo hay chismes y cotilleos sino también oscuros secretos. Porque el pasado llama a la puerta de algunos personajes de esta historia, y saca a la luz aquello que ya creían olvidado, o lo que han intentado ocultar durante toda su vida. 

La operadora plantea varias incógnitas, que quedan debidamente resueltas en el desenlace. No solo hay que esclarecer la veracidad del chisme sobre los Dalton, sino también quién es la persona que hace correr el rumor, con la intención de herir en lo más profundo a Vivian. Por otra parte, también hay que descubrir si la historia de Gilbert y Flora tiene que ver con un romance, con la idea de empezar una nueva vida juntos en otro lugar pero con el suficiente dinero para desaparecer de la faz de la tierra. De igual modo, ¿por qué la policía no consigue dar con el paradero de estos ladrones? Bueno, otro misterio más que esconde detrás alguna que otra sorpresa. 

Pero, más allá de los hilos argumentales, algo que me ha gustado mucho en esta novela es el retrato que se hace de la pequeña sociedad de  Wooster, donde todo el mundo se conoce, y todos conocen todo de todos. En esta ciudad, hay distintos barrios y distintos estratos sociales. Están las familias bien posicionadas, como los Millers, que viven en los Faroles, una zona residencial, en el norte de Wooster, donde residen los ricos. Y el resto, familias mucho más sencillas, viven en otras zonas más humildes y bajo la influencia de los poderosos. Esas familias, como la de los Dalton, no cuentan con tantas prebendas y privilegios, como ocupar los primeros bancos de la iglesia, un lugar reservado únicamente para aquellas familias que donan más de mil dólares a la capilla metodista Forest cada año. Así funciona la vida en Wooster, como en otros muchos rincones, con ricos y pobres, pero también con hombres y mujeres. El dibujo que se hace de la mujer de la época es sumamente interesante. Aunque Vivian trabaja fuera de casa, lo que le da autonomía e independencia, no deja ser una mujer y, por tanto, se espera de ella un comportamiento más bien sumiso con respecto a su marido. Las mujeres de Wooster, sean de la condición social que sean, deben estar siempre presentable, comportarse con decoro y jamás abrir la puerta de casa sin estar maquillada. Hay una frase que resume todo esto a la perfección: "Cuando las lágrimas empezaron a caer, se miró en el espejo retrovisor para comprobar si, al llorar, tenía un aspecto horrible. Probablemente tendría que trabajar aquella habilidad, la de tener un aspecto atractivo cuando lloraba". 

En cuanto a los personajes, destaco dos de ellos. Por supuesto, en primer lugar, a Vivian Dalton. Es una mujer de treinta y ocho años, que no confía en la gente que lee libros -curiosamente su hija Charlotte es una gran lectora-, y como ella no lee nunca, -tan solo revistas de cine y moda-, desconoce el significado de muchas de las palabras que escucha a su alrededor o comete garrafales errores ortográficos. Humilde y sencilla, tiene una vida plácida, a la que tampoco le pide mucho. Quizá algo de emoción de vez en cuando, y parece que sus deseos son escuchados porque le va a tocar vivir una aventura sin precedente. Lo malo es que sus descubrimientos la harán sufrir y se sentirá engañada y estafada. Y también es una mujer que se jacta de conocer bien a la gente. Es observadora, y no solo es capaz de extraer valiosísimas conclusiones de las conversaciones que oye, sino que también averigua cosas de sus vecinos con tan solo mirar el carro de la compra. 

Me gusta este personaje porque me parece humano, con sus deseos, anhelos, penas y alegrías. Aunque tanto ella como su marido trabajan, su economía es austera y no puede hacer grandes dispendios. Sin embargo, a veces se da un capricho, como si fuera un hábito saludable. Por eso, poco a poco, va ahorrando hasta tener el dinero suficiente para comprarse un sombrero, un complemento que la haga sentirse especial, distinguida. Vivian es muy parecida a muchas mujeres de nivel social medio-bajo, siempre sacrificada por los suyos. Es la imagen de una mujer que resulta cercana.

El otro personaje que quiero destacar es Betty Miller. Es la hija del alcalde de Wooster y del dueño del banco, J. Ellis, una mujer -y una familia-, "poderosa y molestamente influyente". Al contrario que Vivian, ella forma parte de  una familia adinerada y, por tanto, reside en los Faroles. Tiene una vida de ensueño y su posición de poder le permite mirar a los demás por encima del otro. Es un personaje totalmente opuesto a Vivian. No solo a nivel económico-social, sino moral. Algo que me ha gustado mucho del personaje es su lucha interior. Acostumbra a malpensar de los demás, y recurre a pellizcarse la muñeca para apartar los malos pensamientos. Ella debe ser ejemplo para los demás, es una señora y como tal, debe tener un corazón caritativo y bondadoso. Pero, ¡ay! conocer la verdad sobre los Dalton es un chisme tan jugoso que le cuesta dejarlo correr. 


"Cuando se comparaba, con su sofisticación y su modo de vida cuidadosamente refinado, siempre acababa por dar a la gente de Wooster el mejor ejemplo. Llegó a la conclusión de que, sencillamente, prefería que todo siguiera su camino, según sus deseos. La gente deseaba tener a Betty Miller a favor, y no en contra. Era así de sencillo". [pág. 41]


Bien, hasta aquí he hablado de lo que me ha gustado, pero admito que en La operadora hay algunas cosas que contrariaron. Para empezar, el inicio de la narración es algo confuso. Los hechos comienzan a sucederse sin demasiado definición. Aparecen algunos personajes de los que no se da suficiente información, para que podamos ubicarlos dentro de la trama. Por suerte, este un pequeño problema que se va solventando con el avance de la lectura.

Por otra parte, la traducción al castellano en los primeros capítulos descoloca mucho. Es como si faltaran palabras o frases. Os dejo un ejemplo:


"Decía que iba a misa a St. Mary, pero Myrtle y los niños McGinty pensaban que con toda seguridad, desde la comodidad del sillón de la sala de estar, le rezaba al santo patrón de Mi esposa y niños por fin han salido de casa". [pág. 30]


He transcrito el pasaje tal cual. ¿Es un problema de traducción, de edición, de maquetación? Por suerte, no se repite en ningún pasaje más del libro.

Lo que sí me ha incomodado algo más es la reiteración excesiva de los nombres. Hay pasajes en los que constantemente se hace referencia al personaje por su nombre de pila, en vez de ir alternándolo con un pronombre personal, o con alguna otra forma nominativa. A mí, el empleo de una palabra que se repite reiteradamente me entorpece la lectura y termina por resultarme cargante. Pero bueno, quizá para otros lectores esto sea un mal menor o simplemente no suponga ningún impedimento.

Escrito con un estilo refrescante, La operadora cuenta con cincuenta y dos capítulos más un epílogo. Hay una nota de la autora muy interesante en el que se nos indica que esta historia contiene trazas de realidad. Se habla de Wooster, y de los personajes reales y ficticios. Lugares y sucesos también forman parte de la historia familiar de la autora. Al igual que las recetas y los poemas que podemos encontrar salteando la narración, y que verdaderamente pertenecieron a la abuela de la autora. Igualmente, hay artículos periodísticos reales, extraídos del The Daily Record.  

En cuanto a la ubicación temporal, la historia comienza en diciembre de 1952 pero la narración avanza y retrocede, a través de flashbacks que nos permiten conocer los detalles más importantes del pasado de los personajes. Como dije antes, el pasado llama a la puerta de los Dalton y de los Millers, y resulta necesario conocer el background de ambas familias. 

Poco más os puedo contar, y os debo contar. Más allá de esos detalles que he mencionado, el balance de esta lectura ha resultado bastante positivo. Si al principio no terminaba de centrarme en la historia, y me parecía una trama con poco suspense y poca enjundia, lo cierto es que, al final, ambos hilos argumentales terminan por conectarse en cierto modo, para conducirnos a un desenlace de los que a mí me gustan, de esos que pone a todo el mundo donde realmente les corresponde. 

Para los que les gusten las historias con toque vintage, La operadora puede ser una buena lectura. Y cuidado con lo que hablamos por teléfono. Nunca sabemos quién puede estar escuchando al otro lado. 


Algunos libros y películas mencionados en La operadora:

- La guerra de los mundos de Orson Welles 
- Mi prima Rachel de Daphne du Maurier 
Perdición (Billy Bilder, 1944)
- Cena de Navidad (Peter Godfrey, 1945)
- La dama de Shanghai (Orson Welles, 1947)




[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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jueves, 24 de septiembre de 2020

SORTEO "OTOVERSARIO"



Os lo debía. Desde que en el pasado mes de mayo este espacio cumplió ocho años, tenía en mente hacer un sorteo pero, ya sabéis cómo es esto, una cosa te lleva a otra y se quedan mil más por el camino. Sin embargo, no he querido demorarlo más. Al aniversario, se une que acabamos de estrenar el otoño. Para aliviar los sinsabores que nos deja el final del verano, vengo a proponeros un sorteo, con un nombre tan molón como Otoversario, es decir, Sorteo de otoño y aniversario. Lo que viene siendo un dos por uno de toda la vida, vamos.

En esta ocasión, son tres los libros que se sortean y todos ellos de reciente publicación. Me llegaron por duplicado, así que he decidido ponerlos a vuestras manos. Os dejo las sinopsis:



COSTA AZUL
de Mamen Sánchez
:  

Julio de 1956. El primer ministro belga Achille van Acker lo tiene todo organizado: ha tomado las medidas necesarias para que los ciudadanos disfruten de 12 semanas de asueto y ya tiene lista su casita del lago donde tiene planeado pasar unas idílicas vacaciones. Sin embargo, una inesperada amenaza se cierne sobre este plan impecable. Nada menos que una que puede hacer tambalearse los cimientos sobre los que descansan los pilares del Estado: la mismísima monarquía.

Según se rumorea en todo el país, desde las peluquerías a los despachos oficiales, el joven rey Balduino, tímido y soltero, mantiene un romance con su madrastra Lilian de Rethy. No hay ninguna certeza, pero sí preocupantes indicios. La situación se vuelve crítica cuando los dos sospechosos realizan un viaje a la Costa Azul. El ministro, para inmenso disgusto de su mujer, tendrá que posponer sus planes y organizar toda una misión de espionaje, enviando a Niza al mejor superagente secreto, el inefable Pierlot.

En principio, nada puede salir mal y, sin embargo, la misión se convierte en un puro disparate cuando, en el bien trazado plan de Pierlot para espiar a la real pareja, se cruza una aristocrática mujer, lamentablemente tan hermosa como intrigante.



MAÑANA SERÉ FELIZ
de Xacobo Pato
:

«La felicidad dura un ratito», Laura Ferrero

Se cree que los diarios son algo muy íntimo que uno escribe para entenderse mejor, para desahogarse o quizá para capturar un reflejo del mundo que habitamos. Xacobe Pato lleva escribiendo sus diarios desde que tenía siete años. En el verano de 2018 decidió empezar a publicar algunos fragmentos en Instagram aun sin saber muy bien si habría alguien al otro lado. La respuesta de los lectores fue tan inesperada como extraordinaria.

Seré feliz mañana es ese diario o, al menos, tiene la forma de un diario, pero en realidad es un conjunto de destellos, un delicado homenaje a las pequeñas cosas. Una oda a la cotidianidad que entraña el íntimo deseo de retener lo que se marcha, la voluntad de encontrar la alegría, la ironía y la belleza en lo común. Es, en fin, un recordatorio de que la felicidad no hay que dejarla para otro día, que la felicidad es aquí y ahora.

«Escribir un diario tiene sus cosas. Hay personas que se enfadan si no las saco. Alguien pasa un rato conmigo durante la semana y el domingo viene al diario solo para ver si sale lo suyo. Y entonces me pide cuentas, como si fueran actores que yo hubiera contratado para un día de rodaje y al ver la película descubrieran que he suprimido su escena. Escribir un diario tiene algo de rodar, editar y montar tu propia vida y hasta los extras van de estrellitas.»



EL ÚLTIMO ÁRBOL DEL PARAÍSO 
de Emma Lira

Gabriel de Velasco tiene los ojos del color del océano que sueña con navegar, pero, cuando a los once años se ve forzado a ingresar en el Colegio de los Jesuitas, asume que, en ese nuevo mundo, a principios de siglo XVIII, ya no queda nada por descubrir.

Sin embargo, el estudio de hierbas y especias le atrapa y a través de sus embriagadores aromas es capaz de entusiasmarse, de intuir otro universo prohibido. Un mundo de hombres feroces y nativas de ojos rasgados, de rutas comerciales y puertos clandestinos. Un mundo de plantaciones regadas con sangre, sultanes esclavos de los intereses europeos y piratas capaces de apropiarse por igual de bellas mujeres y ricos cargamentos. Un mundo en que los árboles tienen más alma que los hombres que desean acabar con ellos.

Un mundo de sabores y pasiones que le está vedado. O eso es lo que él piensa.


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¿Qué hay que hacer para conseguir uno de estos libros? Ahora te lo cuento. Habrá TRES GANADORES que serán elegidos al azar por Random.org o Sortea2. El primer ganador tendrá la oportunidad de elegir el libro que prefiera. El segundo elegirá entre los dos restantes. El tercero se quedará con el que no haya sido elegido por los otros dos.  

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¡Y listo!

Plazo para participar: Hasta el próximo 10 de octubre. 

Los libros los envío yo, así que el sorteo es nacional. Pueden participar los que residan fuera de España siempre y cuando tengan una dirección de envío dentro de la península. Los enviaré por correo ordinario, por lo que no me hago responsable de extravíos o pérdidas. 

Creo que no se me olvida nada. Animaos a participar. 


miércoles, 23 de septiembre de 2020

LLÉVAME A LA LUNA (COMEDIA - 2012)

Año: 2012

Nacionalidad: Francia

Director: Pascal Chaumeil

Reparto: Diane Kruger, Dany Boon, Alice Pol, Robert Plagnol, Jonathan Cohen, Bernardette Le Saché, Etienne Chicot, Laure Calamy, Malonn Lévana

Género: Comedia

Sinopsis: Una exitosa mujer con suerte en el amor trata de romper la maldición de su familia: el primer matrimonio termina en divorcio; para evitarlo, decide buscar a alguien al azar con quien casarse y divorciarse, antes de casarse con su querido novio.

[Fuente: Filmaffinity]


Si la semana pasada hablaba de cine argentino, hoy me decanto por el cine francés. No son pocas las comedias que se hacen en el país galo, algunas de ellas bastante interesantes, como La cena de los idiotas, Bienvenidos al Norte o Salir del armario,...  Hay muchas más y estas tres en concretos son para mí de lo mejor. Dado que me he llevado más de una sorpresa positiva con las comedias galas, no me resisto a ver las que se crucen por mi camino. Por eso, hoy os traigo una película que ya tiene unos cuantos años, pero que os puede hacer pasar un buen rato. 

Llévame a la luna comienza durante una cena de Nochebuena. Corinne y su familia han invitado a cenar a Valèrie, su jefa. Hace seis meses que su marido la abandonó por otra mujer y desde entonces arrastra una profunda depresión. Valèrie monopoliza la cena contando su mal de amores y llora desconsoladamente por tanta desdicha. El resto de comensales está tan harto del mar de lágrimas en el que se ha convertido la noche que, Corinne decide contarle una historia para animarla.  Se trata de una maldición que acecha a todas las mujeres de la familia desde 1884. Corinne, sus hermanas, su madre, sus tías, sus primas y sus abuelas han sido víctimas de profundas y dolorosas relaciones amorosas, ya que los primeros matrimonios de todas las mujeres de la familia acaban irremediablemente en divorcio.

La última víctima de esta maldición ha sido Isabelle, la hermana de Corinne. Odontóloga de profesión, conoce a Pierre, el hombre perfecto. Comienzan a salir, la relación se consolida y deciden irse a vivir juntos. Todo marcha como la seda. Se conocen a la perfección, se compenetran y tienen una vida plácida y feliz. Sin embargo, Isabelle comienza sentir inmensos deseos de ser madre. Pierre también quiere tener un hijo con ella pero, la familia de él es muy conservadora y no vería con buenos ojos tener un hijo sin estar casados. Y ahí viene el problema. Si Isabelle se casa con Pierre sería su primer matrimonio y, teniendo en cuenta la maldición, este acabaría definitivamente en divorcio. ¿Qué hacer? A Isabelle y Corinne se le ocurre una idea rocambolesca, y muy cara, que puede salvar la situación. El lado negativo de un plan que ellas consideran perfecto es que pueden surgir una serie de inconvenientes con los que no contaban, concretamente un inconveniente de nombre Jean-Yves, y escritor de guías turísticas.

Llévame a la luna es una comedia en la que una situación relativamente fácil se va complicado poco a poco. Lo que podría ser cuestión de unas horas se convierte en un periplo interminable, lleno de obstáculos y malentendidos. La trama de la película está bien. Es simpática y tiene algunos golpes de humor bastante  acertados, aunque tiene escenas memorables, tampoco es una película inolvidable. La mayor pega que le pongo es el desenlace, o el pre-desenlace, que me parece muy sacado de la chistera. En cualquier caso, hay un cierre definitivo que resuelve todos los problemas que se han ido planteando a lo largo del largometraje.

En cuanto a los personajes, toda la trama orbita alrededor de Isabelle (Diane Kruger) y Jean-Yves (Dany Boon). Ella es una mujer hermosa, pero muy desesperada, capaz de cualquier cosa con tal de esquivar la maldición y no perder al hombre de su vida. Así que se embarca en una aventura que la llevará por diversos países del mundo, metiéndose en un lío tras otro, y viviendo situaciones muy incómodas, siguiendo los pasos de una estrategia que le deparará más de una sorpresa. El viaje que Isabelle emprende no será solamente geográfico sino también emocional. Descubrirá otro tipo de vida, otro tipo de personas y, por una vez, escuchará a su corazón y abrirá los ojos.  Diane Kruger está correcta en su papel. 

Jean-Yves es un hombre simple. Su vida es muy aburrida, tanto como lo es él mismo. Es un tipo peculiar, bromista y desconcertante. La típica persona que saca de quicio a los demás con su forma de ser. Eso sí, exige un profundo respeto por su trabajo. Excesivamente parlanchín y obsesionado con su pelo, no se cree su buena suerte al conocer a una mujer como Isabelle. De corazón noble, Jean-Yves representa a todas esas personas de las que los demás se aprovechan. Pero, también existe la justicia poética. El personaje está interpretado por Dany Boon. Me gusta mucho este actor, no os lo podéis perder en Manual de un tacaño o en la misma Bienvenidos al Norte. Para mí, es el que sostiene toda la película.

Aparte habrá algún personaje más secundario, un satélite que también tiene su gracia. Me refiero a Patrick, el marido de Corinne, interpretado por Jonathan Cohen.

Poco más que aportar sobre esta película. Como dije antes, no es ni memorable, y su visionado no es imprescindible, pero cumple su papel de hacerte pasar un rato entretenido e incluso, en algún momento, te puede sacar una sonrisa. En los tiempos que corren, cualquier cosa que nos haga olvidar lo que está ahí fuera, es para tenerlo en cuenta.



Tráiler:
                                                                         Puedes adquirirla aquí:



martes, 22 de septiembre de 2020

XACOBE PATO: 'La felicidad debe ser como un faro'

Xacobe Pato es de Santiago de Compostela y trabaja en la librería Cronopios. Ya tenemos dos motivos para envidiarlo. Por un lado, por vivir en una ciudad tan bonita como Santiago. Por otro, por trabajar en una librería, esos lugares a los que a muchos nos gusta ir, sin tener ninguna prisa por salir de ellos. [Nota mental: Visitar la librería Cronopios la próxima vez que suba al norte, que ya va siendo hora]

Este joven librero lleva unos años compartiendo sus reflexiones y anécdotas vía Instagram. Lo que empezó como algo sin mayor pretensión, fue ganando fuerza, y muchos de sus seguidores comenzaron a esperar ese diario que Xacobe publicaba (y publica) cada domingo. Un conjunto de palabras que resumen con gracia lo que le ha ido ocurriendo durante la semana. Gracias a Belén Bermejo, la editora de Espasa que falleció recientemente, este librero ha conseguido ver buena parte de sus escritos agrupados en un libro, Mañana seré feliz. De su primera publicación hablamos hace unos días con su autor. 




Marisa G.- Xacobe trabajando en una librería y habiendo sido testigo de tantas presentaciones de libros, incluso de autores noveles, con sus nervios e inseguridades, imagino que ahora que publicas tu primer libro, te sientes identificados con ellos, ¿no?

Xacobe P.- Sí, sí. He visto muchísimas presentaciones de todo tipo y muchas de escritores noveles que, además, hacían su primera presentación en Cronopios. La primera presentación de un autor es un momento muy emocionante, especialmente si lo haces en un ámbito local, y asisten familia y amigos. Pero actualmente, no sé si se van a poder hacer muchas presentaciones, por la situación en la que estamos.

M.G.- ¿Y por qué agrupar todas tus reflexiones de Instagram en un libro?

X.P.- Tenía la fantasía de reunir todas esas publicaciones de mi perfil en un libro pero, en realidad, fue una propuesta de la editorial. Belén Bermejo fue mi primera editora. Aunque no pudimos trabajar demasiado tiempo juntos, por lo que le pasó, fue una figura clave en mi vida. Ella me dio la oportunidad de publicar en su editorial, me leía en Instagram, y sus comentarios siempre me ayudaron mucho.

M.G.- Y si buscamos en tu perfil las publicaciones de un periodo concreto, ¿coinciden exactamente con lo que leemos en el libro o hay variaciones?

X.P.- Hay variaciones. Cambié cosas porque hay textos muy antiguos, del 2018 o así, y los modifiqué un poco, para adaptarlos a mi estilo de ahora. En cualquier caso, sí he dejado algunos textos con los que ahora no estoy de acuerdo, reflexiones que, después de dos años o de haber vivido ciertas cosas, no las veo igual. Por otra parte, también he incluido textos que no estaban publicados en Instagram. Todo ello tratando de seguir un orden cronológico.

M.G.- Laura Ferrero te hace el prólogo. Ella dice una cosa muy bonita, que en este libro subyace el deseo de postergar la felicidad. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

X.P.- Pues sí. Para mí la felicidad es un concepto muy grande. Debemos tenerla vigilada, a una distancia prudencial, como a cinco o seis metros. La felicidad debe ser como un faro, como un lugar al que de te debes dirigir, pero sin obsesionarte demasiado. Debes ir caminando en su búsqueda pero, mientras la alcanzas o no, hay que ir disfrutando de los placeres más inmediatos.

M.G.- ¿Con este libro qué pretendes transmitir al lector?

X.P.- Aunque escribo mucho para mí mismo, con este libro quiero reflejar mi vida, pero de una forma que conecte con el lector. No me interesa escribir sobre mí, sobre lo que leo o lo que me pasa, sin que le llegue a nadie. Por eso, intento siempre emplear un tono divertido, adornar un poco las cosas, contarlas con un poco de gracia, incluso si me pasa algo malo o regular. Creo que era Woody Allen el que decía que la comedia era igual a la tragedia más tiempo, pues algo así. Y siempre, conectando con el lector, para sacarle una sonrisa o una risa, si se puede. Intentar que los demás lo pasen bien.

M.G.- Con muchas de tus reflexiones, el lector se puede sentir identificado. A mí me ha ocurrido bastantes veces. Pero me he tenido que reír con uno de tus textos en el que dices: "La gente que escucha sus propios audios después de enviarlos, ¿qué tipo de trastorno tiene?" Te confieso que yo soy de esas también. ¿Qué nos pasa?

X.P.- Ese es uno de los textos más cortos pero el más compartido. Y no sé lo que nos pasa pero hay mucha gente que  hace eso. Yo mando audios de diez segundos pero los que los mandan de diez minutos que parecen podcasts,... El tiempo que tardan entre que lo envían y lo vuelven a escuchar me resulta incomprensible.

M.G.- Yo peco de audios largos, pero es que siempre voy con prisas. Tardo menos en decir lo que sea con un audio que escribiendo. De todos modos, entiendo que el que recibe mis audios debe acabar muy harto de mí. 

X.P.- (Risas) Algunos duran tanto porque están llenos de dudas y reflexiones. En vez de pensar antes lo que queremos decir, nos llevamos diez minutos proponiendo cosas de las que dudamos, luego cambiamos de opinión, o dejamos frases en el aire. Y la otra persona se lleva diez minutos escuchando dudas y propuestas que al final no se hacen.

M.G.- Es verdad, tienes razón. 

Xacobe el libro está plagado de referencias literarias, mencionas títulos de series y películas. Si tus textos te definen, todas estas referencias también. ¿No te parece?

X.P.- Sí, totalmente. Creo que cada uno es como es por las canciones que ha escuchado, los libros que ha leído o las películas y series que ha visto. Incluso, también nos definen las personas que nos rodean. Todo nos define. Hay libros que nos hacen cambiar la percepción sobre algo y nos permiten actuar de otra manera. Así que sí, creo que todas esas referencias me definen o me definían en el momento de escribir el libro.

M.G.- Y algunas de esas referencias sorprenden porque dices que no soportas a Murakami, pero confiesas haber leído las memorias de Coto Matamoros y del libro de Chenoa. Eres muy valiente con estas afirmaciones.

X.P.- (Risas). Bueno también busco generar algún tipo de reacción en el lector. Sé que me paso un poco con el pobre Murakami. Pero esa es la típica frase que te comentaba antes, una de las que no he querido cambiar. La escribí muy poco después de leer el libro y estaba muy enfadado. Aunque le he querido dar un toque humorístico.

En cuanto a las memorias de Coto Matamoros me decepcionaron un montón. Es que, al trabajar en una librería, te llegan las cajas con los libros, empiezas a echar un ojito y, cuando te quieres dar cuenta, te has leído el libro entero.

M.G.- Y algo que me gusta mucho en tu libro es que, de ciertas referencias literarias haces casi una crítica, siempre muy interesante. Y otra cosa más que me gusta es que te mojas y entras a debatir sobre lo que es literatura y lo que no. 

X.P.- Me da rabia que critiquemos a los críticos por hacer diferencia entre la alta y baja literatura, dando por hecho que esos dos conceptos existen. Pero es que, los que comentamos libros por Internet, también caemos en eso. Terminamos pensando que nuestro criterio prevalece sobre el del resto, pero nuestra opinión no deja ser una más. Cada libro puede tener su público. Y cada uno debe decir lo que lee sin que eso suponga ponerle una etiqueta.

M.G.- El libro está plagado de anécdotas, de cosas que te ocurren en el día a día, en la librería. ¿Son todas reales o hay ficción?

X.P.- Todas son reales, aunque de algunas ya no me acuerde y me tenga que fiar de mí mismo. Pero es cierto que algunas situaciones tiendo a exagerarlas o a disparatarlas, para adornarlas y que resulten más divertidas. Si estoy contando alguna anécdota, y mientras la escribo se me ocurre algún giro que le de alguna gracia, me gusta incluirlo. De todos modos, creo que el lector entiende cuándo estoy bromeando y cuándo no. 

M.G.- Eres escritor de diario desde que tenías ocho años. Yo he visto alguno de esos diarios de tu infancia. Me gustaría saber qué sientes cuando lees lo que escribías de pequeño.

X.P.- Siento bastante sorpresa. Si hay cosas que escribí en 2018 que me dejan muy sorprendido, imagínate cuando leo las cosas que escribí de pequeño, en 1994 o 1995. Pero me gusta mucho leer esos diarios porque además me reconozco en esos textos. En las fotos no me suelo reconocer, pero en los diarios, sí. 

M.G.- Hay una frase final en el libro donde dices: "A mí lo del diario me está afectando en el día a día, lo confieso, me empieza a pesar". ¿Esto es así?

X.P.- Bueno, esa es una de las cosas en las que exagero un poco. No es que me pese realmente, o que lo pase mal escribiéndolo, pero a veces se me complica. Escribo el diario siguiendo un mecanismo un poco extraño. Voy cogiendo notas a lo largo de la semana sobre cosas que me pasan, que se me ocurren, que leo. Y luego, el sábado, el domingo o el lunes escribo algo utilizando todo ese material. Pero claro, hay semanas que llega el jueves y no tengo ni una sola nota tomada. Así que empiezo a fijarme en todo lo que me rodea, buscando algo que me pueda servir para el diario. Si mis amigos me cuentan una historia interesante, me pongo tenso, tratando de captar toda la información.

M.G.- Oye, ¿y te estás planteando escribir una novela?

X.P.- Como plan a largo plazo, sí. Pero para escribir una novela necesito obsesionarme con algún tema, un tema en el que me apetezca quedarme un tiempo. 

M.G.- Para cerrar, hay un momento en el libro en el que te preguntas en qué lugar de la biblioteca de los lectores terminará colocado tu libro. En mi caso, Mañana seré feliz va a estar entre Boris Pasternak y James Patterson. No sé si te parece un buen sitio.

X.P.- Pues no está nada mal. Es la primera vez que me dicen esto y me hace mucha ilusión. Me gusta, me gusta. Mis libros están ordenados por colores, lo que me ha traído mucho disgusto en las redes sociales, pero antes los tenía colocados por orden alfabético. Lo que pasa es que yo diferenciaba entre literatura traducida, y literatura en castellano y gallego. Pero si me colocas entre autores internacionales me parece genial.

M.G.- Pues nada, ahí te coloco para que te sientas bien arropado junto a Doctor Zhivago.

X.P.- A ver si me pega algo (Risas).

M.G.- (Risas) Xacobe no te robo más tiempo. Muchas gracias por atenderme y mucha suerte con tu primer libro.

X.P.- Muchas gracias a ti. Me ha gustado hablar contigo.


Sinopsis: Se cree que los diarios son algo muy íntimo que uno escribe para entenderse mejor, para desahogarse o quizá para capturar un reflejo del mundo que habitamos. Xacobe Pato lleva escribiendo sus diarios desde que tenía siete años. En el verano de 2018 decidió empezar a publicar algunos fragmentos en Instagram aun sin saber muy bien si habría alguien al otro lado. La respuesta de los lectores fue tan inesperada como extraordinaria.

Seré feliz mañana es ese diario o, al menos, tiene la forma de un diario, pero en realidad es un conjunto de destellos, un delicado homenaje a las pequeñas cosas. Una oda a la cotidianidad que entraña el íntimo deseo de retener lo que se marcha, la voluntad de encontrar la alegría, la ironía y la belleza en lo común. Es, en fin, un recordatorio de que la felicidad no hay que dejarla para otro día, que la felicidad es aquí y ahora.

«Escribir un diario tiene sus cosas. Hay personas que se enfadan si no las saco. Alguien pasa un rato conmigo durante la semana y el domingo viene al diario solo para ver si sale lo suyo. Y entonces me pide cuentas, como si fueran actores que yo hubiera contratado para un día de rodaje y al ver la película descubrieran que he suprimido su escena. Escribir un diario tiene algo de rodar, editar y montar tu propia vida y hasta los extras van de estrellitas.»